Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 11 de mayo de 2023

Lecturas de la semana. Vidas (poco) ejemplares

 


Hoy toca biografías. Reales o ficticias en ambos casos, teniendo en cuenta que una  no deja de ser una creación literaria y otra…uno de esos casos en los que la realidad supera a la ficción.





Hans Grimm. Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump. Esta es la historia de un joven que poco después de cumplir los dieciséis años, decide alistarse como  voluntario en la guerra que acaba de estallar en  Europa. Sus comienzos, destinado en la retaguardia como vigilante en un pueblo de la frontera, donde el conflicto parece algo lejano y los granjeros lo consideran una parte más de su  vida, su llegada al frente y su paso por las trincheras, su regreso temporal e retaguardia, tras resultar herido, y paralelamente,  como la vida  que había  conocido se deteriora: el contrabando, la escasez y la conciencia de estar  luchando en una guerra que  ha sido perdida. La vida de Schlump, apodo que recibe al comienzo de su adolescencia, podría haber sido una de tantos jóvenes que tuvieron la fortuna de regresar a  su hogar aquel noviembre de 1918, salvo que la suya es una ficción. Una que estuvo oculta durante décadas tras un ladrillo en la casa de su autor, en un intento por salvar una copia de la quema de libros que el partido nazi llevaría a acabo años después.

El libro, que podría considerarse como una nove a de aprendizaje,  guarda más similitudes con Thomas el impostor, de Cocteau, que  con sin novedad en el frente, el best seller con el que Grimm pretendía competir, sin éxito. Esta desarrolla a su protagonista de una forma muy parecida: ve la guerra como una parte más de un juego, y su primer destino es muy similar a  un hogar. Sus primeros meses en el campo francés son similares a una novela costumbrista, aunque una un poco extraña, en la que el soldado se integra en la vida de la comunidad siendo  al mismo tiempo un elemento extraño pero tolerado en ella. Tontea con  las chicas como uno más, sus anfitriones lo tratan como a un hijo, pero debe encargarse también de mantener el orden e incluso de improvisar un calabozo para quien  haya violado el toque de queda. Este prólogo termina  bruscamente con su etapa en las trincheras. La escasez, los piojos, la violencia de unas armas desconocidas hasta  ese siglo, hacen que los capítulos anteriores parezcan muy lejanos, que poco tienen que ver con la crudeza con la que ahora describe a los heridos en un hospital militar o la muerte de un civil en un bombardeo. Este supone el punto de inflexión a partir del cual describirá el avance de la guerra, presentando una atmósfera desoladora, y en el que prima un instinto de supervivencia (mediante el individualismo o el contrabando) al que Schlump acaba por sumarse.

Salvo por la caracterización de su protagonista, quien parece mantener cierta inocencia (quizá lo que lo ayuda a asimilar muchas situaciones), el libro está marcado por un tono antibelicista muy poco épico, y curiosamente, muy pro francés: los campesinos, y los civiles, son lo secundarios que salen mejor parados, frente a una masa militar anónima y rígida a la que el lector no llega a conocer al estar demasiado alejada de las balas.

Este también es uno de los casos en los que la historia tras  la novela es tanto o más interesante. Firmada con seudónimo, el texto fue una pequeña decepción para su autor quien esperaba desbancar a la novela de Remarque, pero también una fuente de problemas una vez llegado el partido nazi al poder. Este debió permanecer oculto, perdido durante décadas, hasta su redescubrimiento que se describe en el prólogo que precede a esta edición. El centenario del armisticio habrá sido hace ya algunos años, pero los vestigios de e la guerra siguen apareciendo.


Emmanuel Carrère. Limonov. Desde niño Eduard Veniaminovich Savenko sabía que quería ser alguien recordado por la gente. Un héroe, un bandido o un escritor..no importaba, con tal de alejarse del futuro que podía esperar el hijo de  un miembro de la tcheka destinado en Ucrania. Sus lecturas de Julio Verne y las novelas de a aventuras clásicas darían paso a un breve carrera como delincuente juvenil. Participaría en los círculos intelectuales underground de Moscú y decide que lo mejor es convertirse en un intelectual exiliado en Occidente. El éxito llegaría, pero no como él espera. Entre  los bajos fondos de la ciudad, desempeñando todo tipo de trabajos, sus novelas autobiográficas acabarían por convertirlo en una figura entre  la comunidad intelectual francesa. Esa solo será una pequeña parte de la vida del autor de Soy yo, Editchka o Historia de un servidor, tan capaz de deambular por los entornos marginales  como de participar como combatiente en la guerra de los Balcanes, o ser miembro activo del Partido Nacional Bolchevique.

Carrère cuenta con algunas novelas donde la percepción de lo real o lo que interpreta su narrador es muy subjetivo (como El bigote o la inquietante La clase de nieve), pero también  con escritos biográficos de  aquellos cuya vida resulta tanto o más extraña  que sus obras, como  la de Philip K. Dick o el propio Limonov. Ambas elecciones están marcados por sus intereses, y en este caso, su intención es seguir la vida de alguien en que  la frontera entre persona y personaje. Los libros de Limonov son eminentemente autobiográficos, y  en más de una ocasión se plantea si muchas de sus decisiones se deben a la búsqueda de notoriedad, cierto narcisismo y obsesión por ser recordado. No es una biografía objetiva sino el recuento de una vida narrada por alguien que no tiene claro ya si admirarlo, despreciarlo o sentir compasión  por él (aunque pasa de puntillas por su misoginia, no puede evitar mencionar con bastante ironía su preferencia por las mujeres cada vez más jóvenes según va envejeciendo, o su participación, entre lo real y el postureo, como combatiente en el bando serbio). Esta percepción varía según se acerca a los últimos años de Limonov, tras cumplir condena por actividades terroristas y  convertido en una figura  mediática en la Rusia moderna. Alguien que ahora mira a su pasado con cierto desprecio.

El estilo, aunque intenta mantenerse d dentro de lo objetivo de la novela periodística, se ve marcado  muchas veces por lo personal. Carrère no  puede evitar en más de una ocasión el comparar la vida  de Limonov con la suya, novelista profesional e hijo de intelectuales, y reflexionar sobre las últimas palabras  con las que Eduard  cierra esta biografía: ha sido una vida de mierda. Quizá es una vuelta de tuerca al consejo de “nunca conozcas a tus ídolos”. O un buen momento para recordar la canción del mismo nombre de Pablo und Destruktion. 

jueves, 4 de mayo de 2023

Lecturas de la semana. Los clásicos del comedor

 


No solo de la colección Reno y de Bruquera  vivimos los lectores y los que rebuscamos en las cajones de segunda mano. Otras editoriales, que estaban presentes en las casas, intentaba n recoger también lo más destacado de la narrativa, y lo que era  más importante, de una forma que esas  colecciones se vieran de manera uniforme   en las baldas del aparador. Con una encuadernación que pretendía imitar un libro antiguo, los títulos resaltando en letras doradas y unas páginas que parecían papel de estraza, las Obras maestras de la literatura  contemporánea de Seix Barral recopilaban…bueno, lo que podríamos considerar como  las más importantes de los últimos siglos. Y donde convivían La náusea, La muerte en Venecia, La familia de Pascual Duarte  o Crónica de una muerte anunciada (esta última, resultó una suerte  tenerla cuando entró en el programa de lecturas a examen de COU). Pero también El proceso, y un par de novelas más  que supusieron mi entrada en el mundo de la literatura “seria”…pero, que, como todo lo que seguiría después, se mantendría en la línea entre lo real y lo imaginario.



Gilbert K. Chesterton. El hombre que fue Jueves. Bajo el subtítulo de Pesadilla, la novela sigue los pasos de Gabriel Syme, detective infiltrado en el Consejo Anarquista, elegido  durante una reunión como Jueves, y su intentos para detener al resto de miembros antes de que lleven a cabo el atentado planeado: asesinar al Zar, quien se encuentra en París. Syme no es el único  integrante de Scotland  Yard que ha conseguido llegar hasta el Consejo. Junto a varios  aliados inesperados, intentarán detener al resto de anarquistas y evitar sus planes…o quizá descubrir que nada es lo que parece.

La novela está, marcada por un sentido del humor muy británico, donde abundan los juegos de palabras y una caracterización física de los personajes que roza lo teatral: barbudos, ancianos decrépitos, personajes cubiertos por siniestras gafas oscuras o provistos de una sonrisa torva, que van desvelándose como una capa más de  un enigma en que sobresale  la figura de Domingo. Descrito por todos como inabarcable, incomprensible y misterioso como un villano…pero que, como uno de los protagonistas expone, su  comportamiento a la hora de eludir a  sus perseguidores es similar a la de un padre jugando al escondite con sus hijos.


Alcohol, libros y una vajilla: el mueble que lo tiene todo

La trama, sin perder el humor en ningún momento, deriva hacia lo fantástico, donde la huida toma un cariz surrealista, un  globo aerostático puede dar paso al robo de un elefante, haciendo que su aspecto inicial de novela policiaca se desvanezca  convirtiéndose  en una historia extrañamente alegórica, donde nada era lo que parecía  en un principio  y lo narrado adquiere un tono de ensueño, con la vuelta de su protagonista al punto de partida  de una forma muy sutil y amable, muy similar a como si este hubiera presenciado una parábola.

Chesterton, conocido por sus novelas policiaca,  por su carrera de polemista y su preferencia por lo  tradicional, toma la figura del dinamitero  transformándola, de una encarnación de lo negativo a una caricatura, y de ahí a a una versión despojada de  su ideología e imagen previa como si se tratara de un disfraz. También se ha especulado a menudo sobre Domingo, como personaje dual y casi un demiurgo, caracterizado con rasgos que recuerdan mucho a su autor (a Chesterton le encantaba incluir personajes grandotes es sus historias, como Flambeau el ladrón). Este, incomprensible al principio, abiertamente burlón y finalmente benévolo, está muy vinculado a la mentalidad e ideas del propio  Chesterton, católico  e interesado en la fe y la creencia  como alto  necesario en la vida, pero que no  por ello tuviera que tratarse de forma excesivamente solemne.

El personaje, y los matices  de El hombre que fue Jueves, han sido reseñados de forma mucho más  amplia  por La mano del extranjero, y salvo una opinión somera, no me queda mucho más que aportar que defender que esta novela se habría convertido en una candidata a ser filmada por Terry Gillian.



M. R. James .Otra vuelta de Tuerca. En una velada, los invitados deciden narrar una historia de fantasmas, a ser posible, verídica. Esta es la que fue  contada por uno de los presentes,  referida de primera mano por su protagonista. Esta describe como encuentra su primer trabajo de institutriz  de los dos niños que habitan en Bly Manor, huérfanos y sobrinos de su empleador, quien ha dejado claro que no desea ser molestado con asuntos sobre su  crianza. La joven maestra decidida a cumplir con la tarea impuesta por un hombre por el que ha quedado  fascinada, se encarga desde de ese momento de la educación de flora y Miles, un jovencito que inexplicablemente  ha sido expulsado del internado donde estudiaba. Esta, fascinada  por  los dos niños a los que define como las criaturas más adorables que ha conocido, comienza a ver en algunos lugares de la casa  a dos figuras. Ninguna de las forma parte del servicio actual,  apena compuesto por ella y la señora Grose la gobernanta, pero parecen coincidir con la descripción de los anteriores  miembros de esta: Miss Jessel, la institutriz a quien sustituye, y Peter Quint, criado del señor y un hombre poco de fiar…ambos muertos, o dados por muertos.

A partir de la aparición de estos, el comportamiento de Miles y Flora empezará a cambiar, y su institutriz, la única ç consciente de las figuras que ronda Bly Manor, intentará  proteger a los pequeños de lo que ella sospecha que es una influencia maléfica.

Además de ser una de las novelas clásicas del fantasmas, también es una  con un desarrollo más abierto a la interpretación del lector: bien una historia sobrenatural donde algo amenaza a los niños, o bien una novela realista donde todo lo que sucede es narrado desde el punto de vista de la locura de su protagonista. Esta última  es la interpretación mas socorrida, debido a lo que esta describe. Desde su fascinación romántica con alguien ausente, hasta su obsesión  con los anteriores residentes de la mansión  lo s que convierte en villanos y amenaza que recaen sobre los niños. Unos residentes que en todo momento, solo ella ha visto y cuya caracterización proviene de lo narrado por la señora Grose, a partir de cuyo testimonio se establece la posibilidad de la relación entre ambos, o de la influencia que Quint pudo tener en Miles. Lo subjetivo de la narración también supone abrir otra interpretación, como estos fantasmas fueran el reflejo de las frustraciones o deseos reprimidos de su protagonista.

James era un escritor realista y es algo que se nota en este relato sobrenatural: un personaje principal cuya complejidad radica en lo dudoso de su testimonio y lo que pueda interpretarse  de este, un entorno  aislado marcado, ante todo por el secretismo de la clase alta en el que todo debe adivinarse a través de sugerencias. Lo sucedido entre Quint y Miss Jessel, las circunstancias que provocan la expulsión escolar de Miles, e incluso el comportamiento de los niños, entre el esperado en dos criaturas aisladas sin familia,  el malinterpretado por  una institutriz cuya visión está distorsionada, o el directamente anómalo, si el lector creer lo que ella cuenta. Este estará tan abierto a lo que este decida ver como años después lo estarían, en cierto modo, los hechos descritos  por Shirley Jackson en La maldición de Hill  House.

jueves, 27 de abril de 2023

Posesión infernal: el despertar (2023). Mi vecina es un demonio sumerio

 


En 1981, una película de presupuesto y argumento modestos se convertiría en una de los clásicos del cine de terror. Titulada en España Posesión infernal, aquella historia llena de momentos sangrientos y un nivel de violencia que rozaba la caricatura,  derivaría en una saga que  encontraría su verdadera identidad en el humor negro, la casquería más propia de un dibujo animado, y sobre todo, la figura de su protagonista, Ash Williams. Esta, como otras franquicias de la década, tendría su remake. Uno que optaba por separarse  del estilo original y centrarse en un enfoque más oscuro, donde lo gráfico se volvía aterrador y no  quedaba nada de los momentos cómicos de la original. Este Evil Dead de 2013 se convertiría en una película distinta, a años luz de las nuevas versiones de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street, y tan abierta a la posibilidad de continuarla como la de Sam Raimi. Aunque esta tardaría diez años en llegar.


En un enorme edificio de apartamentos, se presenta durante la noche una visita inesperada en casa de Ellie y sus tres hijos: Beth, su hermana, que parece tener algo que decirle, aunque esta no haya prestado mucha atención a las noticias que le habían intentado hacer llegar. Su reciente separación y una mudanza obligatoria a causa de la demolición prevista del para el edificio en que viven ya unos pocos vecinos. Un violento terremoto interrumpe la reunión familiar, cuando este provoca una grieta en los sótanos abriendo el acceso a una cámara que lleva sellada desde hace un siglo. Entre archivos y distinta parafernalia religiosa que parece fuera del lugar, los hijos de Ellie, aún sorprendidos por el terremoto, descubren en su interior un libro y unas grabaciones de Danny, uno de los  hermanos, decide reproducir en su equipo. En ellas, una voz describe el libro que tienen en sus manos y recita los párrafos que contiene. Mientras los hermanos las escuchan, una fuerza golpea brutalmente a Ellie, sin que quede claro lo que le ha sucedido. Poco después, esta regresa, comportándose de una manera errática ay falleciendo en el acto. A familia, aislada en el piso 13 a causa de los daños provocados por el terremoto, intenta conseguir ayuda cuándo Ellie parece despertar. Aunque su sonrisa distorsionada y la violencia de su comportamiento demuestra que sea lo que sea lo que está animando el cuerpo de la madre y hermana de los protagonistas, no es ella. Y ha vuelto para llevarse a sus hijos.



Sin ser directamente una secuela, esta entrega de Posesión Infernal puede considerarse una parte más de la idea desarrollada en el remake de 2013, donde se obviaba a los personajes de la original, y sobre todo, desterraban el humor que había caracterizado a esta. La violencia, lo escabroso y lo agresivo de los demonios que aparecen en ella permanecen, pero se muestran de una forma mucho más descarnada al prescindir del enfoque caricaturesco. Igual de acelerado, pero mucho más oscuro, esta decide separarse también de los escenarios originales como eran la cabaña para trasladarlo a uno muy distinto: un edificio gigante que, en el fondo, está tan aislado como el entorno anterior (además de hacer referencia a la pregunta que el público se habrá hecho en algún momento: no, en semejante mamotreto, nadie tiene por qué enterarse del jaleo que se está montando ocho plantas más arriba). La cabaña es sustituida por un enorme apartamento convertido en refugio y cárcel, mientras que el corredor del edificio es el exterior hostil, pero a la vez, única vía de escape.


Esto hace que la película pueda verse de forma independiente al resto. Todos los elementos necesarios para ponerla en marcha están ahí: el escenario aislado, el descubrimiento del libro, la invocación accidental y las monstruosidades que desencadena, narrada de forma que estos configuran un guion por si solo pero en el que los que conocen la saga encontrarán muchos más guiños. Tienen su aparición  varios de los elementos icónicos como la escopeta, y sobre todo, esa motosierra que se ha convertido en el arma oficial de la serie, además de muchas referencias visuales a las primera posesión infernal lo que entonces era una secuencia en un bosque, ahora tienen lugar  con los cables de un ascensor, e incluso unas situación tan absurda y memorable como la de uno de los personajes atragantándose con un globo ocular que sale disparado, se reproduce en una  versión mucho más siniestra.


El uso de referencia y elementos concretos no se queda a nivel de guiños. El guion funciona mucho a partir de la aparición previa de determinados objetos cotidianos: la máquina de  cortar madera abandonada en el parking, las tijeras debajo de una mesa, o el objeto que uno de los niños fabrica tendrán una utilidad, y una muy violenta, en el momento adecuado. Parecen ser conscientes que el guion no va o a ofrecer nada novedoso, pero que sí se puede trabajar con lo conocido y desarrollar una historia adonde cada pieza vaya encajando.

Para los personajes también han buscado algo alejado de lo anterior: en lugar de un grupo de amigos, es n ese destartalado apartamento se encuentra una familia, carente de figura paternal e integrada aparentemente por los miembros más débiles (mujeres, niños y una recién llegada), apariencia que se desmentirá en los primeros ¡minutos presentando a unos personajes muy distintos de las estructuras familiares a los que estamos acostumbrados en el cine  comercial, pero capaces de valerse por si mismo y cauterizados de forma en el que el público tema  tanto por ellos como por esos secundarios que tiene  una aparición muy breve. De estos, el que sobre sale no es la heroína involuntaria sino su antagonista. Alyssa Sutherland, que comienza como cabeza de familia para continuar el resto del metraje como demonio no muerto (llámese deadite o demonio  kandariano, igual de malo en ambos casos), ocupa toda la pantalla desde su primera aparición en los trailers hasta su desarrollo en la película. Pocas veces una antagonista ha tenido tanta presencia en la saga, cuando lo habitual es que estos acabaran troceados poco después de gritar “¡Me tragaré tu alma!”, pero la sonrisa desquiciada de Ellie, una vez controlada por las fuerzas desencadenadas por el libro, y cada una de las frases que pronuncia, atacando a los miedos de los personajes, la convierten en el personaje más interesante, pero también en uno de los mejores de la saga.


Posesión infernal: el despertar, es una película con la que ha merecido la pena esperar. Oscura, capaz de tomarse muy en serio a sí misma, dotada de un humor negro muy  leve, y sobre todo, tan sangrienta y desatada como sus predecesoras. Y en la que también hay un pequeño cameo de Bruce  Campbell…aunque para encontrarlo, haya que recurrir a la versión original.

jueves, 20 de abril de 2023

La niña de la comunión (2023). Esto me suena

 


A la hora de plantear una historia de fantasmas, recurrir a niños o juguetes, preferentemente muñecas, es una a puesta segura. O , en la mayor parte de los casos, una excusa para ir a lo fácil, porque parece que nada define mejor una situación manida  que una silueta infantil fantasmal y una muñeca de  porcelana cuarteada por el paso del tiempo, como todos los tópicos, correctamente utilizado pueden servir para narrar una historia que podría considerarse clásica. En caso contrario, este  se queda en lo de siempre, siendo lo mejor que decir que, al menos  la ejecución ha sido correcta. Y este ha sido el caso de una película que decide recurrir no solo a estos, si no a alguno de los reclamos que mejor han funcionado en el cine de terror nacional de los últimos años.


La niña de la comunión comienza con esa celebración en un pequeño pueblo de Tarragona, a finales de los ochenta. Después de la misa, las niñas son fotografiadas con sus familias, que no han escatimado en gastos para el momento. Salvo la de Judith, recién llegados al pueblo tras una mala racha y donde sobreviven con un trabajo en el matadero y pocos medios. La fiesta se ve interrumpida cuando una mujer, visiblemente alterada, pregunta a sus vecinos si han visto a su hija. Poco después, Sara, tras terminar la primera comunión de su hermana, acude a una fiesta con sus amigos donde le hablan de la desaparición de una niña en el pueblo, hace años, y como su madre continúa buscándola cada año. Y que esta se ha convertido en la leyenda urbana de la localidad, donde todos hablan de jóvenes que han visto durante la noche, en la carretera, la silueta de una niña vestida de blanco. Sara se niega a creer en esta versión de la chica de la curva, y cuando en esa misma noche se cruza con una niña que se oculta en el bosque, decide ir a ayudarla. Esta solo encontrará, entre las ruinas, una muñeca antigua que se lleva con intención de devolver a su dueña. Pero este será el comienzo de una serie de pesadillas y alucinaciones que empiezan a perseguirla: una niña, un pozo, y unas extrañas marcas que aparecen en su cuello y brazos. Marcas que también muestran todos los que estuvieron con ella esa noche, idénticos a las que tenían, hace poco tiempo, dos jóvenes del pueblo que, tras sufrir las mismas visiones, deciden quitarse la vida violentamente.


Además de contar con varios elementos que se han convertido en tópicos habituales, la película recurre a un escenario que parece haber funcionado vienen los últimos años: el uso de un pasado concreto y reconocible, con más sombras que luces, donde el entorno se vuelve opresivo y se mezcla la situación familiar de la protagonista. La Vallecas de principios de los noventa supuso un atractivo en Verónica, el éxodo rural a finales de los setenta lo fue, en menor medida, para Malasaña 32 y en este caso, los personajes se mueven en un pueblo de Tarragona, en los inicios de la ruta del Bakalao, donde cada elemento busca una atmósfera claustrofóbica: la familia de la protagonista es una recién llegada al lugar, donde residen gracias al favor de un familiar que les ha conseguido un empleo precario. Lidian con la deuda moral que sus parientes le recuerdan, pero también con su condición de forasteros en una localidad donde escudriñar la vida del vecino y propagar rumores está a la orden del día. Los amigos de la protagonista provienen de un entorno desestructurado (un padre alcohólico o trabajar como camello de poca monta). De este modo, lo sobrenatural se convierte en algo accesorio, casi la única salida posible ante un entorno opresivo y no una irrupción en lo cotidiano. Un escenario que intenta aportar algo distinto a una trama de fantasmas que es todo lo contrario.


Esta, más que familiar, parece haber sido vista mil veces. Se repite la estructura de encuentro con lo anómalo, sucesión de víctimas, investigación del origen de la maldición, resolución y giro final. Esto último, muy deudor del terror japonés en el que la protagonista, una vez han tomado contacto con un ser fantasmal o maldición, se encuentran condenados de manera inevitable. En este caso, en lugar de una maldición de origen incierto, existe un hecho reciente y que da lugar a la leyenda urbana que conocen los personajes (y que, por lo visto, está inspirada en una real), y cuyo origen puede rastrearse den su investigación. El objeto maldito no es una cinta, sino una muñeca vestida de comunión, un regalo muy popular en la época y aunque no se especifique abiertamente, esta inicia una carrera contrarreloj ante el final que los espera…que no queda muy claro. Las apariciones del fantasma oscilan entre las alucinaciones donde se proporcionan las pistas necesarias para su resolución las apariciones de sustos que desde las sagas cinematográficas de James Wan, se han convertido en algo habitual. Estas apariciones resultan erráticas y salvo la búsqueda de sustos gratuitos, no queda claro por qué sucede. La impresión que da la trama y su desenlace son la de ser una fórmula rutinaria, donde se va a tan a lo seguro que no hay espacio para innovar, algo que sí había conseguido Verónica en 2017. Pero no se le puede acusar de ser una producción floja o aburrida porque esta, al menos, está bien rodada. El director, Víctor García, conoce su oficio (lo de Hellraiser: Revelations vamos a dejarlo en que todos tenemos que comer) y su película tiene un buen ritmo, se sigue medianamente con interés, aunque ninguno de los avances de la trama sorprende. Los actores jóvenes cumplen adecuadamente con su papel: afortunadamente, la época de al salir de Clase y Compañeros queda tan lejos como la época que la que se encuentran los protagonistas. El resultado es predecible, pero no flojo, para una trama que podría resumirse en “Sadako y Annabelle se van a un pueblo de Tarragona”.

A La niña de la comunión hay que tomarla como a una película de tarde: entretenida para ver desde el sofá de casa, pero se olvida pronto. Su planteamiento, imaginario y giro final se han visto demasiadas veces, pero una vez más, si no se le exige demasiado, no hace daño. Se nota también la intención de que esta quiera, seguramente, abrir la posibilidad de una secuela inspirada en la criatura que aparece…si es así, espero que al menos la titulen La novia en la boda o El muerto en el entierro.

jueves, 13 de abril de 2023

Dragones y Mazmorras: Honor entre ladrones (2023) 20 natural

 



Cuando en 2001 se estreno la película oficial de Dungeons and Dragons, muchos de los que la habíamos esperado nos encontramos  con unos cuantos dragones hechos con CGI, Jeremy Irons  gesticulando para pagarse las facturas, a uno de los Wayans haciendo lo mismo pero con menos gracia y  al enano más alto de toda la historia de la fantasía heroica (con permiso de Zanahoria). Las dos secuelas caerían en el olvido o en el pozo de Syfy y se acabó  por asumir que esa película que prometían años después se quedaría en un rumor, un intento de hacerse un nombre entre las franquicias de entretenimiento mas conocidas o en el peor de los casos, algo igual de risible que su predecesora. Se presentó el trailer, la primeras opiniones  desconfiaban de lo que podía verse. Fue estrenada, tras unos primeros pases con mejores referencias..y ese estreno vino acompañado de un sonido de dados que, al terminar de rodar, mostraban nada menos que un 20. 




Honor entre ladrones comienza con dos aventureros huyendo de una prisión  rodeada de hielo: Edgin y Holga, un antiguo bardo y una guerrera convertidos en ladrones han pasado los dos últimos años encerrados tras haber sido condenado por intentar robar en la fortaleza del  gremio de arpistas, a la que  Edgin había pertenecido. Desconociendo que ha sido de sus compañeros después de su captura, consiguen regresar a Neverwinter  en su búsqueda, pero sobre todo, para encontrar a Kira, su hija. A su vuelta descubren que Forge,  organizador del golpe, ha cuidado de ella todo este tiempo, además de ser el actual  señor de Neverwinter y que Sofina, la misteriosa maga que había  propuesto el robo, actúa como su consejera...y que este estaba condenado a fracasar desde el principio, tratándose de un truco para librarse de su antiguos compañeros y hacerse con  un puesto de poder en el reino, por lo que su regreso es un inconveniente. Tras escapar de un nuevo intento de eliminarlos y reencontrar a su amigo Simon, un hechicero no especialmente hábil, se propone regresar a la ciudad y recuperar a Kira, aunque esto será más difícil de lo que imaginan: Sofina no es solo una maga ambiciosa, sino una hechicera roja, una poderosa nigromante dispuesta a manejar la ciudad acsu antojo y convertir a sus habitantes en no muertos si nadie se lo impide. 

La película, a diferencia de la anterior, establece un escenario  reconocible dentro de la franquicia:  esta tiene lugar en el mundo de Reinos Olvidados y se hace referencia a los lugares comunes de este. Neverwinter, Baldur´s Gate, los magos rojos como antagonistas  o las menciones a Elminster. Nombres  que forman parte del trasfondo y a los que el público ajeno a D&D se adaptará rápido, los aficionados los reconocerán  y los que crecieron con alguna de las colecciones  publicadas por Timun Mas les resultarán familiares. No hay más complicaciones a la hora de  presentar el escenario porque este se basa en el conocimiento general del público y un poco, en la suspensión de la credibilidad de este: es un mundo de fantasía. Habrá magos, enanos pero también todo tipo de criaturas que pueden verse en pantalla y que  no es necesario explicar. Forman parte del mundo, sin más. Y de uno donde lo importante es que el espectador se divierta. Y eso es algo que han conseguido. 



Otro de sus acierto e ha sido el reflejar perfectamente la esencia de una partida de rol. Si bien esto es algo que también lo había hecho la serie de animación de Vox Machina, el haber guionizado directamente una campaña real hacía que esta se excediera en las situaciones absurdas y alargara la comicidad en determinado momentos. Algo que en este caso, han conseguido evitar y se han quedado con lo esencial: las dinámicas entre personajes, los guiños a los cliches de D&D y sobre todo, la diversión Un buen equilibrio entre los momentos más dramáticos y el no tomarse demasiado en serio un escenario donde todo es posible, y donde nada resulta demasiado peligroso si hay un hechizo a mano. Y donde los personajes tienen en común la camaradería propia  de quien lleva mucho tiempo compartiendo aventuras, la trama romántica es algo muy secundario a lo que no se presta demasiada atención y los protagonista vienen marcados por los aspectos que los caracterizan: la actitud poco ingeniosa pero práctica de la guerrera, o sobre todo, los momentos cómicos proporcionados por un paladín que aunque competente, es imposible tomárselo en serio  por su actitud intachable. 




Los personajes principales también  han conseguido mantener este equilibrio entre la seriedad y lo cómico. Si la guerrera interpretada por Michelle Rodriguez es de los más divertidos, Hugh Grant sería la cara más reconocible aunque su presencia sea muy breve, y su papel de timador y charlatán, casi un antivillano, un buen contrapunto a la amenaza más seria del personaje de Daisy Head, y en cierto modo, una forma de compensar los excesos  que supusieron el villano anterior interpretado por Jeremy Irons. 



Esta aproximación  más ligera al género de la fantasía no viene apoyada únicamente por el humor  o las referencias al trasfondo de la aventura: uno de los mejores momentos  lo proporciona el cameo de de los personajes de otra de las apariciones audiovisuales de la franquicia. Un bárbaro, un arquero, un acróbata, magos y un caballero que  pueden verse en un momento determinado, compitiendo contra los protagonista sy que es el mejor guiño que podía hacerse para todos los que hace años, se preguntaban por qué aquella serie de fantasía había tenido un final tan desangelado. 

Honor entre ladrones consigue  mas de lo que se había propuesto: una buena película de fantasía que no pretende apostar por lo dramático, sino que adapta de forma verdaderamente fiel lo que supone Dragones y Mazmorras. Y, tras el éxito, seguramente el comienzo de una franquicia que, para un público ya un poco saturado con las producciones de superhéroes, supondrá una novedad. 

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