Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 1 de agosto de 2013

Evil Dead (2013). Me sigue faltando Bruce Campbell...


A los demonios también les gustan los gatos...


Cuando se anunció el remake de Evil Dead, hubo llanto y crujir de dientes. Igual las versiones nuevas de Viernes 13 fueron buen recibidas, porque las películas originales, tampoco es que fueran gran cosa, pero es imposible pensar en la saga de Posesión Infernal sin esa versión tan suya del Necronomicon, los demonios volando por una cabaña en medio de la nada, y sobre todo, el personaje de Ash, que pasó de víctima de las circunstancias a héroe de la serie con tendencia a recibir leña y a soltar frases ingeniosas. El que Bruce Campbell anunciara que no haría ninún cameo, y que del guión se fuera a encargar Diablo Cody, que tampoco es que tenga mucha maña para el género de terror, hizo que muchos perdiéramos cualquier interés de lo que pudiera salir de la idea.



Parece que el 2013 es el año en el que el cine le lleva la contraria a todos, porque después de haber visto como Guerra Mundial Z se convertía en una buena película contra todo pronóstico (y sin ningún parecido con el libro en que se basa), el remake de Posesión Infernal también fue bastante más competente de lo que se esperaba.




El argumento principal no se separa mucho del original, teniendo en cuenta que es lo más reconocible de la película: un grupo de amigos se reúnen en una cabaña perdida en el bosque. Allí encuentran un volumen de brujerías varias, uno de ellos no se le ocurre otra cosa que ponerse a recitarlo…y con esto empezarán a caer, uno tras otro, los protagonista, poseídos por los demonios. Pero estos poco tienen que ver con el Exorcista y más con los demonios que aparecían en Demons, mucho más monstruosos, con fuerza imposible, un pelín cercanos a los zombies y en el caso de los de Posesión Infernal, con bastante mala baba y capaces de amenazar al resto del personal con tragarse sus almas y demás cosas de demonios.

 
Dicen que para esta nueva versión, el libro se inspiró en un temario de oposición a judicaturas...

Dicen que el demonio está en los detalles, y también en ellos es donde está la diferencia con la primera Posesión Infernal: lo principal, como el libro de brujerías, o la aparición de un árbol monstruoso, sigue ahí, e incluso la falta de humor del guión. Porque aunque la trilogía original se vea hoy más como una comedia terrorífica, la primera aparición de Ash estaba mucho más centrada en el terror que en el espectáculo, por lo que su remake tampoco es que tome una dirección distinta en este sentido. Es en la forma de enfocar elementos de la historia donde empieza a diferenciarse, como el eliminar cualquier referencia al Necronomicon y sus demonios kandarianos por un libro de brujería más genérico, traducido crudamente con escritos encima de sus páginas, y utilizados por un grupo de lugareños para acabar, de una forma bastante sangrienta, con el demonio que sirve de prólogo a la historia, en una de las mejores secuencias de la película.

 


Los personajes también han tenido sus cambios, y no precisamente para hacerlos más cercanos al público joven de hoy, sino para que la actitud de estos sea un poco más lógica: no son chavales que quieren pasar un fin de semana en medio de la nada, sino que la reunión de estos se debe a un intento de desintoxicación de una de los protagonistas, y de paso, para solucionar alguna rencilla familiar y de amistad que ha quedado entre ellos. Al menos, sirve para achacar a un enorme síndrome de abstinencia el comportamiento agresivo de la primera víctima, y principalmente, para negarse a abandonar una cabaña en medio de la nada donde han encontrado, entre otras cosas, un libro bastante grotesco y un sótano lleno de gatos muertos (pues mira, solo por eso me pongo de parte de los demonios infernales y de su sana intención de acabar con la humanidad). Esta intención de hacer que los protagonistas se comporten de una forma lógica dentro de lo que está pasando, es bastante loable, aunque después se la cargan a base de giros de guión en los que se nota que la intención es separarse del material original aunque sea contradiciendo todo lo que ha venido narrándose hasta ahora: el final es interesante, pero ese truco absurdo de que las víctimas que se libran de la posesión se curen mágicamente de sus heridas, muchas de ellas mortales, responde más al objetivo de contar con una “final girl” que a algo que forme una parte lógica de la historia.


Sería imposible hacer una versión de Evil Dead sin todas las cantidades de sangre y asesinatos que esto implica, cosa que sí han respetado. La publicidad la anuncia como la película más terrorífica en años…que tampoco es para tanto si se ha visto más del género, pero sí lo es para que se estrene en una sala de cine, y creo que desde La casa de los 1000 cadáveres no recuerdo una película distribuida de forma general que fuera tan bruta. No faltan motosierras, brazos arrancados, víctimas escaldadas, quemadas, caras partidas…el lote completo, vamos. Y es aquí donde aprovechan a colar un homenaje a la trilogía original de Evil Dead y especialmente a Ash, con la aparición de la motosierra y el guiño acerca de quien acaba perdiendo la mano. No sé si este remake dará lugar a una nueva trilogía de Evil Dead después de 30 años de la original, pero al menos ha dado para una película de terror bastante efectiva, aún con sus fallos y algunas ganas un poco excesivas de ser distinta a la original.

lunes, 29 de julio de 2013

Cockneys vs. Zombies (2012). Exactamente, lo que dice en el título. Y algunos jubilados, también.



Los zombies han traspasado fronteras y hoy cualquier país puede aportar su propia versión de los muertos vivientes, sin tener que recurrir al truco de ambientar sus guiones en Estados Unidos. En los últimos años, he visto zombies o infectados mordiendo a ciudadanos ingleses, franceses, españoles y hasta alemanes. La primera aparición de estos en territorio británico debió ser en 2004 con Shaun of the Dead, y ahora, con los zombies formando parte del entretenimiento general, les toca probar suerte de nuevo.



Como el título indica, Cockneys vs. Zombies tiene lugar en el East End de Londres, una zona popular que ahora se está reurbanizando para disgusto de muchos de sus habitantes. Precisamente esta es la causa de la epidemia que habrá en la historia, al abrir una catacumba donde todavía se conservaba un zombie con bastantes ganas de morder pese a los siglos. Más allá del detalle de las obras, poco importa de donde venga la infección o cómo intenten contenerla, porque el guión se centra en dos hermanos, Terry y Andy, que planean robar un banco y conseguir dinero para mantener a su abuelo en una residencia de ancianos del East End que también será cerrada por las nuevas edificaciones…Vamos, que si no fuera por los zombies y el atraco en medio, esto pasaba perfectamente por una película de Ken Loach. Pero igual no era tan divertida.



Ambos protagonistas cuentan con un grupo un tanto desastre para llevar a cabo el atraco, pero cuando parte del equipo lo integran un atracador despistado y un veterano de la guerra bastante psicópata, las cosas no van a salir bien. Y cuando el delito coincide con la epidemia zombie y la cuarentena de todo el East End, lo único que pueden hacer es intentar salvar a su abuelo y a los amigos de este de los zombies, de los que intentan defenderse como buenamente pueden atrincherados en la residencia.


Ah, pero ¿eran zombies?

La primera parte de la película aparece separada en dos tramas distintas, y cada una de ellas muy marcada por los tópicos propios de estas: por un lado, el heist o guión sobre robos llevado a cabo por los protagonistas, desde una perspectiva bastante cómica, y que servirá para meter en el guión, de una forma que no quede cantoso, todas las armas que facilitarán la vida a los protagonistas. Esta está cortada punto por punto con su patrón clásico, desde la planifiación, la presentación de cada personaje y su papel en el robo, hasta el accidentado final de este y su paso a la trama de zombies. Esta última empieza en la residencia de ancianos y se convierte en los más divertido de la película: aunque los muertos vivientes sean de los lentos, los personajes lo acaban pasando bastante mal cuando no pueden correr u oír bien por motivos obvios. De hecho, la secuencia en la que uno de ellos se salva por los pelos de un zombie escapando en un andador es cómico y agobiante a partes iguales.



Pese a explotar el tópico del East End y los cockneys, y especialmente el mal carácter de muchos de estos el guión es muy ligerito, y no deriva hacia el humor sórdido, hasta el punto en que practicamente nadie del reparto principal llega a morir (o, bueno, solo lo hacen los menos simpáticos), ni mucho menos los ancianitos. En realidad es todo una comedia, y de las ligeras, en las que tampoco se esfuerzan mucho en que las cosas que suceden tengan sentido: en un momento dado, tanto los protagonistas como los jubilados acaban llevando un arsenal de armas semiautomáticas encima, siendo todos capaces de apuntar de forma certera y no tener ni un solo problema con el retroceso. No tiene ningún sentido, pero los guionistas pensaron que una ancianita en bata de casa y disparando una uzi contra los zombies tenía que ser gracioso a narices. Igual lo es, pero los mejores chistes se consiguen gracias a detalles más propios de la zona, como las referencias al argot cockney, que practicamente nadie habla correctamente, y especialmente, la aparición de unos hooligans que después de muertos, siguen siendo igual de descerebrados que en vida, para sorpresa de los protagonistas.

Me estoy acordando de Snatch y el diálogo del Némesis...

En el reparto no hay muchas caras famosas, pero sí alguna conocida: Katy, la prima de los protagonistas, apareció en el especial del Doctor Who Planet of the Dead (y juraría que reciclaron el vestuario que llevaba entonces). El papel de abuelo de los protagonistas recae sobre Alan Ford, que había interpretado a Ladrillo, el mafioso de Snatch, y aquí recupera un papel igual de malhumorado pero más entrañable.

Breve, y con un guión muy ligero, Cockneys vs zombies se ha quedado lejos de Shaun of the Dead, por mencionar la película inglesa de zombies más conocida, pero al menos, se ha quedado en una película entretenida y sorprendentemente, optimista y poco violenta para el género que trata.

jueves, 25 de julio de 2013

Lecturas (veraniegas) de la semana



Al contrario que aseguraban los meteorólogos franceses, este no ha sido el peor verano en varios años. O, bueno, si tomamos “malo” como temperaturas imposibles, tal vez no hayan ido desencaminados.



Viviendo en una ciudad donde el principal atractivo turístico son unas fuentes de agua cuya temperatura ronda los 60 grados y un termómetro que no duda en aparecer en todos los telediarios marcando otros 50 (tiene truco. Está más que cocido por estar situado en una zona sin sombra) esos días fueron un poco más difíciles que en otros sitios, por lo que, no teniendo vacaciones, se me ocurrió buscar todos los libros que pudiera leer en poco tiempo y evocaran cualquier paisaje minimamente frío. Lo cierto es que no funcionó, pero al menos he leído un par de novelas buenas.



Shirley Jackson. La guarida. Un grupo de personajes diversos, convocados por un científico, se alojan en Hill House intentando demostrar la existencia de fantasmas. De ellos, quizá los más memorables sean Eleanor, una solterona acosada por sus problemas familiares, y Theo, una artista. Los fenómenos, paranormales o no, no tardarán en aparecer, contados desde el punto de vista de Eleanor, la protagonista principal, de la que no queda claro si realmente está percibiendo algo o todo ello deriva de su propia angustia. Dicen que esta es una de las mejores novelas de casas encantadas jamás escritas, y quizá lo sea, pero a mí no me ha convencido. Si bien las mejores novelas del tema tienen una fuerte carga psicológica y el tema de lo sobrenatural queda en el aire, y ahí está Otra Vuelta de Tuerca como mejor ejemplo posible, en esta llegó a parecerme excesivo. Vamos, que exceptuando unos cuantos ruidos y sobre todo, la insistencia en lo raro que era el propietario de la casa y en la extraña distribución de esta, todo se centra en las sensaciones de su protagonista y en los problemas que esta ha arrastrado toda su vida.

A partir de la segunda mitad, cuando va quedando claro cual era la intención de la autora, es más comprensible, pero la actitud de bastantes personajes no termina de quedar muy clara: el Doctor Montague, organizador de todo el proyecto, es bastante neutro, el heredero de la casa no pinta gran cosa y la actitud de la ama de llaves, repitiendo una y otra vez su cometido con voz ominosa y una actitud sacada del Pasaje del Terror acaba resultando desconcertante. Quizá fue porque me esperaba algo más directo y menos sutil, en la línea de La mansión infernal de Matheson, pero lo más importante que he sacado de La Guarida fue plantearme el trabajo que debía dar mantener limpia una casa del tamaño Hill House. Yo no la querría ni regalada.

 

Drácula. Bram Stoker ¿Es una relectura? ¿Me he limitado a pasar por encima de las páginas de un libro que leí hace mucho? ¡No! Es nada más y nada menos que la primera vez que consigo terminarlo. Y es que la intemporal historia del vampiro más famoso (y más malinterpretado) de la literatura me costó lo suyo. Fue uno de los primeros libros serios que me regalaron, hace años, en una época en la que las editoriales podían anunciar con orgullo que sus publicaciones eran íntegras y no abreviadas, visto las miles de versiones simplificadas que circulaban por ahí. Pero lo que pude comprobar es que, aunque una novela clásica de terror pudiera ser legible para una persona joven, debido sobre todo a la ausencia de sangre y pasajes escabrosos directos, esta requería más esfuerzo debido a su estructura de cartas y diarios, para la que sin duda no estaba preparada. Era muy difícil que consiguiera pasar de la muerte de Lucy vampirizada, aburrida como quedaba de pasajes de periódicos, misivas y textos personales. Porque aunque las primeras páginas del diario de Johnathan  Harker son realmente memorables, las partes correspondientes a Lucy y Mina me resultaban imposibles (al doctor Seward y su manicomio también le llega, pero Redfield era más divertido). A día de hoy algo menos, por comprender mejor la intención de caracterizar a estos personajes, pero es uno de los detalles por los que se nota que Drácula es una novela muy de su tiempo, pensada para entretener, y que algunos elementos suyos no han envejecido bien.
 
Algunos estudiosos dicen que la idea principal es el enfrentamiento entre los valores victorianos contra la moral predadora del monstruo. Podría ser posible o no, pero lo que es cierto es que sus protagonistas encarnan completamente esa visión británica de la época: todos son asombrosamente nobles, entregados, y dispuestos a proteger a las señoras de la amenaza que supone el monstruo Drácula. Estas son abnegadas, aceptan su papel de fémina que apoya en silencio a los héroes y en el peor de los casos, son tirando a absurdamente pálidas y enfermizas y bastante pizpiretas, como es el caso de Lucy. Sería imposible poder disfrutar de ese libro sin tener en cuenta todos esos valores y una forma de pensar que hoy resulta completamente extraña.
 
Lo que también sospechaba entonces, y el libro de Stoker me lo ha confirmado, es la ausencia de cualquier tipo de romanticismo por parte del Conde: muchas versiones implican que Mina es, o bien su obsesión o su amor perdido, pero en este caso, Drácula no es más que un vampiro con muchos siglos encima y sin más objetivos que hacer de Londres su buffet libre y vampirizar a todas las señoritas que le sea posible. No muestra afecto por nadie y su actitud nada más llegar a Londres es más la de un depredador que la de un personaje gótico. Esto, la creación de un personaje arquetípico y, especialmente, que pese a sus defectos derivados de la época sea una buena novela, hacen que se merezca la calificación de clásico y que sí sea necesario que la gente le dedique una lectura. Y respecto a sus versiones en cine, ni Bela Lugosi, ni Gary Oldman. El Drácula más fiel a su original fue Max Shreck en 1922 y desde entonces ha llovido mucho.

lunes, 22 de julio de 2013

Gnomeo & Juliet (2011). La decoración de exteriores solo es hortera, no trágica



Dentro de la animación digital, el éxito (merecido en muchos casos) se la llevan un par de estudios estadounidenses. El resto de países, como suele pasar, pueden tener guiones interesantes pero igualar la calidad de las imágenes por ordenador es más difícil, y eso que he llegado a encontrar producciones bastante simpáticas, como Ronal Barbaren…y otras de echarse las manos a la cabeza como fue el dichoso Tadeo Jones. El Reino Unido también aporta su granito de arena, con mejor o peor resultado, y si hace unos años pude ver Valiant, una particular versión de la segunda Guerra Mundial con palomas mensajeras, ahora le toca el turno a una versión de Romeo y Julieta con algo tan típico de los ingleses como son los jardines y su decoración.



Gnomeo y Julieta no esconde su inspiración directa en la obra de Shakespeare, abriéndose con las cortinas de un teatro en la que un enanito de jardín la mar de simpático y digno intenta recitar los primeros versos, sin éxito. El chascarrillo da paso a la historia, que esta vez no es en Verona sino en una calle inglesa donde dos vecinos se llevan a matar y la decoración de sus jardines opina lo mismo: los enanitos rojos y los azules son enemigos y los miembros más jóvenes de cada casa no dudan en pasarse el día peleándose o incluso, haciendo competiciones de velocidad con las cortadoras de césped. Pero teniendo en cuenta el título, Gnomeo, el gnomo azul, acaba conociendo a Julieta, la gnomita colorada, acaban enamorándose pese a los consejos de sus respectivos amigos, un enano y una rana con aspersor respectivamente (es decoración de jardín hortera…tampoco iba a aparecer por ahí un Ángel Llorón), lo que acabará en un enfrentamiento mayor entre ambas familias. Vamos, lo que es Romeo y Julieta pero sin el drama y el aliciente pensado para todos los públicos de incluir un escenario un poco insólito para plantear la historia.



El nivel de la infografía que mantiene la película es bastante bueno. Si Valiant quedaba un poco básico y las texturas demasiado lisas, en esta se notan hasta los poros del yeso con el que están hechas las figuras, además de tener una animación muy fluída y unos escenarios que mantienen bastante ese nivel de animación, aunque también tiene alguna secuencia en la que se nota que “algo” ha fallado y parecen menos trabajadas. Estas, en realidad, deben ser una o dos como mucho y tanto la informática como el diseño de personajes no se queda lejos de otras producciones animadas de estudios más grandes.



El argumento acaba siendo el perjudicado en este caso, porque parece que se centraron tanto en querer hacer un producto bonito y exportable, que este en muchos casos parece una historia facilona para poder sacar enanitos de aspecto gracioso y meter secuencias de persecución con las que entretener a los chavales. Hay dos o tres números musicales, más de una de enredos típicos de comedia romántica, y unas cuantas de saltos y persecuciones para que tanto los niños como las niñas disfruten de la película. Además, sabiendo que se trata de algo para todos los públicos, el correspondiente final feliz tampoco pilla de sorpresa…y este es excesivamente pasteloso, incluyendo otro número musical que no viene a cuento, personajes que fallecen a mitad de la película y que aparecen de nuevo (tiene truco, son de cerámica y los pegan de nuevo), como si los guionistas optaran por olvidarse de la historia que estaban contando hace dos segundos y decidieran montar algo bonito para el final.



Las comedias románticas no me gustan, por lo que la primera parte, terminados las escenas de persecución y los chistes, que tampoco me parecieron muy brillantes, me aburrió bastante. Mejora a partir de la segunda, con la aparición de un personaje que, aunque con papeletas para ser bastante cargante, tiene su gracia tanto por su historia como por su naturaleza: un flamenco rosa de plástico, tipo de la decoración de jardín de hace bastantes años, y que como tal, se ha pasado un par de décadas encerrado en un cobertizo. Lo mejor, también, aunque breve, son las referencias al resto de obras de Shakespeare con detalles como una empresa de porcelanas que se llame La tempestad, o el cameo del propio autor como estatua que tiene una conversación con Gnomeo, en la que también hacen bastantes bromas sobre el carácter excesivamente trágico de la pieza más conocida de Shakespeare.

Con Gnomeo y Julieta queda demostrado que con un poco de esfuerzo, se pueden conseguir ya infografías en el cine que no desmerezcan mucho al lado de Dreamworks o de cualquier otra de las grandes, pero cuidar un poco el argumento tampoco hace daño.

jueves, 18 de julio de 2013

Dead Silence (2007). Con más escenarios terroríficos que en el Tren de la Bruja


"Para mi próximo número voy a necesitar unas cortinas nuevas. Y unas croquetas"

A James Wan hay que reconocerle que sus películas de fantasmas son bastante brutas. No por lo sangrientas, que para eso se encargó de Saw, sino por lo directas: en otros guiones la aparición de un espectro será algo muy sutil o incluso, muy relacionado con los miedos y la psicología de un personaje, pero las apariciones creadas por este director no solo son espantosas, sino que tienen toda la pinta de ser capaces de asustar y partirle la crisma al protagonista, lo que les coincida primero. Esto es algo que demostró con Insidious y que en Expediente Warren tiene toda la pinta de continuar (y yo eso no me lo pierdo), pero a Dead Silence le suma este factor y otro, que por lo visto, también le da bastante miedo a algunos espectadores: los muñecos poseídos. Además, si estos son de ventrílocuo, tienen un plus de siniestrez, por ese aspecto grotesco que suelen tener la mayoría. A mí con los muñecos me pasa igual que con los payasos: más que miedo, me dan pena, y los de ventrílocuo, solo me parecen rematadamente feos. Pero eso no ha impedido que haya disfrutado un montón con la película.



Esta empieza con la aparición en casa del protagonista de un paquete que contiene precisamente, un muñeco de ventrílocuo. No hay señas, y aunque a este y a su mujer les hace gracia en un primer momento, empiezan a recordar una leyenda de su ciudad natal sobre el mal agüero que dan estos muñecos y un poema sobre una tal Mary Shaw, una especie de Mujer del Saco local. Algo de verdad debía haber porque a la vuelta de Jamie Ashen a casa encuentra a su mujer terriblemente mutilada. Algo no concuerda en sus declaraciones a la policía, porque el asegura haberla oído hablar minutos antes de encontrar su cadáver, y uno de los agentes no se fía de las historias macabras y se ha empeñado en inculparlo como autor del asesinato. Jamie vuelve a su ciudad, un sitio bastante desvencijado y siniestro hasta el extremo de parecer un decorado, donde empieza a investigar la historia de Shaw, una popular ventrílocua de los años cuarenta que, tras morir en extrañas circunstancias dejó como última voluntad el ser enterrada con sus 100 muñecos..y ser transformada en uno de ellos. Como en este tipo de pueblos nunca va a pasar nada bueno, los antiguos vecinos empiezan a ser asesinados de una forma similar a la de la mujer del protagonista y a la de las muertes que rodearon la desaparición de Mary Shaw, con la que los antecedentes de su familia parecen estar relacionados.
 
 
Sí, el pupas oficial de esta película es Jason Stackhouse

Lo primero que salta a la vista de Dead Silence es su aspecto de terror de barraca de feria…pero en el buen sentido. En realidad, el parecido es más con el de un Pasaje del Terror de los de primera categoría, de esos que no escatiman en decorados cuidados (aunque teatrales) y caracterización de los actores para envolver una historia en la que el elemento sobrenatural es tan cantoso que no supone ninguna sorpresa, pero que el espectador ya va buscando algo así. Toda la película está filmada en tonos muy azules o grises, y el 75% de su atractivo son los escenarios de la ciudad y las mansiones: desde la primera entrada en Ravens Fair, con sus calles vacías, sus negocios cerrados hace años y sus vecinos con aspecto de estar continuamente aterrorizado por algo misterioso. Y sobre todo, de haberse quedado congelados en algún momento del pasado, porque la ambientación de la ciudad es de un anacronismo que le sienta bastante bien: parece sacada de algún pueblo de los años cuarenta, los aparatos que salen, como las camaras de fotos, son bastante antiguas, e incluso los personajes del lugar tienen preferencia por vestuarios muy sobrios y muy de la época. Pero lo mejor de todo ese escenario es la aparición del teatro de la ciudad, primero como local en pleno funcionamiento, y después como ruinas que parecen sacadas de cualquier ilustración de relato gótico.



La mayor parte del esfuerzo se lo han dedicado a crear el escenario del guión y elementos tan pensados para dar miedo como los fantasmas de la ciudad, las casas en ruinas o los muñecos, pero el guión es bastante competente. Simple, y con unos personajes muy estereotipados, estos cumplen su trabajo a la perfección: todos los diálogos y las escenas están pensadas para dar paso a la historia, y no para rellenar metraje, y la caracterización de los personajes se reconoce tan fácilmente en otros cientos de películas y libros que no queda muy claro si es falta de originalidad u homenaje: es difícil que el protagonista volviendo a su hogar no recuerde a muchos personajes de Lovecraft o de novelas pulp que se encuentran con un secreto que no les hace mucha gracia, y la caracterización del detective mal afeitado, empeñado en detener al personaje principal, inclina en muchos casos a pensar que se trata de la segunda opción.

Como muchas series B, cuenta con un giro de guión que, estando un poco atento, empieza a aparecer practicamente desde los títulos de crédito y que seguramente no haga mucha gracia si se va buscando una historia coherente y bien resuelta. Pero Dead Silence no se trata de eso, sino de una película de terror que procura ofrecer todo concentrado y sin la mayoría de defectos del género: escenarios cuidados, una historia llena de elementos reconocibles y un monstruo bastante interesante que por suerte, se quedó en una única entrega y no en una franquicia ¡Es una suerte que orientaran el guión hacia las maldiciones familiares y no al primero que pasara por ahí!

Este es un blog cat-friendly

Este es un blog cat-friendly
...Por si quedaba alguna duda