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lunes, 27 de agosto de 2012

Cabin in the Woods (2012). Monstruos, monstruos por todas partes


Un gato. En una cabaña. Y sí, es un chiste muy malo.

Muchas películas tienen la mala suerte de pasarse unos cuantos años sin estrenar por cualquier motivo de los que haya en el mundo del cine. Joss Whedon tiene experiencia con este campo, porque hasta que se encargó de Los Vengadores, todo lo que hacía se veía pospuesto, retrasado, o cancelado.


La última whedonada en sufrir esta suerte fue Cabin in the Woods. No sé que pasó, porque tenía muy buena pinta y la pobre debió estar dando vueltas desde el 2009, suficiente tiempo como para que Chris Hemsworth, que aparece en ella, acabara haciéndose famoso en Thor. Aunque la película es un homenaje al cine de terror con sus correspondientes referencias, debo confesar una cosa: odio el cine de terror “referencial”. O más bien, me repateó un mundo los guiones de Kevin Williamson y toda la moda Scream, sus chistes supuestamente ingeniosos a costa de los clichés del género, lo tontos que son los protagonistas y sus guiones fáciles resueltos a base de cualquier asesino con careta. Whedon debió pensar lo mismo, su película tendría de todo lo habido y por haber en el género de terror, excepto asesinos genéricos y personajes gilipollas de serie.



La historia empieza ya con una situación un tanto rara: una especie de oficina donde dos tipos con cara de aburridos hablan de una apuesta y del fracaso de los centros en Japón y Suecia. Poco después aparecen los protagonistas oficiales, muy estereotipados ellos, al menos, en un principio: la protagonista apocada, la amiga petarda, un par de cachas y un fumado. No es que prometan mucho en un primer momento, pero para sorpresa de todos, en cuestión de cinco minutos y con un par de diálogos bastante eficientes, cortan por lo sano esta idea: los cachas, inesperadamente, resultan ser estudiantes competentes e interesados en sus carreras, el presunto zorrón solo es una chica normal y el fumado…bueno, sigue fumado, pero tampoco es tan inútil como podía parecer en un principio. El plan de los protagonistas tampoco parece una novedad, se trata de pasar el fin de semana en una cabaña al lado de un lago, y aunque el público sabe que algo va a pasar por allí, es por un motivo en concreto: desde el primer momento han sido vigilados por los empleados del laboratorio que aparecía al comienzo de la película, la cabaña está llena de cámaras, micrófonos, y hasta dispositivos de gas anestésico. Los vigilantes hacen que los protagonistas descubran la trampilla de un sótano, donde hay distintos objetos, a cada cual más inquietante: un medallón antiguo, un rollo de película, un diario…



Tras empezar a leer este último, los vigilantes concluyen que los protagonistas han hecho su elección, y pulsando unos cuantos botones, unos monstruos, en este caso, unos zombies, aparecen para atacarlos. A partir de entonces, cada muerte será seguida y monitorizada por los vigilantes, que durante todo el tiempo se refieren a ellas como un sacrificio para ciertas entidades. Lo que se va viendo en pantalla, alternando los monitores, los diálogos de los vigilantes gracias a los cuales el público se va enterando de lo que pasa, y las escenas de los protagonistas, mucho más típicas, puede parecer un poco caótico, pero funciona, y muy bien.



¿Donde te has dejado el martillo, alma de Dios?

Sin intentar irse por la vía del chiste ni de la referencia evidente (hay alguna broma, pero es un humor bastante negro), han conseguido hacer un homenaje al cine de terror de los últimos treinta años…pero en condiciones. Y es que tal y como plantean el argumento, se solucionan cosas tan irritantes como la aparente estupidez de los protagonistas del cine de terror: desde un principio, se los presenta como gente normal, que solo ha salido a pasar un fin de semana, cuando empiezan las cosas raras, como la aparición de unos zombies, eligen las opciones más lógicas para estar a salvo. Las famosas decisiones tontas, como separarse o dar vueltas por un bosque de noche, se deben a los anestésicos que los dispositivos de la casa sueltan alegremente, de cara a facilitar el asesinato de los sufridos personajes. Incluso el orden en el que se desarrollan los asesinatos está planificado por algún motivo, al menos, hasta que uno de los protagonistas demuestra ser algo más astuto de lo que esperaban los vigilantes.

Además de los estereotipos de cada personaje, la película incluye un montón de referencias lo suficientemente sutiles como para que no resulte una chorrada: aparece la casa de Posesión Infernal, diarios siniestros, un sistema de celdas móviles como el de Cube, un puzzle sospechosamente parecido al de Hellraiser, con sus cenobitas incluidos e incluso un fantasma japonés con sus pelos por delante y todo ¡Cualquiera que se haya pasado los últimos veinte años viendo cine de terror se lo va a pasar como un enano!


Pocas veces una secuencia tan corta me ha hecho tan feliz

En cuestión de veinte minutos, llegan a aparecer todos los monstruos habidos y por haber, todos detallados con una creatividad increíble para el escaso tiempo que, por desgracia, tienen en pantalla. Porque el verdadero guiño de la película no es solo a los estereotipos de género, sino a todos esas criaturas que en algún momento fueron capaces de dar miedo, desde las más tradicionales como los fantasmas o los hombres lobo, a las recientes, como los zombies, los cenobitas, y hasta los Profundos (bueno, estos los inventó Lovecraft, pero no salen mucho en cine) . Y sí, también aparecen por ahí unos asesinos en serie. Pero menos de treinta segundos, y por suerte, su comportamiento es más parecido Los Extraños que al de un Viernes 13 cualquiera.

Cabin in the Woods no ha tenido la mayor suerte del mundo a la hora de distribuirse y estrenarse, pero el tiempo que ha estado aparcada no le ha desmerecido en absoluto. Aún es posible hacer una película de terror de entretenimiento puro con un guión creativo y que, como queda bien claro en el final, no tiene posibilidad para hacer secuela. Y gracias a esta película he aprendido tres cosas:

a) Una película de terror puede estar llena de referencias al género, y aún así, resultar divertida y no hacer que su guionista quede como un listillo posmoderno. En todo caso, como un frikazo de narices.

b) Es posible meter más de cincuenta monstruos en una sola película, aunque solo sea de pasada, y que todavía haya sitio para los Mitos de Cthulhu.

c) Una película en la que concluyen diciendo “Me hubiera gustado poder ver un Primigenio. Eso sí habría sido un fin de semana divertido”, es imposible que no me guste.

8 comentarios:

satrian dijo...

Yo me he reido muchísimo con la película, y me encantó la frase de Cthulhu, algo de aire fresco en el género aunque sea como homenaje al cine de terror.

LoFelip dijo...

Me esperaba mucho, pero a mí me aburrió bastante.

María del Mar dijo...

Yo he escuchado muy buenos comentarios de la película, la verdad es que he estado evitandola a toda costa porque el terror no es mi género y porque Chris Hemsworth me aburre bastante. Sin embargo supongo que podría darle una oportunidad!

Saludos!!

http://lucescamaraaccionblg.blogspot.com/

Renaissance dijo...

Satrian: el tema de los homenajes no me suele gustar porque tienden a pasarse de listos y autorreferenciales, pero en este lo clavan. Y encima tienen a Cthulhu, que eso es imbatible.

LoFelip: tuvo sus críticas negativas, y tampoco la esperaba complteamente emocionada porque los fans de Whedon tienden a endiosar todo lo que hace, pero una vez vista, sí me gustó por sus propios logros.

María del Mar: Hemsworth me parece un actor muy limitadito, que sirve para hacer de Thor y papeles del estilo. Creo que mientras se ciña a un tipo de cine en el que se pueda defender bien y no quedar ridículo o inexpresivo, no tendrá problemas (tampoco es de los actores a los que más tirria le tengo).
En cuanto a la película, se disfruta muchísimo más si se ha visto un montón de cine de terror (del bueno y del malo, como es mi caso), pero teniendo en cuenta la historia unicamente, e incluso el diseño de todos los monstruos que salen, me pareció una película de terror muy divertida y disfrutable con que se conozcan un poco los defectos del género. A mí, por lo menos, si me ponen a elegir, me quedo con esta y no con la cacareada Scream.

Nof Low dijo...

Siento disentir, valga esa horrible y tremebunda cacofonía, pero a mí la peli me pareció un batiburrillo endiosado. Y mira que me atrae Hellraiser. Mira que me atrae Lovecraft. Mira que me mola Evil Dead. Y mira que los zombies... Y... Pero lo vi como un homenaje vacío y sin alma. Y como película una auténtica chorrada. Cuando salió lo de Cube me indigné del todo y ya no respiré hasta el final de la peli. No me gustó. :(

Renaissance dijo...

A mí precisamente me gustó por ser una película muy puntual y anecdótica: hay una gran cantidad de monstruos y muy trabajados (y Lovecraft. Todo mejora con Lovecraft), hasta donde se ve, no tiene intención de aparecer una segunda parte, y sobre todo, no se toma mucho en serio, todo lo necesario para poder disfrutarla. De hecho, no pensé que llegara a gustarme tanto porque tenía en cuenta la reseña de Vermin in the Attic y solemos ir por gustos parecidos.
Hhm...por cierto, retomad el blog pronto ¡Echo de menos las entradas sobre cine!!

carnet manipulador de alimentos dijo...

Una película esta 'La Cabaña del Bosque' tan desprovista de encanto y gracia que ni sus escasos momentos de humor e 'intriga' me dejan un recuerdo agradable. Un revoltijo de ideas: los realitys, las viejas películas de amigos en el bosque, no sé, será cosa mía. ¿Qué fue de 'La matanza de Texas'? Esa sí que era de humor y miedos :) Un saludo

Renaissance dijo...

El cine de terror de esa época me pierde, estoy convencida que ya no se hacen películas como fueron Posesión Infernal o Phantasma, pero siempre es divertido ver cosas como Cabin in The Woods.

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