Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 14 de octubre de 2021

Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018). La trama se complica

 


El desenlace de Harry Potter supuso  el final de una saga, pero no de la franquicia. En 2016, con la excusa de los estudios de zoología fantástica de Newt Scamander, se estrenaba una película pensada para un público  que si bien había crecido con los libros, ya no eran niños. Esta estaba centrada en el pasado del mundo mágico  donde los personajes que se dieron a conocer en Hogwarts todavía eran muy jóvenes o no habían nacido, pero sus acciones tendrían repercusión en lo que sucedería años después con la entrada en Gryffindor de Harry. La precuela solo ponía en marcha los acontecimientos que como era de esperar, necesitarían una entrega más para poder desarrollarse. 


Poco después de lo sucedido en Nueva York, Newt Scamander ha vuelto a casa. Gellert Grindelwald se encuentra en prisión y han comenzado los preparativos  para su traslado. Pero la sociedad mágica todavía se encuentra dividida entre aquellos que pueden utilizar la magia y los que no, dificultando la posibilidad de convivencia. Esto es algo que Scamander comprueba tras la visita de Jacob y Queenie, a quienes conoció tras su aventura en Estados Unidos, y cuya situación se ha complicado desde entonces. Pero esto es solo una parte muy pequeña de todo lo que Newt tendrá que enfrentarse. Grindelwald ha escapado, ocultándose en las calles de Paris, donde planea llevar a cabo sus planes. Credence, el mago que desconoce sus orígenes y su verdadero poder, se oculta en un circo de donde planea huir con Nagini, el maledictus serpiente. Y muy pronto será la boda entre el hermano de Newt y Lita Lestrange, aunque parece que ella también esconde un secreto que puede cambiar el curso de la historia. 


Al igual que su primera parte, la película es capaz de enganchar desde el primer momento por su puesta en escena. Ya en la anterior el hacer retroceder la acción a los años 20 sirve para recrearse mucho mas en el aspecto anticuado de la sociedad de los magos, que ahora parece no tener límites mostrando no solo Londres, sino también las calles ocultas de un París solo conocido por ellos, donde no dudan en rodar secuencias como un circo de seres míticos o una conspiración oculta en el cementerio de Père Lachaise (algo me dice que había por ahí algún guionista que se leyó muchos folletines. Aunque a mí me ganaron como público desde el momento en que el ministerio francés de la magia estaba vigilado por gaticos gigantes). 

En este caso, es más interesante el desarrollo que realizan del mundo de los personajes que su propia historia: este va orientándose a un público más mayor, de modo que esta es más cercano a una fantasía urbana con toques anacrónicos  que a las aventuras de internado británico que sirvieron de origen. Los vestuarios, entre lo antiguo y lo intemporal, así como los escenarios, tienen un tono muy oscuro, y parecen haber conseguido que los hechizos que se lanzan con una varita resulten algo amenazador. 




La fascinación que puede despertar esta recreación juega en contra de un guion y personajes que se quedan en segundo plano. Aunque el Newt de Eddie Redmayne siga resultando entrañable, este poco hace que ir de un lado a otro junto a un Jacob que queda lejos de aquel no mago fascinado por un mundo desconocido. Johnny Depp resulta mejor parado como un Grindelwald más comedido y extrañamente ajeno a  lo excesivo de los personajes que interpretó con anterioridad. Es el desarrollo de la historia lo que sale peor parado, salvo el hacer avanzar partes de esta de cara a la tercera película. Los animales fantásticos que aparecen solo sirven para ser útiles en un momento en que  los protagonistas deben salir de un problema, y la mayor parte de giros consisten en personajes descubriendo hechos inesperados de sus pasado: "¡Soy tu hermano! ¡No! Mi hermano murió en un naufragio ¡Yo vengo a vengarme de tu hermano! ¿Pero no e acaban de decir que su hermano se ha muerto? ¡Bueno, pero sacamos otro hermano perdido por ahí!". Así, durante un buen rato  hasta el punto en que parece un culebrón de los ochenta en lugar de la saga de fantasía con la que muchos crecieron. Junto al uso continuado de personajes  que se mencionan en los siete libros, donde parece que todo el rato hay que encontrarse con Dumbledores, Lestranges, Naginis y todo lo que hubiera sido canon, de modo que el guion acaba  con cierto punto de fanfic demasiado intenso. 




Los crímenes de Grindelwald termina con un cliffhanger que evidencia que ha funcionado bien y que habrá una tercera parte, guste o no. Esta es probable que ofrezca la misma escasez de sorpresas y novedades en la trama que sus predecesores, aunque al  menos está la certeza de que mantendrá una bonita puesta en escena. 

jueves, 7 de octubre de 2021

Nada (1944) de Carmen Laforet. Eixamples borrascosos

 


Desde que salieron las notas de las Pruebas de Acceso a la Universidad, decidí no volver a acercarme a ningún libro que hubiera estado incluido en un plan de lecturas obligatorias. Tardaría mucho en empezar Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, y todavía miro de reojo el ejemplar de  Poeta en Nueva York por miedo a tener que señalar las figuras y recursos estilísticos empleados en El rey de Harlem. Entre ellos, ninguno hacía rechinar los dientes como la novela de posguerra. Pero cualquier lectura se aprecia de forma distinta si no hay una fecha de examen por medio, y este año se cumple el centenario del nacimiento de Carmen Laforet, quien obtuvo reconocimiento con su primera novela durante los años más difíciles.


Nada es el desolador título  que narra la llegada de Andrea, una joven de 18 años, a Barcelona, done cursará los estudios en la universidad de una ciudad que parece ir recuperándose poco a poco de la guerra. Huérfana, sin más pertenencias que una maleta, una exigua pensión y la ilusión por regresar a la casa familiar que recordaba de su niñez, se encontrará  en una vivienda fragmentada, literal y figurativamente, que ha sido parcialmente vendida y donde los antiguos muebles se acumulan de forma caótica en las estancias de sus parientes: la abuela, una figura casi beatífica en la que se empieza a adivinar los estragos de la demencia y sus tres hijos: Angustias, Roman y Juan, enzarzados permanentemente en una red de peleas, acusaciones y reproches que a menudo recaen sobre Gloria, la mujer del último. Completan el cuadro la extraña figura de una criada, que parece tener más control sobre  lo que queda de la mansión que sus propietarios, y como vestigio de lo que fue una casa de bien, y loro que farfulla incesantemente, y un gato de aspecto escuálido. A partir de entonces, la vida de Andrea transcurrirá entre las paredes de una casa desvencijada, atrapada entre  reproches que no comprende y aislada de la vida que anhelaba en Barcelona.


La novela es en principio lo que se tiene asimilado como narrativa de posguerra. no se esconden las referencias al conflicto, que se mencionan como trasfondo del pasado con la misma cotidianeidad que se podría hablar del tiempo, lo que este ha supuesto en un entorno familiar y las menciones a quienes debieron esconderse para salvar sus vidas. Su autora, a través de las descripciones, ha sido capaz de captar una atmósfera completamente gris y pesada: es el único color con el que es posible imaginarse el hogar de su protagonista e incluso los muros dela universidad donde parece existir un resquicio de libertad. Pero también cuenta con una cualidad, vista en perspectiva, casi inesperada: esa misma atmósfera resulta  sorprendentemente gótica, donde es posible establecer  ciertos paralelismos entre  esa heroína huérfana y unos personajes atormentados hasta la exageración. Incluso es posible encontrar, más que en lo anterior, una similitud mayor entre la casa de carrer de Aribau y las atmósferas de Shirley Jackson o la  residencia en Londres a la que se traslada la protagonista de La juguetería mágica de Angela Carter.




Es posterior pero no se puede hablar de Barcelona sin que aparezca la estatua de un gatico


Un personaje principal que parece deambular impotente en un escenario donde todos parecen ajenos a su forma de percibir las cosas. La familia de Aribau, desquiciada pero fascinante de un modo grotesco, el hambre persistente, convertido en un personaje más.  y el entorno exterior,  formado en su mayoría por personajes de clase alta cuya hipocresía se revela de forma más insidiosa, especialmente en la figura de Ena, amiga de la protagonista y una figura manipuladora y obsesiva que hace sospechar que ese desenlace esperanzador con el que se cierra la historia no lo será por mucho tiempo.

Nada, además de su papel como referente de la novela de la época, es también una muestra que la mejor forma de reflejar una realidad que supera a la ficción es mediante la aproximación a su vertiente más oscura y enloquecida, con unos personajes que deambulan en ese microcosmos agobiante  que es la casa familiar que se deteriora por momentos.

jueves, 30 de septiembre de 2021

Book tag literario. No se habían extinguido en 2010.

 

Hacía un montón de tiempo que no veía un cuestionario de estos por ahí. Tanto, que pensé que se habían declarado extintos con el progresivo desuso de los blogs. Parece que no, y con este queda inaugurado el primer meme de la década. 

  1. ¿Cuántos libros son demasiados libros en una saga?

Depende de lo que se quiera contar y cómo se planteen. He sido capaz de leerme más de 20 novelitas de Harry Dickson (y continúo. Jean Ray escribía mucho), mientras que cosas como Anita Blake, Nightside e incluso los últimos tomos de Canción de Hielo y fuego han perdido el Norte.

  1. ¿Qué te parecen los cliffhangers?

Que mientras pueda saber qué pasa después, no tengo ningún problema con ellos. Como lectora y espectadora de la época pre internet me he quedado con demasiadas historias in media res.

  1. ¿Tapa dura o tapa blanda?

Solo dos palabras: Valdemar Gótica y Alianza Editorial. Ahora, infierno y condenación enternos para esas horribles ediciones en rústica que pretenden hacerse pasar por tapas duras. Y que las cobran a ese precio.

4) ¿Libro favorito?

Esto es como preguntarle a un niño si quiere mas a papá o a mamá...Lo son, en cada momento, Los mitos de Cthulhu, Portadora de tormentas, Titus Groan, La fábrica de pesadillas, La conjura de los necios, Las cosas que perdimos en el fuego o Lemuria.


5) ¿Libro menos favorito?

Los archivos de la atrocidad de Charles Stross. La mezcla entre amenazas sobrenaturales y chistes de funcionarios tenía todo para gustarme, pero no puedo con el protagonista.


6) Triángulos amorosos, ¿sí o no?
Debe ser por leer más género fantástico que otra cosa ,pero eso ha sonado a anime de instituto.


7) ¿El último libro que no pudiste terminar?

El cabo atrapado, de Jacques Perret. Lo terminé por cabezonería, pero me supuso mucho esfuerzo.


8) ¿Un libro que estés leyendo actualmente?

El jardín de Suldrun de Jack Vance.


9) ¿El último libro que le recomendaste a alguien?

Paperbacks from Hell, de Grady Hendrix, hasta el punto de regalarlo. Pero un ensayo repasando las portadas de la literatura de terror desde los 70 hasta los noventa debería ser lectura obligatoria. .

  1. ¿El libro más antiguo que has leído? (Publicado)

La muerte de Arturo, de Thomas Mallory.


11) ¿El libro más nuevo que has leído? (Publicado)

Meddling Kids de Edgar Cantero



12) ¿Autor favorito?

Y otra vez con “a quien quieres más”. En cada momento, Lovecraft, G. K. Chesterton ,Jean Ray, Thomas Ligotti o Laird Barron.


13) ¿Comprar libros o prestar libros?

Comprarlos por desgracia. Aunque después no tengo reparos en ir por ahí regalando varios cada vez que tengo que mudarme.


14) Un libro que no te gusta y que todo el mundo ama.

Me viene a la cabeza la trilogía Millenium, de Stieg Larsson. Parecía que todo el mundo había perdido la cabeza con Lisbeth Salander cuando me parece uno de los personajes menos creibles de la novela policiaca.


15) ¿Marca páginas/separadores o doblar las esquinas?

Marcapáginas, con especial mención a las aplicaciones prácticas de los billetes de metro.


16) Un libro que siempre releeré.

Las aventuras de Harry Dickson se han acabado convirtiendo en mi zona de confort.


17) ¿Puedes escuchar música mientras lees?

Sí, si no tiene letra. En cambio, la tele o los ruidos de fondo no me molestan.


18) Un punto de vista o varios puntos de vista.

Si se usa correctamente dentro de la narración, no me importa.


19) ¿Lees un libro de una sentada o en varios días?

Depende de su longitud y densidad de la narración. A Terry Pratchett soy capaz de despacharlo en una tarde.


20) ¿A quién etiquetas?

Etiquétese libremente y por su propia voluntad.



jueves, 23 de septiembre de 2021

Maligno (2.021). El lado oscuro

 


James Wan es el responsable de las sagas de terror más conocidas de la última década. Tras la franquicia interminable de Saw, la serie y precuelas de Insidious, la trilogía y spin offs de Expediente Warren suponía en palabas de su director, su retirada del género..pero parece que es difícil alejarse de lo que a uno le gusta, porque ha decidido regresar con una historia distinta, donde su intención parecía ser ofrecer algo alejado de lo anterior y seguramente, visitar todos aquellos elementos cinematográficos que lo fascinaron. 


Maligno es una de las formas de describir a la criatura que acecha a Madison. Gabriel, como ella lo llamaba en su niñez, o el demonio, como ella lo definía, parece haber regresado añs después de que lo hubiera olvidado. Después de una violenta pelea doméstica, una silueta se presenta en su casa, asesinando a su marido y desapareciendo sin dejar rastro. A partir de entonces, una serie de asesinatos, de los que ella se convierte en testigo involuntario, empiezan a sucederse. Sslvo que estos tienen lugar a kilómetros de donde se encuentra, y puede verlos a través de los ojos de su asesino. Solo ella, a través de lo que ha visto, y su hermana, a partir de la información que consigue acerca de su pasado, parecen ser las únicas capaces de ayudar a unos policías cada vez más perplejos ante lo sucedido, y cuyas sospechas empiezan a recaer sobre Madison.


A la película se la calificó enseguida de giallo, o como un homenaje a este género, dado que compartía una gran cantidad de elementos  inspirados directamente en las producciones más llamativas de Argento o Brian de Palma, pero especialmente  en el primero.  La premisa, retorcida y un tanto irreal, cuenta con una serie de asesinatos violentos perpretados por una figura de aspecto pesadillesco y una leve presencia de lo sobrenatural que puede, o no, ser útil para la resolución de la trama. Pero sobre todo, la estética, que opta por moverse dentro de una escala de tonos grises y negros, de escenarios donde no faltan los caserones absurdamente góticos o los hospitales abandonados. . Que mantiene un aspecto anacrónico, de vestuarios que procuran sugerir algún momento indeterminado de finales de los 70, donde la presencia de la tecnología se reduce al mínimo en favor de elementos analógicos y se apoya en una banda sonora que no esconde la exageración de acordes electrónicos para acompañar esos planos de mansiones improbables, de ruinas  y de hospitales en medio de la nada. Todos ellos extraños, casi fuera de lugar en este siglo pero que parecen querer acercarse a un tipo de cine donde lo importante no es la coherencia, sino la atmósfera. 




Una estética que, al igual que Insidious, si consigue desarrollar, hacer que al menos sea algo distinto de lo que se ha visto desde hace tiempo. Pero a la que no la acompaña un guion que queda lejos de las producciones que quería tomar de referencia. Los saltos de conclusión rápidos, los diálogos donde todo el mundo acepta lo ilógico como algo viable, están ahí, pero le falta la capacidad del giallo para hacer que el público se lo crea. Porque, pese a lo retorcido, es fácil, en muy poco tiempo, saber lo que sucede con la protagonista y el enigma de Gabriel, donde los indicios apunta demasiado rápido al giro final y donde se marcan demasiado las incoherencias más evidentes (¿en serio a nadie en un hospital se le ocurre revisar bien a alguien que ha sufrido un traumatismo craneal?). Y donde, en favor del espectáculo, olvida lo que mejor funcionaba en una serie B, que era aquello que no podía verse: lo extraño de las primeras apariciones d ela criatura, envuelta en un abrigo negro y con sus movimientos sobrenaturales, a paso a una secuencia de acción donde esta y sus desplazamientos artríticos despachan velozmente a una comisaría, en una secuencia más propia del cine de acción que del terror y donde toda posibilidad de creerérselo acaba desapareciendo. 

Pese a anunciarla como la nueva película del autor de Insidious y de insistir en sus referencias, Maligno parece una decepción. Un salto hacia atrás, más cerca de Dead Silence  (aunque a pesar de considerarse de las más flojas, la cantidad de muñecos de ventrilocuo y de caserones en la niebla, es un plus), que de sus películas más pulidas. Pese a no parecer el nuevo Expediente Warren que todos esperaban, puede reconocersele el haber querido regresar a todo aquello que a Wan le fascinaba. Y al menos, no es la enésima aparición de Anabelle mirando mal desde una esquina. 

jueves, 16 de septiembre de 2021

Dagon: la secta del mar (2001). Algo huele a (pescado) podrido en Imboca

 


De H. P. Lovecraft en el cine puede decirse dos cosas: que las mejores adaptaciones son las que se han hecho de manera tangencial, tomando como referencia su concepto del horror cósmico, y que las más literales acaban resultando un poco irregulares, aunque no les falten ganas y vocación. Bueno, y que los escenarios de H. P. L. no están reñidos con una buena cantidad de casquería. Sucedió con Herbert West, reanimador, que lo reflejaba de una manera bestia, enloquecida y tremendamente divertida, de la mano de Stuart Gordon en 1985, y en 2001 volvió, pero esta vez a las costas del Norte de España, como parte  de las películas que se produjeron por la Fantastic Factory. 


Dagon es la versión cinematográfica de La sombra sobre Innsmouth, donde cambian al primigenio original por la criatura menor del mismo autor (hay que tener en cuenta que si en 2021 tenemos problemas para pronunciar Cthulhu, hace 20 años ni lo imagino). Salvo que el siniestro pueblo costero de Nueva Inglaterra ha sido trasladado a Galicia, siendo el puerto de Imboca donde Paul, su prometida y una pareja de amigos pasan sus vacaciones. Una violenta tormenta daña al barco donde se encontraban, obligando a Paul y Barbara a buscar ayuda en el pueblo. Aunque lo que encuentran es un lugar hostil, encharcado en una persistente lluvia, y donde los lugareños parecen esconder algo. Cuando Barbara desaparece misteriosamente, Paul acaba a merced de unos seres cuyo aspecto vagamente humano es solo una fachada, donde cualquier ser humano desaparece para no volver a ser visto y donde Paul teme seguir el mismo destino. Aunque Uxia, una joven del pueblo que intenta protegerlo del resto, está seguro que su llegada responde a un motivo distinto. 




La película tiene un profundo tono de serie B, en la que conviven los efectos especiales artesanos, caracterizando a las criaturas híbridas  de forma grotesca y con una textura orgánica, con varios CGI que han envejecido rematadamente mal. Al igual que su tono, donde prima el horror más directo frente a la atmósfera velada del relato: al protagonista, al contrario que su contrapartida literaria, empiezan a perseguirlo nada mas bajarse de un bote y no paran hasta los créditos, mostrando Imboca de una forma más gráfica  que lo que sugería Innsmouth.  


Los escenarios de Combarro, el pueblo de Pontevedra donde se rodó, muestra un aspecto más antiguo, anclado en el pasado, que las referencias al esplendor pesquero e industrial y a la refinería de los Marsh que se describió hace cien años. Una elección geográfica que también sirve para ofrecer particularidades en su versión original, donde los protagonistas hablan inglés, chapurrean castellano, y los habitantes de Imboca se comunican (y juran como carreteros) en gallego. 





Aunque el entorno y  la mayoría de los efectos especiales ofrecieran una atmósfera inquietante y opresiva, que fue sin duda lo más acertado, y el optar por la aproximación más dinámica de la historia, el desarrollo hacia el final acaba resultando torpe y parece separarse demasiado del entorno construido hasta el momento: simplemente, no hay medios ni quizá una idea clara para representar la ceremonia final con la que culminaría la narración, y la caracterización de las criaturas, utilizando pieles humanas a modo de traje ritual ,parece fuera de lugar, más cerca de La matanza de Texas que de una raza de seres marinos (de la peineta y la mantilla morada que porta Macarena Gomez en el papel de Uxia no voy a decir nada dado mi desconocimiento de los trajes regionales de los Profundos). Junto a una interpretación de Raquel Meroño tirando a floja, y la presencia de un Paco rabal un tanto despistado, que recuerda al truco de contratar un actor  a punto de retirarse para dar empaque a una producción menor, hace que lo que podía resultar una producción eficiente dentro de sus limitaciones, ponga de manifiesto sus defectos. 

Dagon es una película que no engaña: no es la mejor serie B que podría haberse conseguido pero si una producción modesta y a la que tengo especial cariño, por la ilusión que me hizo en su día poder ver, en el cine, nada menos que un relato de Lovecraft adaptado directamente, y ambientado en Galicia, nada menos. Lástima que  la carrera de la Fantastic Factory no siguiera mucho más, porque me hubiera gustado ver otra adaptación de los Mitos de Cthulhu por qué no, por tierras orensanas. Incluso no hubiera estado mal ver algún cartel anunciando El horror de Punxin. 





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