Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna
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jueves, 2 de agosto de 2018

Ghost Stories (2017). Parapsicología y humor negro por capítulos

 


Hace una década, un grupo de actores y guionistas que se hacían llamar The League of Gentlemen crearon bajo el mismo nombre un grupo de personajes y escenarios con intención cómica, pero enfocados desde la óptica del suspense y el terror británico. El resultado fue una mezcla muy peculiar de personajes fijos, que se movían, vivían y hacían cosas raras en general en el pueblo de Royston Vasey, y de un humor extrañísimo en el que a veces no quedaba muy claro si era una parodia del terror, un esperpento, o un ejercicio de simpatía por unos personajes grotescos. Tras tres temporadas, una película y una obra teatral, La liga de los caballeros terminó, el grupo fue disolviéndose y una parte de estos haría un programa similar con Psychoville. Después, Steve Pemberton y Reece Shearsmith seguirían su carrera como actores. A Mark Gatiss lo reconoceríamos después como Mycroft Holmes y el director del Banco de Hierro, pero Jeremy Dyson, la cara menos visible del grupo, quien siempre se limitó a tareas de guión, continuaría escribiendo. Sin llegar a separarse del género y un enfoque de este un tanto irónico, se convertiría en el autor de no un guión, sino una obra de teatro de temática sobrenatural.

 

Ghost Stories es su versión cinematográfica, y la forma que todos aquellos que no pueden acercarse a un teatro británico tienen de conocer la pieza original. Tres historias sobre distintos encuentros con lo sobrenatural, unidas por la figura de un investigador de lo paranormal, o más bien, un investigador especializado en desenmascarar y encontrar una explicación lógica a todos esos fenómenos, quien hereda, de un parapsicólogo desaparecido durante varios años, un dossier que contiene los tres casos que no pudo explicar. El vigilante de un antiguo psiquiátrico se encuentra con una figura de su pasado. Un joven sufre un extraño accidente de tráfico en el bosque y un abogado  presiente el final de su esposa antes de que esta se produzca. Historias que, para un escéptico como el profesor Goodman tienen una explicación lógica, pero que también le harán enfrentarse con aspectos de su pasado que intenta olvidar.


Es difícil no ver una película británica formada por historias independientes sin acordarse de las antologías de la Amicus. Una idea que, teniendo en cuenta las influencias y trabajos previos de su guionista, es mucho más sencillo percibir e incluso pensar si estas no fueron una influencia o un homenaje hacia este formato. Coinciden, quizá también por partir de un medio tan limitado como es el teatro, por unos escenarios muy escasos o que no necesitan demasiados recursos para llevarse a cabo: un bosque o un campo desierto, la inexistencia total de figurantes y a menudo planos cercanos para centrarse únicamente en los personajes y una pequeña porción del entorno que los rodea, sin que el exterior, o lo que exista más allá de unos pocos metros donde estos se mueven, carezca de importancia. Un sistema que funciona especialmente bien en la primera historia, donde la localización se reduce a un pequeño cubículo, unos pocos metros iluminados por una linterna y la oscuridad donde presuntamente, se esconde un edificio ruinoso.
 
 

La estética, además de muy austera, ha optado por una visión clásica. La falta de luz asociada al clima del reino unido, o cuando esta está presente, parece fría y filtrada por las nubes. Y sobre todo, cierto aspecto un tanto anacrónico, introducido con la premisa de relatar hechos pasados, y que, por el vestuario, o la tecnología presente, da la impresión de estar sucediendo en algún momento de los ochenta o principios de los noventa. Un vestuario, decorados e historias que, de no ser por contar con unos actores muy capaces, y con un trasfondo que va más allá del mero testimonio sobrenatural, no habría desentonado en las dramatizaciones que pueden verse en Cuarto Milenio. Y que acaba haciendo que estas puedan verse de una forma más irónica que, si bien estaba presente en el guión original, es probable que ni su autor hubiera imaginado este guiño.
 
 

Como buen film antológico, el hilo conductor es una historia más. Con todo lo bueno y lo malo que esto implica: si bien el punto de partida comienza dándole a su protagonista una mayor profundidad, y relacionando cada caso con aspectos de su carácter, acaba dependiendo de un giro sorpresa que, de tanto usarse previamente, es algo que se acaba temiendo. En otras producciones, los desconocidos encerrados en un lugar resultan estar muertos, esperando el purgatorio, o ser internos en un psiquiátrico…Y en este caso, los indicios que van apareciendo a lo largo de la película hacen sospechar que su protagonista tiene un destino parecido. Y que el espectador, al encontrárselo, en vez de encontrarlo sorprendente, acaba pensando “¿otra vez?”.

En el fondo, de Ghost Stories se acaba disfrutando la puesta en escena en su conjunto. Los personajes, las historias, un giro que se ve venir desde hace mucho, pero sobre todo, un reparto en el que Martin Freeman aprovecha una aparición relativamente breve para ofrecer una interpretación histriónica y ser capaz de convertirse en la cara visible del tráiler y de uno de los posters. Además, para los no habituales al teatro, supone una fuente de preguntas: ¿Cómo se pudo llevar a cabo en un escenario en vivo una obra que, por escasos que fueran, necesitaba efectos especiales? Quizá como película no sea una producción memorable, pero como obra de teatro debe resultar toda una curiosidad.

lunes, 16 de enero de 2012

Segunda temporada de Sherlock (2012). Lo bueno si breve...Pero no tanto



Elemental, querido Catson...

Cuando se empieza a seguir una serie británica, más vale tomárselo con calma (o tener una buena pila de libros mientras se espera). Exceptuando exitazos como Doctor Who, que ya fichan todos los años, la mayoría de temporadas van llegando cuando el guionista se acuerda, puede, se la financian, o el actor está libre. Lo que en algunos casos, es raro debido al tirón que han tenido las producciones, como fue el caso del Sherlock de Moffat: nos han tenido dos años esperando, pero es de esas veces en las que se les perdona.

Sherlock, como serie, es muy peculiar. No es una temporada completa porque nos quedamos con tres capítulos por tanda. Además, cada uno tiene la duración de un telefilme…Por otro lado, sirve para compensar la escasa duración de las temporadas (y el que el número de aventuras oficiales sea limitado) y el que sea una serie bastante cara de mantener, porque eso también se nota. Nació, en un principio, con la intención de modernizar al personaje al máximo. Y eso quiere decir no solo retirarle el gorro de cazador y la pipa, sino olvidarse, en muchos casos, de los casos clásicos, que para qué negarlo, hoy se quedarían demasiado cortos. Así, en la primera temporada, vimos a un Sherlock más desquiciado, estrafalario y un poco mal bicho, a un Watson que lo va soportando, e incluso a un Mycroft que, pese al canon de Conan Doyle, decidió perder peso y se encarga de la seguridad nacional (Mark Gatiss, como siempre, genial y un poco rarito). Y hoy, en lo que lo distinto y lo nerd se ha puesto algo más de moda, Benedict Cumberbatch, y su apariencia un poco raruna, se ha conseguido una legión de fangirls. Quizá abrió brecha el personaje antisocial de House, pero no pensé que llegara a calar tanto.



Esto es tener percha y lo demás son tonterías

La primera temporada dejaba un enorme cliffhanger, además de la aparición de Moriarty. Aunque Sherlock necesitaba un archienemigo, tal y como iba la serie, hubiera jurado que en vez de una persona sería el nombre de un grupo terrorista o algo por el estilo. Este tampoco se salvó de los cambios: lejos de ser el profesor de matemáticas y genio del mal (redundancia. Los profesores de matemáticas son El Mal), aparece mucho más joven, delincuente, y desquiciado hasta extremos imposibles, un poco como la versión malvada de Sherlock que no ha llegado a gustarme de todo: para ser un villano a la altura del personaje que ha desarrollado Moffat, hay que esforzarse mucho, y estar muy loco y chillar más no es suficiente.



Nótese la expresión de Sherlock de "¡¡Dios!! ¡Sáquenme de aquí!"

En la segunda entrega, tras salvarse por los pelos del primer enfrentamiento entre los dos personajes, los protagonistas vuelven a Baker Street, enfrentándose a la versión moderna de uno de los casos más populares, Escándalo en Bohemia. Y es que a día de hoy, un Sherlock sin Irene Adler de por medio, no es Sherlock, ni es ná. Aunque en 2012, y por eso de que el cambio de siglo se nota, es un personaje mucho menos inocentón que una actriz con un affair, e incluso consigue dejar a Sherlock sin nada que deducir. La trama se vuelve mucho más complicada, tratándose no solo de un escándalo relacionado con la familia real, sino también con temas de espionaje y terrorismo. Lo más llamativo de esta temporada ha sido cómo las tramas se vuelven algo más retorcidas, y no se quedan solo en crímenes o misterios individuales sino que van descubriendo tramas más grandes, relacionadas en muchos casos con cuestiones de estado o científicas.

El final de temporada corresponde a las famosas Cataratas de Reichenbach, donde Holmes muere y…bueno, no es ningún spoiler porque a día de hoy, todos sabemos que ni se murió (a Conan Doyle no le importarían mucho los fans, pero cuando tu madre te amenaza con dejarte sin herencia, es otra cosa), y que se ha anunciado una tercera temporada. La fecha no estará clara, pero contamos con él.



En este momento, es muy difícil no hacer un chiste sobre orejas

Además, como buena serie inglesa, no podía pasar sin que saliera un actor que conociera de otro sitio. En este caso, Russell Tovey, el hombre lobo de Being Human, tiene su aparición en el capítulo de los Baskerville, y Katherine Parkinson, Jen en IT Crowd, hace lo propio en el último, con una aparición más o menos cortita.

martes, 7 de junio de 2011

Psychoville, Temporada 2. Ahora con un 30% más de humor negro



Atención: esta serie es no recomendada para gaticos menores de 18 meses


Por estas mismas fechas, en el 2009, se emitía en la BBC2 Psychoville, la comedia negra más extraña que ha debido aparecer en televisión: en ella, un grupo de personajes a cada cual más extraño (una comadrona desquiciada, un payaso manco, un enano pequeño, un proyecto de asesino en serie y un coleccionista de peluches ciego) se veía convocado a un antiguo hospital psiquiátrico gracias a una nota que ponía "I know what you did". La historia estaba contada de una forma tan sutil y autorreferencial que, al menos en mi caso, no me dí cuenta de su intención cómica hasta el tercer o cuarto episodio, donde los elementos anacrónicos empezaron a hacerse más evidentes. Bueno, también pudo ayudar que entonces no conociera a The League of Gentlemen, sus creadores, y especialistas en el humor marciano.



Tras su primera temporada, no se si por su absoluta rareza o por compromisos de sus creadores, no se supo nada más durante dos años, cosa extraña porque su último episodio había dejado un claro (y también bastante paródico) cliffhanger que prometía un enigma todavía mayor al que habían presentado. Pero como ya se sabe que los ingleses son más aperiodicos que la revista Señor Marqués, parecía que Psychoville se iba a quedar en una de esas rarezas como lo fue Garth Marenghi´s Darkplace. Sin embargo, el pasado 31 de octubre tuvimos un especial de Halloween, que aunque no estaba relacionado con la serie, sí traía de vuelta a sus protagonistas, y de paso, prometía una segunda temporada con seis episodios que termina este mismo jueves.

En esta no solo cuentan lo que sucedió tras la explosión en el antiguo psiquiátrico, en el que se resolvía el misterio anterior y encontraban a la malvada Enfermera Kenchington, sino que añaden unas cuantas novedades, como es el medallon que este personaje reclamaba constantemente, una organización que parece monitorizar a los protagonistas y que, para variar, es igual de rara que ellos, y algunos personajes nuevos que están más o menos relacionados con la trama. Y es que lo de incluir a cuantos más mejor, es ya marca habitual de The League of Gentlemen, aunque Psychoville sea obra exclusiva de Reece Shearsmith y Steve Pemberton (Gatiss hace horas extras como Mycroft Holmes, y del guionista, no sé que ha sido):



Joe, es que es igual, igual...

- Grace Andrews, jefa de una Corporación, y Kelvin, su ayudante, siguen atentamente los pasos de los protagonistas, el rastro del medallón, y están detrás de la muerte de tres de ellos. Además, están siendo presionados por un grupo de "inversores" que exigen resultados. El parecido de Grace Andrews y su despacho con el Massive Dynamics y Nina Sharp de Fringe es más que evidente, aunque la intención de este personaje estuvo claro desde el principio, en cuanto comenzó a solicitar una pantalla plana "como la de las series de la tele" que mostrara en tres dimensiones la información que consultan.



A este hombre, con Being Human, le tocó la lotería

- Peter Bishop, dueño de la tienda de juguetes antiguos Hoyty Toyty. Conociendo a estos cómicos, empiezo a sospechar que el nombre del personaje no es pura coincidencia, aunque no tenga nada que ver con la otra serie. La mayor sorpresa es ver en el papel a Jason Watkins, a quien ya conocimos como el Herrick de Being Human, haciendo de juguetero un tanto amanerado, y traficante de objetos nazis. De hecho, es él quien descubre la relación de la enfermera Kenchington con los científicos alemanes, y con esto, quedan ya pocos clichés que los guionistas no se atrevieran a machacar alegremente.



¿Por qué a todos los hombres les gusta disfrazarse de señora?

- Hattie (Steve Pemberton, especialista en hacer de mujeres gordas), es una maquilladora que por hacer un favor a un amigo, se casa con el novio de este a fin de que pueda conseguir sus papeles de residencia...lo que no contaban es que la mujer no tiene nada que envidiar a Joseph Fritzl en cuanto a encerrar gente. Aunque en un principio no está relacionado con el resto de personajes, sino que es más bien una trama cruzada que da lugar a situaciones bastante malrollistas.



Shearsmith en versión Freak y Neurótica



- Jeremy Goode (Reece Shearsmith) es un bibliotecario obsesionado con la devolución de un libro, Los 50 mejores paseos marítimos de Gran Bretaña, Volumen II, para lo que no duda en intimidar a la infractora y toda su familia, hasta el extremo de secuestrar a su perro. No se sabe si parte de su psicosis está relacionada con un siniestro personaje que solo él puede ver, al que llama The Silent Singer (nada menos que el propio Shearsmith, con coletas rubias, usando un bastón de micrófono). Las apariciones de este, acompañado de una banda sonora con ruidos raros, demuestra que la frontera entre el horror y el humor para estos cómicos, es muy difusa.



Además de estos nuevos personajes, la serie varía un poco en relación a su estilo anterior, ya que el tono paródico se hace un poco más evidente. Puede ser eso, o que el espectador ya sepa un poco de qué va la cosa, pero la aparición del trasunto de Nina Sharp, pidiendo a gritos aparatos electrónicos modernos, es mucho más obvio que las secuencias, de, por ejemplo, la comadrona, en la temporada anterior. Además, no dudan en cargarse alegremente a parte de los personajes principales, o al menos, a los que no formaban parte de los dos cómicos principales (solo hay uno, interpretado por Pemberton, al que sí finiquitan), o incluso, llegar a retomar a personajes incidentales de la temporada anterior, como la voluntaria china, o la ancianita, que ahora trabaja con Mr. Jelly (perdón, Mr Jolly) en sus números cómicos.

En conjunto, esta nueva temporada sigue siendo tan extraña que no decepciona, y si ha llegado a una segunda, es probable que tengamos otra...El cuando, eso es lo más difícil de saber.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Psychoville Halloween Special ¡¡Se han acordado de filmarlo!!



Una de las cosas que más me fastidian es no haber encontrado ninguna foto de gato que esté relacionada

En el 2009 se emitió Psychoville, una serie creada por el grupo cómico The League of Gentlemen, y que posiblemente fue una de las más raras jamás aireadas en el siglo XXI. Su primera temporada comienza con un personaje enviando unas notas lacradas en las que ha escrito “I know what you did”, y presentando una serie de personajes bastante siniestros: el payaso con garfio, la comadrona y su muñeco, un enano pequeño, un presunto asesino en serie (y su madre) y un coleccionista ciego. La mayoría de los planteamientos y de la forma de filmar hacía pensar que se trataba de una historia de suspense, especialmente en las tramas de algunos personajes…Hasta que empezaban a suceder determinadas cosas completamente vulgares: el personaje misterioso envía sus amenazas en la oficina de correos, el ciego tiene una vasta colección de “valiosos” peluches…y la trama empieza a resultar demasiado absurda como para encajar en una historia de suspense más al uso. Todo ello indica que se trata más bien de una comedia negra (pero muy negra) y de una parodia muy sutil de los géneros de suspense y terror, más que de una serie de misterio normal. De hecho, los autores de la serie ya habían empezado a evolucionar hacia esta forma de humor en las dos últimas temporadas de The League of Gentlemen, en las que imitaban, sin parodiar abiertamente, el cine clásico de terror y las series costumbristas.



Con unos añitos más, la segunda temporada de The league of Gentlemen

Psychoville, con toda su rareza, acabó siendo bastante interesante, con unos siete episodios que no cansaban, y terminaban con un final abierto que hacía esperar una segunda temporada. Pasó un año entero sin saberse nada de la serie, más que de un “volverá en el 2011” anunciado en su página web. Y hace un día me entero vía Basura and tv que hace una semana emitieron el especial de Halloween de esta serie, de la que contaba su vuelta cuando San Pedro bajara el dedo.



El video promocional, toda una declaración de intenciones. Y ninguna de ellas buena.

El especial empieza una vez más como si se tratara de una serie dramática, formada por episodios separados: un chico cuenta la historia de cómo conoció, hace años, a varios de los personajes del manicomio. A partir de aquí, a cada uno le corresponde una historia de terror, que en la mayoría de los casos puede reconocerse la película a la que parodian: Jelly el payaso acaba protagonizando una sobre niños fantasma muy parecida a la que se vio en la película de Trick ´r Treat. La comadrona, una historia más típica sobre asesinatos y locos (con el absurdo añadido que supone su muñeco). El coleccionista tiene su propia versión de The Eye, la película japonesa de terror, con escenas bastante reconocibles, y finalmente, la del presunto asesino en serie, es la más floja, con un giro final que se parece bastante a los comics de terror de la EC. Sorprendentemente, no se incluye ninguna del enano, no sé si por falta de ideas o por no superar el formato de una hora.


En conjunto, el especial no supone ningún avance de la trama más allá de enlazar las historias que cuenta el personaje conductor con la aparición de los protagonistas al final de la historia, y especialmente, la aparición de otros dos, que recuerdan un montón a Fringe, más un bonus adelantando escenas de lo que sucederá en la siguiente temporada..¡Eso quiere decir que existe! ¡y no la han olvidado!



Mientras tanto, el Señor Gatiss se gana unas libras haciendo de Mycroft Holmes

Una vez superado el desconcierto que supone ver Psychoville, y al haberse acostumbrado a su particular estilo, ver este especial resulta más divertido, al conocer el juego que se traen de parodiar géneros y estereotipos que he visto en muchas películas y series. Como curiosidad en cuanto a los actores, no sale Mark Gatiss (el inglés antiguo) por ningún lado, mientras que en Psychoville sí había hecho un pequeño cameo. No sé si se habrán enfadado o es que estaba muy ocupado con la miniserie de Sherlock Holmes. Al menos, este especial ha permitido, con su cantidad de personajes, que Reece Shearsmith aparezca sin ninguna caracterización. Toda una suerte, porque debe ser de los pocos ingleses medianamente atractivos sin a) ser raros y b) tener aspecto de estar seriamente perturbado.



Juzguen ustedes

miércoles, 19 de agosto de 2009

Viviendo en Royston Vasey: The League of Gentlemen



Hoy, en Descubriendo Series con Renaissance...Un pueblo muy raro

Unos años antes de que apareciera esa rareza que es Psychoville, la BBC emitía una serie llamada The league of gentlemen, de los mismos autores. Este era el nombre de la serie, pero también del cuarteto de cómicos al que se le ocurrió la idea. Y lo cierto es que de "caballeros" solo tienen el nombre, porque tras haber visto Psychoville, y después The league of Gentlemen, cualquiera se puede dar cuenta de que son unos tipos un poco brutos...



De izquierda a derecha: Steve Pemberton, Jeremy Dyson, Reece Shearsmith y Mark Gatiss


The league of Gentlemen (la serie) cuenta la historia de un extraño pueblo conocido como Royston Vasey, perdido en algún lugar del Norte de Inglaterra y en el que viven los personajes más extraños que ha visto la tele británica. Pero ojo, el que sea "un pueblo inglés con gente peculiar", no quiere decir que se trate de una visión idílica de la campiña inglesa, ya que Royston Vasey en si, es un lugar tan soso y en ocasiones desagradable como cualquier pueblo mediano que pudiéramos imaginar: tiene un a empresa de inyección de plásticos, que es la que emplea al 90% de la población, una tasa de desempleo alta, mendicidad, falta de infraestructuras y gente un tanto desagradable. Sumémosle a eseo las rarezas de algunos de sus parroquianos, por citar a unos pocos:
Tubbs y Edward Tattsyrup. Los dueños de la tienda local que temen a los extraños. Para resumir un poco su aspecto y actitud, diremos que parecen recién salidos de Dunwich o algún otro pueblo con una alta tasa de endogamia. La primera película que me viene a la cabeza al verlos es El hombre de Mimbre (la antigua), especialmente cuando un policía los interroga.



Barbara Dixon. El taxista del pueblo, travestido, que ilustra a sus pasajeros con detalles de la operación de cambio de sexo a la que va a someterse.

Harvey y Val Denton. Tíos del único personaje normal que llega al pueblo. Un coleccionista de sapos y un ama de casa con un trastorno obsesivo compulsivo. Y esa es la rareza menos grave que tienen. Tienen dos hijas gemelas que aparecen de golpe y que recuerdan a las niñas del Resplandor.



Pauline, Mickey y Ross. Son los personajes de la oficina de empleo, en un curso de reciclaje de parados. Pauline es la encargada del curso, una persona grosera que no duda en llamar a los desempleados "dole scum", y que parece obsesionada con los bolígrafos. Mickey es un retrasado mental al que Pauline no duda en humillar hasta que las cosas acaban tomando un cariz inesperado y Ross es un investigador de la seguridad social.

Hilary Briss. Carnicero del pueblo, que parece tener bastante éxito vendiendo carne con una "sustancia especial", que desconocemos lo que es, pero es adictiva. Tiene un aspecto de tendero antiguo y es un personaje claramente malvado. Creo que es una parodia de los malos de las películas de suspense británicas.

Matthew Chinnery. El veterinario local. Es un tipo amable y que adora a los animales, pero un desastre en la práctica médica que suele terminar con una muerte bastante absurda para la pobre criatura: desde eutanasias equivocadas, tortugas saliendo disparadas de su caparazón y peces electrocutados.



Papa Lazarou. Pese a ser el que menos sale (tres episodios en total), es uno de los favoritos de la serie...¡y se lo gana a pulso! Es el dueño del circo de fenómenos que llega a Royston Vasey, y del que se marchan corriendo ya que en ese pueblo son todavía más inquietantes que ellos. El aspecto de Papa Lazarou no es precisamente politicamente correcto: nada menos que Reece Shearsmith con la cara pintada de negro vodevilero, un sombrero de copa, un chaqué y habla un extraño idioma, mezcla de africano, francés y vete tú a saber qué más, que resulta ser inventado por él mismo sobre la marcha. Es el personaje más claramente paródico de la serie, ya que su aspecto recuerda a la visión de la ficción popular de los brujos de las colonias (Haití, sin ir más lejos), por no decir su actitud amenazadora, ya que secuestra a las mujeres de los pueblos a los que llega con una particular técnica: se cuela en su casa preguntando por Dave, empieza a hablarles en su idioma extraño, para acabar declarando con voz ominosa: "you´re my wife now". Tiene una segunda identidad como Keith Drop, un tipo amable y un tanto amanerado, ya que es un maestro del maquillaje, habilidad que aprendió de sus esposas.



Herr Lipp. Otro que sale poquito: es un profesor alemán que viene con un curso de intercambio. Por el apellido, ya nos podemos imaginar el aspecto, y además, es un homosexual con preferencia por los jóvenes, lo que entre los dobles sentidos que provoca su mal inglés, y las situaciones que se desencadenan cuando decide declararse o atacar a algún muchacho, provocan que sea un personaje entre patético y grotesco. El patetismo de este se ve agravado por el hecho de que, al margen de su homosexualidad, sea un personaje que adore a los niños, pero que él y su mujer no puedan tenerlos. Sin embargo, los propios guionistas se acaban apiadando de él y en The league of gentlemen´s apocalypse acaba encontrando una familia. Qué bonito.



Hay muchos más personajes, unos cien contando también los que aparecen solo una vez. Casi todos representados por Shearsmith, Pemberton y Gatiss. El reparto de papeles suele ser: los más normales, y alguno con mucho maquillaje para Shearsmith, los de gordillos para Pemberton, y los de tipos antiguos para Gatiss (ya tiene cara de inglés antiguo), además de los de retrasado mental. Porque es sorprendente la cantidad de chistes acerca de disminuídos psíquicos que son capaces de incluir, especialmente con el personaje de Mickey, lo que da una idea de la falta de prejuicios de la serie.

El ambiente de The league of gentlemen es similar al que se puede encontrar en Psychoville, si bien con una intención más cómica (ayudada por las chocantes risas enlatadas) y muchas más referencias al suspense británico: a lo largo de todas las temporadas pueden encontrarse parodias y referencias a las películas de la Hammer, de la Amicus, e incluso de la etapa clásica de la Universal, con sus aldeanos enfervorecidos quemando casas.

La estructura se basa, al menos en la primera temporada, en sketchs separados, por el tema de ser pocos actores para varios personajes. En la primera temporada apenas hay hilos conductores, exceptuando la llegada de Benjamin Denton y la construcción de la carretera. Buscan más el skecth rápido y la presentación de personajes. La segunda cuenta con la aparición de Papa Lazarou y especialmente, con la epidemia de hemorragias nasales causadas por el material que distribuye el carnicero. Es la que tiene un componente mucho más paródico con el género de terror.
La tercera temporada es sin duda la más rara, ya que en cada episodio, y una vez eliminados los personajes más populares (los dueños de la tienda local), se centra en cada episodio en un personaje determinado, durante unas horas, hasta que las historias de todos convergen, por una serie de coincidencias, en la situación del final, que curiosamente, tiende a ser bastante feliz para todos los habitantes de Royston Vasey y presentarlos, aparte de sus rarezas, como gentes un poco grotescas y extrañas, pero entrañables. Sigue habiendo un contenido bastante paródico en esta última, pero es más sutil y busca sobre todo imitar las series dramáticas o de tipo costumbrista.

Actualmente The league of gentlemen está terminada y los creadores, ya de lleno con Psychoville, no tienen intención de volver por el pueblo. Pero es una serie que merece la pena, aunque sea por lo rara.

jueves, 6 de agosto de 2009

Psychoville…¡¡no puede ser!!



Esta es casi tan rara como la foto promocional...


Algún día tenía que pasar.
Servidora iba toda feliciana por el mundo, sin más preocupaciones que encontrar una nueva serie, a ser posible más rara y más vieja que la anterior, y si es británica, todavía mejor. “Tiene que ser algo muy raro y muy desconcertante para poder conmigo”, me decía toda orgullosa.
Sí, como había adelantado en la entrada anterior, estoy hablando de Psychoville.
Aunque no había visto The league of Gentlemen, ya sabía que las producciones de este grupo eran un tanto rarillas. No tan brutas como podrían serlo Little Britain, pero raras raras. Y aquí ya traspasan las fronteras del rarismo conocido para llevarnos a una nueva dimensión del desconcierto y la sorpresa. Es más, estoy empezando a pensar en actualizar la entrada del Diccionario Cósmico e incluir la entrada “desconcertante”.



Si a los de Little Britain les iban los homosesuales gordos y pálidos, el 99% de la caracterización de estos dos se basa en los problemas cutáneos. La foto es de League of Gentlemen, por cierto


Como muchos ya han hablado, Psychoville nace con la pura intención de ser completamente distinta a cualquier comedia negra que pudiéramos imaginar. Y de este modo, nos encontramos a los personajes más extraños que nadie se podría haber inventado para salir en la tele. Lo cierto es que todos ellos están muy estudiados y vienen del imaginario popular dentro de la ficción de suspense y misterio: un payaso manco, malencarado y siniestro, un enano un millonario que vende sus ojos a cambio de lo más preciado en su existencia, un proyecto de asesino en serie bastante grimoso, una comadrona que cuida como una madre de Freddy, su muñeco de trapo.
Esto contrasta con la estructura de la serie, que recuerda a cualquier programa de sketches con personajes fijos: la aparición de cada uno dura unos minutos, para pasar después a otra situación distinta. Además, un par de personajes son interpretados por el mismo actor, lo que le da todavía más sensación de no tomarse en serio la oscurísima trama en la que se ven envueltos.
Si bien por separado y en otra situación, estos personajes, trillados hasta la saciedad, integrarían alguna serie de suspense, aquí nos vemos sorprendidos por lo evidentemente ridículo de su situación y de sus obsesiones: el contraste con el resto de personajes o figurantes que aparecen durante los capítulos, personas perfectamente normales, hace que ya no nos parezcan oscuros o inquietantes, sino ridículos. Con más o menos acierto los guionistas se encargan de dejar claro lo prosaico del entorno en el que se encuentran:
  • En el comienzo se ve una mano enguantada que cuidadosamente, escribe con pluma unos mensajes amenazadores que son sellados con lacre…hasta que un timbre desvela que se encuentra en una oficina de correos cualquiera.
  • El siniestro millonario ciego habla de la pieza que le falta para su colección de “bienes”…descubrimos que su Halcón Maltés (guiño, guiño), se trata nada menos que de un cocodrilo de peluche por el que también compiten una pareja de enormes hermanas siamesas tuertas.
  • David, obsesionado con los asesinos en serie, se dedica al principio de la historia a trabajar de mayordomo en veladas de mistery murder.
El contraste entre lo completamente ficticio y lo prosaico de las situaciones está muy bien llevado en estos casos. Sin embargo, un fallo importante en Psychoville, y quizá lo que la hace tan rara, es que hasta los tres últimos capítulos, los guionistas no saben muy bien por dónde tirar: si por situaciones más sutiles en las que el espectador no sabe muy bien con qué intención le están presentando la historia, o escenas en las que directamente se capta el contenido paródico. Por ejemplo, las partes correspondientes a la comadrona y en ocasiones, el enano, son demasiado confusas y se pasan directamente al otro lado del humor. Es precisamente en el final de temporada cuando consiguen un equilibrio y sí se aprecia en conjunto el tono paródico de la serie:



...¡¡Payacho!!

  • Tras haber sometido a su “hijo” a una transfusión de sangre total, la comadrona se encuentra con una joven voluntaria asiática vestida con un chándal de color rojo, a la que toma por su Freddy, sorprendiéndose de lo que ha crecido.
  • El sujeto que envía las cartas se da cuenta de que no ha conseguido reunir a todos los implicados en la trama: hay dos que se encuentran por ahí.
  • Dejan un nuevo y descarado cliffhanger en forma de medallón, y la serie queda abierta, como si se tratara de una verdadera historia de suspense.
Sin duda, lo mejor del final de temporada es la forma en la que incluyen personajes que no tienen nada que ver con la historia principal: una compañera de trabajo de la comadrona, la voluntaria china y una viejecita con problemas de diabetes, que también asisten a la revelación de los planes del villano.
Lo que queda por ver ahora es si veremos una segunda temporada de Psychoville. No me inclino por ninguna de las dos opciones, ya que soy muy mala en esto de predecir. Lo que sí podemos decir es que Psychoville es uno de esos experimentos que, como Garth Marenghi´s Darkplace, tienen muchas posibilidades de quedarse en una única y poco exitosa temporada para ser recuperada después vía Internet. Sin embargo, ya hemos comprobado que hasta la cosa más rara jamás emitida tiene grandes posibilidades de ser renovada hoy en día, así que…dejémoslo en un fifty-fifty, como buen cliffhanger…



¿Como se queda uno después de ver esto?

lunes, 3 de agosto de 2009

Segundas rebajas en el Barrilete: un montón de cosas, en una sola entrada

No sin tiempo, he conseguido meter en cintura al vagoneta de Hewl, con sus buenos resultados..exceptuando un par de golpes bajos. Te lo he dicho más de una vez, son libros de 12 a 14 años. Y me tienes envidia porque al menos en ellos hay cosas más divertidas que hermanos rusos asistiendo al cambio de la sociedad moscovita o seminaristas franceses abriéndose camino por la vida.
La semana pasada no hubo personaje...también estaba de vacaciones, si os gusta la explicación. Es un poco difícil teniendo en cuenta que la única serie que estaba viendo era Fringe y ya le había tocado al doctor Bishop. Como siguiera falta de ideas, le tocaba a la vaca Gene. Finalmente Feo se ha hecho un hueco en la esquina de personaje de la semana. No sale en una serie, pero dadle tiempo, dadle tiempo..Además, es bastante representativo de nuestra situación: sin ganas de hacer nada en concreto excepto estar tirados en un sofá. Gracias, Feo, eres nuestra fuente de inspiración en estos tiempos tan duros.



Con esta portada y las de las revistas de Historias para no dormir, España alcanzó la cumbre del diseño gráfico.

Mis lecturas no decaen, excepto en nivel un poquito. He terminado las antologías de Brugera: Las mejores historias de fantasmas y Horror 6. De la primera, se puede decir que cumple a la perfección lo de "barrer para casa": el compilador es belga, ergo, el número de belgas que aparecen en el libro es asombrosamente alto. Ah, y M R James también sale. No podía faltar en una recopilación de fantasmas. Y que no venga Hewl a llamarme friki: también sale un relato de Anton Chejov y todos sabemos que la literatura rusa es culta.
De Horror 6, pese a lo cortito que era, solo se puede decir: La sombra de H. P. Lovecraft es alargada. Y en los 60, antes de la llegada del nuevo terror y Clive Barker, la tenía mucho más larga todavía (la sombra, se entiende).



Muérete de envidia, Paul Auster ¿A tí se te ocurrió meter en Nueva York un caballo con alas?

Empecé con The last olympian, un libro que me trajeron de tierras neoyorkinas y que por lo que empecé a leer, es un pelín Harry Potter pero con dioses griegos. Es el último, pero me da la impresión de que tampoco me he perdido nada especial en los otros cuatro: sigue las reglas de la nueva fantasía infantil: realidades veladas a los ojos de los comunes y un protagonista que va creciendo en cada libro. Seguramente después le toque a Corazón de tinta...vale, que no es lo que leo habitualmente, pero es verano y hay mucha vagancia por el mundo. Tengan piedad de estos pobres blogueros.



Definitivamente, David Lynch patrocina este blog.

Y eso es todo por hoy, que ya hemos tenido suficiente esfuerzo. Si todo va bien, en unos días habrá entrada de Psychoville, la serie inglesa a la que me lanzo de cabeza sin leer reseñas ni nada. Pero, solo hace falta ver la foto promocional. Es demasiado desconcertante como para pasar de largo.

Este es un blog cat-friendly

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...Por si quedaba alguna duda