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lunes, 27 de julio de 2015

Los minions (2015). Secuaces buscan supervillano



Desde la segunda parte de Gru, mi villano favorito, empezaba a verse que quienes llevaban la voz cantante: los minions, sus diminutos sicarios de color amarillo, peto azul e idioma inventado, ocuparon practicamente todo un guión donde se veía que era en sus sketchs donde habían puesto mucha más atención que al resto. Estos, cada uno con sus nombres y la imposibilidad de saber quien es quien, su humor a ratos absurdo, a ratos de dibujo animado, podían tener potencial para protagonizar algún corto o incluso una serie de televisión de aventuras breves. Darles una película para ellos solos parecía algo arriesgado, y más sin probarlos en un formato más duradero como hicieron antes con los Pingüinos de Madagascar…pero tras unos cuantos cortos de animación, decidieron presentarlos como protagonistas en un largometraje.

 


La película de los minions sería una precuela de Gru, donde se prescinde de casi todos los personajes de esta porque, en principio, todavía no han nacido. Esta se dedica exclusivamente a los Minions, quienes sigue sin quedar muy claro lo que son, pero cuya búsqueda a lo largo de la evolución consiste en encontrar un jefe, a ser posible malvado y terrible, al que servir ciegamente (minion, en inglés, significa literalmente compinche o secuaz),  y sin el cual, su especie ya no tendría sentido. Cuando estos corren el riesgo de extinguirse, uno de ellos, Kevin, decide salir en busca de un jefe con el que salvar a su tribu. Junto a sus compañeros Stuart y Bob consiguen encontrar a la jefa perfecta: Scarlet Overkill, la supervillana de más éxito en los años sesenta.



El mayor acierto de la película es contar con un guión muy simple, tanto como sus personajes principales, pero gracias a esto, muy bien llevado. Este cuenta con el hilo conductor a partir del cual se van hilando los gags que protagonizan los minions en distintas situaciones. Además es lo bastante dinámico para que cada uno forme parte de una situación en la historia, sin que parezca que la película va a golpe de chistes separados. Y que los relativos a sus protagonistas van muy bien dosificados y combinados con los de los secundarios: estos se basan principalmente en el universo de Gru, donde ser supervillano es una actividad reconocida, los inventos estrafalarios están a la orden del día y donde actividades criminales como atracar un banco es algo que se puede llevar a cabo en una familia. Precisamente este cruce entre lo cotidiano y lo fantástico es también una fuente de comicidad recurrida en la película: lo mismo un padre consuela a su hija por haber cometido un error en un robo, que estos acuden a una convención de malvados como quien va a una feria de cualquier sector económico…aunque seguramente Fitur no es tan divertida como la VillainCon.

 


El que el guión sea simple no implica que vaya a ser una película floja, o demasiado tontorrona. Bueno, complicada no es, que a fin de cuentas, es una comedia. Pero además de los detalles anteriores incluye también otros que son una buena sorpresa. Para empezar, es una historia sobre buscar un malvado…donde en realidad, no hay malvados. No solo se plantea más como una profesión que como algo ético, sino que la antagonista principal en ningún momento es enteramente mala, sino una persona bastante rencorosa. Quizá esto último, aunque interesante en un principio, es lo que más flojee: se esforzaron bastante en caracterizarla (a su pareja, en cambio, no tanto), pero el último giro se nota que está destinado a poder contar con un verdadero enemigo y con un enfrentamiento final con acción y movimiento, típico del cine de animación reciente, y no tanto a ser un matiz del personaje. Además, durante todo el tiempo juegan con lo de ser una precuela para despistar al espectador: frente al diseño redondeado de los minions, el de casi todos los personajes es más espigado, y sobre todo, recurren en su gran mayoría a dotarlos de unas narices puntiagudas que eran el rasgo característico de Gru, por lo que más de uno acaba preguntándose si, entre el año y el aspecto de estos, no será alguno de ellos el padre del villano en cuestión. Porque este, salir, sí sale, pero el donde y el cuando es un guiño que la película tiene bien guardado.

 


Lo más importante es que han conseguido que los minions funcionen por su cuenta. Otro gran acierto fue limitar el protagonismo a tres de ellos, con rasgos y carácter distintos, donde la forma de ser de cada uno aporta algo en cada momento. Las apariciones en piña de estos, a diferencia de los cortos, se quedan para momentos puntuales, en concreto, en el prólogo y el desenlace, por lo que el mantener el interés de los personajes sin que lleguen a aburrir es mucho más sencillo. Y uno de los detalles más divertidos de estos, además de los gags visuales, es su idioma: este no se limita a un galimatías con alguna palabra en inglés, sino que es un galimatías…de cuatro o cinco idiomas. Si se presta atención, se pueden oír frases muy básicas en inglés, español, italiano, francés, e incluso en alemán.

 


Los minions es una película simple. Y en cierto modo, tampoco inventan nada nuevo: ese aspecto uniforme, la dificultad para distinguirlos, y el humor particular hace pensar un poco en una versión moderna de los Pitufos, pero adaptada a un humor más visual. Pero, dentro de lo simple, han conseguido dos cosas: que como comedia de animación funcione perfectamente, y que unos secundarios tan pensados para gags puntuales funcionen perfectamente en una película propia. Ahora, después del éxito, quizá sería un buen momento para darles un descanso. Porque, como todas las cosas que funcionan bien en el la animación, no deberían explotarse durante demasiado tiempo, o acaban cansando al más pintado.

4 comentarios:

satrian dijo...

La villana me recuerda tanto a la mamá de Malcolm in the Middle :P

Renaissance dijo...

Es verdad, cuando le da el siroco al personaje se le parece un montón XD.

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

Comparto en general todo lo que dices. Es la clásica película que funciona por simpatía y porque sus autores no intentan deslumbrar con un exceso de pretensiones inventivas, gráficas o espectaculares. Las estrellas son los Minions y se les deja campo abierto: se bastan ellos solos. Es verdad que se alarga demasiado y que quizá la parte final recurre mucho a un final de enfrentamiento con villanos propio de blockbuster, pero bueno. Por cierto, ¿cuánto habrá pagado la casa real británica por el buen tratamiento a la reina, jaja?

Renaissance dijo...

Es verdad, aquí los guionistas sabían que la clave estaba en los Minions, pero que había usarlos sin agotar demasiado al público, y que en el fondo, era imposible llevar a cabo un guión que se tomara demasiado en serio. Del final, creo que es casi imposible que a día de hoy una película de entretenimiento sea capaz de separarse de esa estructura tan marcada por los blockbusters, por lo que ya no suelo exigirles tanto a este tipo de cine.
Y sí, creo que el presupuesto de este año para el departamento de Relaciones Públicas de la casa Real británica se lo han fundido para que la reina tuviera un buen papel (aunque la dentadura no se la saltaron, no)

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