Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 8 de agosto de 2013

Las aventuras de Bob Morane (1957-). De la selva a la Luna



Y sigue pareciéndome más fiable que los vuelos de Ryanair...

Los países francófonos (por lo poco que conozco, claro), estuvieron especializados en el género de aventuras durante muchas décadas. No solo en los comics, donde Tintín es reconocible por todos y también cuentan con otros como Blake y Mortimer, sino en la literatura, que durante mucho tiempo también fue una base del entretenimiento popular y muchos de sus personajes llegaron a disfrutar de una popularidad sorprendente a lo largo de varias décadas.



Del personaje creado por Vernes sabía muy poco: que era francófono, por motivos obvios, que pertenecía al género de aventuras, y que su mayor archienemigo era conocido como La Sombra Amarilla. Después de encontrar digitalizada casi toda su andadura por el mundo, unas 60 entregas, descubrí que, como muchas otras cosas, no era francés, sino belga, y que estaba destinado al público juvenil. Lo que era una ventaja a mayores porque muchas de las cosas que más me gustan vienen de ese país, y su orientación hacia la chavalada de los 50 y 60 implicaría que el idioma sería más asequible sin estar simplificado hasta el extremo. En el valle infernal, se presenta al personaje, un antiguo piloto de la II Guerra Mundial reconvertido en empleado de una compañía de transportes y encargado de recorrer zonas entonces tan exóticas como los mares e islas de Oceanía. Un viaje, como otro cualquiera, sale mal cuando uno de sus pasajeros lo obliga a aterrizar en el medio de la selva. Su intención es robar las esmeraldas de un pacífico pueblo pigmeo que hace algunos años lo salvó de morir en ese entorno salvaje…Eso es ser desagradecido, y lo demás son cuentos. Los personajes, separados en dos grupos, los que pretenden robar las joyas y los que quieren abandonar la selva, deberán atravesar un valle desconocido lleno de peligros imposibles: desde caníbales hasta arañas gigantes y otros animales poco simpáticos.



La novela, muy cortita, e incluyendo al final un apéndice sobre las aventuras reales de otros aviadores, tiene todo lo típico de la literatura de entretenimiento de posguerra: referencias a un conflicto que estaba muy cercano, el deseo de la gente joven de leer sobre aventuras un tanto imposibles, pero que podrían llegar a ser reales por el desconocimiento del lugar en el que se desarrollan, y una visión sobre los nativos en el que se va notando el cambio de mentalidad europeo: ya no se los describe con la incorrección típica de la literatura pulp de los años veinte, sino que refleja tanto el arquetipo del caníbal y las tribus violentas, como la visión del buen salvaje que vive en armonía con la naturaleza y al que se le trata con un sorprendente respeto por su actitud y falta de codicia ante bienes que los europeos sí valoran, como las piedras preciosas y el oro. Aún siendo un género que no me interesara mucho, me ha quedado buen sabor de boca: Vernes también se esfuerza en dar carácter a su personaje, como el héroe y viajero al que en realidad le es imposible adaptarse a una vida normal (aunque su sidekick sí es un poco más cliché), y visto lo breve de cada entrega, seguiré con unas cuantas aunque solo sea por saber qué demonios pinta La sombra amarilla.



Bob Morane tampoco se quedó sin su cuota de fama durante los años siguientes porque además de unos cientos de novelas más (supongo que las últimas, cortesía de otros escritores, que el señor Vernes va muy mayor), llegó a ser adaptado a comic, series de animación y llegando a tener sus propios videojuegos en la época de Atari, e incluso una canción dedicada a sus aventuras cortesía del grupo Indochine.

2 comentarios:

La Minomalice dijo...

Era bien mayorcita y todavía miraba debajo de la cama, sobre todo cuando había visto una película de terror. Debajo de la cama y en el armario, claro, lugares preferidos, como todos sabemos, de los monstruos más escalofriantes. Esta película en mi época me hubiera asustado mucho y entonces no me habría percatado de sus defectillos. Bueno, lo de que a pesar de los muchos ruidos no se despierten los padres igual sería muy evidente.

Espero que sigas teniendo un verano lleno de lecturas, buenas series y películas. Y con tus misines, claro!!! Un abrazo!

Renaissance dijo...

Yo me limitaba a taparme la cabeza con la manta, esperar que llegara el día siguiente y que realmente fueran todo imaginaciones, como aseguraban los adultos (ahora, en cambio, sospecho que alguno de estos se ha escapado y tiene una exitosa carrera como político o banquero).
Seguramente para un público más joven sí resultaría una película memorable, pese a las faltas de lógica que le vemos los más mayores.

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