Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 7 de mayo de 2026

Lecturas de la semana. Folletines y papel de pulpa

 


Desde hace unos años la literatura  popular con un mínimo de  8 décadas  de antigüedad se ha conferido en mi zona de comfort ¿Qué hay  bajón? Pulp ¿Qué hay incertidumbre? Señor francés escribiendo historias   por entregas  sobre un personaje  fundacional de la cultura popular. Puntos extra si es un villano o va enmascarado, y  por  su extraño sentido entre la intensidad y el absurdo ¿Qué un señor de color naranja ha decidido jugar al Pasimisí   con unos barquitos en Oriente Medio?  Póngame un poco de todo, que falta hace.


Ponson du Terrail. Los dramas de París (las aventuras de Rocambole) Tras recuperar su título, injustamente usurpado,  el conde Armando de Kergaz  dedica sus esfuerzos y fortuna  a  ayudar a  todos los que lo necesiten.  Viudas,  huérfanos pero también hijos perdidos y afrentas del pasado. Cuando un caballero solicita su ayuda para  encontrar a su hija, fruto de una relación ilegítima,  Armando  se cruzará con otros personajes  que tendrán su papel en la intriga. Cereza, una costurera   y su prometido  Leon, pero también  Baccarat, una cortesana, hermana de Cereza y mujer sin escrúpulos, y  el mismo  Andrés, medio  hermano de Armando que ha vuelto tras una vida dedicada al crimen para vengarse  de él. A este lo acompaña un muchacho huérfano,  ambicioso y dispuesto  a cambiar de bando como le convenga, a quinen conocen como Rocambole.

Poco podemos decir del personaje que  dio origen al adjetivo rocambolesco como como sinónimo de situación imposible y enrevesada. A lo que en este primer libro  va a haber a montones. A quien no veremos mucho, en cambio, será a su  antihéroe titular, quien en las historias de libro es poco menos que un secundario que  va cobrando importancia hacia al final, pero todavía muy poco, y que sirve como deus ex machina  en muchas situaciones: una traición de Rocambole  en el momento oportuno sirve para que los sufridos héroes  conozcan los planes del malvado Andrés. Unos héroes, por cierto, bastante tontainas y que el lector actual acaba preguntándose si  estos no se han buscado que  se los engañe de forma tan evidente.

Disfraces  hechos con poco menos que un  bigote postizo y unas gafas,  villanos  mintiendo  bastante mal para ser creidos a pies juntillas por unos protagonistas cuya  bondad y virtud los convierte en unos héroes  terriblemente tontorrones.  La trama de  las novelas incluidas en el tomo discurre entre  los tópicos de hijos ilegítimos, traiciones, mujeres fatales y disfraces propios de Mortadelo, enrevesados  hasta lo indecible para después solucionarse de la forma más sencilla posible. Un nivel de suspensión de la credibilidad que va aumentando a partir de la segunda parte,  con una sucesión de traiciones a plena luz del día, sociedades de criminales, mujeres fatal que seducen a protagonistas felizmente casados (donde se nota  la  moralidad imperante frente al personaje de Baccarat, en permanente redención  por sus faltas, y a la rápida justificación que se le da a los personajes masculinos infieles  como víctimas de una malvada  intrigante)….pero también princesas indias vengativas, venenos mortales. Y hasta telepatía e hipnotismo. Porque llegado un momento en el que el nivel de  conspiración y embrollo es imposible e deshacer,  Du Terrail recurre a la corriente que estaba tan en boga entonces  introduciendo una trama sobrenatural  secundaria destinada a que los protagonistas  puedan saber que está pasando.

La velocidad de la narración, su formato por entregas y seguramente, los plazos a los que  Ponson du Terrail tenía que atender, hace que el libro,. En su recopilación,  cuente con  varias incongruencias. Desde un personaje secundario que  cambia de nombre hasta el  cliffhanger anunciando la redención de  Rocambole que no tienen lugar en el siguiente libro, pero en el que al menos, sí se convertirá en el personaje principal.

A ratos divertido, a ratos absurdo  o rozando la comedia involuntaria, la  primera aparición de Rocambole es un ejemplo de lo que una novela por entregas podría ofrecer.  Todavía lejos  del carisma y amoralidad de un Fantômas, pero con una cantidad de  giros narrativos y personajes víctimas de su propia intensidad que es imposible no disfrutarlo.


Robert E. Howard. Conan, el Cimmerio 3.  Este recopilatorio de las historias del  bárbaro más famoso de la literatura y los cómics incluye, además de  una miscelánea  con  borradores y textos no terminados p por  Howard, los relatos El pueblo del Circulo negro y Nacerá una bruja.  En el primero,  Conan,  líder de una  de las muchas  tribus de  los afghulis,  secuestra a la  princesa de Vendhia  para exigir la liberación de  varios de sus cabecillas.   Pero esta también es perseguida por los Videntes Negros, una orden de brujos que  asesinaron a su hermano y ante los cuales, su secuestro también puede ser  su salvación.

Nacerá una bruja es un relato más breve,  sobre profecías,  gemelas malvadas,  princesas desterradas, civilizaciones antiguas y  malvadas (lo siento, las cien veces que he visto el Conan de Millius tenía que aparecer por algún sitio) y donde Conan juega un papel muy secundario frente a una intriga  que poco importa al mercenario.

Siendo el personaje más famoso de Howard, este ha acabado siendo más conocido por su  adaptación al comic, especialmente por los trazos de Buscema, que por las narraciones.  Es en el texto  cuando más se le notan las costuras  como escritor, con la paradoja  de  tener una capacidad de atrapar al lector como  se ha visto pocas veces, pero con unos  recursos estilísticos un tanto limitados ¡la de veces que he encontrado  nobles con rostro de halcón y al cimerio recurriendo a sus reflejos de pantera!

Recursos  que se acaban  obviando, acostumbrándose a ellos  una vez  se avanza un par de páginas de cualquiera de sus cuentos.  La era hiboria de Howard, ese mundo cuyos  países  desaparecidos son  en realidad un reflejo de las naciones y culturas del nuestro, es descrito por el  como brutal, sangriento y fascinante.  Con  toda la violencia  que le permitían las páginas de las revistas Pulp  con las que se ganó la vida, Conan  es el arquetipo de mercenario despiadado, ambicioso, y con cierto código del honor  que lo convierte en un héroe pragmático, pero no ambiguo: este representa al individuo no domado  por  las normas sociales, a menudo  hipócritas y más retoricas que la ética de los forajidos y mercenarios entre los que se mueve. Un personaje cuya  naturaleza  brutal lo dota de cierta racionalidad que le permite enfrentarse a hechiceros y fuerzas  que harían huir a cualquier otro, que se mueve en ese difícil equilibrio entre   lo despiadado y lo honorable.

Un logro  parar un héroe y unos relatos que se adelantan  casi un siglo al concepto de grimdark que  manejan hoy muchas narraciones  de héroes de moral gris, y que se caracteriza también por una sorprendente simpleza y  modernidad que hace que hoy puedan leerse como el primer día.

La edición, publicada por Timun Más hace unos veinte años, es la versión    económica del tomo único que había sacado con los relatos (hoy, al precio que van los libros, ese tocho nos hubiera resultado barato). Este, dividido en varios tomos en rústica, incluía dos o tres relatos más los textos sueltos de Howard, acompañado por unas ilustraciones de Gari Gianni que recuerdan mucho a los dibujos pulp de antaño. 

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