Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna

jueves, 12 de septiembre de 2013

En busca de los libros perdidos I. Philip J. Farmer y La Torre Negra



¿Por qué no se siguen leyendo las series que se empiezan? Hace unos años, cuando lo de repartir una historia completa en partes no se estilaba tanto a nivel editorial, y quedaba como algo más habitual en el género fantástico, era raro que no hubiera un libro que tuviera sus dos o tres continuaciones para cerrar la saga o dar paso a otra, dependiendo del éxito. Unas veces el lector continuaba con todas las entregas que fueran apareciendo, y otras, se quedaba en un único tomo que no había terminado de interesarle. Pero en más de una ocasión pasaba algo todavía peor: esa trilo, tetra o hexagología era un préstamo de quien no se había comprado el resto o un par de ejemplares en la biblioteca pública, por lo que era imposible llegar a enterarse de cómo terminaba. Esto en los años anteriores a Internet no era algo raro, y cuando se es un crío sin más preocupaciones que sobrevivir al aburrimiento del colegio y leer un libro detrás de otro, también bastante frustrante.

 


Pero también es algo que se va olvidando según pasa el tiempo y van apareciendo otras lecturas, autores (y preocupaciones más gordas), por lo que la intriga de saber lo que le pasó a tal o cual personaje va perdiendo importancia hasta convertirse en esos libros de hace años que no se llegaron a terminar ¿Y qué pasa cuando uno de estos salta de la memoria y se convierte en una buena idea para retomar una lectura? Pues, aparte de irse por las ramas a la hora de escribir sobre ellos, se busca su versión digital y se terminan los dos últimos tomos de La Torre Negra de Farmer, que después de pasarme cuatro entregas alucinando bastante con las peripecias de sus protagonistas, también es plan de saber lo que les ha pasado en este tiempo.

 


Es un poco difícil escribir sobre una serie que se empezó hace años, de las que solo se recuerda la trama y personajes lo justo para enterarse de lo que está pasado en el quinto tomo. Pero de la historia del mayor Clive Folliot y sus compañeros en un entramado de dimensiones y escenarios conocido como La Mazmorra es imposible olvidarse. Sobre todo cuando todavía se aprecian las historias por su capacidad de sorprender y de incluir elementos atractivos, y no porque sean estilística y narrativamente correctas. Aunque el primer tomo empiece con un escenario propio de las aventuras clásicas, que sería la partida a África del Mayor Folliot en busca de su hermano, en plena época victoriana, este empieza a complicarse cuando él y su asistente se ven transportados a un lugar extraño donde convive la tecnología más compleja y las armas más simples, y donde personajes de todo tipo, especie y época parecen igual de prisioneros que ellos. Durante su llegada encontrará al que formará el grupo principal de protagonistas: un sabio hindú, una chica del año 2000, una criatura de aspecto perruno que sirve de mascota del grupo…y otros que empiezan a salir se de la norma, como un alienígena arácnido que se comunica por telepatía y un cyborg de unos 10.000 años. Si el grupo es raro, sus aventuras y encuentros con otros personajes todavía lo son más, porque lo mismo pasan de encontrarse con unos soldados japoneses de la segunda guerra mundial, a atravesar un paraje idéntico al Infierno, que a encontrarse clones de ellos mismos. A medida que avanza la historia, además de tener muy poco éxito en esto de salir de la Mazmorra, estos descubrirán que han sido llevados a ese lugar por un motivo, y que el que muchos de ellos estén relacionados por parentesco ha sido lo que determinó su llegada al planeta, dimensión, o lo que sea que es la Mazmorra.

 


La Torre Negra, vista hoy, no es precisamente de la mejor fantasía que se haya escrito. La acumulación de situaciones y personajes imposibles es bastante improbable, abusa en muchas ocasiones de los deus ex machina para sacar a los personajes de un apuro y enviarlos a otro, y el desarrollo de estos no guarda mucha consistencia de un libro a otro. Esto se debe a que cada uno ha sido escrito por un autor distinto (Farmer solo coordina) y parece que lo de guardar coherencia con lo que escribió el anterior no les iba mucho, o que directamente, lo que se había escrito antes no les gustaba nada y les faltaba tiempo para llevar a los personajes y la acción a su terreno. De ahí que haya muchos cuya actitud y forma de hablar cambien practicamente de la noche a la mañana, y principalmente, que el tono y escenarios de cada tono sea tan distinto que en muchos casos, pierda lógica. Aunque eso no quiere decir que sea menos divertido, claro. Otro defecto bastante notable es lo mal que han envejecido los elementos de ciencia ficción, hasta el punto que hoy resulten cómicos. Por ejemplo, uno de los personajes proviene del año 2000, no solo tiene implantado un microordenador que genera mapas holográficos y emite campos de fuerza, sino que el siglo XXI es tan futurista que habla practicamente en comandos de MSDOS. Esto es una de las cosas que en el segundo tomo se borra de un plumazo y pasan a convertirlo en un punk más al uso, pero teniendo en cuenta que la serie se empezó en 1990, me acordé un montón de lo que decía un profesor mío: en los ochenta la gente pensaba que en el 2000 iríamos todos vestidos de papel albal.

 


Los fallos en la narración es algo que he comprobado ahora (bueno, menos lo de los personajes y lo de hablar en MSDOS, que ya entonces era muy cantoso. Las dos cosas), pero que aún así no me han impedido disfrutar del final del libro. Lo recordaba como una historia muy fantasiosa y fantástica, en la que no sabía lo próximo que aparecería en la siguiente página. Algo que una cría de doce años con una fijación absoluta por la fantasía agradecía un montón. Y que hoy, aún siendo consciente de los excesivo de la narración, de sus inconsistencias y sus defectos, me ha divertido y no me ha hecho arrepentirme de ponerme a pensar “Eh, ¿cómo habrían terminado aquellos libros…?”

 

  

2 comentarios:

satrian dijo...

Siempre he visto los libros por ahí, pero nunca les he echado un vistazo, puede que sea hora, me los apunto :)

Renaissance dijo...

No es mala idea. El argumento es un poco enloquecido pero aún retomándolos después de tantos años, me gustaron.

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