Reconozcámoslo: después de unos cuatro años empezando cada entrada con una foto de temática gatuna, y desde hace algo menos, conviviendo con dos mininas que me toman por el pito del sereno, era imposible que no me hubiera fijado en un libro cuyo título, en letras bien grandes, fuera “Los Gatos Guerreros”. Teniendo en cuenta mi opinión sobre estos animales, quizá habría sido más adecuado un título como “Los Gatos Esclavistas” pero, tratándose de una serie destinada al público juvenil, es normal que se centre más en las aventuras, en la fantasía, y en un mundo alejado de cualquier relación que estos animales puedan tener con los humanos, de los que no se fían y desprecian un poco. Como sus contrapartidas reales, me temo.
Esta serie de libros, titulada en inglés con un más discreto Warriors, es obra de un grupo de autores que trabajan con el seudónimo de Erin Hunter, y que por lo visto cuenta con unos veintisiete libros divididos en distintas series, además de unas cuantas novelas más, independientes de Warriors, que también corresponden a distintas sagas. Esta comienza con la historia de Colorado, un gato doméstico, que abandona su hogar para unirse a uno de los clanes que habitan el bosque. No es fácil, ya que estos felinos no ven con muy buenos ojos a los congéneres que viven con los Dos Patas, pero el protagonista, tras haber adoptado el nombre de Corazón de Fuego, demostrará su valía y a lo largo de la serie, llegará a ser lugarteniente de su clan y a tener a su propio aprendiz, Nimbo, que le dará bastante trabajo y que se siente un poco tentado por la vida de gato casero.
Este sería el argumento a grandes rasgos, porque en realidad no he empezado por su primer volumen sino por el cuarto, pero tratándose de narrativa juvenil es bastante fácil de seguir, y por una vez, eso de incluir una guía con los nombres de cada clan, sus miembros, y un mapita explicando la ubicación de cada uno, y del nombre que dan a emplazamientos humanos como las granjas, el vertedero, o una carretera general, a la que llaman el Sendero Atronador. Aunque estos sigan la evolución de Corazón de Fuego, su protagonista, y la del clan, y a lo largo de los distintos libros hagan referencia a hechos pasados, como la relación con otros personajes que no aparecen, o a sucesos importantes, es fácil de seguir y enseguida se tiene claro quien es quien. Por ejemplo, la trama principal en Antes de la tormenta, el cuarto libro, sería el regreso de un gato al que expulsaron del clan por traición, pero cada vez que lo mencionan, se dedican a recordar al lector quien era y lo que hizo, cosa que ayuda mucho para los que nos leemos los libros sueltos pero igual para los que están siguiendo la serie se puede hacer bastante cansino.
Los libros son principalmente de aventuras, siendo la vida de los clanes no muy distinta de lo que podría ser una novela sobre cualquier tipo de guerreros o tribus antiguas: cazan, se rigen por los ciclos de las estaciones, luchan con otros clanes cuando es necesario y en general, viven. La diferencia es que estos se mueven en un entorno bastante reducido, como puede ser un bosque, y en el que muchas de las amenazas son causadas inconscientemente por los humanos, como pueden ser los gatos a los que se atropellan en la carretera, o incluso los incendios en el bosque. También tiene su parte un poco fantástica, con el tema de las nueve vidas de los gatos, o que estos tengan sus propios dioses a los que llaman El clan estelar, e incluso una casta de curanderos (no me imaginaba que a los gatos les fuera el chamanismo, aunque no hacen mención a la hierba gatera), notándose un poco la inspiración en autores clásicos, que sin humanizar en exceso a los animales, sí los dotaron de una racionalidad y una sociedad opuesta a la de los hombres.
Exceptuando esa última parte, la ambientación es bastante realista y eso quiere decir que los autores no se cortan a la hora de reflejar lo que sería la vida salvaje: el cuarto libro empieza con el líder a punto de morir y la mención a una estación bastante mala en la que se perdieron varias camadas de cachorros. Hay epidemias mortales, gatos atropellados y por desgracia, víctimas de un incendio forestal, y si bien un pasaje sobre una lucha entre miembros de distintos clanes es una sucesión de zarpazos más o menos entretenida, lo anterior resulta un poco más impactante…sí, es un poco chocante: puedo pasarme tres o cuatro libros leyendo sobre las penurias de la familia Stark sin que los palos que lleva Sansa me den especial pena, pero cuando leo algo sobre una camada de gatos, se me hace un nudo en el estómago.
La entrada gatuna no solo viene a cuento de estos libros, sino que este domingo es el cumpleaños de Dalek. Nada menos que tres años ya gobernando desde el sofá, y en estos meses se le han pasado los celos de Sabela, su nueva compañera de piso, y se llevan bastante bien. Aunque agradecería que no se pusieran a jugar a Los Gatos Guerreros a las tres de la mañana.












































