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jueves, 16 de junio de 2022

REC (2007) ¡Sigue grabando!

 


Hace 15 años se estrenaba en los cines una película de found footage que venía acompañada de una campaña publicitaria donde se la presentaba como “la más aterradora” y donde se mostraba a su público gritando y saltando en sus asientos. Este tipo de promoción no es raro, pero entonces, pese al éxito, ninguno esperábamos que  la producción de Balaguero y Paco Plaza se convertiría en  una franquicia de éxito dentro y fuera del país, e incluso supondría el nacimiento de una figura del terror  hispanohablante que  no tiene nada que envidiar a sus contrapartidas anglosajonas.



[REC] hace referencia al botón de grabar  en una videocámara. Un título que adelanta la filmación de Mientras usted duerme, un espacio donde la reportera Ángela Vidal acompaña a profesionales que desarrollan su trabajo durante la noche o turnos de urgencia. Durante esa noche seguirán la labor de uno de los departamentos de bomberos de Barcelona. La guardia, rutinaria al principio, comienza con una emergencia en un edificio de las Ramblas donde aparentemente, una anciana ha sufrido una caída. El rescate no será lo que esperaban cuando esta, presa de un comportamiento violento, ataca y muerde a uno de los bomberos. Tras regresar apresuradamente al portal, donde los vecinos desconcertados aguardan para volver a sus casas, descubren que se encuentran encerrados en el edificio. Este, acordonado por las fuerzas de seguridad, ha sido puesto en cuarentena a causa de una enfermedad contagiosa que parece haber tenido su origen en el inmueble. Poco a poco, estos irán siendo víctimas, bien de la enfermedad o bien del agresivo comportamiento de lo infectados. Aunque, en esa infección, tan virulenta como la gripe y mortal como la rabia, puede haber algo todavía más extraño e imposible de contener.


 


La película fue todo un éxito al combinar de forma eficaz un formato habitual en el género de terror con presupuestos más escaños, como es el colgarse una cámara al hombro, como el adaptar este a un lenguaje audiovisual muy cercano para el e público. Lo de la cámara al hombro es solo en teoría, porque se nota la experiencia y el trabajo de los directores al montar las tomas y recurrir a los cortes de filmación de forma muy similar a lo que se haría en un programa de reportajes. La cercanía a lo que el espectador conoce se consigue al utilizar un formato de corte “informativo”: programas como callejeros llevaban entonces dos años en antena, y los primeros minutos de la filmación recuerdan mucho a lo que se podría encontrar entonces en Cuatro. Estos son suficientes para dar esa sensación de familiaridad, y sobre todo, para caracterizar a sus personajes principales: la reportera, su cámara y uno de los bomberos se presentan como profesionales que hacen su trabajo y que están en el momento equivocado en el lugar equivocado. Gracias a esto se hace creíble al tozudez de la protagonista a la hora de grabar todo lo que sucede, y la capacidad de supervivencia y llamar a la calma de las fuerzas del orden  que acaban encerrados con ellos.



Los secundarios, al hilo del formato que emplean, se presentan como el vecino que podría haber en cualquier  bloque de pisos. El matrimonio mayor, la anciana sola, el caballeros solterón, la madre preocupada por la enfermedad de su hija pequeña y que como era de esperar, duran tan  poco como podría hacerlo una persona cualquiera en esa situación.


Debido al escenario, un edificio antiguo que se convierte en una ratonera para sus residentes, la filmación  se vuelve algo vertiginosa en muchos momentos donde la cámara se agita, se cae y es vapuleada o deslumbrada  por las luces del exterior hasta extremos mareantes. Una situación inevitable en este formato y contra lo que se utiliza la brevedad del metraje: una hora y quince minutos, aprovechados al máximo donde los diez primeros son suficientes para presentar el tono de la trama, a sus personajes, y que este cambie bruscamente con el primer golpe de efecto que rompe toda la normalidad en la que sus personajes se movían.


Ha pasado el tiempo necesario, y sobre todo, bastantes secuelas, como para que el giro de guion más recordado de la trama no sea un secreto, sino lo que dio origen a toda la mitología que acompañaría a la saga.  Lo que comienza como una película de zombies que no son zombies, son infectados, toma un giro hacia lo sobrenatural donde la supuesta enfermedad es algo distinto, pero capaz de mutar como una, y supone la aparición de una huesuda criatura entrevista únicamente con el modo nocturno de una maltrecha cámara, que cierra, temporalmente, de una forma brusca pero efectiva, lo narrado, a la vez que  supone también el reconocimiento de Javier Botet como figura habitual en el fantástico.

Tras un comienzo brillante, a Rec  la seguirían un remake estadounidense y una secuela de este que va por su cuenta. Y una continuación oficial, que pese a ser una sucesión de incoherencias, serviría al menos para avanzar la serie hacia algo distinto y abandonar definitivamente el formato de cámara en mano.

Ha pasado década y media desee ese estreno que  hizo saltar en las butacas de los cines. Y también muchos cambios. En 2022, las escenas del edificio acordonado y el sanitario tomando muestras tienen un cariz más inquietante que ficticio. Y es probable que hoy ese edificio de las Ramblas fuera un airbnb, y que la Niña Medeiros estuviera  harta de aguantar turistas borrachos. Pero lo sucedido durante la grabación esa noche de Mientras Usted duerme, sigue siendo tan efectivo como lo fue aquel viernes de noviembre de 2007.

jueves, 29 de enero de 2015

Rec 4: Apocalipsis. Infectados en alta mar



Costaba imaginar que una película producida en España llegara a contar con tantas secuelas y derivados como una producción estadounidense. Pero este ha sido el caso de Rec, una película de Jaume Balagueró, que  a día de hoy lleva cuatro entregas. Seis, si contamos el remake estadounidense fotocopiado y una secuela que pasa de todo y solo conserva el nombre. Apocalipsis es el título de la más reciente y, si no hay cambios, del cierre de la saga.



 Esta recupera en un principio el escenario original: un edificio en cuarentena, tras la aparición de un extraño virus que provoca agresividad en sus víctimas..y ganas de salir corriendo en los que tienen la mala suerte de encontrarse con un infectado. Parece haber pasado solo unas horas desde que Ángela Vidal, una presentadora de televisión, quedara encerrada allí y descubriera los orígenes de la epidemia. Esta ha sido la única superviviente, encontrada ahora por el grupo de GEOS que había sido enviado a volar el edificio. Pocas horas después, ella y los miembros restantes del equipo despiertan en un buque. Nadie sabe gran cosa, excepto que este está controlado por un equipo médico y su objetivo parece ser encontrar una vacuna gracias a los dos supervivientes de los últimos brotes. Pese a las medidas de seguridad, la infección se extiende por el barco. Ahora, los médicos cuentan con mucho menos tiempo para encontrar una cura, y, por algún motivo, parecen convencidos de que Ángela tiene la clave para lograrla.


Rec 4 es mucho más cercana a su entrega anterior que a la película que sirvió de inicio para la franquicia, especialmente en dos aspectos. El primero, es el abandono de la filmación en primera persona, algo a lo que dieron carpetazo, de una forma muy gradual, pero efectiva, en Génesis. Lo segundo, es conservar cierta cantidad de humor que, aunque no tanto como la anterior, está presente a lo largo del guión. Aunque la idea original era regresar al cine de terror auténtico, y no al humor negro, en este se conservan muchas situaciones que es imposible tomarse en serio: la forma de contagiarse se produce a través de la comida, de una forma que, o bien se la toma uno a broma, o resulta desconcertante. Y algunos de los personajes no son demasiado serios: cuando uno de los supervivientes es una ancianita con demencia senil, es imposible que no la hagan decir alguna cosa absurda en el medio de las peores situaciones. Y, en el caso del informático, se trata de un alivio cómico en toda regla. No es que este funcione muy bien en un principio, porque entre sus frases de pie de banco y que en la primera mitad parezca un secundario un poco nulo, recuerda demasiado al tipo de cine de terror más estereotipado, donde siempre se sabía quien iba a morirse y en qué orden.



De hecho, también es esta la película de terror más al uso de las cuatro. La primera fue una novedad, de la segunda nos hacemos lossuecos, la tercera fue de coña…y esta es la que más recuerda a las series B de siempre. Porque el escenario cerrado, en concreto, su barco en alta mar, sus personajes y extras que van siendo asesinados hasta reducir el grupo al mínimo, e incluso esa tormenta, de la que se pasan media película hablando y que al final, de poco sirve, contiene todas las características de ese tipo de cine: si está bien contado, va a funcionar y ser entretenido, pero también va a estar muy lejos de la originalidad de la primera y la tercera. Con esta intención de hacer un producto más típico, los defectos se notan bastante: detalles que se añaden para después quedar olvidados, escenas de humor que no terminan de funcionar y personajes algo más tópicos, hacen que el nivel de diversión se siga manteniendo, pero que sea más una película de las de manta y sofá, no algo que se salga de la norma.

Para defender un escenario más tópico, cuentan con un reparto de actores bastante correcto (como todavía conservo muchos prejuicios contra determinadas producciones españolas, casi todo lo que hacen en los últimos años me sorprende para bien). Hay unas cuantas caras de reparto conocidas, vistas en televisión y algunas en teatro, como Hector Colomé e  incluso Críspulo Cabezas, de quien recuerdo que había sido una revelación en Barrio, allá por 1998. Y Manuela Velasco, quien en principio es protagonista de la saga y quien sigue defendiendo muy bien su papel.




Respecto al planteamiento de toda la serie, además de resolverlo y servir de desenlace, Apocalipsis también termina de sentar las bases de esta. O más bien, aprovecha para borrar del mapa toda referencia a la segunda película, conservando tan solo los elementos necesarios para el argumento e incluso, mostrando a modo de flashbacks, algunos de los que fueron decisivos para el argumento de esta. Es más, si se hubieran tomado cinco minutos más para incluir de nuevo la secuencia final de Rec 2, la saga se podría entender perfectamente sin que sea necesario pasar por el mareo de cámaras y el guión de juzgado de guardia de esta. Entre esto, y el resultar una película muy entretenida, acaba por convertirse en un buen cierre para la franquicia…que, como debe ser, cuenta con un posible final abierto. De esos de los de “solo por si acaso”. 

lunes, 6 de agosto de 2012

REC 3 – Génesis (2012). Si la gente no quiere ir a las bodas, será por algo.


¡¡El poder del Juguete que Pita te obliga!!

La serie de REC y sus zombies grabados en vídeo han sido seguramente las películas españolas que más taquilla han movido, lo que es un logro y seguramente, toda una patada para los partidarios del cine serio y realista. Pero como toda serie de éxito, en general son muy irregulares, llevándose la palma la segunda parte: de una película de las de cámara en mano, llena de infectados y una resolución bastante original, pasaron a un sinsentido en el que pasaron de todo el tema de los virus, se sacaron de la manga una posesión infernal y unas cuantas situaciones demasiado fantasiosas para lo que fue la primera película. Lo que aún tendría un pase si no fuera porque hasta los personajes, y muchas de sus reacciones, estuvieran fuera de lugar: no se si fue peor la excusa que utilizaron para disponer de dos cámaras, o ver a un agente secreto del Vaticano abriéndose paso entre posesos a golpe de kyrie eleison.

De todas formas, REC movió pasta, por lo que intentaron sacar una tercera parte, a modo de precuela, y de paso, intentar corregir el desaguisado de la segunda. Y en este caso, lo consiguieron a base de no tomarse mucho en serio la historia que los propios guionistas defenestraron en esa secuela. Los sucesos de REC 3 transcurren unos días antes de la primera película, presentando otro foco de infección en la boda de los personajes principales (en este caso, a uno de los invitados lo había mordido el perro que transmitía la enfermedad/posesión en REC) que, en pleno convite se transmuta y empieza la escabechina que el público esperaba desde hacía más de diez minutos. Esto, manteniendo el rodaje de cámara en mano…hasta que los propios protagonistas, en medio de la carnicería, le dicen al cineasta en cuestión que deje de hacer el Lars Von Trier y suelte la cámara. Este es uno de los primeros detalles que tienen para separarse de las dos anteriores, olvidándose de los juegos entre distintas cámaras y sobre todo, ganándose a unos espectadores que seguramente no estaban por la labor de aguantar una tercera película a base de tembleques y lentes rotas.

 

Los siguientes son los elementos más o menos cómicos que van apareciendo. Porque una boda típica no es precisamente el lugar más serio ni menos hortera para que se produzca una epidemia zombie (perdón, de infectados), y entre los vestidos de gala y los bailes inevitables, aparecen personajes como un animador infantil bastante tristón que lleva un traje de “John Esponja”, por cosas del copyright, dos invitados que no se enteran de lo que pasa hasta la mitad de la película, o un inspector de la SGAE que se había colado en la boda para anotar las canciones que pinchaban y cobrar el correspondiente canon. Para alegría de todos, este es de los primeros en caer.

Por suerte, más allá de lo chocante de sus primeras apariciones, son personajes más o menos útiles dentro del argumento, sin ser el típico alivio cómico que estropea muchas películas. Es más, intentan evitar los chistes directos y muchas situaciones son de un humor negrísimo. Incluso detalles que estropearon la segunda parte, como la aversión de los demonios a lo religioso, consiguen aprovecharlo de forma útil para que se salven algunos personajes, y aunque sea de refilón, la famosa Niña Medeiros se marca un par de apariciones, más de cameo que otra cosa, pero…que se mueran de envidia los Freddys y Jasons: en España tenemos una poseída portuguesa, y en general, sus tres películas han sido bastante potables.


Aún perdiendo la originalidad y simpleza del primer REC, esta tercera parte ha salvado muy bien la serie, tirando por el lado del humor negro, del entretenimiento, y en muchas escenas, al del homenaje: hoy es imposible ver zombies y una motosierra sin acordarse de Posesión infernal, y hasta sus protagonistas, que empiezan como personas normales y terminan como supervivientes, me recordaban un poco a Ash…con sus reparos. Porque se habrán esforzado, pero a Bruce Campbell siguen sin llegarle ni a la barbilla.

sábado, 10 de octubre de 2009

Rec 2 ¿Quien me ha escondido el mando de la Playstation?



Este jueves, Hewl y yo fuimos al cine. Suceso bastante extraño ya que a la hora de elegir película solemos variar entre la que tenga más zombies o parezca más rara (en mi caso) y la que tenga la puntuación más alta en la imdb (en el caso de Hewl. Y lo entiendo. Con lo caro que va el cine no es plan de regalarle 6.70 euros a Megan Fox).

La idea principal era ver Malditos Bastardos: es bastante buena y además tenía nazis. Cumplía las dos condiciones, vamos. O las cumpliría, sino fuera porque la habían retirado.
La segunda opción fue Rec 2, que aunque nos habían dicho que era malilla, tenía zombies. Así que a los zombies se ha dicho.

La sorpresa llegó cuando nos encontramos que el director había pasado ampliamente de la película anterior para grabar lo que se le fue ocurriendo por el camino, que a ratos era una intro del Resident Evil o cualquier otro juego de esos de survival horror, y a ratos, una versión en plan serio de Posesión Infernal.

La intro (perdón, el comienzo), presenta a unos Geos con un equipo de alta tecnología antes de entrar en el edificio en cuarentena. Los acompaña un inglés que trabaja para el ministerio, encargado de averiguar qué está pasando. En comparación con la primera Rec, la escena es mucho más breve y menos perdida en la intención de dar sensación de veracidad...pero también estaba mucho más sobreactuada, y los operaciones especiales estaban demasiado concentrados en parecer unos tipos duros y dispuestos a enfrentarse al horror. Después, cuando entraron en el edificio y empezaron a disparar a todo lo que se movía, estuve a punto de buscar un imaginario mando de playstation...



La XBox patrocina este trailer

Ya metidos en el tema, que es intentar salir de un edificio infestado de zombies, deciden pasar ampliamente de la historia del contagio y contarnos otra en la que hay un brote de posesiones demoniacas, a las que solo se puede enfrentar sacerdote de incógnito que acompaña a los Geos, descubriéndose como un mercenario al servicio del Vaticano en una desconcertante escena en la que se abre el cuello de la camisa y podemos ver un alzacuellos...¿Es que no se lo quitan ni para dormir?

Y es aquí donde todo deja de tener sentido: el padre Van Helsing hace confesar el paradero de la niña Medeiros (o infectada 0) a las hordas de poseídos, a base de exorcismos. Estos son capaces de imitar voces como si de una Linda Blair se tratara...Y a partir de entonces, como diría Lars von Trier, reina el Caos.

Pero no por ello la película es mala. Hay zombies a porrillo, poseídos portugueses, mareos de cámara...No, lo peor de todo son los chavalines que decidieron inclúir al trío de adolescentes hostiables para poder permitir el cambio de cámara. Un minuto en pantalla y ya estaba deseando que la niña Medeiros los enviara al Infierno entre fados y toallas.

Una curiosidad: La niña Medeiros, más conocida como La poseída Portuguesa del ático, tiene su propio club de fans...o casi: un blog se dedica a recoger las ilustraciones acerca de tan singular personaje: lacriaturadelatico.blogspot.com/

Este es un blog cat-friendly

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...Por si quedaba alguna duda