Debido a las amenazas de Renaissance de humillar a mi gato de forma irreparable, me he visto obligado a abandonar mi retiro estival y escribir esta entradilla. Será ja´puta la tía, con lo bien que estaba yo en mi mundo de apatía...
Pues sí señores, he vuelto. No es que me hubiera ido a ningún sitio, simplemente no he tenido ganas de escribir durante estas últimas 3 semanas. Será el calor, o la vagancia, o todo junto...
Supongo que lo primero es pedir perdón a los lectores habituales, y a Renaissance, aunque no se puede decir que haya estado al pie del cañón... (3 entradas en 3 semanas... muy mal, pero que muy mal, casi casi tan mal como yo). Y lo peor de todo esto es que no solo me he tomado vacaciones del blog, me he tomado vacaciones de casi todo. No me apetece leer, no me apetece ver series... una tristura vamos.
En cuanto a series, me he dedicado única y exclusivamente a El Ala Oeste de la Casa Blanca. Una maravilla de serie, oigan. Bueno, las tres primeras temporadas son una maravilla, el resto es más bien del montón.
Grandes personajes, grandes tramas, y un ritmo trepidante, lo que es impresionante tratándose de una serie política. Ya había visto capítulos sueltos cuando la echaban en la 2, pero al cogerla desde el principio me ha enganchado un montón. Eso sí, por engancharme a esta serie he abandonado todas las demás: no estoy llevando al día ni True Blood, ni Weeds, ni Nurse Jackie ni nada de nada. A ver si esta semana recupero el tiempo perdido...
Tampoco puedo decir que haya estado devorando libros. Solo me apetece leer algo los fines de semana, aunque no demasiado. Además, estos últimos fines de semana no he tenido demasiado tiempo libre. Aún así, me he apañado para leer el "Fausto" de Goethe, que es raro como un perro verde; "La mujer del viajero en el tiempo" que es entretenido y no mucho más; "El jugador" de Dostoievsky, que es interesante, aunque algo corto (y un poco plano); "La inmortalidad" de Kundera, del que me esperaba algo más y "Goodbye, Columbus", de Roth, que no aporta gran cosa. Vamos, que lo poco que he leído no me ha convencido demasiado.
Por cierto, Como le hagas algo al Feo subiré el video en el que sales imitando a Britney Spears. Tu verás...
Bueno, y eso es todo por ahora. Que no quiero cansarme nada más volver. Pasito a pasito, pasito a pasito... Y si alguién tiene intención de quejarse, imagen preventiva:
"Estoy escribiendo algo pero me quedó en la mitad", "Voy a preparar una entrada genérica", o "Me da pereza", son algunas de las explicaciones que Hewl da a la hora de justificar su falta de actividad. Pero como dije la última vez, es que es vago y punto. Así que he decidido pasar a medidas más drásticas: Hewl, tengo a Feo.
Con nocturnidad y alevosía, se le pone cualquier chorrada encima y hala, ya tenemos foto para stuffonmycat.com
Y si no quieres que empiece a aparecer humillado felinamente (es decir, con sombreritos, disfraces, o cogido de los brazos en plan Longcat), más vale que empieces a arrimar el hombro y teclear.
Y no es broma. La próxima semana se lo daré a mi gato para que se lo zampe.
Ha pasado una semana larguilla desde que dejamos la última entrada. En este caso no habrá sido motivo de sospecha ni agobio solo con ver las fechas. Y en teoría, se debía a que yo me iba a ir de vacaciones (operación que finalmente se ha visto abortada) y que Hewl…Hewl no se va a ningún sitio, es que es un vago y punto. No está leyendo casi nada, ni haciendo los deberes..como mucho se ve algunos capítulos de El ala oeste de la casa blanca y ya. Podéis fustigarlo libremente por su pereza en los comentarios, que ganado se lo tiene. En fin, como me toca renovar personaje, he elegido a uno minoritario pero con el que me siento, y más de uno se sentirá, profundamente identificado: Enjuto Mojamuto. Creación de esos botarates de La Hora Chanante, y posteriormente Muchachada Nui, este aficionado a Internet podría ser elegido como santo patrón de los seguidores de series a ritmo americano (o inglés), sino fuera porque nosotros – quiero creer – tenemos algo más de vida y bastante mejor gusto a la hora de vestir. La historia de Enjuto es muy simple: un chaval que se pasa la vida delante del ordenador, ya sea en el Messenger, esperando a que bajen las películas o quedándose un poco traspuesto.
Aunque los sketches de Enjuto se basen en su falta de vida habitualmente, acerca de Internet y sus circunstancias, también se nos ha revelado aficionado a Heroes, esperemos que en su primera temporada:
Para la gente que apenas use el ordenador, una de las cosas que más les sorprende es que no nos aburramos delante de tanto tiempo en la pantalla. Enjuto explica cómo solo se aburre el que quiere:
También ha demostrado tener mucha sensibilidad con los animales, especialmente Piticli:
Y otras criaturas no catalogadas por la ciencia. Yo también he encontrado estopillas similares cuando abrí el ordenador, pero eran salvajes y no se dejaban domesticar.
Seguramente recordemos cual fue el peor día de su vida, porque puede parecerse bastante a situaciones vividas en carne propia. Pero gracias a él, hemos obtenido sabias lecciones, como recordar que Los zombies de 28 días después no son zombies, son infectados.
Hemos visto que Enjuto es un tío muy paciente, pero también es un tío muy mañoso.
Hoy voy a dedicarme a dos de las cosas que más me gustan: poner algo a parir y hablar de una serie vieja.
Hace poquitos días se anunció la cancelación de Robin Hood, la serie de la BBC. No es que vaya a llorarla, porque, excepto valor cómico, poco le encontraba, y todavía no tengo muy claro si todos los absurdos de la serie eran deliberados, como en Xena, o si directamente los guionistas no daban para más. A saber: las tramas pecaban ya de absurdas, y lo mismo podíamos ver unas ninjas de Tierra Santa, que unos malvados caballeros de una orden secreta, que la malvada y pulpera (de novela pulp. No de pulpería) hermana del sheriff. El comportamiento y caracterización de los personajes era intercambiable: lo mismo podía ser el bosque de Sherwood, que el salvaje oeste que San Clodio, Ribas del Sil: teníamos al héroe chuletas, el secundario cómico, la heroína petarda y los malos muy malos, con mención especial para Guy de Gisbourne, el pagafantas de la serie. De la ambientación, mejor no hablar: más que la edad media, todos parecía que iban vestidos para hacer un rol en vivo de juego de tronos. Más de una vez que ví alguno de los vestidos de Marian, me paré a observar a ver si veía por ahí algún frikito buscando gente para una campaña de Dungeons and Dragons. En resumen: Adiós, Robin Hood. No te echaremos de menos. Ni a ti ni a la prima de Marian que salía en la tercera temporada.
Y ahora viene la segunda parte ¿y si dijera que hay una serie británica de los años ochenta que, tanto argumentalmente, como a nivel de ambientación, interpretación y realización, le da cien patadas a esta y encima, ha envejecido tan bien que se puede ver perfectamente hoy en día? Pues seguramente, que esta es otra de las cebolletadas de Renaissance, pero para muestra, un botón:
Robin of Sherwood fue una producción de la HTV, idea de Richard Carpenter. A este señor no se le ocurrió otra cosa que incluir en la historia del ladrón que robaba a los ricos para dárselo a los pobres el tema de la magia. Pero no hay que esperarse aquí bolas de fuego ni levitaciones o fantasmadas por el estilo, sino algo más sutil y adecuado para el presupuesto de la serie: la idea de fuerzas básicas enfrentadas entre sí, que favorecen ciertos acontecimientos.
Tenemos aquí a un Robin que se convierte en forajido tras escuchar la llamada de Herne, el Cazador. Hay una espada presuntamente mágica de por medio, pero que poco hace aparte de ser bastante molona. Y hay satanistas venidos de tierra santa, druidas malvados y adoradores de Fenris. La iglesia, poco hace, aparte de intentar conseguir todas las tierras y posesiones que pueda. De hecho, la trama de la historia se va perfilando desde un inicio en el que relata la pervivencia de las creencias célticas en Inglaterra y el enfrentamiento con el mal, encarnado en este caso en un satanista, a la aparición del mejor villano de toda la serie, un druida oscuro que se enfrenta repetidamente a Robin en una contienda que parece ser más importante que la historia original acerca de sajones y normandos. Finalmente el tema de la magia se configura como algo muy antiguo y arraigado en la tierra, que puede tomar el cariz de aquel que la utilice.
Los personajes que aparecen son los típicos de la tradición inglesa, aunque Carpenter fue lo suficientemente listo como para darles personalidades muy marcadas y reconocibles, sin caer en el estereotipo. De hecho, el punto a favor de la serie es que realmente uno se puede creer que se tratan de verdaderas gentes de la edad media, por cómo actúan y se expresan. Hay algunas concesiones, como por ejemplo, que Marian se marche directamente al bosque con Robin, o el tono bastante épico de toda la serie. Pero eh, es ficción. No seré yo la que empiece a quejarse de que los sabuesos que usan para cazar no se introdujeron en Inglaterra hasta cien años después.
La falta de medios se suple con la interpretación de todo el reparto y sobre todo, con las ambientaciones de las que disponen: pudieron rodar en Gales, sirviéndose de todo el prado y bosque que quisieran y de bastantes castillos que quedan por ahí dispersos. E incluso favoreció el vestuario, ya que el aspecto desaliñado de este, con colores muy neutros, e incluso reciclando el de producciones caras en el caso de los nobles, resulta más realista.
La serie en conjunto tuvo bastante repercusión, y sentó canon para producciones posteriores: de hecho, gran parte de los elementos que aparecen en ella, como el personaje sarraceno o el tema de la magia. De hecho, bastantes integrantes del casting son o fueron bastante famosos:
Sí, bueno, quizá chirríe un poco el mullet de Robin Hood
John Rhys-Davies como un Ricardo Corazón de León fiestero que solo quiere volverse a tierra santa a matar infieles y pasar ampliamente de lo de gobernar Inglaterra.
Robbert Addie como Guy de Gisbourne, después de haber salido en Excalibur. Debe ser que le va esto de pegar sablazos a todo lo que se mueva.
Ray Winston como un Will Scarlett un poco psicopatilla, muchísimo antes de empezar a perder la batalla por arriba.
Volvemos a la tierra, amigos. Decimos adios a los extraterrestres, sus crisis diplomáticas y sus monerías para dar paso al eminente Doctor Bishop, científico cuya dispersión mental lo convierte en el único médico posible que podría tratar a los que forman el Barrilete.
La idea de otorgarle la categoría de Personaje de la semana viene principalmente del post anterior, que ya me fue encaminando (es verano y pensar cuesta mucho. Seguramente ya lo habréis notado por el nivel de desvarío de las entradas), y el que haya empezado con esta serie a un nivel de ritmo bastante alto ¡¡Qué haya regocijo! ¡¡He encontrado una serie que me gusta..y es de este año!!
Lo cierto es que Bishop es el personaje-caramelo de Fringe: un científico que lo mismo te descifra la teoría de las dimensiones alternativas, y lo mismo se pone a ordeñar a una vaca en el laboratorio. Los orígenes argumentales de este están bien claros: es la actualización del científico loco de los años 40-50, pasado por el tamiz más pesimista de principios de siglo. De hecho, reúne en su personalidad las dos caras de este arquetipo: por un lado, el genio despistado y entrañable incapaz de recordar el nombre de su asistente, y por otro, el del científico perturbado que esconde más secretos de los que creemos. Walter Bishop es algo así como ver al Mad Doctor de los cincuenta, la época en la que la imaginación era el límite de la ciencia, victima de la senilidad, la incomprensión y un mundo que ya no es el suyo.
Una tarde cualquiera, en el lugar donde escribimos Barrilete Cósmicooo
La principal ventaja es el equilibrio que mantiene entre alivio cómico, sin llegar a ser ridículo, y clave de los argumentos. Hay ocasiones que parece saber demasiado, aunque calla, bien por no enterarse de lo que está pasando o porque presiente que algo peligroso va a suceder.
Como no se puede terminar un Personaje de la semana sin sus mejores momentos, una pequeña lista de los más divertidos, perturbadores y entrañables:
1. Viendo Bob Esponja junto a Astrid, Gene y Peter, mientras este último contesta al teléfono con resignación: "Crazy House.." 2. Ordeñando a la vaca, presunto material de laboratorio. 3. Cuando le pide disculpas a Astrid por haberla drogado, diciéndole que puede inyectarle sedantes a él también si eso la hace sentirse mejor. 4. Peter cantándole Row in a boat para que se duerma de una puñetera vez. 5. La primera conversación con el Observador, ante una "cerveza de raíz" (me gustaría probar una).
Y por supuesto, un vídeo con música cortesía de Youtube. No para resumir las apariciones de Bishop, sino porque, en el minuto 0.22, en el que sale Walter con barba, guarda un parecido estremecedor con el tipo de Amstetten. Ya lo decía el Wyoming: ¡Todo encaja como un puzzle sideral!