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jueves, 16 de enero de 2014

Sherlock 3 (2014). Una espera que seguramente debió tardar más




La serie sobre Sherlock Holmes de Steve Moffat parece haber nacido con dos intenciones: primero, no tratarse de una miniserie al uso sino de tres telefilmes por entrega. Y segundo, contar con un espacio entre temporadas bastante amplio: dos años entre cada entrega. Teniendo en cuenta el cliffhanger de la segunda, con la presunta muerte de Sherlock y Moriarty, los fans estaban con bastantes ganas de conocer cómo sería la vuelta del personaje interpretado por Benedict Cumberbatch.  



Su regreso se produjo en un año bastante importante para la BBC y parte del equipo: Moffat acababa de encargarse de los especiales del 50 aniversario y de Navidad del Doctor Who, y la  pareja protagonista, entre otros papeles, había interpretado a Bilbo y el dragón Smaug en la trilogía de El hobbit. Sherlock contaba con mucha expectación, pero también con un listón muy alto. Y parece que el exceso de proyectos ha jugado en contra de la serie.


La nueva temporada consiste en una versión, todavía más libre, de los relatos The Empty Hearse, The Sign of Four (en este caso, Three), y His Last Vow. Estos se centran en la reaparición del protagonista y las hipótesis sobre su muerte fingida, la boda de John y Mary Watson, y finalmente, su enfrentamiento con un villano y especialista en información todavía más malo y cabrito que Moriarty, que aún era un psicópata muy pasado de vueltas y con gracia. Los elementos principales que conducen los episodios siguen siendo las redes sociales, el poder de la información y la prensa, cosa que demuestra el antagonista Magnussen. Secundariamente se centra en cómo ha continuado la vida de John Watson, y especialmente, en cómo después de unos años de amistad con él, Sherlock y su definición de “High functioning sociopath” ha llegado a suavizarse y hacerse un poco más humano, con matices: sigue conservando su obsesión por resolver casos, y en general, por despreocuparse de todos los que no sean Watson y su mujer.

Por desgracia, o bien a Moffat y a Gatiss se les acumuló el trabajo, o bien se creyeron demasiado sus papeles de haber creado un nuevo Sherlock, porque la tercera temporada resultó bastante decepcionante. Lejos de la genialidad que ofrecía Sherlock en Scandal in Belgravia, su montaje bastante ágil y su forma de jugar con los subtítulos a la hora de presentar las deducciones de Sherlock, estos elementos se llevan al extremo: los flashbacks y cortes de secuencia, que en algunos casos, como en Empty Hearse, tienen su lógica, se hacen excesivos y hace que en ciertos momentos la serie se vuelva bastante caótica, como si quisieran pasarse de creativos y anárquicos. Sherlock también sale bastante perjudicado: si antes su actitud solía llevar a situaciones cómicas, ahora parece que es el único objetivo de su comportamiento extraño. En más de una ocasión sus acciones acaban pareciéndose más a las del Doctor de Matt Smith que al detective que apareció hace cuatro años. En muchos casos se nota en el personaje una mayor calidez, pero se diluye entre demasiadas bufonadas.



Dicen que esta temporada fue la que tuvo mayor componente cómico, y es cierto, pero no para bien. Hubo muy buenos momentos, como una parodia bastante divertida a costa de las teorías de los fans e incluso del yaoi, pero los dos primeros episodios se quedan en anécdotas para poder juntar una secuencia cómica tras otra. Alguna crítica comentó que estos eran poco menos que un fanfic, y la definición es bastante acertada: son guiones sin mucha repercusión, pensados para plantear una situación determinada, especialmente a la hora de poner a los personajes haciendo cosas que no son habituales (desde celebrar una boda hasta tener una borrachera) y que, aunque digan que son Sherlock, Watson o Mrs Hudson, no da la impresión de que sean los mismos exceptuando el nombre.


No solo es muy creepy sino que además es malo. Y no solo es mala persona sino que además es muy cabrón

El último capítulo eleva un poco el nivel de la temporada. Por fin cuenta con un argumento principal, intentando enlazar el caso con aspectos de algunos personajes. Y el personaje de Gatiss, Mycroft, quizá por lo dosificado de sus apariciones, es enorme. En cambio, se sigue notando demasiado esa tendencia a la exageración, tanto en las coincidencias como en las dotes de Sherlock y sobre todo, las de su antagonista. Si el personaje de Magnussen resulta inquietante, es por se le caracteriza adecuadamente como un sádico, pero no por su memoria imposible, que llega a pasar de la ambientación policiaca tirando a realista, a una situación bastante imposible.

Pero con sus defectos, y después de los dos episodios, se queda en un buen cierre. Además de prometer una cuarta temporada, en la que espero que vuelvan a centrarse un poco más y no sea tan anecdótica y alocada.


3 comentarios:

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Yo todavía no me he puesto con Sherlock pese al histerismo que me rodea (muchos de mis amigos son fanáticos totales). Y es que, como tú dices, cada episodio es como un telefilme, así que cada vez que decido ponerme me echa para atrás la duración. Pero lo haré. En algún momento.
A la gente que conozco le ha encantado esta temporada.

José Miguel García de Fórmica-Corsi dijo...

Dios, qué me dices, que te ha decepcionado!!!! Hace tanto tiempo que no sentía tanta expectativa por algo, de modo que sería para mí muy grave que la temporada bajara el listón de la anterior, que ya era mejor que la 1ª. Yo voy a esperar a que salga en blue-ray (espero que tarde poco) para verla en vose pero con los rótulos de fondo de los sms y las deducciones ya traducidos. Y ya me estoy mordiendo las uñas. Por cierto que he leído por encima tu reseña de los episodios no sea que me chafes la explicación de cómo se libró Sherlock de la muerte... no quiero que nada me quite el placer de enterarme por mí mismo :)

Renaissance dijo...

Kaoru Himura-Takarai: la verdad es que más que una serie, es como ponerse a ver tres películas de cada vez, por lo que no da mucho trabajo. También soy muy fan de la serie y del trabajo que han hecho Moffat y Gatiss, pero tuve que ser objetiva y plantearme que hacer una miniserie a base de sketchs con los personajes no era lo que esperaba.

José Miguel García de Fórmica-Corsi: precisamente, me ha decepcionado porque esperaba algo a la altura de su predecesora. La reseña en realidad puedes leerla completa, la he revisado y no destripo nada de la serie. Teniendo en cuenta que es un policiaco, he sido especialmente cuidadosa (otra cosa es que yo coma spoilers para desayunar y que me aprovechen, pero he comprobado que a la gente no les gusta mucho esto).

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