2022 será el año en que termina Walking Dead, tras once temporadas que.. bueno, desde l 2018 no tengo ni idea de qué ha pasado porque abandoné la serie debido al factor agotamiento, algo que como aficionada a los zombies es muy gordo. Tendría que venir Z Nation con cinco temporadas que se fueron como llegaron, llenas de locura, efectos cutres, vergüenza ajena y falta de prejuicios para devolverle el carácter más salvaje y divertido a los muertos vivientes. Y se ve que Syfy quiso probar suerte de nueve con el género, volviendo al origen y haciendo nada menos que un remake de El día de los muertos de Romero.
Poco tiene de remake en realidad esta serie de diez episodios, salvo por los ombres de los personajes. Rhodes, el doctor Logan, y sobre todo Bub, el zombie que conservaba parte de su inteligencia humana. Salvo por la epidemia, que todavía no ha comenzado y no hay ninguna base militar subterránea con soldados cabreados, sino un pequeño pueblo donde una excavación de fracking descubre un cadáver momificado y cubierto con una máscara tribal, que parece todavía vivo y ataca a todo aquel que se le acerca. Como buen empleado de corporación malvada, el capataz Rhodes decide continuar su trabajo y deshacerse de todo aquel que intente interponerse. Pero esto supondrá que algo en la tierra haga regresar a todos los cadáveres de Mawinhaken, acabando con la vida tal y como la conocían sus habitantes: la candidata a la alcaldía el día de las elecciones, una empleada de funeraria, un médico el día de su boda y na científica obsesionada con encontrar lo que reanima a los muertos son solo una parte de quienes quedan encerrados en un antiguo supermercado como único lugar seguro, o intentarán huir de las hordas de muertos.
El juntar zombies y Syfy hace pensar inevitablemente en Z Nation, que, aunque tenga alguna cosa en común, el parecido termina ahí: es cierto que ambas comparten la falta de complicación, el centrarse en la acción y no en el drama, no tomarse en serio, y especialmente, el estar hechas con cuatro duros, pero este día de los muertos resulta mucho más coherente y evita caer de lleno en la vergüenza ajena y en esa sensación de “por dios que nadie me pille viendo esto” que era marca de la casa en las aventuras de Murphy, doc y compañía. Si bien no tiene vocación seria, sí procura que lo que narren guare un mínimo de coherencia y no haya cambios de situación y reglas internas bruscos. Al menos en teoría, porque hay por aquí algún otro zombi que de tambalearse pasa a correr como alma que lleva el diablo. Y algún personaje que también pasa bastante rápido de repelente oficial a héroe y tirador experto.
Estos últimos también son muy deudores de la Day of the Dead original. Si bien el guion poco tiene que ver con esta, la manera de caracterizarlos sí recuerda a la original de romero, así como el papel de los personajes: Rhodes, Logan o Bub hacen, en esencia, lo mismo que sus predecesores, pero adaptados a una narrativa nueva. Aunque eso no impide que también aparezca una referencia a la frase mítica del primero, deseándole a los zombies que así se atraganten. Se nota, también, que han pasado 30 años y el guion aporta elementos que se han convertido en parte de la cultura popular: los personajes usan todo tipo de herramientas caseras y armas de asalto del mismo modo que lo harían los protagonistas de un videojuego, y el trasfondo familiar de uno de ellos recuerda un poco a una de las primeras entregas de Resident Evil.
De el día de los muertos pue de decirse que ha estado a la altura de las circunstancias. Tomando los derechos de la película de Romero, han rodado una historia distinta pero muy deudora del cine de zombies menos complicado y más divertido, y han sido capaces de mantener un curioso equilibrio entre lo cutre y lo que funciona.














