
Una semana más movida de lo habitual me ha impedido hacer nada de nada: ni lectura, ni series, ni preparar mermelada de frambuesa ¡Con lo que a mí me gusta la mermelada de frambuesa…Menos mal que como corresponde a toda tarde de sábado, he podido ponerme al día en el noble de no hacer nada con la televisión puesta.

Kick-Ass (2010). Esta la están echando en el cine, pero hace mucho que le tengo declarada la guerra a los multicines en los centros comerciales: Solo me arrancarán la pasta de mis frías manos muertas. O como mucho, para la Mejor Película de Toda la Historia (en este caso, En las montañas de la locura de del Toro).
El R5 tiene hoy una calidad igual que un DVDRip, y sale al mismo tiempo que un estreno en cine, por lo que pude ver la película en calidad como dios manda, sin carraspeos y sin cabezas asomando bajo la pantalla.

Kick Ass cuenta la historia, de un modo un tanto violento, de un geek que decide convertirse en superhéroe y llevar más palos que una estera, cosa que le permite, vía Unidad de Cuidados Intensivos, acabar con varias placas metálicas en el cuerpo y la mitad de sus terminaciones nerviosas de baja permanente: o lo que es lo mismo, seguir recibiendo palos, pero sin que le duela tanto. Para su desgracia, hay por ahí una familia que lleva más tiempo preparándose para combatir el mal, y concretamente, al mafioso D´Amico (el Lord Blackwood de Sherlock Holmes, irreconocible gracias a una calvicie que mete miedo)..Y a partir de ahí, se va contando una historia de friki sin vida que se da cuenta que esta es mucho más compleja y dolorosa que los comics, y de cómo una niña con katana y peluca violeta lo da todo despiezando sicarios. El final queda abierto, como debe ser, a segunda parte, porque el resultado en Estados Unidos ha sido lo suficientemente bueno, y en cuanto al elemento incómodo de la película, Hit Girl, tampoco me ha parecido tanto: a estas alturas no se si es peor una sádica de diez años asesinando mafiosos a lo Kill Bill o las coreografías de las Divinas en Patito Feo..O, bueno, todo Patito Feo.

La semana pasada empezó la tercera temporada de True Blood, y por aquello de saber qué pasa (no como en Lost, que dejé de enterarme al final de la primera temporada), empecé a ver a qué decidían esta vez enfocar la trama. El resultado ha sido el que podía esperarme: toda una realización en el mejor estilo HBO (violencia, droja, mucha droja y todo lo que pudiera gustarle a Alan Ball), que cada vez se acerca más a la parodia…Aunque en este caso, True Blood es el único camino que podía tomar: partiendo de un origen tan de traca como eran las novelas de Charlaine Harris (Hewl, masoquista compulsivo, se ha leído un par y ha confirmado que son Romance paranormal puro y duro), la única posibilidad para esa serie era el de dejarse de tomar en serio a sí misma y tirar por el camino de exagerar las tonterías que hacen sus personajes y desmitificar a unos cuantos. No podía ser de otro modo si el enemigo sobrenatural de esta temporada van a ser nada menos que los hombres lobo…y, la última vez que vi un enfrentamiento entre vampiros y hombres lobo fue en Underworld, película insignia de todos los frikis. Quien iba a pensar que ahora el señor Ball iba a echar mano de este recurso.
Empiezo la tercera y última temporada de Ashes to Ashes. Adiós, Gene Hunt, Inglaterra te echará de menos.


