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jueves, 22 de enero de 2015

Peter Pan (2003). Más oscura, más aventuras..y más superproducción


Muchos libros infantiles, y a menudo, los escritos en las Islas Británicas, suelen resultar un poco más macabros de lo que uno esperaría a primera vista. A menudo esto se pierde con las adapciones al cine, donde optan por una versión más blanca y sin  muchos de los matices que sorprenden cuando se vuelve al material original. Uno de los ejemplos más típicos es el de Peter Pan, de quien muchos nos quedamos unicamente con la versión de Disney como canon. En cambio, a principios del 2000, una versión nueva para los cines optaba por presentar una versión mucho más fiel al libro, pero también modernizando ciertos aspectos.

 


Esta, en un principio, opta por la misma ambientación, época y trama: los hijos de la familia Darling, Wendy, Michael y John, son tres niños llenos de imaginación y a los que les encanta escuchar las historias de piratas que su hermana les cuenta cada noche. Pero justo cuando ella empieza a darse cuenta, según sus padres, de que empieza a hacerse mayor, un niño irrumpe en su  habitación. Este se presenta como Peter Pan, les habla de una isla llamada Nunca Jamás, donde se encuentran todo lo que los niños quieren: indios, piratas, animales exóticos y todo tipo de aventuras en un mundo sin padres, donde los Niños perdidos, sus habitantes, nunca crecen. Poco más hay que decir en este caso, porque el resto de personajes, como la princesa india Tigre Lily,  el archienemigo de Peter, el capitán Garfio, e incluso el cocodrilo que se ha propuesto comérselo, son también parte de esta isla y conocidos de todos los lectores y espectadores.



En un principio, esta versión es bastante fiel, o lo es mucho, al original: casi todos los sucesos de la novela aparecen recogidos aquí, sin grandes variaciones. Incluso detalles que podrían resultar un poco chocantes para esta, pero que teniendo en cuenta el libro son casi obligatorios: sería imposible pensar en la familia Darling sin que apareciera Nana, el perro niñera, que aquí también está presente. Para solucionarlo han optado por plantear un siglo pasado también muy irreal, incluso cercano a como el que se vio en Mary Poppins, sin que este aspecto tenga que tomarse en serio o buscarse un referente realista. Esta ha sido una opción bastante hábil, y muy bien jugada gracias a los colores cálidos y llamativos que procuran utilizar en todo momento. Aunque por desgracia, en esto último se les ha ido un poco la mano a la hora de recrear Nunca Jamás: el exceso de brillos y colorines ahí hace que se note demasiado la intención visual, o más bien, algunos de los defectos de los efectos digitales posteriores al 2000.


 

Una de las mayores variaciones que han incluido es la trama central de Wendy. Su papel original era el de ser la madre de todos los personajes, algo comprensible teniendo en cuenta la época del libro y la intención de reflejar los juegos infantiles típicos de las niñas. Este personaje es bastante distinto, ya que se lo presenta como una niña aficionada a las historias de aventuras y con mucha imaginación, más una compañera de los niños que la “madre” que se planteaba originalmente. La idea es interesante y en la mayor parte del tiempo está bien llevada, aunque en más de una vez se hace demasiado evidente que no sabían muy bien qué hacer: se hacen un par de referencias al papel de madre del personaje, pero el resto del tiempo se hace referencia a su papel como contadora de historias, manteniéndose esta idea durante el resto de la película. No funciona muy bien porque determinadas escenas, como su llegada, el cuidar de los niños, o las referencias a tomar medicina, no tienen mucho sentido cuando su personaje principal es mucho más aventurero y fascinado por los piratas que el de una niña que quiera jugar a las casitas. Aunque debo reconocer que este cambio me gustó, o más me hubiera gustado si lo hubieran planteado de una forma más coherente con el estilo que querían mantener.

 


En realidad lo peor de esta es su intención de superproducción, o más concretamente, de querer atraer público. Porque la relación entre Peter Pan y Wendy es la de un romance preadolescente con un continuo tira y afloja hasta su desenlace pasteloso. De nuevo, quieren mantener en un principio el parecido con el material original, y Peter se presenta con todos los defectos de este. Es mentiroso, tiene menos memoria que un pez, es egoísta, y obviamente, inmaduro. Pero de golpe y porrazo acaba siendo el principito azul de Wendy, convirtiéndose en un personaje completamente opuesto al inicial, y sin mucha motivación para este cambio. Es como si quisieran que todas las niñas que empiezan la edad del pavo tuvieran su correspondiente final romántico. Además, el registro de los actores tampoco es muy efectivo: en más de una ocasión da la impresión de que no saben muy bien qué cara poner, y que, exceptuando a algunos secundarios, están puestos ahí porque son  unos críos muy monos. Bastante mejor se defiende el Capitán Garfio, claro que este siempre ha sido un papel bastante goloso, con el que también han respetado una de las tradiciones de la representación teatral: tanto el señor Darling como James Garfio son el mismo actor.

 

Este Peter Pan cuenta con bastantes defectos derivados de querer hacer una película demasiado superproducción y con menos contenido del que debería, además de una de las manías propias del cine en los últimos años: intentar que todo sea más oscuro y con más acción, cosa que en este caso, funciona a ratos y a otros, no tanto. Pero curiosamente, se queda en una adapción bastante buena y de las más fieles que se han hecho. Sobre todo, después de haber visto el trailer de la próxima versión con Hugh Jackman.

 

2 comentarios:

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

La historia de Barrie es, probablemente, la más compleja que jamás se haya hecho, o al menos la que más matices turbulentos aporta en cada (re)lectura. A mí la película de Hogan no me gusta mucho, pero es de reconocer que no se limita a adaptar de modo mimético el original, sino que intenta aportar algo nuevo, en este caso, subrayar la sexualidad del mito (aunque sea con esas contradicciones que señalas sobre el personaje de Wendy). Es por ello muy coherente que Jason Isaac cree el Garfio más sexual y menos paródico (todo lo contrario que el de Hoffman para Spielberg) y que sea de lo más oportuno rescatar esa tradición escénica de que el mismo actor también interpreta al señor Darling. La pena es que el mainstream de Hollywood aconsejara no respetar el maravilloso y tristísimo final del libro

Renaissance dijo...

Efectivamente, Peter Pan me parece un libro que se va volviendo más perturbador según más adulto es el lector. La idea de esta película parecía interesante, si hubieran sido algo menos erráticos al plantear al personaje de Wendy. Pero cuenta con aciertos como la caracterización del Capitán Garfio.
Lo peor, sin duda, el final edulcorado y ese Peter Pan convertido en romance para preadolescentes.

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