Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 15 de diciembre de 2022

El beso de la pantera (1982). Hacia lo salvaje

 

See those eyes so red

Red like jungle, burning bright

David Bowie – Cat People


El remake, como idea de rehacer una película filmada anteriormente, ha tenido connotaciones negativas; si el clásico era bueno, ¿para qué tocarlo? Entre las miradas suspicaces que conisderan esto una muestra de falta de ideas, o la necesidad de dar al público algo machacado para sus gustos actuales, algunas de estas versiones son tan arriesgadas, enloquecidas o libres que se convierten en una producción distinta por derecho propio. Herzog se atrevió a trasladar al grotesco Conde Orlok a un surrealista Delft donde las víctimas de la peste bailaban una danza de la muerte. Luca Guadagnino hizo suya una producción tan de los setenta y tan visual como era Suspiria, dotándola de una profundidad distinta a la de Argento. Y Paul Schrader decidió que la película de la RKO, en la que una joven atormentada por el temor a su herencia ancestral, podía ser trasladada del nueva York Noir de los cuarenta al Nueva Orleans exótico y desvencijado de principios de los ochenta.





Una vez más, el título del remake se transforma de Cat People a El beso de la pantera, mucho más adecuado y sugerente para la historia de Irina, ahora Galliard, una joven huérfana que se traslada a Nueva Orleans tras haber encontrado a Paul, su hermano del que había sido separada tras la muerte de sus padres. Cuando este desaparece durante varios días, Irina no encuentra otra alternativa que deambular por la ciudad, descubriendo un entorno desconocido, y con un poco de suerte, encontrar un empleo con el que empezar una nueva ida. Este aparece de la mano de Oliver, cuidador del zoo local, gracias al que consigue un puesto e inicia una amistad que puede evolucionar a algo más. Pero, coincidiendo con la desaparición de Paul, llega a la jaula de seguridad del zoológico una gigantesca pantera, capturada en la ciudad, cuya procedencia se desconoce. La fuga de esta, tras asesinar brutalmente a uno de los guardias, la reaparición de Paul, el miedo de Irina a relacionarse con los demás y el secreto que rodea a a muerte de los padres de ambos, parece, a partir de ese momento, tener el mismo origen. 




Más que un remake, la película es una reimaginación de la original de Tourneur (hoy la llamarían reboot, pero es lo mismo) donde recurre a determinados momentos de esta, modifica otros y adopta una gran mayoría de su origen para una producción cuyo tono es muy distinto. Donde la original se centraba en la ambigüedad, el enfoque psicológico y una sencillez defendida por su composición de luces y sombras, la película de Schrader tiene un enfoque mucho más directo, donde acepta desde un principio la explicación sobrenatural, transformándola, de una leyenda a algo más antiguo. Los primeros minutos, con una secuencia en un poblado, quizá prehistórico, quizá en algún lugar de África, sin diálogos, iluminado por un irreal tono rojo, deja claro que el suspense se va a convertir en algo más salvaje y estridente, propio de la década, luminosa y chillona, que daba comienzo. Y que viene acompañada por la música, compuesta por GIorgio Moroder (responsable dos años después de una versión coloreada y musicada de Metropolis) que no duda en usar sintetizadores y arreglos electrónicos, siendo estos tan reconocibles como la canción de Bowie que acompaña a los créditos.



El cambio de tono precede a una trama donde se plantea unas situación similar a la maldición de la licantropía, salvo que, lejos de estar desencadenada por la luna llena y mantener una esperanza de redención, las criaturas felinas del título son en este caso una raza distinta, cuyo origen se pierde en la ambigüedad de una leyenda cuya transformación, así como la reversión de esta, se ve desencadenada por un acto de pasión o violencia. Esta es la revelación a la que se enfrenta el personaje de Irina, quien apena recuerda su pasado y su ausencia de raíces le permite desplazarse de un lugar a otro del país sin establecer lazos sentimentales y sin más conocimiento de su condición que el proporcionado por su hermano, plenamente consciente de una naturaleza que ha aceptado




La protagonista, interpretada por Nastassja Kinski, transmite una mezcla de inocencia y salvajismo latente, que contrasta con la presencia, más consciente de esta naturaleza animal, de su hermano. Maldolm McDowell se presenta con una actitud mucho más perturbadora y gestos que rozan lo felino. Su presentación, frotándose contra el hombro de su hermana, es tan inquietante como reconocible para todos los que convivimos con gatos y sabemos que nos están dejando su impronta.

El cambio de tono del remake supone también la modificación, a menos, en la forma, de varios elementos de la original. Además de recurrir a un origen más antiguo, la acción se traslada a Nueva Orleans, un entorno más exótico, pero también uno de los más antiguos de Estados Unidos, y más enraizado con las creencias mágicas. Del mismo modo, el pasado directo de ambos hermanos se traslada del Este de Europa a un circo ambulante, haciendo que el origen de su familia adquiera un carácter más nómada y difícil de encuadrar en un entorno concreto. Este también sirve para justificar, en cierto modo, la agilidad natural de los dos y que se muestra en un par de secuencias, sin alardear mucho de estas porque no han hecho excesivo uso de especialistas. No se han cortado, en cambio, a la hora de mostrar la violencia ni as escenas escabrosas, siendo bastante directa en cuanto a desnudos o ataques animales.

Los protagonistas secundarios no pueden hacer mucho frente a los personajes de McDowell y Kinski. Oliver y Alice, esta vez convertido en trabajadores del zoo, con las caras de John Heard y Annette O´Toole, se ven arrastrados hacia el desarrollo de la historia, especialmente, Oliver, por la fascinación hacia la cualidad animal de Irina. La aparición de estos sirve también para poder recuperar dos de los planos más conocidos de la versión clásica: la secuencia de la piscina a oscuras y el bar donde una misteriosa mujer se refiere a Irina como “mi hermana”, sugiriendo la existencia de más criaturas como ella. Aunque esta posibilidad suponga un contrasentido cuando la protagonista menciona, posteriormente, que es la última de su especie.

El beso de la pantera queda muy lejos de la película de la que pretende ser un remake. Mucho más salvaje, estridente y emotiva, esta le da un enfoque distinto, separándose de la original y que muestra una mayor amoralidad: lejos de redimir a su personaje principal con la muerte, esta, consciente de su naturaleza, la asume y acepta vivir en el lugar que la sociedad ha reservado par a los animales salvajes. La imagen de la pantera que mira dócilmente a cámara tras las rejas, antes de emitir un último rugido, hace que sea imposible no sentir compasión por ella. Y no solo por ser la última de su especie.


jueves, 8 de diciembre de 2022

La maldición de la mujer pantera (1944). Cualquier parecido con el original es una mera continuación

 


  Al igual que las producciones de la Universal, donde Drácula y Frankenstein anunciaban su regreso, otras producciones menores pero exitosas volvían a las salas de cine como secuelas, o como referencia previa de otras películas, recuperando a personajes o situaciones anteriores sin que la historia tuviera mucho que ver con su predecesora. Es el caso de La mujer pantera, que dos años después de su estreno retomaba a sus protagonistas, olvidando la maldición que había atormentado a Irina Dubrovna para narrar una continuación cuyo tono era muy distinto a la anterior. 

Han pasado años desde que Irina muriera, víctima de un estoque, a las puertas de la jaula de una pantera. Oliver y Alice han formado una familia junto a Amy, la hija de ambos, una niña con mucha imaginación y que a veces parece no distinguir lo real y lo inventado. Oliver, atormentado por la que le sucedió a su primera esposa, cree ver en las fabulaciones de su hija una reflejo de la obsesión que llevó a Irina ha la muerte. Mientras, Amy, cada vez más aislada de los niños de su edad, ve como el deseo que pide se cumple al encontrar una amiga: una joven, a la que solo ella puede ver, y que se convierte en su compañera de juegos. Pero que tanto su nombre como su rostro son el mismo que el de la mujer cuyas fotos conserva Oliver en uno de los albumes familiares.




Dirigida por Robert Wise, cuya carrera incluiría otro clásico como sería The Haunting o f Hill House, la película está muy lejos de la temática de sus predecesora como también lo están ambas del terror: no hay ninguna venganza de seres felinos ni esposas fantasmales, sino una historia melancólica en las que por coincidencia del guion, los personajes son los mismos que los de la película de Tourneur, pero con la que podrían establecerse más similitudes con el drama o con un cuento de hadas realista.


La figura central, en este caso, es la mujer, o varias, con sus distintos aspectos. El primero, el personaje imaginativo como lo es Amy una niña sensible y fantasiosa, con un entorno familiar preocupado por la infante que se sale de la norma establecida. Por otro lado, la esposa y la maestra como voces de la razón pero también la presencia inquietante y trágica de las vecinas de Amy. Una mujer, en este caso, condenada a cuidar de una madre que ya no la reconoce, y la anciana (cuyos movimientos y cambios de humor sugieren un daño cerebral o una enfermedad degenerativa) que desarrolla una clara simpatía por la pequeña protagonista a la vez que es incapaz de reconocer a su hija. Estas tres figuras reflejan, de un modo u otro, el aislamiento, lo diferente, pero también el peligro de alejarse del orden establecido. . Aparece, como parte de la trama, la encarnación de la amiga imaginaria, con el cuerpo y rostro de la mujer pantera de la primera parte, desprovista de toda dualidad y convertida en un personaje abiertamente positivo, mágico, sobre el que pesa la duda si su naturaleza es real o fabulada por Amy a partir de fotos y conversaciones escuchadas.





El tono es muy familiar, alejado del entorno urbano de la película de 1942 y en el que la aparición de niños es una parte más del cambio de escenario y argumento que por momentos, debido a la fecha en la que se desarrollan varias de las situaciones, podría servir como película navideña al lado de Qué bello es vivir, y donde la figura de esta nueva Irina, que poco tiene que ver con la mujer atormentada por su herencia ancestral, adopta aquí un papel similar al de un hada buena, como amiga d ella protagonista y salvadora, real o a través de la imaginación de esta. Esta aparición, si se la considera una secuela, tiene un papel que parece redimir al personaje obsesivo y víctima de su instinto que se había desarrollado previamente




Quizá uno de lo aspectos más chocantes por el paso del tiempo, es la forma de tratar a la protagonista: defender a una mariposa es percibido como algo extraño, o en un momento se habla de lo positivo que es que esta reciba unos azotes (del mismo modo, el que el protagonista entrara a una tienda de animales a cambiar un gato por un canario como quien devuelve unos zapatos, me costó lo suyo en La mujer pantera). Esta empatía, que hoy se percibiría como algo positivo, se presenta entonces como algo anómalo, lejos de la visión de los niños y la disciplina que se consideraba lo habitual.

Al centrarse principalmente en reaparición de Irina y su trama como amiga imaginaria, se echa en falta el desarrollo de dos personajes que acaban siendo importantes para el desenlace: la familia formada por esa madre anciana y de memoria deteriorada y su hija, cuidadora pero despreciada continuamente y en la que puede notarse el resentimiento y la rabia reprimida en cada una de sus apariciones pero que, debido a lo breve del metraje (setenta minutos, quizá pensada para programas dobles), u papel final queda olvidado a favor del desenlace, donde padre e hija reconcilian sus puntos de vista.

Poco hay de venganza en este regreso de la mujer pantera, y menos maldiciones atendiendo al título original. Pero sí una historia donde se juega con lo real y lo inventado, donde la soledad se ve reflejada en muchos aspectos, y, poniéndose más moderno y quedandose con su interpretación fantástica, podría servir como referencia para una escenario de Changeling.  


jueves, 1 de diciembre de 2022

Cat People (1942). Domando gatos

 


La pelea entre lo sutil y lo espectacular en el cine de terror viene de mucho antes de las discusiones sobre este, como mero entretenimiento, y el “elevated horror” que defienden muchos (las malas lenguas dirán que es porque les da vergüenza reconocer que se lo pasaron pipa con Insidious). Mucho antes, cuando Bela Lugosi ataviado con una capa de ópera declaraba que nunca bebía...vino, cuando la criatura de Frankenstein asesinaba, sin ser consciente, a una niña, el públio se asustaba y algún censor se ponía alerta. También entonces, otros directores apuntaba a un enfoque más sutil, casi minimista, en el que todo estaba sugerido pero también presente una importante carga psicológico. Fue ea principios de los cuarenta, con esos monstruos que hicieron famosos a la Universal en pleno declive, y en el tercer año de guerra, cuando la RKO produciría una pequeña película, casi parca en comparación a la sombra de esos monstruos pero que cuya trama y y contendido perduraría durante décadas, dando lugar a una secuela e incluso un remake cuarenta años después. 


La mujer pantera del tirulo, Cat People en el original, es Irina Dubrovna, una joven diseñadora de origen servio que vive en Nueva York y comienza un rápido idilio y matrimonio con Oliver. Su nueva vida se ve afectada por la idea que atormenta a Irina cada vez más: la leyenda de su pueblo natal en el que ciertas personas pueden convertirse en seres felinos. Atormentada por la posibilidad de que cualquier acto que le haga perder el control de sus emociones pueda llevarla a convertirse en uno de esos seres y destrozar a aquellos que ama, busca ayuda en un psiquiatra aconsejada por su marido. Mientras, Oliver comparte sus preocupaciones con Alice, su amiga y confidente en lo que respecta a la relación con su esposa y preocupaciones sobre esta. Pero Irina, consciente de la complicidad entre ambos, comenzará a ser presa de los celos y no dudará en ceder a ese lado oscuro que la aterrorizaba para defender a quien considera suyo.  



Con una duración que hoy se consideraría un final de temporada en cualesquier serie (unos 70 minutos) la película de Jacques Tourneur carece de espectacularidad, centrándose en entornos reales y familiares, y jugando con la iluminación, de forma que recuerda a los escenarios expresionistas de veinte años atrás. Dota de una mayor importancia a la psicología de los personajes, y en cierto modo, al simbolismo: la ilustración que Irina dibuja al comienzo del metraje anuncia el desenlace de esta. Y tanto su profesión, diseñadora, como la de Oliver, ingeniero naval, coinciden en en componente creativo y de intuición, quedando opuestos entre lo artístico de uno,y lo preciso y racional de otro.




Del mismo modo, los miedo sy la irracionalidad de Irina se enfrentan con la explicación lógica y las propuestas de tratamiento por parte de su esposo. Y la leyenda que da trasfondo a la trama, además de utilizar de forma inteligente aspectos de la narrativa tradicional, como la figura de la criatura cuya herida delata la naturaleza de cambiaformas del humano que muestra la misma lesión, refleja la diversidad de procedencias en la ciudad escenario de la historia. Pero también, de nuevo, la oposición entre las creencias antiguas de la vieja Europa con el utilitarismo del Nuevo Mundo.  



Todo esto sirve de contexto a un desarrollo que perfectamente podría encuadrarse en el suspense: la protagonista reprime su relación a causa de su miedo, pasando a abrazar esa parte animal de la que intenta huir al sentir una emoción tan potente como son los celos. Y la fascinación que comienza a sentir hacia ese lado oscuro aparece simbolizada por la pantera encerrada en el zoo que ella misma se encarga de liberar. Su transformación se desarrolla paralelamente al deterioro de su relación de pareja, mientra que la complicidad entre Oliver y su amiga se vuelve más fuerte hasta convertirse en el interés romántico y detonante de la transformación de Irina. Aparece el contraste de nuevo, esta vez entre una relación breve e impulsiva, frente a otra que ha venido desarollándose y se consolida con el paso del tiempo.  



Sigo sin ver una sola cosa mala en eso de convertirse en gato

El desenlace, que no podíaa ser de otro modo, sino es con el final de su protagonista, se inspira directamente en la tradición oral sobre aquellos que pueden transformarse en animales, y donde el lado oscuro de Irina solo puede llevarla a aceptar su propia naturaleza. Y con ella dándole paso a la nueva pareja que se establece en los últimos minutos, estableciendo con esta el triunfo de lo pragmático frente a la intuición y la impulsividad.

Sin una sola transformación, ni una muestra de violencia explicita, La mujer pantera transmite a la perfección la idea de lo cercano como fuente de lo inquietante, y la línea que separa lo racional del instinto.


jueves, 17 de noviembre de 2022

Mundo desconocido. Fantasmas, monstruos, ovnis y donde encontrarlos


 Cuando se trata de libros infantiles, además de los primeros que vienen a  a la cabeza, por  mantener su fama o por  nostalgia, hay otros que se han ido  quedando lejos. Celia y Guillermo son vintage, ¡Abajo el colejio!  Es más una curiosidad lectora para adultos que  algo publicable hoy para niños y muchos otros, aún recientes, se han quedado más en la cabeza de sus primeros lectores que len los estantes de las librerías.  Los tiempos cambian, y muchos de estos libros tienen una segunda vida como  compra de quienes los disfrutaron por primera vez hace décadas.  ES el caso de una de las colecciones d ella editorial Usborne, que en los años setenta publico una serie de libros que, bajo el título de Mundo  de lo desconocido, hablaban en poca página y con formato de album ilustrado, de temas como los espectros, la parapsicología, los monstruos y las criaturas mitológicas, las naves espaciales y los seres de otros mundos. Hace unos años, la editorial  decidió publicar de nuevo su colección, pero ya consciente de su valor nostálgico y acompañada en su edición, de un prólogo de Reece Shearsmith (el guapete de The League of Gentlemen). Estos libros, que en su día salieron en España con la editorial SM, volvían a verse en las librerías gracias a Diabolo, que hasta la fecha ha sacado los dos primeros volúmenes. 



Estos, dedicados a los fantasmas y monstruos respectivamente, abarcan el tema con una curiosa mezcla  entre leyendas populares, eventos históricos, explicaciones naturales  e incluso algunas nociones de ciencia o parapsicología muy someras. Estas, acompañadas  de una gran cantidad de ilustraciones muy vistosas, distribuidas de forma que existe muy poco espacio en blanco, son ante todo unos libros muy visuales. Que pese a tratar unos temas potencialmente inquietantes, no contaban con ninguna estampa especialmente aterradora ao impactante, sino que respondían más a un estilo de “definición gráfica”. Muy marcado por el uso de los colores  y lo vistoso, que actualmente, debido a los cambios en la calidad de las impresiones, se nota más debido al exceso de saturación cromática de las primeras ilustraciones, haciendo que estas tengan una coloración que resulta menos detallada pero muy fiel a lo que fue originalmente. 

De los tres libros, el más memorable sería el de Fantasmas. O al menos para mí, que era el que tenía y lo releí hasta aprenderlo de memoria. El primero y en el que en sus páginas se pretendía dar una visión general de lo sobrenatural, entre lo fantástico y lo científico: estos hablan de fantasmas a través de la historia, desde las tablillas de Gilgamesh hasta los espectros en la antigua Grecia o los campos de batalla históricos. Pero también de los aparecidos alrededor del mundo, con especial hincapié en las islas británicas y en un pueblecito que tiene el dudoso honor de contar con una docena de fantasmas. Y un repaso, quizá lo más curioso, a los fraudes espiritistas y fotográficos practicados a lo largo de la historia, junto con las reproducciones de algunas fotos que, si bien ene l momento de la primera impresión del libro existían dudas sobre su veracidad, hoy quedan descartadas con un solo vistazo. Pero que,e n retrospectiva, eran parte del encanto que conserva este libro para muchos niños: esa mezcla entre los relatos tradicionales y lo racional, las reproducciones de las fotografías plagadas de grano setentero, y ese tono en general de “yo no digo que existan los fantasmas pero haberlos haylos” que lo convertía en una especie de manual con todo lo que un chaval necesitaría saber sobre fantasmas en una primera aproximación.  





La distribución del segundo tomo, dedicado a los monstruos, es similar: na aproximación a los de la mitología clásica, una posible explicación racional, en este caso, recurriendo a los fósiles de dinosaurios, monstruos cinematográficos y criaturas inexplicables de la actualidad, hoy un poco lejana, donde se habla del abominable hombre de las nieves o el monstruo del lago Ness.



De los tres, quizá el dedicado a los ovnis es el que han tenido que tirar mas´de la imaginación (aun no se ha reimpreso en España y he tirado de una copia en inglés para echar un vistazo rápido). Aunque la primera parte es un resumen de los avistamientos más famosos de los setenta y sesenta, las teorías sobre las pirámides o los visitantes alienígenas a lo largo de la historia, dando paso a la parte “racional” con descripciones de prototipos de aviones o fenómenos meteorológicos, incluye también hipótesis sobre como sería la vida en otros planetas y que especies los poblarían. Estos son tan improbables como cualquier otra toería desarrollada a posteriori, pero sí resultan tremendamente coloridos, setenteros, y con el estilo de ilustración tan propio de la colección.

Los tres libros incluyen, además, un glosario de referencia, una serie de consejos prácticos sobre como empezar una investigación sobre fenómenos paranormales o críptidos, y una bibliografía, al menos, en las ediciones nuevas. Como todos esos libros que se leen de nuevo tras haber sido repasado hasta la extenuación en la niñez, es un poco difícil hablar de ellos sin recordar lo que supusieron entonces . Y que su desaparición de las librerías era algo normal con el cambio de intereses de cada generación. Quizá dentro de cuarenta años los adultos de entonces se emocionen ante un video de Five Nights at Freddy´s o un post sobre Slenderman del mismo modo en que muchos no pudimos contenernos, y llevarnos a casa, ahora desde la sección de libros “nostálgicos”, los ejemplares que nos faltaban o que se habían quedado demasiado matrechos con el paso del tiempo.


jueves, 10 de noviembre de 2022

13 exorcismos (2022).. Simpatía por el diablo

 


El diablo, o más concretamente, la idea de una posesión, es uno de esos temas a los que no he puesto demasiada atención dentro del fantástico. El exorcista, por su condición de clásico, o alguna aproximación en formatos como el metraje encontrado en The taking of Deborah Logan, o por mencionar algo más reciente, la versión cinematográfica de la novela de Grady Hendrix El exorcismo de mi mejor amiga, , son algunas de las pocas que podría incluir en esta lista de un género donde es habitual desde hace tiempo plantearse cierta ambigüedad en cuanto a la idea de una entidad demoniaca controlando un cuerpo ajeno: después de todo, incluso la iglesia reconoce que gran parte de estos casos tienen un a explicación racional. Esta situación se plantea también en la cinta de Jacobo Martinez, donde partiendo de un caso donde lo religioso parecía superar a la lógica por un momento, realiza su aportación al tema.  



13 exorcismos es, según explicará más adelante el sacerdote responsable, el número máximo de rituales que puede soportar un cuerpo poseído por el demonio antes de desfallecer y perder su alma. También serán a los que se verá sometida Laura, una joven que tras celebrar con sus amigos un absurdo ritual espiritista en un caserón abandonado de la ciudad, comienza a sufrir visiones y ataques físicos. Una sombra parece perseguirla en todo momento acusándola de impura, agrediéndola hasta que acaba hospitalizada y ante lo que sus padres desesperados, acceden a que el sacerdote de la parroquia lleve a cabo el exorcismo que, según este, es lo único que puede salvar el alma de su hija. O al menos, esta es solo na de las versiones: la psicóloga del colegio de Laura conoce su historial psiquiátrico, así como el fanatismo religioso que impregna su entorno familiar y teme que si esa chica necesita ayuda, la que le proporcionará su familia solo servirá para dañarla.

  



Basada en el último exorcismo documentado en España, esta se inspira de forma muy libre en lo sucedido, de forma similar a a como el caso Vallecas sirvió de origen a Verónica. Hay varias similitudes con la película de Paco Plaza, algo inevitable teniendo en cuenta el estilo, muy marcado y también exitoso, de esta, y que también es el adecuado para el guión de 13 exorcismos: un entorno en el que la protagonista se encuentra aislada de la gente de su edad, un importante alejamiento de las figuras paternas, escenarios claustrofóbicos en los que la vivienda se convierte en un escenario de pasillos interminables, la aparición de lo sobrenatural irrumpiendo de forma inesperada ,pero por acción de su protagonista, y la tendencia a describir un entorno un tanto intemporal, casi buscando que ese 2014 donde transcurre la película parezca al menos de la década anterior, traicionado esto unicamente por la necesaria presencia de los smartphones.  







Con semejante familia y viviendo en Orense estar poseída por el demonio es la opción menos mala


El guion  cuenta con dos partes diferenciadas, donde la primera recuerda a ese estilo y va estableciendo la presencia de lo sobrenatural, y una segunda, que se inspira directamente en el cine de exorcismos más clásico  pero también quiere plantear la duda acerca del origen de lo que  se muestra. Es a partir de  entonces donde  se combinan situaciones muy reconocibles del género, como la lucha de voluntades entre el sacerdote interpretado por José Sacristán y la joven, a la que Maria Romanilos dota de una actitud entre perdida y aterrorizada muy acertada y también los lugares comunes más vistosos:  una vez  iniciado el ritual, la protagonista victima de la posesión descoyunta sus miembros, trepa por una pared,  pone voces y lleva a cabo situaciones que si bien podrían esperarse en una  película de esta temática, chocan con la trama  que  quieren desarrollar en esta:  jugar con la posibilidad que esto no sea un caso de posesión sino uno de histeria colectiva que la psicóloga del centro educativo intenta detener a toda cosa.  Esto, a raiz de lo excesivamente espectacular  que se vuelve el exorcismo, se descarta rapidamente. Pero también aporta  un matiz más interesante:  la ambigüedad moral  que supone que los personajes que están haciendo “lo correcto” sean los más negativos. Una madre  marcada por la religión y la muerte de uno de sus hijos, un padre superado por la situación que solo  puede dejarse llevar y la profesora interpretada por Cristina Castaño, que, aunque más conocida por sus papeles cómicos, la actitud de su personaje resulta bastante perturbador. 



Este planteamiento final es la mejor aportación de una película efectiva,  pero que se mueve mucho por lugares conocidos  del cine de terror español reciente, y  al que se le escapan ciertos detalles del guión (como la brutal agresión a un compañero que la protagonista, ya poseida, lleva a cabo sin que nadie  hable del tema posteriormente), dando la impresión de querer apresurarse  para  llegar cuanto antes al tema central. 

Una producción que no supone una novedad, pero sí una buena cinta de terror sin depender del factor susto, donde el suspense va ganando terreno al fantástico y juega   con la dicotomía entre los actos de sus personajes y su ética (ademas de tener su gracia el que la mitad de los exteriores se grabaran en el barrio donde crecí..aunque eso le quite factor siniestro). 

Este es un blog cat-friendly

Este es un blog cat-friendly
...Por si quedaba alguna duda