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jueves, 12 de mayo de 2016

Capitán América: Civil War (2016). No se llama Los Vengadores porque esa aún no tocaba



De todos los superhéroes que forman el grupo de Marvel, es al Capitán América al que le corresponde el ir adelantando las tramas que más afectarán a la próxima entrega de los vengadores. Y es que Steve Rogers, además de ser apodado “el primer Vengador” en su primer aparición, descubrió como S.H.I.E.L.D estaba lleno hasta la bandera de agentes de Hydra. Ahora, le toca protagonizar uno de los arcos argumentales más importantes de los comics, como es el enfrentamiento entre personajes que hasta entonces, estaban en el mismo bando. La diferencia respecto de sus anteriores películas es que en Civil War, hay tanto superhéroe por metro cuadrado como en La era de Ultrón.

 


De hecho, Los Vengadores tienen aquí tanto o más peso como la trama que concierne unicamente al Capitán América. Es ahora cuando al grupo se le presentan las consecuencias de sus poderes y el tener que emplearlos frente a enemigos muy poco comunes: a Nueva York y Sokovia se les añade un nuevo fracaso, con la muerte accidental de varios inocentes durante una misión en Nigeria. Las dudas sobre quien vigila a los justicieros parecen tener una solución mediante la firma de un acuerdo sobre las actuaciones de los Vengadores que estos deberían suscribir. Pero tras la reaparición del Soldado de Invierno, acusado de cometer un atentado, el grupo de héroes se divide en dos bandos:  por un lado, Tony Stark y Viuda Negra, quienes creen que esa limitación es la única forma de poder seguir actuando. Por otro, Steve Rogers y Falcon, quienes están convencidos de la inocencia de Barnes y que no solo deben actuar al margen de la ley, sino enfrentarse a quienes habían sido sus amigos.

 



Pese a tratarse de una producción dedicada a un solo superhéroe, la película es muy coral. Iron Man llega a tener tanta presencia como el propio Capitán, siendo un personaje más ácido y conocedor de lo complejo del mundo en que se mueven, frente al buenazo de Steve Rogers. La trama de este, sobre su reencuentro con Barnes, casi parece algo secundario. Algo como el romance entre Viuda Negra y Hulk, con la diferencia que en este caso, afecta de forma importante a lo que sucede con los Vengadores. Si se considera una película del Capitán América, es solo por la presencia de elementos que corresponden a la historia del personaje, siendo el conjunto más bien un adelanto de cómo ha cambiado el grupo de héroes en su tercera entrega. Un poco chocante para quien esperara ver únicamente a su protagonista, como pudo pasar en El soldado de invierno, pero en conjunto la presencia de todos ellos está muy bien equilibrada. Y es que desde que demostraron que es posible manejar tantos personajes principales en un solo guión, no dudan en que todos sigan teniendo su cuota de presencia en el universo Marvel.

 


Además de contar no con un solo protagonista, sino con varios, la película ha debido tener el mayor número de superhéroes en pantalla hasta la fecha, si no he echado mal las cuentas. Y es que también tienen su entrada los que han sido presentados anteriormente, como Ant Man, aquellos que tendrán importancia posterior, como Black Panther, o directamente, la nueva adquisición de Marvel para sus películas: Spiderman, a quien aprovechan para incluir en unas secuencias durante la parte central. El primero no termina de tener un carácter más allá de avance para la próxima fase, porque poco más hace que enseñar el traje, ir de un lado a otro, y de paso, ofrecer casa nueva a los superhéroes ahora perseguidos por la Ley. El segundo, es más un cameo  durante las secuencias de acción, y también, una forma bastante ingeniosa de presentar al personaje dentro del universo Marvel sin tener que hacer una nueva película de orígenes. Hay un límite de veces que se puede contar la historia de Spiderman en una misma década sin que al público le de algo, y los productores superaron ya el cupo.

 
 
Black Panther me recuerda un poco a mi gata Dalek. Pero sin barrigota


El cambio en el tono de la franquicia se hace cada vez más evidente. El estilo sencillo, de chistes y de malo contra buenos de Los Vengadores queda ahora bastante lejos, donde se introducen elementos más serios como el control de las acciones de los superhéroes, o el peligro que suponen para la gente de a pie. Aquí hay superhéroes, pero no supervillanos, y a grandes rasgos, el antagonista de la historia serían los daños colaterales: gente de a pie que ha perdido a sus seres queridos entre lo que al público se le presentan como explosiones impresionantes, y que no ve a los Vengadores como héroes, sino como asesinos inconscientes. Esta evolución ha sido muy gradual, y aunque sorprenda la diferencia al compararla con los estrenos de 2012, es mucho menos perceptible. Además, el humor en la saga es algo que en la medida de lo posible, sigue manteniéndose y sin lo que sería muy difícil concebirla. Salvo que esta vez queda relegada a momentos puntuales, como la primera aparición de Spiderman, o la batalla entre los personajes, donde los gags verbales aligeran las secuencias de acción de forma muy adecuada.

 


No hay nada nuevo que decir sobre el aspecto visual de Capitán América: el nivel de efectos digitales y escenas de acción es más o menos el mismo que el resto de la franquicia y algo que, a estas alturas, al público no le sorprende demasiado. Los coches dando volteretas de formas absurdas y los edificios cayéndose de maduros es algo que se espera que venga ya con el precio de la entrada. Quizá ahora la cosa se complica un poco con la aparición de personajes vistos anteriormente, o presentados en películas menores, y a algunos espectadores se les empieza a complicar un poco el seguirlos a todos: en la sala de cine preguntaban “quien era ese que se volvía pequeño” y yo misma tardé en darme cuenta de cual era Falcon. Algo normal cuando un mundo tan amplio como el de los comics se va trasladando al cine, y que por suerte, siguen manejando con mucha pericia. Al igual que la duración del metraje, donde una vez más, las dos horas largas en ningún momento parecen un exceso: hacen falta, bien para la trama, o bien para divertir al público. Algo que de momento, siguen haciendo bien.

4 comentarios:

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

El principal problema que le he encontrado a "Civil War" es que, en su intención de ofrecer tanto héroe por metro de cuadrado, de anticipar futuras películas como la del nuevo Spider Man, de querer dar cancha a tanto personaje y subargument... deja de ser una película del Capitán América: en efecto, es "Los Vengadores 3". Es una lástima, porque se rompe el interesante dibujo de su personaje titular, que había hecho que las dos películas anteriores fueran de lo mejor del Universo Marvel hasta la fecha. Es más, cuando el film intenta centrarse un poco en el Capitán, parece un mero relleno hecho para disimular (su rauda relación con la agente Carter). Por otro lado, no da tiempo a profundizar en nada: por ejemplo, Pantera Negra es perfectamente prescindible. No digamos de la reaparición a media película de Ojo de Halcón.

Por otra parte, la realización de las escenas de acción es tristemente "moderna": mucha agitación de la cámara y de los personajes para no ver exactamente quién pega a quién y qué rayos está pasando. Salvo la escena del aeropuerto, que es la mejor de la película (y hay que reconocer que Ant-Man y Spider-Man casi se la roban a los héroes más importantes).

El mejor personaje casi acaba siendo la Viuda Negra. Tengo que reconocer que las primeras apariciones de Scarlet Johansson en las pelis de Marvel no me gustaron mucho, con esa perpetua cara de pose, pero en las últimas producciones (sobre todo, las del Capi) parece haberse hecho con el personaje. Es divertido que sea el menos rígido, que comprenda las motivaciones tanto del Capi como de Iron Man y que ayude alternativamente a ambos (hasta el punto de que Stark le diga, con guasa, que lleva en la sangre ser agente doble).

Renaissance dijo...

El resultado no me pareció malo, pero no una película del Capitán América, sino una especie de capítulo final de Los vengadores. Si en El soldado de invierno conseguían mezclar mejor la trama de Shield con la historia de este, aquí la del héroe parece más un añadido. Y bueno, disfruto como la que más con el cine de entretenimiento, pero esta forma de rodar las escenas de acción me parece que se ha convertido ya en un más de lo mismo en cualquier blockbuster.
Viuda negra también me parece uno de los personajes más interesantes: siendo un secundario, ha sido el que se le ha ido dando un carácter y una evolución más interesante, sin que fuera necesario que contara con su propia película.

Anacrusa dijo...

De acuerdo con la tesis de la entrada: ¡esto es una película de Los Vengadores! A mí me ha gustado, pero hay algunas cosas muy metidas con calzador a mayor gloria de la franquicia. El tono de la película, con más matices, más grises, me parece una buena evolución. Tenemos superhéroes para rato.

Renaissance dijo...

En conjunto muy bien, salvo porque la trama del personaje que le da título a la película sea muy secundaria, y que quizá la aparición de tanto superhéroe no esté muy bien manejada: el resultado de trabajar con un reparto tan amplio queda muy lejos de lo que consiguieron con la primera de Los vengadores.
Por lo pronto, para octubre toca El doctor Extraño. Me da bastante curiosidad porque apenas conozco al personaje.

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