Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna
Mostrando entradas con la etiqueta Star Wars. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Star Wars. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de enero de 2020

Star Wars: el ascenso de Skywalker (2.019). Tú improvisa y después decimos que fue la Fuerza



Como se había prometido desde que en 2.015 Star Wars regresó a la gran partalla de la mano de J. J. Abrams, hemos tenido en determinadas fechas la entrega correspondiente de la saga. Una trilogía que empezó casi como un reboot para las nuevas generaciones, vio el relativo fracaso que suponía el pretender sacar una película anualmente, volvió a alcanzar el éxito gracias al bebé Yod…digo…a The Mandalorian, y durante cada parte de la nueva trilogía, contaba con criticas dispares. Algunas positivas, otras no tanto, y una parte, de protestas a cada cual más rara por parte de un sector de los fans.

 


El ascenso de Skywalker sería el final de la saga de nueve episodios de La guerra de las galaxias como supuestamente, habría sido pensada desde que se estrenó a finales de los setenta. Esta ha sido la historia de Rey, la joven chatarrera que descubre su condición de Jedi, y de Kylo Ren, el caballero Sith a cargo de un imperio que continúa ganando la batalla a un ejército rebelde cada vez más debilitado. Pero también del regreso de Luke Skywalker, quien fue el último Jedi, de cómo Han Solo y Leia perdieron a su hijo y como, por muy poco tiempo, el imperio pudo verse debilitado. Un tiempo después, esa victoria se ha quedado en un espejismo: Ren es ahora el lider supremo, hay noticias del regreso de Palpatine, de la existencia de una poderosa flota que podría barrer todo atisbo de resistencia en la galaxia, y Rey, cada vez más llena de dudas, continúa su entrenamiento.
 



Poco se puede decir a nivel técnico de la última parte de la serie, donde los efectos especiales no sorprenden sino que son lo que se espera de una producción millonaria. Espectaculares, y afortunadamente integrados en unas escenas de acción dinámicas de forma que pueden ser un espectáculo, pero uno pensado para asombrar al público y mantenerlo pendiente de las batallas de naves espaciales y duelos con sable láser. Destacan, entre ellos, las escenas de la nueva flota imperial, acechando en un espacio remoto donde predominan los colores oscuros y los grises, donde el carácter malvado de los sith se ve representado de una forma muy directa y muy clásica, y donde estos llegan a recordar a los hechiceros de alguna novela de fantasía. No faltan, tampoco, escenarios variados. Desiertos, selvas, e incluso ciudades de aspecto un tanto antiguo cubiertas por la nieve, e incluso una breve aparición de los ewoks de los que se ha conservado su aspecto de marioneta no digitalizada.

 


El mayor acierto han sido seguramente los dos personajes principales. La caracterización y desarrollo de Rey y Kylo Ren ha estado a la altura de los protagonistas anteriores (y parece que tanto Adam Driver como Daisy Ridley no van a tener unas carreras tan erráticas como sus predecesores) y durante la trilogía se ha mantenido la química entre ellos. Quizá con más solidez en el caso del personaje interpretado por Driver, de quien se pudo ver la evolución de un villano con ciertas rabietas infantiles a un antagonista principal con cierta complejidad. Los secundarios, al menos relativamente, porque su aparición e importancia varía bastante de una película a otra, siguen contando con carisma, siguen funcionando como equipo (y dejando a la imaginación del público la evolución de estos en el tiempo que media en cada una), pero sufren uno de los principales defectos de la trilogía: demasiados personajes, y a menudo, pocas tramas para ellos. Finn, uno de los primeros personajes que acompañó al público en el regreso de la trilogía, es ahora un personaje muy menor, Poe Dameron se ha convertido en un Han solo ahora que, finalmente, la mayoría de los protagonistas de La guerra de las galaxias han tenido su desenlace, y Rose Tyco, uno de los secundarios más controvertidos de El úlitmo Jedi (por nada en concreto, si no es por sufrir las tirrias de un sector del fandom) acaba sufriendo un destino similar al que tuvo Jar Jar Binks: está ahí, pero relegado a una aparición poco menos que testimonial  en una trama donde llega a tener más peso la presencia de una Leia recreada mediante CGI que un secundario nuevo. Uno potencialmente interesante pero que adolecía de una situación donde este pudiera ser necesario.

 


Aunque a menudo no se reconozca, la saga de Star Wars siempre vino marcada por un carácter improvisado: ninguna de las tres fue una trilogía con tramas calculadas desde un principio, sino que estas se iban pensando sobre la marcha. Los hermanos Skywalker, la identidad de Darth Vader, u ¡horror! Los midiclorianos parecían cambiar de una entrega a otra. Una tendencia que aquí se convierte definitivamente en la norma y donde deciden salvar gran parte del guión a base de deus ex machinas donde los rebeldes, y los secundarios más queridos de la trilogía clásica siempre van a salvarse: está claro, a Chewbacca y a C3PO no les va a pasar nada. Y sobre todo, donde deciden saltarse a la torera revelaciones establecidas en la segunda película para inventarse otras nuevas, más inesperadas, más grandilocuentes…y más cogidas por los pelos. Porque, el que Palpatine esté por ahí, vivo, coleando y planeando maldades galácticas solo puede ser creíble si es como artículo de fe. Del mismo modo que el trasfondo del que se dota a Rey, de forma igual de inesperada y que choca en todo momento, con una versión más humilde y cercana que había sido ofrecida en El último Jedi. Y es que, cuando todos los personajes descienden de alguien importante o tienen una misión global, el ser una chatarrera hijo de nadie en concreto era quizá lo más interesante que podía ofrecerse. Hasta que los guionistas decidieron que no era suficiente.

 

Con esta trilogía terminada, es difícil decir si ha sido la peor, superior, o un cierre normalito. Ha sido, al igual que El retorno del Jedi, un desenlace que fue capaz de mantener a alguien que no es un fan acérrimo de Star Wars pendiente de Rey, Kylo, Poe y Finn durante dos horas y pico. Que disfrutó con las escenas de lucha, con los indicios de romance y levantó un poco la ceja ante los giros de guión y revelaciones inesperadas. Pero que al final, se queda con la frase que debería recordarse cada vez que quieren complicar demasiado una historia: es solo una película, habría que sentarse y disfrutar de ella.

jueves, 31 de mayo de 2018

Solo (2018). Esta vez Han disparó primero


Desde el estreno de El despertar de laFuerza, lo prometido fue deuda, y ya van nada menos que cuatro años en los que no ha faltado en los cines una película relacionada con la guerra de las galaxias. Esta vez le tocaba el turno a uno de los personajes principales de la saga original, una tarea difícil porque, si bien es posible sacar adelante sin recelo una precuela en la que se presenten nuevos personajes, el actor que le correspondiera encarnar al joven Han Solo lo iba a tener muy difícil para convencer a todo el mundo. Bueno, Solo, Lando y a cualquier otro al que le correspondiera interpretar los años mozos de alguien conocido y muy querido por los fans.



Solo cuenta los primeros años del contrabandista que posteriormente sería uno de los mayores aliados de la rebelión contra el imperio, el exmarido de Leia y padre de uno de los Sith más enfurruñado de toda la galaxia. En concreto, cómo llegó a convertirse no solo en esto, sino en uno de los mejores pilotos del sistema, tras huir de una banda de delincuentes de poca monta, alistarse como soldado del imperio por un breve periodo y encontrar a un grupo de ladrones que, a su pesar, le enseñarán una de las lecciones más valiosas que puede aprender en sus primeros años: nunca confíes en nadie. Aunque, cuando en su camino también se cruzan un wookie que busca a su tribu, un contrabandista con un gusto más que notable por las capas y las camisas abiertas, y a los primeros implicados en una rebelión que comienza a gestarse contra un sistema corrupto, tal vez el primer consejo no sea del todo cierto.



El guión se centra en un aspecto muy distinto al que caracterizó a la saga original, y en menor medida, a la anterior precuela: los Jedis, la fuerza y la rebelión, al menos durante gran parte del metraje esta última, brillan por su ausencia. El mundo de Han solo es el de los fuera de la ley, los contrabandistas, las guerras interplanetarias e incluso el de distintos clanes criminales que se reparten el espacio entre ellos con el beneplácito del imperio, según dan a entender. En el fondo, es expandir un poco el mundo de Star Wars a nivel cinematográfico alejándose del aspecto legendario y centrándose en uno muy secundario, el que se pudo entrever en la primera aparición de Han Solo en la taberna allá por 1977, el de los cazarrecompensas y el de jefes como Jabba el Hutt. En este último caso, reimaginado un poco mediante la aparición muy breve de una alienígena de aspecto invertebrado que servirá de presentación al escenario que desarrollarán posteriormente.


Sven Hassel en el espacio

El resultado en este caso, ha sido el de una mezcla de géneros: con el space opera que caracteriza a la franquicia como base, se salta del género de aventuras al bélico, un poco al noir con miles de iros y traiciones, mujer fatal incluida, para acabar con un escenario propio de un western, donde no falta ni un duelo con pistola al sol poniente. La idea quizá era ir reflejando las distintas andanzas del personaje de una forma más rápida, sin tener que dedicarle una trilogía que cubra hasta el más mínimo detalle de sus primeros años (lo raro es que no se les haya pasado por la cabeza), aunque la impresión que acaba dando, más que la de tener una vida accidentada, es que han ido probando con distintos géneros según el estado de ánimo del protagonista, a veces de una forma tan drástica que recuerda un poco a una frase de Abed Nadir en Community “ha habido un cambio en la situación. Pasamos del western al space opera”. Esta referencia a géneros distintos es tan evidente que incluso en los personajes y el tipo de secuencias se hace evidente: aunque Star Wars suela contar con bastante amplitud en lo que a vestuarios y atmósferas se refiere, aquí hay situaciones que parecen calcadas directamente de una película de la segunda guerra mundial, y los trajes y escenarios de Kira, el primer amor del protagonista, de un policiaco de los cincuenta.


 
Star Wars Confidential

La película cuenta también con uno de los problemas que tuvo Rogue One: nadie que no sea canon va a quedarse. Si bien en el medio es habitual que intente protegerse la presencia, y explotarla hasta la saciedad, de un personaje, en este caso optan por borrar de un plumazo a todos los que no tienen participación directa en la saga principal: parecen no aceptar de ningún modo que alguien, después de la historia, siga su camino o no tenga por qué aparecer más, dedicándose a eliminar definitivamente a todos los que han creado para el guión. En este caso, llega a resultar excesivo, al haber presentado secundarios durante diez o quince minutos, para después eliminarlos antes de que llegue la trama principal.



Pero el mayor problema al que se enfrentaban era el presentar al nuevo Han Solo. El personaje es muy grande, en el fondo, más por el cariño de los fans que por el carísma o caracterización que Harrison Ford le hubiera podido dar, y lo mejor que se puede decir de Alden Ehrenreich es que cumple. Sin más. Daisy Ridley y Adam Driver se convirtieron sin problema en los protagonistas de Star Wars para las nuevas generaciones. Ehrenreich hace su papel, sin resultar especialmente memorable ni llegar a hacer demasiado creíbles los faroles de su personaje. Pero al menos se agradece que le dieran la oportunidad a un actor nuevo en lugar de recrear a un Harrison Ford rejuvenecido como el Peter Cushing espectral de Rogue One. También es cierto que luce bastante más al lado de una Emilia Clarke bastante sosa y que el que más partido le ha sacado a su personaje ha sido Donald Glover, encarnando a un Lando Calrissian desde una perspectiva bastante cómica, un tanto coqueto y con más capas que la señorita Pepis. Bueno, y tratándose de Star Wars, no podían faltar los androides. En este caso, una androide femenina, al menos según su programa, que también completa el contrapunto cómico y que, como le acaba pasando a la mitad de los secundarios que aparecen, no llega a terminar la película.



Pese a tratarse de una apuesta segura, Solo se ha convertido en el estreno con peor resultado de toda la franquicia de Star Wars. Algo que no era difícil cuando coincide en las salas con todos los blockbusters del primer semestre del año, y seguramente, con el recelo que el público pudiera tener contra el recién llegado encargado de interpretar al contrabandista. De todas formas, quien pudiera triunfar como fracasa Disney.




jueves, 4 de enero de 2018

Star Wars: el último Jedi (2017). Variando la fórmula



Con el cambio de siglo, aparecieron nuevas tradiciones navideñas: los maratones de El señor de los Anillos tras la comida del 25 de diciembre, y una década después, los chistes sobre los cuñados y las reuniones familiares y el estreno de nuevas entregas de La guerra de las galaxias. Con un plan establecido de alternar secuelas oficiales y spin off, al 2017 le correspondía el estreno más potente, el de la continuación de El despertar de la Fuerza, con la expectación y dudas que esta despertaba. El regreso a las pantallas de la saga primero de Lucas, ahora propiedad de Disney, había dejado buen sabor de boca pero también una impresión posterior muy evidente: no era otra cosa que un reboot de La guerra de las galaxias que se estrenó en 1977. Y que terminaba con Rey, su protagonista, localizando al que aparentemente es el último Jedi, Luke Skywalker, dispuesta a comenzar su entrenamiento.



Ahora, aún con la duda de si un remake de El Imperio contraataca sería el que batiría las taquillas, la historia se retoma con unas perspectivas bastante desoladoras para los protagonistas. Luke se niega a entrenar a Rey, todavía abrumado por lo que sucedió con Kylo Ren, el nuevo Sith, y con las dudas acerca de si este era el único culpable de todos los males de la nueva República. Los rebeldes están sufriendo más bajas que nunca a manos del Imperio, llegando a perder temporalmente a la general Leia, gravemente herida, y Rey, intentando descubrir más sobre sus orígenes, se acerca peligrosamente a las promesas de Kylo Ren y lo que este parece saber sobre ella.



La película se estrena con una recepción muy particular: unas críticas positivas por parte de los especialistas, y unas opiniones más tibias por parte de los aficionados. Aunque, en conjunto, podría considerarse que esta entrega funciona bastante bien e incluso da un paso adelante a la hora de establecer su propia narrativa y personajes en lugar de vivir a la sombra de la saga clásica. Por un lado, terminan de hacerse firmes las propuestas y características que se presentaban en El despertar de la Fuerza: el humor ahora es una constante, siendo esta secuela una de las partes además de con más acción, con más componente de comedia. Una elección muy acertada, en la que se despoja a los personajes de bastante gravedad, haciendo que estos resulten menos solemnes y también algo más creíbles en algunos casos. Y que en otros se convierten en un rasgo propio de su carácter. Si previamente pudimos ver muy poco al piloto Poe Dameron, ahora protagoniza una de las tramas principales, en las que termina de mostrarse verdaderamente su desarrollo como personaje así como un carácter muy burlón que llega a afectar directamente incluso a los miembros del imperio, quienes a los pocos minutos de comenzar el metraje, son ridiculizados sin piedad por este. En este sentido, sorprende un poco ver incluso a los personajes caracterizados anteriormente por una actitud más seria tocados por este nuevo sentido del humor, aunque sea momentáneamente, sin que por suerte, se convierta en una especie de chiste continuo o un tono más ligero como el de la saga Marvel.



Estos personajes nuevos también van ganando más terreno a los veteranos. En parte, debido al fallecimiento de Carrie Fisher durante el rodaje, con lo que, salvo que se vuelva a recurrir al mismo sistema con el que terminaron esta película, o trajeron de vuelta a Peter Cushing (por lo que más quieran en esta vida, no lo hagan), será la última aparición de la princesa Leia. El resto ha ido teniendo una presencia menor, tanto Luke Skywalker, cuya trama resulta un tanto forzada de cara a sacar de la saga al personaje, como R2D2 y C3PO, cuya aparición es anecdótica y ahora ha sido cubierta por el androide BB8..Y en cierto modo por los Porgs a modo de alivio cómico, sobre los que lo mejor que se puede decir es que al menos, han aprendido de errores pasado. Está claro que están ahí para ser monos y vender merchandising, pero por lo menos su presencia no se hace tan machacona como la que pudo ser la de los ewoks o Jar Jar Binks.



Respecto a los nuevos protagonistas, cuentan a su favor en algunos casos con una química muy positiva: han borrado, al menos de momento, cualquier atisbo de orígenes misteriosos sobre Rey, que, además de hacer que su evolución resulte menos complicada y marcada por argumentos previos, concuerda muy bien con la nueva filosofía que pretende darse a la saga acerca de la Fuerza como algo libre y no unicamente vinculado al mundo de los Jedi y a las normas que el público conocía sobre lados oscuros, luminosos y dramas familiares. También sirve para presentar una dinámica bastante novedosa con su antagonista, quien ahora por suerte ha evolucionado de ser un Darth Vader versión 2015 para convertirse en alguien bastante más complejo, o cuando menos, un villano bastante curioso. Lejos del Vader original, Ren sigue siendo presentado como alguien inestable, muy irascible y lejos del perfil calculador que podría esperarse. Y que a su vez, aporta una química bastante divertida con el general Hux, quienes ahora se han quedado como los representantes más jóvenes del imperio y cuya falta de experiencia provoca a menudo situaciones bastante cómicas. Es un poco difícil tomarse en serio a dos malvados que entre sí se comportan como dos alevines de yuppie compitiendo por un puesto, pero también bastante divertido.


Inserte aquí su meme favorito

Pero son también algunos personajes los que provocan los momentos más fallidos. Aunque por suerte hayan conseguido alejarse ya de la sombra del original, es imposible no acordarse de Lando Calrissian durante la brevísima aparición del ladrón interpretado por Benicio del Toro, además de resultar un tanto desconcertante que el temible lider en la sombra sea retirado de la trama de un plumazo bastante rápido, si no es para irle haciendo sitio a los protagonistas. Y, en una película que se convierte en la más larga de la saga, recaen sobre Finn los momentos más aburridos del guión junto a un nuevo personaje, que parece ir a convertirse en su interés romántico, con el que no llega a tener demasiada sintonía ni esta una caracterización demasiado llamativa.

El ùltimo Jedi cumple bien lo de “quedarse con lo bueno”. En este caso, ha sido el sentido del humor, el confiar en unos nuevos personajes que pueden tomar el relevo, e incluso el no volver a caer en la pasión por el CGI que machacó el cine a principios del 2000. Es una herramienta necesaria, pero junto a la que conviven perfectamente efectos más artesanos como el que podría ser la aparición de Yoda, pero el que conocimos en su primer momento: una marioneta, con toda la expresividad que puede tener esta y quizá con una ayuda digital menos perceptible pero útil. Es imposible exigir que el episodio IX sea perfecto, pero sí que continúen por este camino…O cuando menos, que Carrie Fisher pueda descansar en paz.

miércoles, 12 de abril de 2017

Star Wars: Rogue One (2016). La secuela de las prec....¡¡Dios mío!! ¿¡Qué han hecho con Peter Cushing!?



Pudimos tardar treinta años en ver las continuaciones, o el prólogo, de La guerra de las galaxias original. Pero con Disney adquiriendo los derechos, una cosa estaba clara: la franquicia volvería al cine con más regularidad que en las últimas décadas. Primero, con una séptima entrega más que correcta, pero con la sensación de ser un reboot de la serie, y con una serie de historias intermedias para los años en los que estas no se estrenan. Entre los distintos proyectos, el más reciente ha sido uno tan concreto como los hechos anteriores a la primera Guerra de las galaxias, la construcción de la Estrella de la muerte, y sobre todo, cómo demonios un armatroste tan caro pudo tener un defecto estructural tan evidente.




En Rogue One no se utiliza la Fuerza, pero sí se la menciona como una consigna entre los antiguos creyentes y los primeros rebeldes. Tampoco hay jedis, ni héroes predestinados, aunque es precisamente la hija de alguien importante para los planes del imperio la que puede llevar a cabo los primeros pasos de una misión que será clave un tiempo después. Es el caso de  Galen Erso, el diseñador del arma imperial quien poco después quiso abandonar el proyecto y que escondió a su familia para evitar que esta fuera utilizada en su contra. Unos años después, en una Alianza rebelde fragmentada entre moderados y extremistas, Jin, su hija, parece ser la clave para poder detener los planes del imperio y la colaboración de Erso. Esta, lejos de estar comprometida con ninguna causa, solo quiere alejarse tanto de un gobierno para el que es una fugitiva, como para unos rebeldes para los que solo es una herramienta más. Pero en plan concebido por los rebeldes dista mucho de ser una misión de rescate, y el responsable del arma más poderosa del imperio tampoco se limita a guardar una lealtad ciega.





El aspecto más interesante de la película es el mostrar una parte del universo Star Wars que hasta entonces era habitual para los seguidores en comic o en videojuegos, pero no explotado a nivel cinematográfico: la historia de unos personajes independientes, alejados de las tramas sobre jedis y la Fuerza, centrándose en algo tan concreto como una de las misiones que llevan a cabo los rebeldes, aunque esta esté directamente vinculada a la historia principal. En este sentido, la narración es más cercana a un space opera bélico, donde se intenta dar una visión menos unidimensional de ambos bandos: frente a la lucha tradicional de las anteriores entregas, donde el imperio es malvado y recto, y los rebeldes buenos y valientes, estos últimos aparecen ahora retratados como ideologías dispares, algunos más fanáticos y despiadados, otros más prudentes y donde sus decisiones pueden suponer la muerte de inocentes. Una forma  de actuar menos heroica y más cercana a las historias de guerra modernas, que marca también la actitud de los personajes principales: bastante más desesperanzados y ambiguos que los que se presentaban en la trilogía original. Incluso los decorados, colores y vestuarios, siendo los propios de la serie y mostrando una gran diversidad de lugares y criaturas, se hacen eco del tono de la historia y muestran  una tonalidad más gris que sus predecesoras.




Esto no implica que se obvien las menciones al resto de elementos conocidos de la serie: no hay jedis, pero uno de los personajes cuenta con habilidades que pueden ser, o no, propios . de estos. Y siendo la historia previa a Star Wars, tampoco podían faltar  aunque sea breve, la aparición de los protagonistas de esta: Darth Vader, Leia rejuvenecida digitalmente o el almirante Tarkin resucitado para una secuencia tan corta que podrían haberse ahorrado una nigromancia digital que, entre actores reales sigue notándose y la convierte en un cameo incómodo.


Frente a la aparición de estos personajes, los protagonistas de la narración quedan en desventaja. Están bien construidos, se empatiza con ellos  e incluso los que tienen un carácter más cómico, como el creyente en la Fuerza y el androide, funcionan y  se ganan las simpatías del público. Pero pesa sobre ellos la sensación de ser una anécdota, que solo están ahí de paso. En otras palabras, muere hasta el apuntador. También es cierto que ahora no recuerdo si en La guerra de las galaxias original mencionasen que no hubiera supervivientes en esta misión, o si modificaron posteriormente ese diálogo. Y en una industria donde priman los finales felices y las secuelas, la decisión podría parecer arriesgada. En este caso, en cambio, hace sospechar que se debe a la intención de evitar que estos interfieran con los de la continuidad principal.




También se hace evidente que ante todo se ha ido a lo seguro: el guión cubre en apariencia un aspecto  del universo de las películas, pero los arquetipos que emplean son muy similares. Pilotos, rebeldes, androides respondones y un jedi que no es jedi. La estructura también es la propia de un blockbuster, donde queda reservado para el final una secuencia épica llena de altibajos y amenazas para los protagonistas que acaba haciéndose excesivamente larga, como pasó con el desenlace de El hobbit o el señor de los anillos.

Rogue One es, como su título indica, una historia de Star Wars. Una independiente, muy bien narrada y cuando menos, entretenida, pero donde parecen querer a toda costa cortar lazos con cualquier continuación y donde lo peor sigue siendo ese intento  de traer de vuelta a Peter Cushing. La infografía podrá hacer muchas cosas, pero recrear el talento, no.


jueves, 14 de enero de 2016

La guerra de las Galaxias. El despertar de la Fuerza (2015). Volviendo a lo que funciona



Aunque George Lucas tenía pensado que Star Wars fuera una saga de nueve películas, tardamos décadas en ver la segunda trilogía. La tercera, ni siquiera  de mano suya, sino que es otra ahora es otra franquicia propiedad de Disney y es J. J. Abrahams  quien lo sustituye como director. De poco me habría enterado, porque aunque vi y me gustaron las tres primeras, no llegué a pasar de El ataque de los clones, que sirvió también para convencerme de que la próxima secuela estaría mejor en manos de cualquier otro.



El despertar de la Fuerza transcurre varios años después de El retorno del Jedi, donde, hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana...pero realmente alguien no conoce el argumento? Porque a grandes rasgos, continúa el mismo con el que Lucas se ganó a los fans entonces. Esta vez ya no es el Imperio el que amenaza a los rebeldes, sino la Primera Orden, quienes pretenden aniquilar a la República y a la Resistencia liderada por la General Leia Organa. Luke Skywalker, el último jedi, ha desparecido, y la única esperanza de encontrarlo es el mapa que guarda un pequeño androide. Rey, una joven que se gana la vida como chatarrera, es la primera en encontrarlo. Su descubrimiento la llevará a abandonar su planeta, conocer a los héroes de la última guerra, enfrentarse a los enemigos de estos y descubrir que ella también oculta un poder que desconocía.



La aportación de Abrahams  a La guerra de las galaxias ha conseguido funcionar en todos los campos. Por un lado, aporta una visión más dramática  a la guerra mostrando todas las consecuencias que las órdenes de los antagonistas implican: las muertes de personajes anónimos, así como la violencia que se entrevé, inesperada en una película familiar, hace que se sienta compasión por estos, no solo por los principales. Al igual que presentar a un personaje que proviene de un bando anteriormente uniforme, como eran los soldados del imperio, antes limitados al papel de clones (aunque el truco de decir "ehm..no, es que no es un clon. Es que es un niño robado y educado para ser trooper" es un poco pillado por los pelos). Finn, aun siendo solo coprotagonista, sí presenta una aproximación menos en blanco y negro y más abierta , que se sale de los esquemas habituales en la serie.


La otra mejora es precisamente lo opuesto: frente a esta visión más seria, quizá algo más realista, el resto de la película cuenta con un sentido del humor más visible, que no llega a la payasada pero que hace que el guión no sea solemne en todo momento, sino que muchos de los personajes recurren al humor como forma de desdramatizar determinados momentos o para enfatizar el desafío de una situación.



Siendo una continuación, parecía los nuevos protagonistas lo iban a tener difícil frente a Leia, Han, Luke y los droides. Pero Rey y Finn se ganan su puesto como sucesores de los anteriores héroes. A lo largo de la trama se los ve progresar como tal y de una forma menos lineal que pudo ser Luke: estos muestran mayores miedos, rechazo a las responsabilidades, y por eso resultan más humanos y cercanos al público. Aunque en algunos momentos se nota demasiado que el trasfondo de estos vendrá en la próxima secuela: los flashbacks de Rey son casi un adelanto para esta, y en el caso de Kylo Ren, se nota que le va a hacer mucha falta este para que pueda ser algo más que un "yo de mayor quiero ser Darth Vader". Y si, los protagonistas anteriores tienen también su papel, pero muy bien dosificado. Sin ser un guiño, estos están presentes de forma que dan paso al nuevo reparto, salvo en el caso de Han solo, quien de los clásicos es el que tiene un mayor papel y muy destinado a ofrecer el correspondiente relevo.

Pese a las renovaciones, la película se ha mantenido muy fiel al estilo original, y en todos los ámbitos: es muy cercana a la estética e intenciones de La guerra de las galaxias, pero teniendo en cuenta los elementos que han pasado a formar parte del universo de la serie. En las secuencias conviven perfectamente los efectos digitales con las marionetas y los tradicionales que caracterizaron la primera entrega. Y que, en La amenaza fantasmas habían sido despreciados en favor del ordenador, la pantalla verde, y para que negarlo, el mayor aburrimiento posible. Incluso la estética recuerdan a esta: los alienígenas siguen siendo criaturas fantásticas y propias del space opera, pero los vestuarios se vuelven mucho más sencillos, reconocibles y alejados de las extravagancias del Episodio I y siguientes.

 
 
Quizá también por los desaciertos que supusieron las precuelas, esta entrega ha optado por ir a lo seguro: ha recuperado el estilo y diversión de la original, pero en cierto modo, no es más que el guión de esta con unas actualizaciones. Con un poco más de atención se reconocen el planeta desértico, los malvados, la figura del mentor, el héroe con un destino que cumplir y un pasado por descubrir, el villano que ofrece la alternativa del lado oscuro..y por si no fuera poco haber destruido ya dos Estrellas de la murete, ahora van y hacen otra ¡Es que los malvados imperios galácticos no aprenden nunca! Cosas como estas hacen pensar que, más que una secuela, es un reboot para las nuevas generaciones.


Pero cuando una historia funciona, es difícil quejarse. Y esta lo hace. Tal y como lo hizo La guerra de las galaxias y El imperio contraataca, que en el fondo, bebían del space opera y de la fantasía. Quizá en el caso de esta entrega sea un poco traicionero el volver a repetir la historia dentro de una misma franquicia, pero El despertar de la Fuerza me gustó. Sin ser una gran película a nivel de argumento e innovación. Pero esta me divirtió, me preocupé por Finn, por Rey, BB8 me hizo gracia y me pareció interesante la dinámica entre los antagonistas, Kylo Ren y el general que no es el almirante Tarkin, pero que el pobre lo intenta. Incluso los niños pequeños que se reían, se asombraban y preguntaban a sus padres sobre lo que pasaba en la pantalla me parecieron menos irritantes que en otras ocasiones. Disfrutaban, simplemente, como niños, de una forma más espontánea que los espectadores adultos.

Se nota que Disney quiere amortizar su nueva marca, y tras El despertar de la Fuerza para poner en marcha la saga, nos esperan una secuela y un spin off en años alternos. Interés y material dentro del universo no les falta, y desde luego, si les sale una producción tan efectiva como esta, será suficiente como para que se puedan olvidar unas precuelas que ni el público ni la serie merecían.

Este es un blog cat-friendly

Este es un blog cat-friendly
...Por si quedaba alguna duda