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viernes, 22 de marzo de 2013

Lecturas de la semana II. De Lovecraft va la cosa


En la foto: dos de las cuatro o cinco cosas que más me gustan en el mundo

Uno de mis escritores favoritos, y del que acabé leyendo todas sus obras completas fue H. P. Lovecraft, ese señor conocido por haber inventado a Cthulhu y al que por cierto, también le gustaban los gatos. Su carrera no es precisamente de las más amplias, pero sí tiene una particularidad: la mitología que creó fue posteriormente aprovechada por muchos otros escritores, con mayor o menor fortuna, hasta el extremo que él mismo acabó formando parte de ella como un personaje más. De vez en cuando me da el aire y acabo, o bien releyendo a H. P. L. o hojeando alguno de los libros que aparecieron después. Además, los Mitos de Cthulhu se caracterizan por no tener derechos, por lo que cualquiera puede escribir sobre ellos y ponerlo a disposición del público en páginas como feedbooks.com, que es donde encontré estos dos libros.


 

Carles Bellver Torlá. Lovecraft y Cía. Es una recopilación de parte de los artículos que aparecieron en un fanzine de hace una década llamado Lovecraft Magazine, que iba, obviamente, de los trabajos del escritor y sus derivados. Como es muy difícil escribir algo que no se haya contado ya, con el tiempo la revista fue derivando hacia otros escritores, relacionados en un principio con Lovecraft, como podrían ser Jean Ray o Algernon Blackwood, hasta otros temas más variados, desde figuras del ocultismo o la lucha libre mexicana. En su segunda etapa no estaba nada mal y pude leer artículos bastante concienzudos, aunque le perdí la pista finalmente porque la temática de los últimos números ya no me interesaba tanto.

El contenido de esta colección es variado, y junto a artículos genéricos sobre la obra de Lovecraft o sus trabajos como negro para otros autores, hay otros sobre las pinturas de Nicholas Roerich o un intento de Tolkien por escribir una novela de viajes en el tiempo.
 
 


Rick Dakan. The Cthulhu Cult. Hay muchos libros inspirándose en la posibilidad de los Mitos de Cthulhu como algo real, y El culto de Cthulhu es uno de ellos. Un grupo de amigos de treinta y tantos se encuentran con la vuelta de uno de ellos, a quien conocen desde el instituto. Este le pide al protagonista que comience a localizar manuscritos originales de Lovecraft, por cuestiones de trabajo, pero detrás de este interés parece encontrarse la intención de crear una verdadera secta alrededor de la figura de Cthulhu, cosa que los personajes en un principio se toman como otra de las absurdeces de su amigo, y posteriormente, como algo más grave: este se lo toma bastante en serio, y la actitud de los que los rodean tiene toda la pinta de ser la de víctimas de un lavado de cerebro de una secta. Y aunque en un principio la preocupación es el no saber de dónde viene el dinero que su amigo utiliza para organizar sus eventos sectarios, o que su nueva novia parezca no ser quien ella dice, a medida que se toman en serio sus actividades como un verdadero culto, empiezan a pasar cosas mucho más raras.

El ritmo de la historia es bastante pausado, algo normal teniendo en cuenta que los protagonistas, un escritor y un agente inmobiliario, no se van a poner a investigar hasta que no pase algo realmente extraño. Todo lo que empieza a salirse de lo normal llega de una forma muy pausada y gradual, y siempre marcada por la posibilidad más realista de que el amigo de los personajes haya perdido la chaveta o sea un estafador. Al usar la primera persona, la narración está tan marcada por los recuerdos del protagonista que en algunos momentos llega a provocar nostalgia: muchos párrafos se dedican a hablar de sus años en el instituto, su entorno familiar, su primera novia, que reaparece en el transcurso del libro, y hasta de sus partidas de rol, lo que ya es el colmo del frikismo. Además, debido al ambiente un poco de artistas en el que se mueven los personajes hace que en muchas ocasiones acaben en fiestas para estudiantes universitarios, lo que todavía hace pensar más si el protagonista en el fondo no echa de menos esa época. Por no decir que aprovecha el tema de las fiestas universitarias de una forma un tanto absurda para poner en marcha las aventuras de los personajes.

Salvando el fallo del comienzo de la historia, en general es una lectura agradable, especialmente teniendo en cuenta que no hay que pagar nada de nada por disfrutar el libro…y que he leído homenajes a Lovecraft mucho peores por los que sí habría que pasar por caja.

5 comentarios:

satrian dijo...

Me los apunto :)

La Minomalice dijo...

Qué buena pinta!! Cuando te gusta mucho un escritor es que deseas leertelo todo de él y su sola mención ya te entusiasma. Me reconozco absolutamente. Yo ahora estoy con Bohumil Hrabal y estoy comprándomelo todo y buscando todo lo relacionado con él y disfruto como una niña. Hay algo que me ha llamado la atención de lo que has dicho sobre Lovecraft, y es que influyó en otros autores. Siempre se habla de los clásicos, de los grandes de la literatura, pero hay otros que se disfrutan muchísimo y que además su influencia ha sido enorme. Lo decían de Poe que lo habían admirado escritores que luego habían tenido una mayor calidad literaria, como fue su mayor entusiasta y al que yo adoro también, Baudelaire. El poeta francés es un grande sin ninguna duda, pero Poe lo fue también de otro modo.

Siempre disfruto con tus entradas en los que trasmites tu pasión, tu curiosidad... Y ya te lo dije una vez, si a Lovecraft le gustan los gatos, además de ser buen escritor, pues tiene todas mis simpatías.

Besos!

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Yo no soy mucho de Lovecraft (ahora es cuando me apedrean). Creo que su concepto de terror es muy interesante, pero su forma de narrar para mí lo fastidia. No he leído toda su obra, pero sí muchos relatos, y en casi todos hay un momento en el que me "corta el rollo" totalmente. ¿Por qué? Por cosas como descripciones ahorradas diciendo "más monstruoso de lo que la mente humana es capaz de concebir"; vale, lo pillo, el bicho asusta, pero dame algún dato. XD Éste es mi principal problema con él, que trabajando sobre un terror como muy orgánico, no me lo llega a transmitir del todo bien. Lo que he leído de él me ha gustado, pero no me ha llegado a encantar.

La Minomalice menciona a Baudelaire y a Poe, que son dos de mis grandes favoritos, especialmente el primero.

Renaissance dijo...

satrian: entretenidos son, y encima no inflingimos ninguna ley por bajarlos XD.

La Minomalice: con Lovecraft me pasó eso precisamente, llegó a entusiasmarme tanto que leí toda su obra e incluso los pastiches de otros autores. De hecho su influencia fue muy variada, desde escritores que se limitaron a copiar el modelo de los Mitos de Cthulhu, a otros que lo homenajeaban de forma más sutil.
A Jean Ray también lo admiro, pero por suerte este hombre escribía tanto (y con un seudónimo a mayores), que todavía no me he debido terminar ni la mitad de lo que escribió.

Kaoru Himura-Takarai: ese es su principal defecto, que cuando te haces un poco mayor después de leer todo lo que ha escrito, no puedes evitar tomarte a broma todos esos adjetivos que califican a las criaturas como blasfemas, innombrables, o informes, pero que no te han dicho nada..en el fondo también es parte de su encanto.
Para mejores descripciones te recomiendo a Thomas Ligotti, que es mucho más preciso, y su forma de tratar las historias de terror es similar.

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Sí, tienes razón, forma parte de su identidad como autor. x)

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