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viernes, 7 de enero de 2011

Adèle y el misterio de la momia (2010)


Al barón Von Whiskers le gusta esta película


En la primavera del año pasado se estrenó en Francia una película basada en un comic de Tardi bastante conocido. Este narraba las aventuras, un tanto exageradas, de una heroína/escritora/lo que fuera en el París de principios de siglo. Y lo de exageradas no es un decir, porque la historia de Adèle está profundamente unida a un género tan francés, y tan absurdo para hoy en día, como es la novela por entregas. Y la única forma de poder contar una historia así, era no tomársela de todo en serio, cosa fácil cuando la protagonista tiene que enfrentarse a pterodáctilos, adoradores de Pazuzu (¿ein? ¿pero este no era el demonio del Exorcista?) e incluso contar con la colaboración de una momia. Junto con el humor a la hora de tratar un argumento folletinesco, Tardi conservó también la ambientación, en el París de principios de siglo, y el detalle a la hora de reproducir escenarios que todavía pueden reconocerse hoy.



Adaptar un comic así es una tarea bastante difícil: no hay un argumento definido, más allá de una propuesta muy básica, y una sucesión de explicaciones extrañas, escenas de acción, y unos cuantos cliffhangers. La solución, para su versión en cine, era remodelar un poco a su protagonista y dotarla de un motivo por el que meterse en problemas. De este modo, frente a una escritora de folletines que se mete en problemas (o más bien, estos la buscan), la película de Adèle incluye a la hermana de esta, comatosa desde hace años, para la que su protagonista busca desesperadamente una cura por todo el mundo.



A partir de este cambio, Adèle y el misterio de la momia retoma aspectos aparecidos en los comics, como un pterodáctilo, que aparece en Adèle y la bestia, y la resurrección de los personajes de Momias Enloquecidas. El parecido de estos elementos con su versión en la película funciona solamente como base, porque todos estos se orquestan en torno al argumento principal (buscar una cura) mientras que en los cómics todo pasaba un poco "porque sí" como solía darse en el género que Tardi homenajea. Uno de los detalles que mejor adapta, en cambio, es la caracterización de muchos personajes: en el comic, estos suelen ser bastante grotescos, llegando al extremo de caricatura, detalle que se conserva en la película, aunque de una forma más realista: hay dientes torcidos, orejas de soplillo y narices coloradas, todas ellas muy exageradas, pero lo suficientemente reales como para que contrasten con la mona Adèle.



Menudo cardo.

El estilo del personaje también cambia: la Adèle del cine es algo menos sarcástica, y mucho más alegre y sensible que su original en cómic, y tampoco parece sorprenderse de las cosas raras que van desfilando por el guión. De hecho, la parte humorística más importante comienza con la aparición de la momia, especialmente con su cortesía y su particular sentido de la comicidad. El humor también se vuelve mucho más ligero e inocentón, en comparación con el cómic, que buscaba más el absurdo y el parodiar un género.



Como suele ser en estos casos, Adèle tuvo una buena recepción en Francia. No al nivel que pudo tener un Asterix, pero bastante para dejar contentos a los productores. Una suerte, porque esta versión, aunque muy distinta de la Adèle de los comics, ha sido bastante entretenida.

5 comentarios:

martinyfelix dijo...

Por dios, pero que bizarradas más grandes lees. Auque no niego que me entra curiosidad...

Antò dijo...

No son bizarrada!!!...o, al menos, no del todo... Jacques Tardi es uno de mis favoritos, sin dudarlo, me encantan los trabajos que hizo con el escritor Mallet. No he visto la película, pero me pondré a ello.

Renaissance dijo...

Martinyfelix: ¿Bizarradas? No, si es un comic bastante conocido. Otra cosa es que el argumento sea un poco peculiar.

Antó: a Tardi lo conocía de Niebla en el puente Tolbiac y a Adèle, por menciones. La edición esta de cuatro álbumes está muy bien (a mí ya me gustaba la novela por entrega desde hacía tiempo), pero el precio de Norma es como siempre, prohibitivo.

Antò dijo...

Qué razón tienes con los precios de los cómics, Norma y Sins entido me destrozan. Astiberri a veces. El otro día encontré unas gangas en una tienda de 2ª mano y no veas lo contento que me puse

Renaissance dijo...

El precio fue uno de los motivos por el que fui dejando de leer/comprar comics: ¡No compensa de ningún modo! Hay editoriales más caras que otras, pero en general se suelen pasar siete pueblos: 4 euros por un Mortadelo, o 5 por un numerito de Dylan Dog que en Italia cuesta la mitad.

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