Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna
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jueves, 30 de julio de 2026

Celsius 232 2026. El año de las sillas plegables

 


Aparte de leer,  ver cine y desear que no haya un nuevo apocalipsis a la vuelta de la esquina, una parte de mis vacaciones están reservadas para irme durante cinco días a Avilés, a un festival que lleva  ya en activo unos quince años.  El  Celsius 232 se ha convertido en un evento cada veza  más concurrido, y desde que llevo asistiendo allá por el 2018,  con dos momentos decisivos. Uno fue en 2020,  cuando consiguieron sacar adelante contra viento y marea el festival, con rutas prefijadas para los asistentes, distancias de seguridad y  cienes y cienes de  sobrecitos de gel hidroalcohólico…además de conseguir   celebrar  una actividad  con  gran número de asistentes y cero contagiados en esos años  tan raros, lo que fue una forma de mantenerlo con vida y buena salud de cara al futuro.

El segundo, el año pasado, determinaría a la nueva, nueva normalidad que pasaría a formar parte de una festival que, por mucho que me desconcierte a mi parte  más rancia  y quejosa, está  ya  lejos de aquellos días en los que había sitio incluso en las charlas de autores más conocidos y tiempo suficiente para comprarse un libro más. La última visita de Sanderson supuso colas multitudinarias, esperas interminables y una afluencia de gente imposible de manejar. Además de muchos disfrazados con unas capas de flecos que no terminaba de entender. Tendría que esperar a leer Nacidos de la bruma esas navidades para pillar la referencia. Y  no, no he caído en la secta.


La horterada de Proust

Este 2026 ha mantenido  ya  ese ambiente  multitudinario, de colas esperas, madrugones y  perderse  charlas por exceso de foro, aunque en una medida más manejable que el año anterior.  Esta vez el responsable era en parte  Matt Dinniman, por lo que las capas de flecos del Cosmere (que alguna había) fueron sustituidas  por cosplays de gatos de peluches y calzoncillos estampados.  Un autor al que no fui a ver por sentido común y  pesimismo razonable, pero que  deja, además de los gatos de peluche,  unas colas con unas cotas de organización  a niveles dignos de cualquier festival de música. Toallas, sillas plegables,  asistentes acampados  con barajas de carta y tuppers de comida.

Hubo cancelaciones,  la peor, la caída  en último momento de  Christopher Lambert así como la ausencia de los autores de Kult por motivos de salud.  Me quedé fuera de  la charla de Abercrombie, siendo desde Los Diablos  imposible  entrar en el auditorio, y como diría  Balthazar, “¡me cago en la leche!”.


Testosterona en una foto

Mismo motivo por el que me quedé fuera de las participaciones de Paul Urkijo,  Paco Plaza (perdiéndome una ingente cantidad de chistes de portugueses) y gran parte de la conferencia final con Dinniman, Gynne, Buehlman y Abercrombie,  de la que solo puede ver un poquito gracias al gradual abandono de la sala la última media hora.
 Un mejor cálculo de la afluencia  supuso poder ver a Grady  Hendrix  en su segunda visita, y ya con unos cuantos libros más publicados. Este, haciendo sus pinitos ya con el castellano y lanzándose a decir alguna frase, aunque de momento le gana Christopher Buehlman, quien  se maneja perfectamente  y si llega a durar el festival un par de días más, sale con acento.  Si  su novela  Entre dos fuegos   es una visión de terror medieval, con referencia al Bosco, a la fantasía oscura y algo así como El séptimo sello con  esteroides, el autor es todo un personaje cuya conversación deja con ganas de leer algo más.  Y  a ver si Abercrombie toma nota  y  aprende algo más de castellano, que está ya medio adoptado en Asturias…

Qué bonito es Grady Hendrix
Las charlas más pequeñas, pero igual de abarrotadas, sirvieron  para poder  escuchar a Álvaro Aparicio hablar de Nuestra señora de los Caidos, una nueva visión del infierno (este año está pegando fuerte el tema, quizá porque ya nos parece un lugar no tan malo en comparación) y  a Luis Corte Real  sobre  Benjamin Tormenta y  bromeando sobre hacer la entrevista  en portuñol…¡menos mal  que  nos quedan los primigenios de Portugal!

Las actividades no relacionadas con la literatura  trajeron a Hector Cantolla, doblador de Eastwood, Brando y Schwarzenegger e incluso de personajes de Pokemon. Un veterano de la profesión,  lleno de aplomo, anécdotas y que se presentó  como  cántabro de Laredo, lo que hizo que se ganara por mi parte un aplauso especialmente fuerte  al  encontrar aun paisano de mi patria adoptiva. Otro de los puntos fuertes son las charlas sobre música de Luis  Antonio Muñoz,  con dos presentaciones sobre los Illumínati en la música clásica y popular, toda una curiosidad en estos tiempos de paranoias y gorritos de papel albal.


La mitología se ha ido convirtiendo  en una parte importante con las colaboraciones de Clara Dies y Javier  Prado,  junto con la presencia de Tomás  Hijo  como ilustrador del cartel del festival.  Tolkien  fue el tema en exposiciones sobre su relación  con la mitología celta y  su participación  en el conflicto e influencia de la Gran Guerra  por parte esta última de una profesora de la universidad de Santiago, desconcertada por la afluencia…supongo que  cuando no puede suspender al publico ya no es tan divertido exponer ¡ja!.


¡942!

Iván Ledesma sigue a la cabeza de las actividades sobre  televisión, en te caso,  recordando Hércules y  Xena, series interminables, mamarrachas y un poco Magdalena de Proust al recordar  los veranos siguiendo las andanzas de Xena y Gabrielle. Y  de paso,  una época  en la que la continuidad y seriedad nos importaba un pepino.

Un año más, Celsius confirma que su condición de frikada  minoritaria queda muy lejos,  que las legiones de chavales nuevos,  con disfraces de personajes que ni nos suenan, libros de romantasy y sagas  con cantos pintados  nos hacen ver que las cosas han cambiado. Que  la afición ha crecido,  hay tendencias y series que  nos resultan ajenos a los veteranos, que el concepto de “raro” y diferente ha cambiado mucho…Ya no serán nuestros tiempos, pero eso no quiere decir que sean peores.

jueves, 9 de enero de 2025

Estamos de aniversario. Un año más

 


Cada vez parece más difícil pero la tierra ha dado una vuelta más y volvemos a otro  9 de enero, en el que hace 16 años  empecé a escribir  sin tener muy claro ni como ni cuanto tiempo  aguantaría la broma...Parece que dura lo suyo, quizá  en parte por  mi tendencia a enrollarme  cuando algo e apasiona, o  la cabezonería que según mi familia, me caracteriza. Un 2024 que ha sido  normal  en lo que nos toca a mí y a mis gatas. Escribir,  hacer  una considerable pila de libros que  iré leyendo en cuando pueda y recorrer  varias veces el sardinero porque,   en bañador y manguitos no  se me va a ver ni muerta, pero  esa playa no se camina sola. y un año, de esos  que llaman post pandemia, que puede resumirse  dentro de la normalidad mala que hemos adoptado. Al conflicto bélico que toque convertido en ruido blanco y al cambio climático del año anterior  se suma el regreso del señor del pelo rojo hortera acompañado por otro señor con más billetes que cerebro, y al que debieron decirle hace mucho que no es Tony Stark, ni se le parece. Un escenario tan cyberpunk como paródico  en  el que como ya hacían los señores de entreguerras, o nos reímos de la situación, o nos volvemos locos. 

Y un  año más en el que, con todo lo visto y leído, seria un poco difícil elegir una sola cosa.  por lo que esta vez, he decidido clasificarlo por manías personales. 



El milenarismo va a llegar. el pánico satánico y todo lo que lo rodeaba ha sido un tema que me ha  interesado desde hace unos años, quizá por su apariencia ridícula pero  por las consecuencias que tuvieron para muchos. si en 2023 había tenido la moral de leer entero Michelle Recuerda, este he podido ver  Satan Wants you, el documental que analiza el nacimiento en Canadá, del fenómeno denominado Abuso Ritual Satánico, que presuntamente asoló el continente  durante los ochenta.  más centrado en la que  califican como paciente cero del satanismo,  sería el mejor ejemplo de  que como una chispa puede provocar un incendio. Y ya dentro de la ficción,  Hysteria, una miniserie  de temática parecida, hace una adaptación de  este pánico moral, con varias referencia a  los Tres de Memphys, el fanatismo religioso, y con  Bruce  Campbell  en el papel de uno personaje cuerdo. Algo así  como  un Stranger Things  menos nostálgico y cuqui. 

Ni un solo libro de brujas sin su portada de Goya


Lo de las antologías. no me he cortado a la hora de ir de saldo, y mucho de lo que he encontrado eran colecciones de relatos. varios ejemplares de  Las mejores historias de Horror de Super Terror de Martínez Roca, y sobre todo, Brugueras, que en los últimos años han dejado de aparecer a precios especulativos para volver a la normalidad. La selección de Horror en varios  tomos, o antologías temáticas como  Las mejores historias de hechicería o  Las mejores historias siniestras.  Tampoco  han faltado colecciones recientes como el Solsticio siniestro de la British  Library,  editado por Impedimenta, loa selección de la Biblioteca de Carfax de Señoras Victorianas. 

Estas, en una lonja, no duran un asalto


París bien vale una m.... Que las olimpiadas transcurrieran entre memes y la desafortunada ocurrencia de celebrar varias pruebas en el  Sena (un rio que al igual que atraviesa Ank Morpork, puede cruzarse a pie por su consistencia sólida) es solo una parte de esa decepción que muchas producciones han reflejado últimamente.  Vermines, con una plaga de una especie de arañas invasoras,  en una barriada alejada de la mano de dios, aprovechaba la serie B para reflejar el entorno  urbano como  un lugar cada vez más hostil. y algo más  alejado en el tiempo, pero Gueules Nories  abandonaba a unos mineros a su suerte enante un horror lovecraftiano. no importa en que época leamos esto: nunca serán  buenos tiempos para la clase trabajadora. 

los clásicos son algo relativo.  he visto más  cine considerado como tal en este último año.  desde Qué fue de Baby  Jane a La vida secreta de Walter Mitty, pero también otros más recientes o que su condición de clásico  puede ser algo  más minoritario Las colinas tienen ojos y su versión  violenta, con grano setentero de Sweeney Bean, Los violentos de Kelly, revisitado un poco después del fallecimiento de  Donald Sutherland...y si me apuran, hasta  El guerrero americano tiene ese punto, aunque un poco cogido con pinzas. porque  todos, en algún momento de nuestra vida, hemos flipado con los ninjas. 



Los descubrimientos. el año pasado empezaba  con  la  infestación  demoniaca  con tintes de  pandemia y crisis que  fue  Cuando Acecha la maldad, de Demian Rugna. la mesita del comedor oscila entre el horror y el humor negro, tan negro, que a veces es muy difícil encontrarlo. Y aunque sean de años anteriores, Espíritu Sagrado  narra un misterio con tintes de ciencia ficción  donde la realidad puede ser más extraña que la ficción.  En cuanto a libros, sin duda  me quedaría con John Langan. Tanto Bocadaver como El pescador son una colección de relatos y una novela de horror cósmico donde mezcla lo pesimista del subgénero con una visión muy positiva de la lealtad, los lazos que esta crea. Y responde un poco a qué tipo de relatos habría escrito Lovecraft si hubiera tenido una familia no disfuncional y fuera aficionado a las artes marciales. 



Las decepciones. No h habido muchas,  quizá porque suelo llevar una idea de lo que me espera.  Borderlands se quedó en una producción que podría haber sido mejor, y cuyo material merece al menos una serie como la han tenido Last of Us o Fallout. Julia, anunciada como "una relectura feminista de 1984", se queda en un panfleto en el que ni su autora tiene claro  cual era la idea original de Orwell, ni demuestra tener mucha capacidad para leer una obra  poniéndola en su contexto. Pero, si ya sabemos que pasa con los retellings, p´a qué los leemos...

Sin duda el peor ha sido el anime de Uzumaki,  que nos engañó  con ese primer episodio  para terminar  los tres siguientes con una animación   que pasa con más  pena que gloria. una vez más, la maldición de las espirales. 

El dorayaki de proust


Las cosas que se van quedando fuera.  este año también  he retomado aficiones un tanto olvidadas.  Si el manga en su mayoría, se había quedado en un par de series, en su mayoría no finalizadas en España, que había leido en los noventa, he recuperado 3x3 Eyes, una serie de fantasía oscura que quedó un poco eclipsada en esa misma época por el resto de tendencias, y de la que  le había perdido el rastro   cuando planeta  lo publicaba como comic book de 64 páginas. 

Y, gracias a una PS4 heredada  he jugado a unos cuantos de Supermassive Games, como The Quarry o  Man of  Medan, y alguno de Telltale. Porque, ¿para qué pegar tiros cuando puedes elegir el diálogo adecuado?

Ha pasado otro año, igual de caótico o más que el anterior  en el que sigo escribiendo,  subiendo  fotos de gatos y siendo testigo de lo que ha supuesto la irrupción de las IA: es prácticamente imposible encontrar una foto de mininos  temática que no haya sido generada por inteligencia artificial. Si queréis algo a los gatos (y por extensión, a los  cascos polares) ¡Dejad de enredar con esa tecnología! 


jueves, 9 de enero de 2020

Barrilete´s Eleven


Comparado con el año anterior, hoy no podría decirse que se trate de un aniversario especial. A fin de cuentas el mayor reto tuvo lugar el año pasado cuando el Barrilete, dos gatas y la que escribe conseguimos sobrepasar la década escribiendo sobre lo primero que me venía a la cabeza y subiendo fotos de mininos a juego. El undécimo año no parece tan especial salvo por empezar una década nueva, con dos números y...bueno, por tener lugar nada menos que el comienzo de los años veinte de este siglo. Que más vale que pase algo igual de interesante que hace cien años, como la aparición de un estilo musical rompedor, un escritor que suponga un cambio en la concepción del fantástico o...bueno, mejor la próxima gran depresión nos la podemos saltar, que ya bastante tuvimos con la del 2.007 y todavía ni estamos asomando el hocico, y ya nos están anunciando otra.

Las series, aunque breves, siguen teniendo su sitio. Pero sobre todo, breves, porque si algo ha supuesto el streaming y el aumento de los valores de producción ha sido que los formatos televisivos de cinco, ocho, diez capítulos a lo sumo se hayan convertido en algo habitual. Y ha servido para poder traer de vuelta, aprovechando lo breve de la estación de Halloween, a la antología de Creepshow, ahora convertida en miniserie, e incluso al Club de Medianoche, con un argumento y medios mucho más ambiciosos que los que tenía el original cuando lo emitían en Canal + entre codificado y codificado. Y de paso, para ver como no todos tienen la misma suerte en la carrera por las renovaciones, y que quizá Blood Drive era demasiado loca, mucho más que Z Nation, como para poder seguir adelante un año más. Claro que esta lo hacía deliberadamente. Con los zombies de syfy, en cambio, nunca lo tuvimos claro.

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La propuesta de reducir la lectura de papel escrito por motivos de espacio y presupuesto, como mucho, solo sirvió como mucho para que las entradas sobre varios libros se redujeran (si, vamos a echarle a la culpa a esto y no a que haya más lecturas voluminosas o menos tiempo). Aunque justo cuando pensaba que había superado el querer todas y cada una de las antologías que sacaba Valdemar, que entre relatos de suspense, en algunos casos, o colecciones de temática mucho más específica me llevaban por la calle de la amargura, van los de Dilatando mentes y se dedican a sacar libros de señores de los que no había oído ni hablar, con tirada limitada, playlist disponible y una preferencia por el terror extraño y cósmico.  Aportando publicaciones con títulos como Oscuridad, Vacío, y a un tipo que es nada menos que el continuador directo del estilo de Thomas Ligotti, no podían faltar periódicamente por aquí. Y un par de sagas recientes, española una, británica la otra, confirmaron que ser una detective paranormal o la encargada de una rama del espionaje británico dedicada a lidiar con todo lo extraño y sobrenatural, no exime de cumplir sus responsabilidades con Hacienda. O eso, o que son un departamento más peligroso que cualquier enemigo con poderes.



El cine ha tenido un carácter un tanto retro, lo quisiera o no: junto a revisar unas cuantas series B de los sesenta, ochenta, y más de una película que recordaba de los estantes de los videoclubs, también ha habido una versión en imagen real de clásicos de los noventa como fueron El rey León o Aladdín. Igual que los comics, releyendo a Mortadelo, con las aventuras un tanto surrealistas de Philémon, y de nuevo, porque el tiempo pasa para todos, despedir a Chicho Ibañez Serrador y Rutger Hauer.

Un año más al que por suerte, le he sacado partido pudiendo dedicarme a y disfrutar de todo lo que me gusta, me atrevería a decir sin complejos también, de lo que me hace feliz y, de nuevo, con un poco de suerte, dentro de un año escribiré algún chascarrillo sobre los doce años y la edad del pavo.

miércoles, 9 de enero de 2019

La década prodigiosa




Cuando el 9 de enero de 2009 empezó, todavía durante el boom de las series, y casi como una broma, Barrilete cosmico (o barrilete cosmicooo porque el otro estaba ocupado), no era capaz de imaginarme una cosa: que diez años después seguiría escribiendo. Con menos frecuencia que entonces pero con la misma constancia, porque sin darme cuenta, a lo largo de una década, acabó convirtiéndose en una parte más. De la rutina, del ocio, y de compartir cosas. Algo así como las fotos de gatos, de las que sinceramente, no tengo ni idea de cómo ni cuando decidí instaurar el lema de “ninguna entrada sin gatico”.


Es un poco difícil resumir diez años cuando practicamente, se ha ido celebrando cada aniversario con la misma regularidad, porque, aunque no sea especialmente fiestera, en una afición como la de escribir también es todo un logro el ir acumulando años y que la idea no se quede en una ocurrencia del momento. Quizá el cambio, cuando empezamos hablando de series principalmente, para irlas desplazando a una parte más pequeña ,y sobre todo, el aficionarme, y que se fueran estableciendo, temporadas más cortas de los 22 episodios. Pero el ver también el desarrollo de la moda de los zombies, como empezaron a convertirse en uno de los monstruos de moda que, como fan de George Romero, estuve encantada (aunque tampoco era demasiado complicado su éxito...¡Si los otros bichos contra los que competían eran los vampiros de Crepúsculo!) y seguí regularmente en cada temporada de Walking Dead para...bueno, digamos que ahora suelo verla mientras cocino o leo un tebeo. Bastante mejor, y más sorprendente fortuna acabó teniendo Z Nation, que empezó como una producción muy cutre de Syfy y Asylum para seguir siendo una producción muy cutre, pero con nada menos que cinco temporadas donde decidían convertirse en una comedia de zombies con muy pocos medios, mucho desparpajo, y a veces la permanente sensación de que los guionistas han fumado algo. Y las inesperadas tres temporadas de Ash Vs. Evil Dead, que pese a su cancelación, supusieron el regreso del necronomicón y de su protagonista, triunfantes y con una despedida, parece que definitiva, muy merecida y cuidada. Sumémosle a esto ocho temporadas de DoctorWho, más la posterior encarnación femenina del Time Lord y.., bueno, sí. Juego de Tronos. En unos meses veremos el cierre de la historia antes de que George R. R. Martin termine los libros.



Diez años en los que, con la broma de “descanse en paz” acabé dedicándole entradas a quienes no hubiera querido ver en esa lista. Algunos, demasiado pronto, y otros, por suerte, después de una carrera donde pudieron ofrecer mucho. El mundodisco de Terry Pratchett, la trilogia de los muertos vivientes de Romero, Angus Scrimm, el hombre alto de Phantasma, los miles de personajes interpretados por Christopher Lee, David Bowie...y quizá, especialmente, a Daniel Rabinovich sin quien a Les Luthiers, pese a su talento, les falta un trocito importante. Y a mis gatas. Durante una década pude comprobar que, como decían mis abuelos (otros que también faltan), “aquí no se queda nadie”, y menos esas criaturas peludas, indiferentes, un tanto caóticas y que parecen funcionar por sus propias reglas. Dalek y Sabela estuvieron presentes durante muchas tardes en las que escribía, del mismo modo que hoy continúan Narnia y A´Tuin. Quienes por cierto, están comprobando ahora si escribo algo sobre ellas. O en realidad solo lo hacen por el placer de pasearse sobre el teclado.



Tardaría mucho en seguir repasando lo que dan de sí diez años. Cientos de libros, de autores descubiertos, redescubiertos, y del tiempo necesario para aprender un segundo idioma y seguir con la afición que me ha acompañado toda mi vida, de llegar a mudame no una sino dos veces, algo que entonces no hubiera imaginado, conseguir el trabajo que me había propuesto desde un principio y con él, la tranquilidad necesaria para llevarlo a cabo y en mis ratos libres, seguir haciendo lo que me gusta. Y sí, para seguir encontrando fotos de gaticos. Continuaremos encontrándolas.


jueves, 15 de marzo de 2018

El color de A'Tuin

 
A'Tuin vs Leviatán

Cuando me despedí de Sabela decidí que no adoptaría otro gato. En realidad lo cumplí, porque no lo adopté, sino que me adoptaron.


Esta es la historia de cómo una gata, no de las más pequeñas, sino una jovencita de unos 10 meses, decidió que una humana se la tenía que llevar a su casa. Como el tema de la comunicación interespecies todavía no está muy dominado (o sí: el gato manda. Nosotros obedecemos), la mejor forma de hacérselo saber fue subiéndose a sus hombros. Al menos, parecía una forma de expresión mejor que la de morderle con delectación los dedos, aunque tampoco queda claro si no fue porque los confundía con salchichas, porque aún hoy sigue teniendo la costumbre de hacer lo mismo cada vez que solicita atención.
¿¡Pero qué invento es este!?


El caso es que me encontré sirviendo de pedestal a una gata de unos llamativos ojos dorados y un curioso color negro y amarillo, que me explicaron que se llamaba "tortuga". No debía andar muy fina de oído, porque entendí "ptortuga" y fue el momento en que decídí llamarla A´Tuin, aunque a diferencia de su tocaya, en lugar de cargar con cuatro elefantes y el Mundodisco, es la humana la que la acaba paseando a hombros. De todas formas, tampoco podía llamarla Vetusta Morla, porque no tiene aspecto de queloideo maniaco depresivo (ni de grupo moderno) ni Maturin, porque tampoco la veo como contrapartida del mal encarnado en payaso (aunque podría darle un par de mordiscos comprobando si era comestible).

¿Alguien tiene por ahí las instrucciones del Ikea?

A´Tuin llegó a su nueva casa, donde la esperaba, al menos temporalmente, su propio comedero y una caja de arena al menos mientras a su hermana adoptiva se le pasaba el susto de ver otro bicho de cuatro patas diciendo miau...Que tardó unos cuantos días, pero accabó por resignarse, asear, perseguir y darle más de un manotazo a una minina que, como buena hermana menor, desde el minuto uno decidió que quería las cosas de la mayor. Desde el arenero, a la comida de gato adulto, pasando por los juguetes o cualquier bola de papel que se encuentre por el suelo. En el fondo, es como una copia en negativo de Narnia: negro y amarillo frente a gris y blanco, sociable frente a recelosa, y esbelta frente...frente...Narnia no está gorda. Es muy robusta, cariñosa y lustrosa. Y si cuando juega le resulta más cómodo hacer la croqueta en lugar de salir corriendo, quienes somos los demás para criticar su actitud frente a la vida. Ahora mientras que esta última opta por conseguir la postura más cómoda sin complicarse demasiado (esto es, escondiendo las patas bajo su cuerpo convirtiéndose en una especie de albóndiga), A'Tuin parece toda una especialista en yoga. O eso, o creo que se me ha desmontado la gata y no me he dado cuenta.

jueves, 11 de enero de 2018

En enero Roscón, rebajas y...aniversario


El pasado nueve de enero cumplimos 9 años. Al menos, el blog, aunque algunas veces podría confundirse con la edad mental de la autora y su gata. Un período de tiempo que en términos humanos parezca poca cosa pero que para un blog ya sea peinar canas.

Un año que sirvió para recuperar, en parte gracias a la tendencia de hacer temporadas más breves, el hábito de ver series, y algunas del tirón, como las Catastróficas desdichas de Lemony Snicket y comprobar que, pese a que su personaje de Barney Stinson es insufrible, Neil Patrick Harris tiene una buena voz y mejor vis cómica, los creepypastas reimaginados en Channel Zero, e incluso unas cuantas más que no me dio tiempo de hablar de ellas, como el parque de atracciones de Westworld y unos visitantes a los que se les debería caer la cara de vergüenza (eh, mira, en este parque puedo vivir asombrosas aventuras y ser un héro...Hm, no, en su lugar me limitaré a disparar a todo lo que se mueve y cepillarme al resto. Viva el género humano), partirme de risa con el nihilismo de Rick Sanchez o con los trozos que se le caían a Drew Barrymore en Santa Clarita Diet. Pero también de dececpcionarme con la versión televisiva de La niebla de King, donde se las ingeniaron para convertir una de sus mejores novelas cortas en un telefilme. Menos mal que este también fue su año, y entre El jueo de Gerald, It o La torre oscura, no se notó mucho....Si, la torre oscura me gustó un montón, y no fue tan malo que solo durara noventa minutos.



Entre serie y serie, pude descubrir los relatos de Mariana Enriquez, que por una vez en muchos años, consiguió provocarme miedo e inquietud como no había pasado: a menudo, el horror más efectivo es el que tenemos más cerca. La fantástica biografía de H. P. Lovecraft, donde se desvelaba a un Howard persona y no personaje, aunque debo confesar que leí los capítulos correspondientes a su matriomonio con Sonia Greene con la misma avidez que un televidente de Sálvame. Conseguir terminar El Quijote (¡prueba superada!) y descubrir La calle de los cocodrilos de Bruno Schulz, además de reirme a ratos con El quimérico inquilino. Otros no. Esa novela a veces parece demasiado actual.



2017 fue el año en el que por fin pude recuperar el hábito de ir al cine regularmente. Las tarifas del día del espectador ayudan, y unos ingresos regulares, también, por lo que, aunque para los estrenos más grandes hizo falta esperar un par de semanas, pude disfrutar durante varias tardes de La cura del bienestar, Verónica o Valerian.

 
¡Te voy a dar yo mes de agencia y aval bancario!

Una vez más, cambios, más de los que tuve en mucho tiempo, y algunos mejores que otros. Unos que implicaron mi traslado definitivo, y el de Sabela y Narnia, a mi primer destino, con lo que implica una búsqueda de piso de la que salí bien parada pero con los pelos de punta de lo que llega a exigirse  y lo que ofrecen a cambio de unas condiciones draconianas....Eso si que es un sindios, y no el de Saza en Amanece que no es poco. Y si los gatos son enemigos del estrés, lo son más de los interminables viajes en coche. Aunque a las 48 horas ya se habían hecho con los dominios y parecía que estaban satisfechas con el piso que la esclava humana les había alquilado. Y que fue el último hogar del que pudo disfrutar Sabela, de quien me tuve que despedir hace pocas semanas y a quien todavía echo de menos. Fue una gata tan atontada, absurda, impredecible ý única como solo puede serlo un felino.

Cumplimos 9 años. Esperamos cumplir diez, y los que hagan falta, si los botones nucleares de Trump y Kim Jong Un quieren.

lunes, 9 de enero de 2017

Aniversarios, gaticos y cambios varios


Como cada 9 de enero, celebramos el aniversario del Barrilete. Con ocho años que, aparentemente, no sería un número muy allá: es largo, pero no tiene la gracia y la ilusión del primer aniversario, ni el cruzar la frontera ficticia del quinto, la consolidación de un séptimo o los dos dígitos y la definitiva constancia de un décimo. Pero estos ocho años también vienen con su truco.

Con el 2016 terminado, puede decirse con toda seguridad que la nostalgia ha tocado techo este año: Stranger Things condensó todos los ochenta en una sola serie, llegando a ser toda una bomba durante el verano. Las entregas periódicas de Star Wars se convirtieron en una realidad…tanto, que hasta los de South Park, que no se pierden una, le dedicaron versión bastante hiriente en su última temporada, con unas simpáticas uvas pasas que nos recordaban lo divertido y lo mejor que era todo antes. También fue el estreno de Westworld, con bastantes buenos resultados y una sorpresa viniendo de una película que muchos recordábamos por Yul Brynner haciendo de robot vaquero…y que por cuestiones de tiempo, acabé por perderme, al igual que el estreno de Star Wars o de Doctor Extraño.


También ha sido un año al que bien podía decírsele tanta paz lleves como gloria dejas. Pocas veces hemos visto tal cantidad de obituarios inesperados, hasta el punto de que muchos han empezado a plantearse si David Bowie ha decidido repoblar selectivamente el más allá. Nos quedamos sin él, sin Alan Rickman, sin Leonard Cohen y sin Gene Wilder. Pero también sin Angus Scrimm, el Hombre Alto de Phantasma, o sin Andrew Sachs, el entrañable Manuel de Falwty Towers. Espero que el año que viene la Parca diversifique un poco más. Nos queda una amplia selección de banqueros y políticos. 



Desde hace unos tres meses, el número de entradas se redujo. O bueno, no tanto: solo supuso pasar de dos entradas semanales a una. Nada que implique el haberse aburrido o el ir perdiendo las ganas de seguir escribiendo, sino por razones puramente prácticas. Un traslado derivado de haber entrado en la función pública, que, al margen de todas las frases motivadoras que se oyen a menudo y el manido "el que la sigue la consigue", era lo que me había propuesto. Sí, a pesar de tener que convivir con comentarios malintencionados sobre las dos horas de café o lo bien que se vive, es simplemente poder trabajar en lo que me gusta, servir a una comunidad y no al político de turno (aunque estos vean el sector público como su cajón de las calderillas particular), y sobre todo, vivir tranquila.

...¿Cuándo dices que te marchas de nuevo?

Esto también implicó muchos cambios: pasar de una ciudad donde si caminabas recto un poco de tiempo, llegabas a la carretera general, a una donde coger dos metros se considera un trayecto medio. Desconcertarme mucho, sorprenderme más y aprender el doble, y especialmente, de echar en falta día sí y día también a Sabela y Narnia, quienes temporalmente se quedaron con la familia  y que por lo que pude comprobar, mucho ronroneo y mucho frotarme la nariz con el hocico al verme, pero viven como rajás...como le corresponde a una felina, vaya. Y también a seguir leyendo, viendo cine, series, aprovechando los viajes en tren para terminar libros e incluso para ir pensando qué gatico le iría bien a su correspondiente entrada.


Casa nueva o casa vieja, sigue sin ser la más brillante.

Hoy cumplimos ocho años que con los cambios de los últimos meses, perfectamente podría ser el primero. Seguimos un año más y lo que nos quede..

jueves, 28 de enero de 2016

Adiós, tele, adiós (Barrilete se moderniza)


 
Hoy no parece un electrodoméstico tan necesario como hace una década, pero puedo asegurar, que quedarse sin tele, se nota. Y es que hace una semana, mi televisión decidió que, al igual que Roy Batty, todos los programas que habíamos visto se perderían como lágrimas en la lluvia, y que era hora de morir. Por suerte, me dio el tiempo justo para poder ver el especial de año nuevo de  Sherlock.
 
 

Tras el susto inicial de ver como, después de ponerse la imagen en rojo e infartar definitivamente, venía el desconcierto ¿Por qué decidía fallar tras diecisiete años de fiel servicio? Bastante poco, comparado con los 25 que llegó a aguantar, cual campeona, la Phillips de mis abuelos. La respuesta general fue, al parecer, que entonces los electrodomésticos duraban décadas por el mismo motivo por el que un 600 aguantaba 40 años. Explicación que, salvo hacerme pensar que ya no fabrican cosas como las de antes, no me servía de mucho para lo que necesitaba: Televisiones. Qué hacer ahora y cómo conseguir un repuesto. Porque junto a los 600, los tubos de imagen son una cosa del pasado…

 


Una televisión prestada me sirvió para, al menos temporalmente, poder seguir viendo las cadenas habituales. Aunque ninguna de mis gatas parecía contenta con el arreglo. Desde que llegó a casa, Sabela había decidido que su sitio, como los tapetes y las flamencas, era encima de la tele. Y que algo raro pasaba con su mueble favorito, aunque todavía no tenía muy claro el qué: ¿Había encogido, o ella se había vuelto gigante? ¿He mencionado alguna vez que Sabela no es la más brillante de las dos mininas?

 


Al menos esta me dio el tiempo necesario para traer una nueva, y de paso, cambiar de sistema. Porque hay que reconocer que la diferencia en la calidad comparada con la anterior es evidente, aunque solo fuera por el desgaste que esta podía tener. En realidad, las únicas que no siguen nada contentas con el cambio siguen siendo Sabela y Narnia, a las que no les convence nada ese aparato al que no pueden subir para echar la siesta. Es más, sospecho que seré yo la que salga perdiendo. Si entonces no era raro que viera las películas con una pata o una cola colgando delante de la pantalla, ahora me encontrado con una felina plantada en el medio y medio como si fuera la protagonista. Que en general lo son. Aunque algunas veces preferiría que se limitaran a hacer un cameo…

sábado, 9 de enero de 2016

Estamos de aniversario. Y van siete...


No hay un 9 de enero sin que le dedique una entrada al aniversario del blog. El primer año tiene su gracia, a los cinco ya es una cifra respetable, y siete…¿Realmente llevo siete años escribiendo y buscando fotos de gatos según el tema? Si hubiera sido en papel, esto sería una saga de siete libros mínimo. Y probablemente, protagonizados por Sabela, Narnia y Dalek.

Del último año hice hace poco una lista sobre lo más importante que había pasado o visto. Se quedaron fuera, por unos cuantos días, el mencionar lo mucho que me divertí con Ash vs The Evil Dead, e incluso viendo en el cine El despertar de la Fuerza. Y es que, si no fuera por internet y el ver a la gente por la calle con smartphones, con estrenos como estos y lo fuerte que ha pegado la nostalgia, en lugar de 2015 perfectamente podría ser 1985.

También ha sido uno de los años en los que  más movimiento han tenido las entradas de obituarios, y especialmente, las que más me han dolido como lectora, como espectadora y como persona a quien el trabajo de estas personas hizo muy feliz. No va a haber más libros contando lo que pasa en Mundo Disco, y el creador de Freddy Krueger no torcerá el morro ante el reboot de Pesadilla en Elm Street del que ahora empieza a hablarse.

En resumen, un año más, y también algo más de cien entradas sobre cine, libros, series, gaticos, y sobre todo, mi agradecimiento a todos los que han pasado por aquí. Y en 2016, seguimos.

jueves, 31 de diciembre de 2015

La lista del año



Este año me ha coincidido subir entrada el último día de diciembre. Y como he pasado los últimos días vigilando que Sabela y Narnia no le den un golpe de Estado al árbol de Navidad, o recogiendo adornos de debajo del sofá (han descubierto que no puedo permanecer vigilándolas las 24 horas), he quedado algo escasa de tiempo..Vamos, que ni la nueva de La guerra de las galaxias he podido ver, por lo que debo ser de las pocas personas que todavía no saben quien demonios es ese robotito redondo que sale en los trailers.

Por eso he decidido hacer esta vez una lista con todo lo que  más me ha gustado del año. O al menos, con lo más interesante que he visto, leído, y también con los personajes que se nos han ido los meses pasados.

Enero.

Phantasma. La película de terror sobre cementerios, esferas cromadas, Y el Hombre Alto.

Emmanuel Carrère. Una semana en la nieve. Un libro que no es policiaco, no es terror pero tampoco realista. Una historia muy breve y muy de pesadilla sobre miedos adultos e infantiles.

Febrero.

En la boca del miedo. La visión de H. P. Lovecraft, los escritores de best Sellers y los Mitos de Cthulhu de John Carpenter.

J. M. Barrie. Peter Pan. El libro del niño que no creció nunca. Y que para sus lectores tiene tantas versiones y adapciones como segundas lecturas e interpretaciones.

Marzo.



Los boxtrolls. Una película en stop motion sobre monstruos que no lo son tanto.

Mark Danielewski. La espada de los cincuenta años. Una historia de fantasmas, por llamarla de algún modo, mucho más breve, pero en la misma línea que La casa de hojas.

El ministerio del tiempo. Vi el tráiler y no me convenció. Vi la serie y me hice ministérica. Ahora estoy esperando la segunda temporada.

Abril.

Goal of the dead. Zombies fanáticos del futbol...y lo de zombies, literal.

Historias corrientes. Las aventuras de un pájaro y un mapache que trabajan como limpiadores de un parque han sido los dibujos más divertidos y absurdos desde Hora de aventuras.

Mayo.

Los vengadores, la era de Ultrón. Marvel sigue divirtiendo con sus tres películas de superhéroes al año.

La brigade chimerique. Un comic francés muy extraño y similar en el planteamiento a La liga de los caballeros extraordinarios. Solo por ver un cameo de Jean Ray y París siendo amenazado por todo tipo de monstruos de folletín ya ha sido un aporte.



Junio.

What we do in the Shadows. Una visión muy cotidiana y muy divertida de todas las versiones posibles que han dado los vampiros en la ficción.

Tanith Lee. Volkhavaar. Una novela de fantasía un tanto decadente, muy cercana a la mitología oriental, de una autora fallecida este año.

Fallece Christopher Lee. Nos queda Drácula y Fu Manchú. Pero también la Muerte y Sourdust.

Julio.

Mad Max: Fury Road. Una secuela, por llamarla de algún modo, que tardó lo suyo. Pero que por lo loca, salvaje y original, ha sido toda una revelación.

Pesadilla y Escalofríos. Una antología que en España se dividió en dos partes. Y cuyo contenido es uno de los mejores que en este género apareció en los noventa.

Agosto.

La máscara del fantasma. Para recuperar la serie de Las aventuras de Batman, de Bruce Timm, no tengo mucho tiempo. Pero la película animada que hicieron entonces, le hace perfectamente sombra dentro de su campo a las versiones posteriores del superhéroe.

Jeff Kinney. Diario de Greg. Una visión muy divertida de la vida de un estudiante de once años. Aunque es recomendable quedarse únicamente con los tres primeros libros.

Fallece Daniel Rabinovich y las interpretaciones de Johann Sebastian Mastropiero ya no volverán a ser las mismas.

Septiembre.

La visita. M. Night Shyamalan vuelve a ganarse al público. Con una producción mucho más humilde, aún con muchas irregularidades pero que, por una vez, puede disfrutarse igual una vez descubierto el giro final.

Muriel Barbery. La vida de los elfos. Una novela de fantasía de la escritora de La elegancia del erizo. Más cercana a la poesía que a la Dragonlance.



Octubre.

La cumbre escarlata. La versión de Guillermo del Toro de la novela gótica con todas sus consecuencias: visualmente sorprendente, trágica y a menudo ilógica...como lo que podría ofrecer La caída de la casa Usher.

Mike Mignola. El señor de los gusanos. Un comic de los noventa con zombies, nigromantes, Primigenios y mucho pulp. Lectura obligatoria en el Barrilete, vamos.

Noviembre.

Paul Féval. La ciudad vampiro. Si La cumbre escarlata condensaba todas las características de la estética gótica, un autor francés se encargó, hace algo más de un siglo, de parodiarla hasta el absurdo...y de forma que hoy resulta puro Monty Python.

Z nation. The Walking Dead es una versión seria y dramática del fin de la civilización cuyos cadáveres ambulantes son una amenaza real. Z nation tiene zombies. Zombies, unos protagonistas que se toman el apocalipsis a coña y unos guiones que son pura fiesta. Imprescindible para cualquier fan de El regreso de los muertos vivientes.

Los aristogatos. Gatos. Gatos en el París de la belle Epoque. Gatos que saben tocar jazz. Pues eso.

Diciembre

Krampus. Una de terror navideña de las que hacía mucho que no se veían en el cine. A la altura de su predecesora en cuanto a películas temáticas, que fue Trick ´r Treat.

Doctor Who. Porque esta temporada ha tenido mejores guiones, más tiempo para estos, y mucho más macabra. De momento, Capaldi se ha convertido en mi Doctor Preferido.

Pat O´Shea. Los perros de la Mórrígan. Un libro único (porque no llegó a convertirse en serie) sobre la mitología irlandesa. Para niños y mayores.

Y esto es todo lo que ha dado de si el año. Mañana empezamos otro.

jueves, 10 de diciembre de 2015

"FFF!", dijo el gato (o lo que es lo mismo: Felinos Famosos de la Ficción)


En la tele, el cine, y sobre todo los libros, pero también en los comics, hay muchos gatos. Y en el Barrilete solo hace falta que aparezca uno para que se le haga una merecida mención. En cambio, los gatos en el mundo de la ficción se han quedado en una entrada mencionando los más conocidos que aparecían en la tele, y eso no podía ser. Porque  a estas alturas, lo que necesitaba era hacer una lista sobre mis gatos favoritos. Que no son ni mejores ni peores que otros (porque como dijo Terry Pratchett, es difícil hacerles olvidar que se les consideraba dioses). Y probablemente se hayan quedado fuera los preferidos de muchos otros. Pero estos, junto a las dos de carne y hueso que suelen deambular por aquí, son los mejores. 


Groucha. Ni Isidoro, ni Garfield, ni Felix: el presentador de Telegato es mi felino televisivo favorito además de presentador del telediario para niños más extraño que se emitió en televisión, además de demostrar que esto de hacer programas infantiles creativos no se quedaba solo en La bola de cristal. Acompañado por Lola, su compañera avestruz, y con una de sus patas permanentemente escayolada (que a la vez le hacía las veces de práctico almacén), lo mismo presentaba las noticias semanales en menos de tres minutos que salía a cubrir los más variados reportajes: migraciones de paraguas, huelgas de zapatillas deportivas y entrevistas a los gluones, unas parlanchinas partículas de las que estaban formadas las cosas.



Jonesy. Después de Oliver y su pandilla, fue un gato cuya integridad física me preocupó durante todo el metraje de Alien. Y es que ser la mascota de una nave en la que se ha colado uno de los monstruos más peligrosos del cine garantiza unas cuantas escenas de tensión. Hoy esta preocupación parece un poco infundada, porque excepto el meterse por cualquier sitio en el momento más inoportuno (como todos los gatos, vaya), en ningún momento parece correr peligro. Es más, sospecho que donde Ripley veía un grotesco alienígena que sangraba ácido, Jonesy veía dos pulgares oponibles y un bípedo igual de eficiente para abrirle las latas de comida. 



Lúculo. Si sobrevivir a un xenomorfo tiene mérito, el aguantar varios años de apocalipsis zombie es todo un grado. La mascota del protagonista de Apocalipsis Z acompaña a su dueño a lo largo de tres libros desde un pueblo de Galicia tras el comienzo de una epidemia, hasta otro continente en un viaje, y unas cuantas huidas, bastante arriesgadas. Aventuras donde una de las mayores preocupaciones de su personaje principal es mantener a salvo a su gato, quien por suerte, es bastante astuto y huye, para volver encontrarlo, en los momentos adecuados. Además de protagonizar unas situaciones bastante divertidas para ser una novela de zombies planteada de forma seria. Objetivamente, la de veces que este gato se ha salvado resulta bastante arbitrario, y seguramente en Walking Dead no habría tenido esa suerte. Pero acabó convirtiendose en un protagonista más de la saga de Apocalipsis Z, mucho más cercana a la acción que al drama y que, en cierto modo, podría ser una versión gatuna de Glenn. Salvo que en vez de ayudar al grupo, este tiene que ocuparse de él. 



Nemesis. Este gato tiene una aparición bastante anecdótica en el comic de Fall of Cthulhu: su papel parece ser el de mascota del antagonista, puesto que los de su especie han acabado por ocupar en casi toda la cultura popular. En cierto modo, es un guiño a H. P. Lovecraft y los gatos, pero se gana una mención honoraria por ser nada menos que la mascota de Nyarlathotep. Ahí es nada. 

La lista, en el fondo, se queda corta. Faltan Azrael, Greebo y un poco más reciente, Reginald, el gato de Hexed. Pero tampoco sería raro que hubiera una segunda entrada con ellos y unos cuantos más..

martes, 18 de marzo de 2014

Cumpleaños feliz...Cumpleaños feli(z)no...Te deseamos todos...



Hoy hace un año que Sabela llegó a casa. Llegó de golpe, sin darme tiempo a pensar “decidido, este hogar necesita otro gato y mañana mismo voy a buscarlo”. Pero en cuanto entró, se sentó en mi regazo y empezó a ronronear hasta quedarse dormida, decidí que este también iba a ser el suyo. La única que no parecía muy contenta era Dalek, que durante cinco o seis días no paró de bufarle a aquella intrusa que también decía “miau” y con la que mantuvo las distancias durante quince días más.



En este año les ha dado tiempo de replanterse la situación: los bufidos y la indiferencia dieron paso a compartir sofá, empezar a jugar juntas, probablemente repartirse los dominios gatunos e incluso limpiarse las orejas mutuamente. Aunque he podido comprobar que en un 99% de las veces, el baño termina en sesión de manotazos y en tragedia. Para Sabela, evidentemente, que a día de hoy todavía no ha sido capaz de ganar una batalla.


"No nos estábamos peleando...lo juro."

También ha sido el tiempo suficiente para descubrir que tiene un carácter completamente opuesto a su  hermana adoptiva: es maulladora, cariñosa, no para de jugar con cualquier cosa que encuentre y…lamentablemente, el título de Sabela Tyrell no ha sido muy adecuado porque la pobre ha demostrado no ser especialmente brillante. Practicamente es una copia en negativo de Dalek, muy tranquila, elegante, más astuta y que observa a todos con una indiferencia muy felina. Sabela, en cambio, es la primera gata que se ha tomado las confianzas como para frotarme la nariz con el hocico…y es que a veces parece que,  donde Dalek ve a un esclavo que le abre los paquetes de comida, Sabela cree que hay  un gato gigante sin pelo capaz de  usar herramientas.


"¡Maldición, nos ha descubierto conspirando!" 

Feliz cumpleaños, Sabela. Espero que este año de maullidos, carreras nocturas, manotazos y esa mirada tan especial suya, como de no estarse enterando de nada y a la vez de comprenderlo todo, sea el primero de muchos.



jueves, 9 de enero de 2014

Cumpliendo años, como cada enero.



Hoy es el cumpleaños del Barrilete. Pero uno de los buenos, porque ha conseguido llegar a los cinco años. Cuando empecé a escribir en enero del 2009 no me imaginaba que cumpliría un lustro. Lo cierto es que tampoco me imaginaba que este fuera a ser cada vez menos de series y cada vez más sobre lo que se me ocurriera. Ni lo de los gatos, que empezó como algo fortuito y acabó convirtiéndose en la seña de identidad del blog.

Cinco años da para mucho, y desde el 2009 hemos podido ver cómo la serie de Canción de Hielo y fuego se hacía una realidad, como se ponían de moda los zombies (hasta el punto de tener su propia serie también), cómo se iba estrenando una nueva trilogía basada en las obras de Tolkien y cómo los superhéroes Marvel empezaban una carrera de lo más taquillera en el cine, Vengadores incluídos. Christopher Nolan cerró su trilogía sobre Batman y se llegaron a hacer dos películas sobre Superman, una con bastante más suerte que la otra. Hubo no una, sino dos versiones sobre Sherlock Holmes, y, para muchos aficionados a la ciencia ficción, 2013 será el año en el que el Doctor Who cumplió años. Unos cincuenta, en concreto.

Por aquí también han tenido su entrada muchos de ellos, pero también han compartido sitio con películas y libros algo más antiguos. Desde hace algún tiempo empecé a ver de nuevo cine de serie B, y aunque hay algunas que no aguantaban el paso del tiempo, fue divertido encontrarse con otras que siguen siendo igual de entrañables desde que aparecieron en VHS. Gracias al ProyectoGutenberg pude conocer las aventuras de Rocambole y Fantômas, algo de mitología nórdica e incluso la Torrede los Siete Jorobados de Emilio Carrere. Lovecraft, después de varios años de ser mi escritor favorito, volvío para darme fuerte y tener todas las entradas que se merecía, aunque solo fuera por los buenos ratos que me hicieron pasar sus relatos.


Han sido un total de 522 entradas, de las cuales, unas siete dedicadas a aniversarios varios, entre los del Barrilete y las gatas ¡Nos vemos en 2015 con unas cuantas más de por medio! 

Este es un blog cat-friendly

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...Por si quedaba alguna duda