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jueves, 21 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia (2014). De todo. Y en una nave espacial


Guardianes de la galaxia: una película a la que solo le faltaban gatos para ser perfecta

De la nueva película de Marvel había oído hablar mucho, pero a estas alturas, no tenía mucha emoción por su estreno. El trailer parecía divertido, pero no acababa de entender por qué todo el mundo estaba tan emocionado con un mapache y una banda sonora. Y a estas alturas, estaba un poco aburrida de las fases Marvel de dominación mundial con las que vienen machacando los últimos años. Pero también soy la prueba de que los días del espectador funcionan a la hora de atraer público..y sí, reconozco que el mapache y el arbolito del que tanto hablaban parecían una monada.









Guardianes de la galaxia no tiene nada que ver con los superhéroes que habían aparecido hasta ahora. No tenían la popularidad de Iron Man, Thor o los Vengadores reunidos, aunque técnicamente, pertenecían al mismo universo y en los cómics han coincidido con alguno de ellos. Esta es la historia de Peter Quills, un niño que es secuestrado de la Tierra y criado por una banda de saqueadores en la otra punta del universo. Que se pone su propio mote por el que nadie lo conoce. Y que, sin proponérselo, es capaz de juntar a un grupo tan disparatado como un mapache modificado genéticamente y un árbol antropoide que trabajan como cazarrecompensas, una asesina a las órdenes de Thanos y a su enemigo jurado. Y no solo eso, sino conseguir que todos ellos trabajen juntos para salvar un planeta. 



Después de verla, sin conocer el comic más que de oídas, y de nuevo, sin haber sido nunca seguidora de Marvel, creo que ha sido hasta la fecha la película más redonda que les ha salido. Es curioso que para ello optaran por una historia de ciencia ficción, o más bien, space opera en toda regla, lejos de la Tierra y de los tipos con poderes. Y que todo esté lleno hasta la bandera de referencias a los años ochenta, cuando hasta hace poco parecía que los estudios tenían miedo de asustar al público con cosas que fueran anteriores a 1999. Pero por todo esto, me ha parecido incluso mejor que los Vengadores, aun cuando contara con Josh Whedon





De entrada, el argumento es mucho más redondo y con más chicha que la reunión de superhéroes que reventó la taquilla hace dos años. Sigue siendo space opera, el malo quiere dominar unos cuantos planetas y los héroes lo salvan todo, pero esto se cuenta de una forma menos plana, con más matices, y con unos personajes que no tuvieron su propia película para presentarlos. Estos tienen que funcionar por sí solos en una sola entrega, cosa que consiguen en cada momento. El desarrollo de estos como grupo quizá sea un poco acelerado, al contar con personalidades muy arquetípicas, en este caso cazarrecompensas o personajes vengativos, como para que se compaginen tan rápido, pero la forma de narrar es tan dinámica, y tan consciente de ser una película que quiere divertir, que se consigue de forma muy fluida, hasta el punto de ir incluyendo elementos sobre el pasado de su protagonista de una forma muy natural y sutil, sin que en ningún momento lleguen a querer ser una trama o ralenticen la acción.






Las referencias a los ochenta es algo que también se ha ganado al público. Desde hace un par de años es algo que está muy de moda y eso me sorprende, por esa fijación del cine por ofrecer lo último y por olvidar todo lo que tenga más de siete años (supongo que el que los adolescentes sean el público objetivo más jugoso también ayuda). Pero en este caso está muy presente. No solo la acción comienza en 1988, sino que esta década acompaña al protagonista continuamente, tanto en las referencias que utiliza, como en parte de la estética que puede verse en toda la película. Está el detalle de las cassetes y en la música, aunque de una década anterior, que este lleva en todo el metraje, de forma justificada. Pero también en muchos detalles propios, como las naves, algunos vestuarios y parte de la tecnología que se utiliza: hay su parcela de pantallas planas y elementos más modernos, pero cosas como las naves llenas de palancas y cables, o el casco un tanto retro que utiliza el protagonista, recuerda mucho más a la estética de ciencia ficción que había hace treinta años. Pero esto no se queda ahí, porque hasta han incluido algo más sutil  como…una nave con asientos de sky marrón. Y esto es algo que solo le suena a alguien que se hubiera sentado en uno, o a un seguidor de la Hora chanante.






Los personajes y el reparto tampoco se quedan atrás. Quizá el que más suene sea Mapache Cohete, que es el más entrañable y divertido con diferencia, pero el resto combinan a la perfección y cada uno juega su parte necesaria en la historia. Quizá a la hora de caracterizar y preparar los diálogos se ha abusado un poco de los gags, y de incluir humor en determinados momentos haciendo que más o menos todos digan cosas en plan “este tío es tonto” o “somos pringados”, a la primera divierte, a la segunda se espera, y a tercera aburre un poco. Parece que había demasiada presión por ofrecer en todo momento situaciones dinámicas y diálogos ingeniosos, pero no habría estado mal que los suavizaran un poco.





Además, el reparto está lleno de caras conocidas. Puede que Karen Gillan o Vin Diesel sonaran un montón desde que se empezó el rodaje, pero también me sorprendió la aparición de Dave Bautista, bastante inteligente a la hora de elegir sus papeles en los últimos dos o tres años. Y especialmente, la aparición de Michael Rooker en un papel bastante largo (sobre todo, porque su director, James Gunn, había trabajado con el en Slither) y Lee Pace como villano. Quien hubiera imaginado al pastelero de Pushing Daisies intentando conquistar la galaxia cubierto hasta arriba de maquillaje…y siendo mucho más creíble de lo que quedó Christopher Eccleston en Thor: El mundo oscuro.



Debo reconocer que con Guardianes de la galaxia se han lucido. Si Los vengadores, con el tiempo, me parece una película entretenida, aunque consciente de su simpleza, esta también lo es, pero cuenta con mucho más trasfondo y me ha recordado, en cierto modo, a cosas como Star Wars o Indiana Jones que entonces fueron capaces de generar tanta ilusión.  Además de tener un mejor control a la hora de no explayarse con lo que están contando…muchas veces no es tan difícil combinar bien las explosiones con una buena historia. 

2 comentarios:

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

He tardado más de lo que quería en ver la peli, pero en esta semana y pico he ido cogiendo más ganas a lo que en principio, por el tráiler, me parecía que iba a ser una patochada. Y no. En efecto, nada tiene que ver con el resto de las pelis de Marvel Studios (más graves siempre, para lo bueno y lo malo), y esta diferencia es lo que la hace tan atractiva. Normalmente, ese humor "cómplice" con el espectador (heredero de las nefastas teleseries de hace una década) suele parecerme estúpido, pero aquí le otorga su personalidad a la peli e incluso resulta muy inteligente a la hora de caracterizar a los personajes. Solamente ese arranque con el prota bailando al ritmo de su walkie mientras se deshace de los bichejos que le atacan ya es impagable. Geniales también el mapache y el árbol ("I am Grrrrooot"). Eso sí, creo que a partir de la fuga de la prisión ya baja el interés, conforme aumentan las escenas de acción digital.

Renaissance dijo...

Yo no tenía pensado verla, y en cambio acabé en el cine. Debo decir que no me arrepiento de nada.
Tiene parte de los clichés del sistema Marvel, como las escenas de acción en CGI que son imprescincibles, pero exceptuando eso, tanto su juego de referencias y la complicidad con el espectador me han parecido geniales. Es de esas veces en las que te encuentras con una película que no imaginabas que fuera a gustarte tanto.

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