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jueves, 14 de marzo de 2013

El final de Being Human: de serie con carácter propio, a otra historieta más de fantasía urbana.



Hace cuatro años se estrenaba una serie que, con su premisa que sonaba a chiste, sorprendió a muchos por su particular forma de tocar el tema de lo sobrenatural: un vampiro, un fantasma y un hombre lobo compartían piso, intentando en la medida de lo posible parecer, y seguir siendo, humanos. Sin llegar a ser nunca una comedia, porque los primeros seis episodios eran bastante serios, se planteaba a los monstruos de toda la vida de una forma muy casera, sin enfrentamientos imposibles entre vampiros, y sobre todo, muy lejos del cualquier encanto que podría tener ser cualquier monstruo: las transformaciones en hombre lobo son tremendamente dolorosas, la relación de los vampiros con la sangre es similar a la de la dependencia de las drogas y el más allá, por lo poco que aparece en la serie, parece ser un lugar ciertamente desagradable.


De izquierda a derecha, un vampiro atontado, un hombre lobo tontaina, una fantasma, otro vampiro neurótico, el demonio y un funcionario

Era precisamente esa forma tan pequeña de contar las cosas, y tan centrada en los propios problemas de los protagonistas, lo que caracterizó a Being Human desde un principio y siguió manteniéndose en una segunda temporada que llegó a tener un final bastante deprimente para los protagonistas, que implicaba, entre otras cosas, perder a su compañera fantasma y tener que buscar un hogar nuevo.

Fue a partir de la tercera temporada cuando la cosa empezó a ir cuesta abajo: la vuelta del fantasma hace que este personaje se vuelva bastante insufrible, y por algún motivo, el guionista empezó a saltarse las normas acerca de los monstruos que él mismo había creado, y que eran bastante restrictivas, para acabar montándose, aunque intentara conservar ese ambiente casero y de ser poca cosa, una especie de sociedad vampírica que podría haber aparecido en cualquier otra serie. También sirvió para romper de lleno con las temporadas anteriores, porque esta implicó perder a dos tercios de sus protagonistas, que serían sustituídos por un nuevo vampiro y un hombre lobo, y acabar en una cuarta temporada llena de tópicos vistos una y mil veces en otras obras de fantasía urbana: que si la guerra entre hombres lobos y vampiros, que si la malvada sociedad de vampiros que quiere dominar el mundo que si niña Elegida de por medio y que si futuro apocalíptico. Y de paso, el reseteo total de la serie, en la que desaparece el último protagonista original y se crea un nuevo grupo de compañeros de piso y vida sobrenatural.


Según Toby Whitehouse, el demonio es un viejo repunante

En la quinta temporada ya no queda nada del Being Human original: no solo han cambiado los protagonistas, de los que parece imposible que se lleven bien debido a sus historias personales, sino que la serie es mucho más cómica, olvidándose del tono oscuro del principio, llegando a incluir momentos supuestamente graciosos con el hombre lobo tontorrón, el vampiro neurótico y anticuado y la fantasma con chispa. No es tan raro, después de que el propio Toby Whitehouse empezara a cambiar la serie por completo, pero además de su nuevo aspecto de comedia, acabó incluyendo una trama que sería imposible hace un par de años, con la aparición del propio Lucifer, referencias a un acuerdo entre vampiros y hombres lobo, el fin del mundo y hasta un departamento ministerial encargado de esconder todo lo relacionado con los vampiros y los hombres lobo. No hay drama en esta temporada, sino que se quedan con la parte más graciosa de todo lo que pasa, no dudan en incluir episodios sueltos en los que aparecen personajes bastante absurdos e incluso la relación entre los personajes se vuelve bastante ficticia e imposible de sostenerse: son seis episodios que se mantienen a base de engaños entre el vampiro protagonista y sus compañeros, con unos cuantos intentos de acabar con él y su ansia de sangre a base de estacazos que, a la tercera o cuarta vez en la que le presentan esa amenaza, ya no resulta creíble.

 

El resultado de la temporada, entre el demonio de segunda fila sembrando el mal rollo en un hotel, las tonterías de un hombre lobo y un vampiro sin química, y un funcionario a punto de ser amortizado dando vueltas por la trama, ha sido el de una especie de Buffy la cazavampiros inglesa, pero sin cazavampiros ni la mitad de gracia que tuvo la serie en un principio, porque es lo que suele pasar cuando una producción, en vez de evolucionar, se salta sus propias normas.

La quinta temporada, y Being Human, termina nada menos que con los protagonistas evitando el fin del mundo y ganando una segunda oportunidad como humanos, y con el cierre definitivo de la serie. Aún con el final feliz que ha decidido marcarse, no me he quedado muy satisfecha, porque este da la impresión de servir para finiquitar la serie defititivamente y ser muy gratuito. Después de todo lo que ha sucedido, resulta bastante difícil que los personajes sigan juntos felices y contentos, y sobre todo, que esa especie de recompensa final que es volver a ser humano, se reparta de forma tan gratuita, y en el caso de uno de ellos, bastante ilógica.
Aún así, y viendo cómo la evolución de la serie a un tono más ligero ha provocado que fuera perdiendo todas sus características, se agradece este final definitivo, y sobre todo, que este se fuera desarrollando en temporadas de seis capítulos como mucho.

5 comentarios:

satrian dijo...

Yo me alegro de haber dejado la serie cuando aun me gustaba.

La Minomalice dijo...

Odio que hagan cosas así. Cuando me gusta una serie me cabrea de veras el que como dices se vayan saltando las normas y cada vez se parezca menos al proyecto original. No sé por qué lo hacen. Por la audiencia, por diversión, por incoherencia... Cualquiera sabe, pero lo odio!!!

El gatico de hoy disfruta dando miedo con sus dientecitos!!

Besos!
Ana.

Renaissance dijo...

Satrian: lo cierto es que sí, la serie empezó muy bien y con identidad propia, pero después perdió la cabeza cosa mala.

La Minomalice: si el saltarse las reglas fuera por diversión del propio guionista, o manteniendo un mínimo de coherencia con lo que ha inventado, no me parecería tan malo, peor es cuando lo hacen por mantener la audiencia. En este caso, ha sido como si le diera igual todo lo que ha desarrollado.

Ale Avila dijo...

Creo que no se percataron de muchos detalles en este ultimo capitulo, que a mi en lo personal hizo que me gustara el final de la serie.
Por ejemplo, el vampiro menciona que si los hubiera metido a los tres juntos la propuesta de ser humanos, probablemente hubieran aceptado, pero al estar separados se siente incompleto. También el lobo de origami que aparece al final, es el mismo que le da el diablo al lobo osea que no es verdadero. Cuando aparece el diablo en capitulos anteriores hacen ese mismo efecto del final osea que da paso a un segundo final que nos muestra que uno de los tres acepto la propuesta del diablo y viven en una realidad alterna, que juntos creen y viven, aunque en el real el diablo se apodera. Y el detalle de meter los guantes de Michel, la ecografía de Nina, nos hizo recordar y darle la despedida a la serie.
Eso es parte de lo que me pude percatar aunque si me cabreo que cambiaran muchas cosas, o que hubiera personajes sin sentido.
En fin, me pareció un final digno.

Renaissance dijo...

Pues no había caído en el detalle y en la posibilidad de que el final fuera así...lo cierto es que estaba bastante indignada con el rumbo un tanto absurdo que tomó la serie, y que aunque incluyeran la referencia a los primeros personajes en el final, toda esa trama del demonio y el fin del mundo me parece completamente ajena a lo que era Being Human en un principio.

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