Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 30 de agosto de 2012

Lecturas de la semana. Cuando Francia te decepciona


La misma cara de asqueado que yo cuando me terminé los libros

Hacía tiempo que no subía una entrada sobre libros relacionados con un mismo tema, aunque ese tema se trate solamente del idioma. Hasta ahora, los libros en francés sobre los que escribía eran préstamos, y todos literatura realista (de drama o policiaco, pero realista en mayor o menor medida). Finalmente conseguí encontrar algo por mi cuenta, o más bien, la gata consiguió algunos libros electrónicos, pero me han gustado tan poco que empiezo a echar de menos a Sébastien Japrisot y sus policiacos perturbadores.


Pierre Grimbert. Le monde de Edward Craft. Esta debe ser la rareza del mes, porque se trata de una parodia del World of Warcraft escrita por un francés que, pese al intento de ganar público haciendo mofa del juego, es novelista profesional y tiene varios libros a sus espaldas. La novela en sí, además de ser la primera de una serie, es tan simple como el mundo del dichoso videojuego: un guerrero amnésico conoce a un cazador enano con el que se va de aventuras, en parte para descubrir su pasado, y en parte para sacarse dinero a base de misiones…y de liquidar kobolds. Porque el libro, de pe a pa, es una parodia enorme del videojuego, hasta el extremo en que se habla de mercaderes de oro, a los que todos desprecian, los animales y los orcos “sueltan” dinero y objetos una vez muertos e incluso hay un personaje llamado McNoob. En este caso, hay demasiada referencia al vocabulario y al mundo de ese videojuego y muy poca parodia y humor de calidad. Tampoco es de extrañar que no me haya gustado nada porque no he jugado ni al Warcraft ni a ningún otro MMORPG, por lo que todo lo que pudieran contar en el libro tendría que estar mucho mejor narrado para que interesara a alguien ajeno al videojuego. Como errores cometemos todo el mundo, seguramente lea otra novela de Grimbert que sí me de más material para opinar.


Delphine Vigan. Les heures souterraines. Este libro se ajusta bastante bien a dos cosas: una, que Bernard Black tenía razón con lo de “Disfrute el libro. Es horrible, pero bastante corto”, y sobre todo, que como el resto de novelas de esta señora sean del estilo, debe ser la típica que aparece todos los meses en la sección de ocio de las revistas femeninas.
A grandes rasgos, narra las historias separadas de dos protagonistas, una ejecutiva que sufre mobbing, y un médico de urgencias que corta con su pareja. La intención sería que ambos convergieran en un momento determinado, pero, en la práctica, consiste en describir la vida, pena y circunstancias de cada uno, con un estilo muy básico y sobre todo, masticadito para que la lectura no sea complicada: la narración son frases cortas encadenadas de punto y seguido, que igual servirán para dar fluidez y simpleza a lo que cuenta, pero que en el fondo, es una de las formas más simples de escribir.
Esto último es bastante probable, porque está escrito en presente y en pretérito perfecto compuesto, una forma verbal que en francés es muchísimo más fácil de conjugar que el pasado simple (que técnicamente, ha quedado relegado a la narrativa. Aunque parece que ni los escritores modernos lo quieren, al pobre).
En resumen, que ni cuenta nada especial, ni aporta nada nuevo, se limita a ser el libro perfecto para incluir como lectura propuesta en 3º de francés en cualquier escuela de idiomas. Aunque por algún motivo, también hacen un montón de referencias al juego de cartas del World of Warcraft, cosa que, tratándose de un drama urbano, y que el otro libro que me había terminado también iba del tema, me parece una coincidencia un poco inquietante ¿Es que los de Blizzard estaban pagando por hacer promoción?

2 comentarios:

La Minomalice dijo...

Siento que estas lecturas te hayan decepcionado. Menos mal que por lo menos la segunda era muy corta. Yo ya no leo nada que a las 20-40 páginas no me haya atrapado. Hay demasiados libros maravillosos como para perder el tiempo con estos así. Aunque es verdad que algunos mejoran cuando llevas más páginas, pero no tengo ya paciencia. Aunque en tu caso para el idioma te vienen bien; ya tienes un motivo. Pero los que sean solo como lectura lánzalos por la ventana.

Eso sí, el gato a pesar de su cara de disgusto está para comérselo de lindo!!!

Besos!
Ana.

Renaissance dijo...

En realidad no tuve mucho problema, porque metí dos o tres en medio de estas. Pero en general, para haber sido alguna de mis primeras incursiones en la literatura francesa fuera de clase, un poco decepcionante: me sacan de Jean Ray y Paul Feval, y me pierdo.
En realidad es practicamente imposible que deje un libro a medias. Ya puede ser lo más insoportable del mundo, que lo termino. Eso sí, probablemente no me vuelva a acercar a ninguno del mismo autor.

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