Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

viernes, 1 de mayo de 2009

Cylons ate my homework o Como dejé de preocuparme y aprendí a amar Battlestar Galactica

Probablemente sea de las únicas personas en el mundo de los blogs sobre series que todavía no hubiera visto Battlestar Galactica. El motivo puede deberse a parte de mi desinterés hacia la ciencia ficción de naves, el conocimiento de la serie antigua y más que nada, llevarle la contraria a Hewl. Pero este sujeto puede ser muy pesado cuando quiere, por lo que poco a poco, decidí introducirme en el mundo de teorías religiosas, búsquedas y paranoia de androides que ofrecía la serie.



Sí, si, estoy hablando de ESTA Galactica. Aunque no os lo creáis

Y lo cierto es que no salí descontenta.
Debo decir que, lejos de los referentes “de naves” que tenía, como Farscape o Babylon 5, Galactica resultó una serie mucho más profunda y compleja, de la que para poder disfrutarla en condiciones, no podía ver más de dos capítulos seguidos, lejos de sesiones de series más sencillas en los que engancho tres o cuatro de golpe. Porque como todos sabemos, no se trata solo de la búsqueda de la tierra por parte última flota de la humanidad, mientras intentan lidiar con los insidiosos Cylons que se han infiltrado en la sociedad, sino que es mucho más: es la crónica de una guerra de dos civilizaciones que, a la fuerza, han conseguido ser similares, de la búsqueda de religión, de la capacidad humana para el bien y el sacrificio, y para las mayores atrocidades, de la paranoica búsqueda del enemigo y de la redención.

Por un lado, tenemos a los seres humanos supervivientes del ataque Cylon, unas criaturas robóticas creadas por ellos mismos que, tras cuarenta años después de desaparecer en el espacio, regresan arrasando las doce colonias humanas. Pero este genocidio no hubiera sido posible de no ser por la involuntaria colaboración de Gaius Baltar, uno de los cerebros más brillantes de Cáprica. Eso no quiere decir que sea un vendido al enemigo, sino que ha sido uno de los primeros en caer en el último engaño de los cylons: en esos cuarenta años han sido capaces de evolucionar hasta tener aspecto humano, indistinguible de los verdaderos, y en ocasiones desconocer ellos mismos su procedencia mecánica.

Dentro de la nave Galactica se encuentran el comandante Adama, quien promete a la humanidad superviviente el regreso a la tierra, de la que el mismo sabe un mito, la presidenta Rossling, anterior ministra de educación y actual jefa de estado a falta de un superior. Kara Starbuck Trace, una dotada piloto, Lee Adama, hijo del comandante y muchos otros que en mayor o menor medida, conforman el entramado humano de la serie.

Por otro lado, los cylons. Como máquinas, no son capaces de crear, y se han limitado a la generación de doce modelos de aspecto humano que sin embargo forman parte de una conciencia colectiva: estos no mueren, sino que cuando uno de los modelos es destruido, sus recuerdos se transfieren a otro cuerpo. Sin embargo, hay varias copias de cada modelo, por lo que es posible ver a un mismo cylon con caracteres completamente distintos, como muestra el más obvio y conocido desde el principio de la serie: Numero 6, quien valiéndose de sus malas artes (ejem) engaña a Baltar para ceder los códigos necesarios para la invasión de la tierra. Por desgracia, esta fallece en el ataque, y acaba encontrando un hogar bastante cómodo en la cabeza de Baltar proporcionando varios de los mejores momentos de la serie.



Ya quisieran muchos adolescentes de hoy en día disponer de una imaginación tan vívida...

Pero los cylons no solo han encontrado la forma de parecer humanos, sino que han desarrollado también cierta conciencia religiosa que les impulsa a creer en la existencia de un único dios, a diferencia de la civilización humana que cree en los Dioses de Kobol. Más tarde descubriremos que se trata de Artemisa, Hera y demás deidades de la mitología griega, lo que proporciona a la historia cierta reminiscencia de guerra religiosa. No en vano, la serie comenzó en el 2003, año en el que se llevó a cabo la invasión de Irak.

A lo largo de los episodios de Galactica, se aprecia una continuidad no esperada en otras series de ciencia ficción: apenas parecen pasar días entre una historia y otra. Por ejemplo: Starbuck pasa varios episodios arrastrando una pierna entablillada y una cojera, se hacen mención a incidentes pasados como la explosión del tanque de agua o la nave cylon capturada. Los 45 minutos de cada episodio están, vulgarmente hablando, llenos de argumento, diálogo y pistas, y en ninguno he llegado a encontrar uno “de relleno”. Sin embargo, la serie no está exenta de humor, habiendo momentos memorables como la aparición de una Numero 6 real o la discusión acerca de si la mujer de Tigh es o no una cylon.
Algunas de las mejores escenas de la temporada han sido:
  • El desconcierto de Baltar al descubrir que Shelley Godfrey NO está en su cabeza.
  • Su embarazosa situación cuando Starbuck lo encuentra en plena faena con la Numero Six de su cabeza (otro ejem).
  • La burlona reunión de Starbuck con sus pilotos, ataviada con gafas de sol, puro y acompañada de un chiquillo huérfano. Una verdadera escena de guerra.
  • La vigilancia de los cylons a los supervivientes de Caprica.
Para terminar solo puedo decir: yo de mayor quiero ser Numero Seis, maldita sea…Pero con unos límites



Cuanto daño ha hecho el cosplay en este mundo..

6 comentarios:

seriéfilo dijo...

es que galactica es lo más grande.

satrian dijo...

Que Babylon 5 tenía argumento y trama para dar y tirar.
Haces hincapié en algo que no se ha comentado mucho, la continuidad de esta serie, y el amor por los detalles.

LoFelip dijo...

Galactica, palabras mayores.

Kratos dijo...

Haces bien en visionar Galactica una de las grandes sin duda.

ALX dijo...

Muy de acuerdo, excepto en ese apunte a Babylon5, que para nada es simple y superficial. Es cierto que los personajes llevan maquillajes y vestuarios horribles, pero la serie va mucho más allá de eso y tampoco se corta a la hora de abordar temas espinosos.

Simone B. dijo...

No eras la única Renaissance, yo todavía no la he visto y por el mismo motivo,la poca atracción hacia la ciencia ficción espacial, epro me la han recomendado tanto que voy a empezar a verla en cuanto haga un hueco.

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