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lunes, 20 de octubre de 2014

El carnaval de las tinieblas (1983). Terror para todos los públicos. Pero con trasfondo.


Hoy sigue pareciendo extraño que una compañía como la Disney se animara a trabajar con material un tanto macabro. Pero en los ochenta fueron capaces de animarse con fantasía como El dragón del lago de fuego,  producir un largometraje basado en las Crónicas de Prydain, o adaptar un texto de Ray Bradbury que junto a El árbol de las brujas, es una de las lecturas obligatorias en octubre para cualquier chaval anglosajón. 




Something Wicked this Way Comes es el título en inglés, que hace referencia a los versos de Macbeth. Tanto en el libro como en la película, se optó por uno más reconocible para el público, y que tampoco guarda mucha sorpresa (aunque lo de carnaval…más bien feria. Aquí lo que hace pensar lo primero es en chirigotas o en peliqueiros, según donde se viva). Pero esto pierde parte del guiño inicial, porque precisamente la historia comienza con una tormenta y la llegada de una feria a un pequeño pueblo. Dos niños, Jim y Will, quedan fascinados al principio por los carruseles y espectáculos como la Bruja de arena o el pasillo de espejos. Pero la feria oculta algo: una noche, ven como el carrusel gira al revés y sus pasajeros rejuvenecen. Varios habitantes del pueblo desaparecen, y  Mr Dark, el propietario de la feria, sabe la amenaza que presentan dos chicos que han visto demasiado.




La adapción en este caso es bastante fiel a la novela, tanto en argumento como en la atmósfera que mantenía el libro. Esta ambientación es bastante particular, donde la época son unos posibles principios de siglo en un pueblecito bastante bucólico. Todo es luminoso, detalle en el que se incide bastante con las primeras líneas que se recitan al comienzo de la película, sacadas directamente de la novela. Se nota que no se ha buscado en ningún momento una estética más macabra, y que la impresión de lo extraño viene directamente por la aparición de Dark y los personajes de su feria...aunque lo cierto es que estos no parecen nada más extraño ni amenazador que cualquier otro espectáculo. Es un detalle interesante, teniendo en cuenta que la idea principal consista en que solo los protagonistas sean conscientes del peligro.



También es uno de esos casos en el que el guión mejora el material. Han mantenido detalles sobre los protagonistas muy importantes, como el tema de la edad, el miedo a envejecer, o la ausencia del padre, algo que afecta especialmente al personaje de Jim. Pero también adaptan detalles que en la novela resultaban un poco chocantes, como el caso del padre de Will: resultaba un poco difícil el creer que al buen hombre le pesaran tanto los cincuenta años que tenía en el libro, elemento que se soluciona de forma mucho más efectiva utilizando a un actor mucho más mayor y creíble para desarrollar esa trama. En cambio, otras no funcionan también al hacer que la situación pierda bastante el tono de peligro que pretendía mantener: mientras algunos de los secundarios desaparecen como víctimas de la feria, uno de ellos se salva de forma bastante arbitraria, perdiendo un momento bastante macabro que podían haber conseguido.



Aún con los carruseles diabólicos, los personajes siniestros y el mes de octubre de trasfondo, no se trata de una película con grandes efectos especiales…vamos, que quien contara con grandes secuencias aprovechando ideas como la de una sala de espejos, o una bruja imposible de matar, se va a llevar un chasco. Porque la realización es muy simple, tan simple, que, ligado a esa fotografía tan clara y luminosa, a veces da la impresión de estar viendo un telefilme parecido a La casa de la pradera, al menos en los primeros momentos. Los efectos son tremendamente básicos, quedando muy lejos de lo que suelen invertir hoy, y basicamente, es una historia sobre elementos más reales, como la vejez o la amistad vista desde la nostalgia por la infancia. La parte sobrenatural, sorprendentemente, funciona igual de bien. Pero gracias a elementos tan simples como un desfile de carnaval que solo resulta macabro por lo que el espectador sabe, o por la interpretación de Jonathan Pryce como Mr Dark, hablando acerca de la Gente del Otoño y el cometido de la feria.

Hoy, como muchos otros guiones, Disney se plantea un remake. Seguramente será más espectacular y no faltarán escenografías que quiten el hipo y secuencias en CGI. Pero si van a quedarse solo con ferias en 3d y monstruos que le hagan juego, me quedo con la versión original.




2 comentarios:

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

Leí hace tiempo la novela, en una época en que idolatraba a Bradbury (sobre todo por "Crónicas marcianas"), pero incluso entonces me pareció que le faltaba nervio. La película es mejor pero tampoco termina de apurar un argumento tan bueno: creo que le hace falta más toque siniestro y menos toque entrañable, aunque se beneficia de dos actores tan estupendos como Robards y Pryce. Hay además una novela, "El circo del dr. Lao" que, con un tema parecido, resulta mucho mejor.

Renaissance dijo...

A Bradbury lo leí tarde, y relativamente, poco, por eso me es mas fácil encontrarle los defectos como fue en El hombre ilustrado.
También coincido en que la novela se pierde mucho por lo pausada, y que hubiera agradecido que elementos tan interesantes como la Gente del otoño tuvieran más presencia..aunque a veces me da la impresión que estas opiniones son cosa de mi afición por lo macabro, y no algo objetivo.
El circo del Dr Lao se queda apuntado para próximas lecturas.

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