jueves, 30 de julio de 2026
Celsius 232 2026. El año de las sillas plegables
jueves, 9 de enero de 2025
Estamos de aniversario. Un año más
Cada vez parece más difícil pero la tierra ha dado una vuelta más y volvemos a otro 9 de enero, en el que hace 16 años empecé a escribir sin tener muy claro ni como ni cuanto tiempo aguantaría la broma...Parece que dura lo suyo, quizá en parte por mi tendencia a enrollarme cuando algo e apasiona, o la cabezonería que según mi familia, me caracteriza. Un 2024 que ha sido normal en lo que nos toca a mí y a mis gatas. Escribir, hacer una considerable pila de libros que iré leyendo en cuando pueda y recorrer varias veces el sardinero porque, en bañador y manguitos no se me va a ver ni muerta, pero esa playa no se camina sola. y un año, de esos que llaman post pandemia, que puede resumirse dentro de la normalidad mala que hemos adoptado. Al conflicto bélico que toque convertido en ruido blanco y al cambio climático del año anterior se suma el regreso del señor del pelo rojo hortera acompañado por otro señor con más billetes que cerebro, y al que debieron decirle hace mucho que no es Tony Stark, ni se le parece. Un escenario tan cyberpunk como paródico en el que como ya hacían los señores de entreguerras, o nos reímos de la situación, o nos volvemos locos.
Y un año más en el que, con todo lo visto y leído, seria un poco difícil elegir una sola cosa. por lo que esta vez, he decidido clasificarlo por manías personales.
El milenarismo va a llegar. el pánico satánico y todo lo que lo rodeaba ha sido un tema que me ha interesado desde hace unos años, quizá por su apariencia ridícula pero por las consecuencias que tuvieron para muchos. si en 2023 había tenido la moral de leer entero Michelle Recuerda, este he podido ver Satan Wants you, el documental que analiza el nacimiento en Canadá, del fenómeno denominado Abuso Ritual Satánico, que presuntamente asoló el continente durante los ochenta. más centrado en la que califican como paciente cero del satanismo, sería el mejor ejemplo de que como una chispa puede provocar un incendio. Y ya dentro de la ficción, Hysteria, una miniserie de temática parecida, hace una adaptación de este pánico moral, con varias referencia a los Tres de Memphys, el fanatismo religioso, y con Bruce Campbell en el papel de uno personaje cuerdo. Algo así como un Stranger Things menos nostálgico y cuqui.
Lo de las antologías. no me he cortado a la hora de ir de saldo, y mucho de lo que he encontrado eran colecciones de relatos. varios ejemplares de Las mejores historias de Horror de Super Terror de Martínez Roca, y sobre todo, Brugueras, que en los últimos años han dejado de aparecer a precios especulativos para volver a la normalidad. La selección de Horror en varios tomos, o antologías temáticas como Las mejores historias de hechicería o Las mejores historias siniestras. Tampoco han faltado colecciones recientes como el Solsticio siniestro de la British Library, editado por Impedimenta, loa selección de la Biblioteca de Carfax de Señoras Victorianas.
París bien vale una m.... Que las olimpiadas transcurrieran entre memes y la desafortunada ocurrencia de celebrar varias pruebas en el Sena (un rio que al igual que atraviesa Ank Morpork, puede cruzarse a pie por su consistencia sólida) es solo una parte de esa decepción que muchas producciones han reflejado últimamente. Vermines, con una plaga de una especie de arañas invasoras, en una barriada alejada de la mano de dios, aprovechaba la serie B para reflejar el entorno urbano como un lugar cada vez más hostil. y algo más alejado en el tiempo, pero Gueules Nories abandonaba a unos mineros a su suerte enante un horror lovecraftiano. no importa en que época leamos esto: nunca serán buenos tiempos para la clase trabajadora.
los clásicos son algo relativo. he visto más cine considerado como tal en este último año. desde Qué fue de Baby Jane a La vida secreta de Walter Mitty, pero también otros más recientes o que su condición de clásico puede ser algo más minoritario Las colinas tienen ojos y su versión violenta, con grano setentero de Sweeney Bean, Los violentos de Kelly, revisitado un poco después del fallecimiento de Donald Sutherland...y si me apuran, hasta El guerrero americano tiene ese punto, aunque un poco cogido con pinzas. porque todos, en algún momento de nuestra vida, hemos flipado con los ninjas.
Los descubrimientos. el año pasado empezaba con la infestación demoniaca con tintes de pandemia y crisis que fue Cuando Acecha la maldad, de Demian Rugna. la mesita del comedor oscila entre el horror y el humor negro, tan negro, que a veces es muy difícil encontrarlo. Y aunque sean de años anteriores, Espíritu Sagrado narra un misterio con tintes de ciencia ficción donde la realidad puede ser más extraña que la ficción. En cuanto a libros, sin duda me quedaría con John Langan. Tanto Bocadaver como El pescador son una colección de relatos y una novela de horror cósmico donde mezcla lo pesimista del subgénero con una visión muy positiva de la lealtad, los lazos que esta crea. Y responde un poco a qué tipo de relatos habría escrito Lovecraft si hubiera tenido una familia no disfuncional y fuera aficionado a las artes marciales.
Las decepciones. No h habido muchas, quizá porque suelo llevar una idea de lo que me espera. Borderlands se quedó en una producción que podría haber sido mejor, y cuyo material merece al menos una serie como la han tenido Last of Us o Fallout. Julia, anunciada como "una relectura feminista de 1984", se queda en un panfleto en el que ni su autora tiene claro cual era la idea original de Orwell, ni demuestra tener mucha capacidad para leer una obra poniéndola en su contexto. Pero, si ya sabemos que pasa con los retellings, p´a qué los leemos...
Sin duda el peor ha sido el anime de Uzumaki, que nos engañó con ese primer episodio para terminar los tres siguientes con una animación que pasa con más pena que gloria. una vez más, la maldición de las espirales.
Las cosas que se van quedando fuera. este año también he retomado aficiones un tanto olvidadas. Si el manga en su mayoría, se había quedado en un par de series, en su mayoría no finalizadas en España, que había leido en los noventa, he recuperado 3x3 Eyes, una serie de fantasía oscura que quedó un poco eclipsada en esa misma época por el resto de tendencias, y de la que le había perdido el rastro cuando planeta lo publicaba como comic book de 64 páginas.
Y, gracias a una PS4 heredada he jugado a unos cuantos de Supermassive Games, como The Quarry o Man of Medan, y alguno de Telltale. Porque, ¿para qué pegar tiros cuando puedes elegir el diálogo adecuado?
Ha pasado otro año, igual de caótico o más que el anterior en el que sigo escribiendo, subiendo fotos de gatos y siendo testigo de lo que ha supuesto la irrupción de las IA: es prácticamente imposible encontrar una foto de mininos temática que no haya sido generada por inteligencia artificial. Si queréis algo a los gatos (y por extensión, a los cascos polares) ¡Dejad de enredar con esa tecnología!
jueves, 9 de enero de 2020
Barrilete´s Eleven
Comparado con el año anterior, hoy no podría decirse que se trate de un aniversario especial. A fin de cuentas el mayor reto tuvo lugar el año pasado cuando el Barrilete, dos gatas y la que escribe conseguimos sobrepasar la década escribiendo sobre lo primero que me venía a la cabeza y subiendo fotos de mininos a juego. El undécimo año no parece tan especial salvo por empezar una década nueva, con dos números y...bueno, por tener lugar nada menos que el comienzo de los años veinte de este siglo. Que más vale que pase algo igual de interesante que hace cien años, como la aparición de un estilo musical rompedor, un escritor que suponga un cambio en la concepción del fantástico o...bueno, mejor la próxima gran depresión nos la podemos saltar, que ya bastante tuvimos con la del 2.007 y todavía ni estamos asomando el hocico, y ya nos están anunciando otra.
Las series, aunque breves, siguen teniendo su sitio. Pero sobre todo, breves, porque si algo ha supuesto el streaming y el aumento de los valores de producción ha sido que los formatos televisivos de cinco, ocho, diez capítulos a lo sumo se hayan convertido en algo habitual. Y ha servido para poder traer de vuelta, aprovechando lo breve de la estación de Halloween, a la antología de Creepshow, ahora convertida en miniserie, e incluso al Club de Medianoche, con un argumento y medios mucho más ambiciosos que los que tenía el original cuando lo emitían en Canal + entre codificado y codificado. Y de paso, para ver como no todos tienen la misma suerte en la carrera por las renovaciones, y que quizá Blood Drive era demasiado loca, mucho más que Z Nation, como para poder seguir adelante un año más. Claro que esta lo hacía deliberadamente. Con los zombies de syfy, en cambio, nunca lo tuvimos claro.
La propuesta de reducir la lectura de papel escrito por motivos de espacio y presupuesto, como mucho, solo sirvió como mucho para que las entradas sobre varios libros se redujeran (si, vamos a echarle a la culpa a esto y no a que haya más lecturas voluminosas o menos tiempo). Aunque justo cuando pensaba que había superado el querer todas y cada una de las antologías que sacaba Valdemar, que entre relatos de suspense, en algunos casos, o colecciones de temática mucho más específica me llevaban por la calle de la amargura, van los de Dilatando mentes y se dedican a sacar libros de señores de los que no había oído ni hablar, con tirada limitada, playlist disponible y una preferencia por el terror extraño y cósmico. Aportando publicaciones con títulos como Oscuridad, Vacío, y a un tipo que es nada menos que el continuador directo del estilo de Thomas Ligotti, no podían faltar periódicamente por aquí. Y un par de sagas recientes, española una, británica la otra, confirmaron que ser una detective paranormal o la encargada de una rama del espionaje británico dedicada a lidiar con todo lo extraño y sobrenatural, no exime de cumplir sus responsabilidades con Hacienda. O eso, o que son un departamento más peligroso que cualquier enemigo con poderes.
El cine ha tenido un carácter un tanto retro, lo quisiera o no: junto a revisar unas cuantas series B de los sesenta, ochenta, y más de una película que recordaba de los estantes de los videoclubs, también ha habido una versión en imagen real de clásicos de los noventa como fueron El rey León o Aladdín. Igual que los comics, releyendo a Mortadelo, con las aventuras un tanto surrealistas de Philémon, y de nuevo, porque el tiempo pasa para todos, despedir a Chicho Ibañez Serrador y Rutger Hauer.
Un año más al que por suerte, le he sacado partido pudiendo dedicarme a y disfrutar de todo lo que me gusta, me atrevería a decir sin complejos también, de lo que me hace feliz y, de nuevo, con un poco de suerte, dentro de un año escribiré algún chascarrillo sobre los doce años y la edad del pavo.
miércoles, 9 de enero de 2019
La década prodigiosa
jueves, 15 de marzo de 2018
El color de A'Tuin
Cuando me despedí de Sabela decidí que no adoptaría otro gato. En realidad lo cumplí, porque no lo adopté, sino que me adoptaron.
Esta es la historia de cómo una gata, no de las más pequeñas, sino una jovencita de unos 10 meses, decidió que una humana se la tenía que llevar a su casa. Como el tema de la comunicación interespecies todavía no está muy dominado (o sí: el gato manda. Nosotros obedecemos), la mejor forma de hacérselo saber fue subiéndose a sus hombros. Al menos, parecía una forma de expresión mejor que la de morderle con delectación los dedos, aunque tampoco queda claro si no fue porque los confundía con salchichas, porque aún hoy sigue teniendo la costumbre de hacer lo mismo cada vez que solicita atención.
El caso es que me encontré sirviendo de pedestal a una gata de unos llamativos ojos dorados y un curioso color negro y amarillo, que me explicaron que se llamaba "tortuga". No debía andar muy fina de oído, porque entendí "ptortuga" y fue el momento en que decídí llamarla A´Tuin, aunque a diferencia de su tocaya, en lugar de cargar con cuatro elefantes y el Mundodisco, es la humana la que la acaba paseando a hombros. De todas formas, tampoco podía llamarla Vetusta Morla, porque no tiene aspecto de queloideo maniaco depresivo (ni de grupo moderno) ni Maturin, porque tampoco la veo como contrapartida del mal encarnado en payaso (aunque podría darle un par de mordiscos comprobando si era comestible).
A´Tuin llegó a su nueva casa, donde la esperaba, al menos temporalmente, su propio comedero y una caja de arena al menos mientras a su hermana adoptiva se le pasaba el susto de ver otro bicho de cuatro patas diciendo miau...Que tardó unos cuantos días, pero accabó por resignarse, asear, perseguir y darle más de un manotazo a una minina que, como buena hermana menor, desde el minuto uno decidió que quería las cosas de la mayor. Desde el arenero, a la comida de gato adulto, pasando por los juguetes o cualquier bola de papel que se encuentre por el suelo. En el fondo, es como una copia en negativo de Narnia: negro y amarillo frente a gris y blanco, sociable frente a recelosa, y esbelta frente...frente...Narnia no está gorda. Es muy robusta, cariñosa y lustrosa. Y si cuando juega le resulta más cómodo hacer la croqueta en lugar de salir corriendo, quienes somos los demás para criticar su actitud frente a la vida. Ahora mientras que esta última opta por conseguir la postura más cómoda sin complicarse demasiado (esto es, escondiendo las patas bajo su cuerpo convirtiéndose en una especie de albóndiga), A'Tuin parece toda una especialista en yoga. O eso, o creo que se me ha desmontado la gata y no me he dado cuenta.
jueves, 11 de enero de 2018
En enero Roscón, rebajas y...aniversario
El pasado nueve de enero cumplimos 9 años. Al menos, el blog, aunque algunas veces podría confundirse con la edad mental de la autora y su gata. Un período de tiempo que en términos humanos parezca poca cosa pero que para un blog ya sea peinar canas.
Un año que sirvió para recuperar, en parte gracias a la tendencia de hacer temporadas más breves, el hábito de ver series, y algunas del tirón, como las Catastróficas desdichas de Lemony Snicket y comprobar que, pese a que su personaje de Barney Stinson es insufrible, Neil Patrick Harris tiene una buena voz y mejor vis cómica, los creepypastas reimaginados en Channel Zero, e incluso unas cuantas más que no me dio tiempo de hablar de ellas, como el parque de atracciones de Westworld y unos visitantes a los que se les debería caer la cara de vergüenza (eh, mira, en este parque puedo vivir asombrosas aventuras y ser un héro...Hm, no, en su lugar me limitaré a disparar a todo lo que se mueve y cepillarme al resto. Viva el género humano), partirme de risa con el nihilismo de Rick Sanchez o con los trozos que se le caían a Drew Barrymore en Santa Clarita Diet. Pero también de dececpcionarme con la versión televisiva de La niebla de King, donde se las ingeniaron para convertir una de sus mejores novelas cortas en un telefilme. Menos mal que este también fue su año, y entre El jueo de Gerald, It o La torre oscura, no se notó mucho....Si, la torre oscura me gustó un montón, y no fue tan malo que solo durara noventa minutos.
Entre serie y serie, pude descubrir los relatos de Mariana Enriquez, que por una vez en muchos años, consiguió provocarme miedo e inquietud como no había pasado: a menudo, el horror más efectivo es el que tenemos más cerca. La fantástica biografía de H. P. Lovecraft, donde se desvelaba a un Howard persona y no personaje, aunque debo confesar que leí los capítulos correspondientes a su matriomonio con Sonia Greene con la misma avidez que un televidente de Sálvame. Conseguir terminar El Quijote (¡prueba superada!) y descubrir La calle de los cocodrilos de Bruno Schulz, además de reirme a ratos con El quimérico inquilino. Otros no. Esa novela a veces parece demasiado actual.
2017 fue el año en el que por fin pude recuperar el hábito de ir al cine regularmente. Las tarifas del día del espectador ayudan, y unos ingresos regulares, también, por lo que, aunque para los estrenos más grandes hizo falta esperar un par de semanas, pude disfrutar durante varias tardes de La cura del bienestar, Verónica o Valerian.
Una vez más, cambios, más de los que tuve en mucho tiempo, y algunos mejores que otros. Unos que implicaron mi traslado definitivo, y el de Sabela y Narnia, a mi primer destino, con lo que implica una búsqueda de piso de la que salí bien parada pero con los pelos de punta de lo que llega a exigirse y lo que ofrecen a cambio de unas condiciones draconianas....Eso si que es un sindios, y no el de Saza en Amanece que no es poco. Y si los gatos son enemigos del estrés, lo son más de los interminables viajes en coche. Aunque a las 48 horas ya se habían hecho con los dominios y parecía que estaban satisfechas con el piso que la esclava humana les había alquilado. Y que fue el último hogar del que pudo disfrutar Sabela, de quien me tuve que despedir hace pocas semanas y a quien todavía echo de menos. Fue una gata tan atontada, absurda, impredecible ý única como solo puede serlo un felino.
Cumplimos 9 años. Esperamos cumplir diez, y los que hagan falta, si los botones nucleares de Trump y Kim Jong Un quieren.
lunes, 9 de enero de 2017
Aniversarios, gaticos y cambios varios
Como cada 9 de enero, celebramos el aniversario del Barrilete. Con ocho años que, aparentemente, no sería un número muy allá: es largo, pero no tiene la gracia y la ilusión del primer aniversario, ni el cruzar la frontera ficticia del quinto, la consolidación de un séptimo o los dos dígitos y la definitiva constancia de un décimo. Pero estos ocho años también vienen con su truco.
Desde hace unos tres meses, el número de entradas se redujo. O bueno, no tanto: solo supuso pasar de dos entradas semanales a una. Nada que implique el haberse aburrido o el ir perdiendo las ganas de seguir escribiendo, sino por razones puramente prácticas. Un traslado derivado de haber entrado en la función pública, que, al margen de todas las frases motivadoras que se oyen a menudo y el manido "el que la sigue la consigue", era lo que me había propuesto. Sí, a pesar de tener que convivir con comentarios malintencionados sobre las dos horas de café o lo bien que se vive, es simplemente poder trabajar en lo que me gusta, servir a una comunidad y no al político de turno (aunque estos vean el sector público como su cajón de las calderillas particular), y sobre todo, vivir tranquila.
Esto también implicó muchos cambios: pasar de una ciudad donde si caminabas recto un poco de tiempo, llegabas a la carretera general, a una donde coger dos metros se considera un trayecto medio. Desconcertarme mucho, sorprenderme más y aprender el doble, y especialmente, de echar en falta día sí y día también a Sabela y Narnia, quienes temporalmente se quedaron con la familia y que por lo que pude comprobar, mucho ronroneo y mucho frotarme la nariz con el hocico al verme, pero viven como rajás...como le corresponde a una felina, vaya. Y también a seguir leyendo, viendo cine, series, aprovechando los viajes en tren para terminar libros e incluso para ir pensando qué gatico le iría bien a su correspondiente entrada.
Hoy cumplimos ocho años que con los cambios de los últimos meses, perfectamente podría ser el primero. Seguimos un año más y lo que nos quede..
jueves, 28 de enero de 2016
Adiós, tele, adiós (Barrilete se moderniza)
sábado, 9 de enero de 2016
Estamos de aniversario. Y van siete...
jueves, 31 de diciembre de 2015
La lista del año
Este año me ha coincidido subir entrada el último día de diciembre. Y como he pasado los últimos días vigilando que Sabela y Narnia no le den un golpe de Estado al árbol de Navidad, o recogiendo adornos de debajo del sofá (han descubierto que no puedo permanecer vigilándolas las 24 horas), he quedado algo escasa de tiempo..Vamos, que ni la nueva de La guerra de las galaxias he podido ver, por lo que debo ser de las pocas personas que todavía no saben quien demonios es ese robotito redondo que sale en los trailers.
Por eso he decidido hacer esta vez una lista con todo lo que más me ha gustado del año. O al menos, con lo más interesante que he visto, leído, y también con los personajes que se nos han ido los meses pasados.
Enero.
Phantasma. La película de terror sobre cementerios, esferas cromadas, Y el Hombre Alto.
Emmanuel Carrère. Una semana en la nieve. Un libro que no es policiaco, no es terror pero tampoco realista. Una historia muy breve y muy de pesadilla sobre miedos adultos e infantiles.
Febrero.
En la boca del miedo. La visión de H. P. Lovecraft, los escritores de best Sellers y los Mitos de Cthulhu de John Carpenter.
J. M. Barrie. Peter Pan. El libro del niño que no creció nunca. Y que para sus lectores tiene tantas versiones y adapciones como segundas lecturas e interpretaciones.
Marzo.
Los boxtrolls. Una película en stop motion sobre monstruos que no lo son tanto.
Mark Danielewski. La espada de los cincuenta años. Una historia de fantasmas, por llamarla de algún modo, mucho más breve, pero en la misma línea que La casa de hojas.
El ministerio del tiempo. Vi el tráiler y no me convenció. Vi la serie y me hice ministérica. Ahora estoy esperando la segunda temporada.
Abril.
Goal of the dead. Zombies fanáticos del futbol...y lo de zombies, literal.
Historias corrientes. Las aventuras de un pájaro y un mapache que trabajan como limpiadores de un parque han sido los dibujos más divertidos y absurdos desde Hora de aventuras.
Mayo.
Los vengadores, la era de Ultrón. Marvel sigue divirtiendo con sus tres películas de superhéroes al año.
La brigade chimerique. Un comic francés muy extraño y similar en el planteamiento a La liga de los caballeros extraordinarios. Solo por ver un cameo de Jean Ray y París siendo amenazado por todo tipo de monstruos de folletín ya ha sido un aporte.
Junio.
What we do in the Shadows. Una visión muy cotidiana y muy divertida de todas las versiones posibles que han dado los vampiros en la ficción.
Tanith Lee. Volkhavaar. Una novela de fantasía un tanto decadente, muy cercana a la mitología oriental, de una autora fallecida este año.
Fallece Christopher Lee. Nos queda Drácula y Fu Manchú. Pero también la Muerte y Sourdust.
Julio.
Mad Max: Fury Road. Una secuela, por llamarla de algún modo, que tardó lo suyo. Pero que por lo loca, salvaje y original, ha sido toda una revelación.
Pesadilla y Escalofríos. Una antología que en España se dividió en dos partes. Y cuyo contenido es uno de los mejores que en este género apareció en los noventa.
Agosto.
La máscara del fantasma. Para recuperar la serie de Las aventuras de Batman, de Bruce Timm, no tengo mucho tiempo. Pero la película animada que hicieron entonces, le hace perfectamente sombra dentro de su campo a las versiones posteriores del superhéroe.
Jeff Kinney. Diario de Greg. Una visión muy divertida de la vida de un estudiante de once años. Aunque es recomendable quedarse únicamente con los tres primeros libros.
Fallece Daniel Rabinovich y las interpretaciones de Johann Sebastian Mastropiero ya no volverán a ser las mismas.
Septiembre.
La visita. M. Night Shyamalan vuelve a ganarse al público. Con una producción mucho más humilde, aún con muchas irregularidades pero que, por una vez, puede disfrutarse igual una vez descubierto el giro final.
Muriel Barbery. La vida de los elfos. Una novela de fantasía de la escritora de La elegancia del erizo. Más cercana a la poesía que a la Dragonlance.
Octubre.
La cumbre escarlata. La versión de Guillermo del Toro de la novela gótica con todas sus consecuencias: visualmente sorprendente, trágica y a menudo ilógica...como lo que podría ofrecer La caída de la casa Usher.
Mike Mignola. El señor de los gusanos. Un comic de los noventa con zombies, nigromantes, Primigenios y mucho pulp. Lectura obligatoria en el Barrilete, vamos.
Noviembre.
Paul Féval. La ciudad vampiro. Si La cumbre escarlata condensaba todas las características de la estética gótica, un autor francés se encargó, hace algo más de un siglo, de parodiarla hasta el absurdo...y de forma que hoy resulta puro Monty Python.
Z nation. The Walking Dead es una versión seria y dramática del fin de la civilización cuyos cadáveres ambulantes son una amenaza real. Z nation tiene zombies. Zombies, unos protagonistas que se toman el apocalipsis a coña y unos guiones que son pura fiesta. Imprescindible para cualquier fan de El regreso de los muertos vivientes.
Los aristogatos. Gatos. Gatos en el París de la belle Epoque. Gatos que saben tocar jazz. Pues eso.
Diciembre
Krampus. Una de terror navideña de las que hacía mucho que no se veían en el cine. A la altura de su predecesora en cuanto a películas temáticas, que fue Trick ´r Treat.
Doctor Who. Porque esta temporada ha tenido mejores guiones, más tiempo para estos, y mucho más macabra. De momento, Capaldi se ha convertido en mi Doctor Preferido.
Pat O´Shea. Los perros de la Mórrígan. Un libro único (porque no llegó a convertirse en serie) sobre la mitología irlandesa. Para niños y mayores.
Y esto es todo lo que ha dado de si el año. Mañana empezamos otro.
jueves, 10 de diciembre de 2015
"FFF!", dijo el gato (o lo que es lo mismo: Felinos Famosos de la Ficción)
martes, 18 de marzo de 2014
Cumpleaños feliz...Cumpleaños feli(z)no...Te deseamos todos...
jueves, 9 de enero de 2014
Cumpliendo años, como cada enero.
Este es un blog cat-friendly
...Por si quedaba alguna duda





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