Series de tv, libros, cine...y una constante presencia gatuna
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jueves, 13 de julio de 2023

Junji Ito. Ciudades y mansiones encantadas. Este sitio es muy raro

 


Junji Ito es uno de eso autores a los que no es raro verlos en las estanterías, al menos recientemente. Con una trayectoria de casi 40 años,  creador de dos de las mejores series terroríficas y una  gran cantidad de historietas breves, es ahora cuando estas últimas están siendo editadas en España A partir de la colección original, contenidas en unos doce tomos, ECC ha  optado por una edición donde varios de estos se recogen según su temática: lo insólito (lo que viene a ser el noventa y nueve por cien de lo que ha dibujado este hombre, vaya), la naturaleza, los fantasmas o los lugares encantados. 




En el caso de este último, estas ciudades y mansiones por las que se mueven sus protagonistas distan mucho de ser  casas embrujadas o templos donde se oculte algún espíritu. Lo extraño  puede manifestarse en un lugar de forma inesperada, ser parte de este desde hace tanto tiempo que sus habitantes convivan con el y lo consideren algo cotidiano o incluso estar ligado a una persona. Tampoco van a ser comunes las explicaciones  sobrenaturales "coherentes". Los fantasmas son casi un elemento minoritario,  una maldición  a veces será la única explicación posible a lo anómalo, y los elementos tradicionales reconocibles para el lector occidental han sido retorcidos y modificados de formas extrañas, volviéndolos algo desconocido. 



Las quince historias incluida en el volumen son independientes entre sí, recorren múltiples lugares y temas. Desde el relato de fantasmas clásico, como podrá  ser ese desertor que se esconde en el ático de la casa familiar, las voces del os niños que  cada noche, se escuchan en un callejón tapiado o esa casa, aba nonada hace mucho, que hace años albergó una reyerta entre estudiantes. Los lugares  encantados de Ito siguen, la mayor parte de las veces, la tradición fantástica japonesa, marcada  por lo inevitable: todo aquel que se encuentra  con lo sobrenatural está condenado,  estos están ligados por siempre al lugar de su tragedia sin posibilidad de redención o descanso. 

En Japón, las viejas del visillo son muy chungas


Entre ellos  se mezclan las situaciones extrañas: el volumen comienza con La mansión del dolor fantasma, donde el protagonista acaba atrapado en una casa que encierra el dolor que sufre uno de sus habitantes, y que se extiende por cada rincón. Un concepto cuyo desenlace recuerda mucho a los primeros relatos de Barker, aunque este no sea de los más gráficos en cuanto al horror corporal que  Ito  alcanza a a veces en sus historietas. Otro de estos lugares extraños con capacidad de afectar al plano físico será  la ciudad en la que  todos los que fallecen sufren una transformación: sus cuerpos se convierte en su propia estela funeraria, marcando el lugar donde han perdido la vida. Situaciones que, pese a lo extraño, parecen seguir sus propias reglas y que los personajes no deberían haber roto...ni siquiera llegado a esos lugares. 

Si bien muchas de las historias  recopiladas se mueven por estos escenarios donde  se  prescinde de la lógica, hay alguna donde esta es inexistente: la ciudad sin calles comienza con un incidente nocturno que lleva a su protagonista a una ciudad transformada, de la noche a la mañana, e una maraña de casas que sus habitantes  atraviesan, y cuyo desarrollo da la impresión de que su autor no tiene muy claro que quiere hacer, más allá de juntar cosas raras, y a ver que pasa. Un visitante nocturno, una ciudad alterada, y un asesino en serie, porque de alguna forma tenía que terminar esa locura. Otras, sin embargo, mantienen ese equilibrio entre lo insólito y lo cotidiano, transmitiendo  bien esa sensación en la que  lo normal puede alterarse  con girar en cualquier callejón, o con residir en la casa equivocada. 

La colección no sigue un orden cronológico, y aunque el nivel de dibujo es ya el que  Junji Ito tiene acostumbrado a sus lectores, se encuentra alguno de sus primeros trabajos, como Bio House, una rareza tanto en lo argumental como en lo gráfico al ser un manga del 88 cuyo dibujo todavía queda muy lejos de lo que podría verse en Uzumaki. No es la  única rareza (aunque tenga gracia hablar de rarezas respecto de este señor) que puede aparecer a nivel de guion: el pueblo de las sirenas es una  curiosidad en la que utiliza abiertamente  tópicos del terror occidental, desde la religión  cristiana a la magia negra y el ocultismo que, quizá  por lo ajenos que le resultan, da la impresión de estar leyendo una historia de serie b como la que podría haberse encontrado en un videoclub, aunque algunos  de los elementos que aparecen, como el ruido ensordecedor de las sirenas, sería utilizado después con mayor fortuna. 

Las ciudades y mansiones encantadas de Junji Ito es un título que se queda corto para todo lo que puede encontrarse en esos quince relatos, donde predomina lo extraño, y como suele pasar en sus historias, cualquier posibilidad de finales felices para sus protagonistas, queda muy lejos. 




lunes, 7 de octubre de 2013

Jonah Hex (2010). El oeste más absurdo y desganado de toda la década


Todo mejora con gaticos y esta no es una excepción

Al igual que muchas películas que he visto, el cómic en que se basa solo lo conocía de oídas. Y más en este caso, cuando me enteré de su existencia al mismo tiempo en el que estrenaban la película. Por suerte la mayoría están filmadas pensando en familiarizar a los no lectores con la historia en cuestión (y en vender entradas, que para eso se estrenan), por lo que es perfectamente posible escribir sobre su versión al cine sin tener como referencia el material que la inspira. Que, visto cómo les ha salido esta, espero que el comic sea bastante mejor que su adapción oficial.



Jonah Hex es un antiguo soldado con un pasado oscuro que se gana la vida como cazarrecompensas. Este pasado, además de haberle supuesto perder a su familia, implica también una experiencia cercana a la muerte que le ha dado un don muy particular: traer a los muertos a la vida durante un breve período de tiempo, lo que facilita bastante los interrogatorios y seguir la pista a los fugitivos. Ahora el gobierno lo busca con intención de detener a un antiguo general confederado que planea un ataque terrorista en el centenario de la nación. Hex no estaría muy interesado en el trabajo, sino fuera porque este terrorista es nada menos que quien mató a su familia y a quien él había dado por muerto hacía algunos años.

Esta ha sido una de esas películas que podían ofrecer mucho, pero que se quedan en algo fallido por un guión mal llevado y unas interpretaciones desganadas. La historia del personaje se resuelve en una introducción mediante viñetas y animaciones, recurso que me gusta mucho pero que empieza a avisar de los trucos cutres que utilizará la historia: la trama de venganza intenta enmascararse con una solución pobrísima, que es hacer creer al protagonista que su archienemigo se ha muerto. Una cosa es utilizar una elipsis para no extenderse mucho en los orígenes de un personaje, y otra es pasar de puntillas por lo que sea lo más importante de la trama. Esta tampoco es que esté muy bien construída, porque pese a ser un western sobrenatural, podría contarse perfectamente como una historia realista sobre venganza y con unos pocos toques de tecnología cienciaficcionera: el tema de los muertos y las visiones del más allá, algo que parecía ser importante, se queda como la particularidad de un personaje que ni se potencia, ni se desarrolla. Bueno, y la verdad es que toda la trama del arma también la había podido pulir un poco más. Como el resto del guión.



Y este no es que se luzca mucho precisamente. Intentos de sintetizar partes que serían importantes, exceso de diálogos, bastante flojos ellos para explicar lo que pasa o el trasfondo de los protagonistas, y una historieta bastante simple que en otras circunstancias daría para una serie B divertida, pero que aquí se queda en un montaje bastante confuso en el que se alternan unas cuantas explosiones y un par de secuencias relacionadas con lo sobrenatural bastante confusas. Por no decir del deus ex machina que emplean para resucitar al protagonista, en una secuencia bastante incoherente a mitad de la película en la que queda claro lo poco que se han esforzado a la hora de hacer una historia congruente. Los actores van parejos a esta situación: hay nombres conocidos (algunos más merecidos que otros), pero muchos figurantes están sobreactuados hasta parecer sacados de una serie Z, cosa bastante grave porque no suelo fijarme en esto. Y en la mayoría de los casos, los protagonistas parecen un poco perdidos con el papel que les han dado. Josh Brolin es correcto, John Malkovich parece salir por ahí para pagarse las facturas, como le pasa en la mayoría de películas de este estilo. Y lo de Megan Fox es tan de juzgado de guardia como puede esperarse de esta mujer: sale muy mona con el corpiño, pero es un personaje que podrían haberse ahorrado completamente. Por dios, que alguien la eche a ella y a Kristen Stewart al fondo de un pozo y lo tapien con cemento…



Con todo esto, hay que reconocer que la película no tiene por donde salvarse, pero más que mala, da la impresión general de tener un potencial, sobre todo a nivel visual si no hubieran sido tan ambiciosos. Hay un par de secuencias que brillan entre tanto desastre, en las que sí aprovechan la estética feísta y siniestra que intentaron desarrollar. Pero sobre todo, el personaje de Michael Fassbender es el que más llama la atención. Su interpretación es de lejos la mejor, aunque sea muy breve, y demuestra cómo con unos pocos detalles de caracterización y un poco de esfuerzo por parte del actor es posible crear un secundario interesante. Malkovich será un primera clase cuando está de buenas, pero este tipo se come la pantalla las dos o tres veces que tiene una secuencia.



Esta debe ser una de las películas más flojas que he visto en lo que va de año, hasta el punto en que su brevedad ayuda a hacerla un pasarratos y no un plomo. También es cierto que me había pillado en un día igualmente flojo y sin ganas de complicarme con lo que veía en la pantalla, que si no, no sería tan generosa con ella.

jueves, 3 de octubre de 2013

Kick Ass 2 (2013). El superhéroe que recibía palos


El gatico con una bolsa sigue siendo más digno que muchos de los personajes de Kick Ass

El tema de los superhéroes siempre lo veo de una forma muy particular: no le pido ni la menor carga dramática. Será que prefiero la parte divertida de unos tipos con traje raro que van por ahí volando o haciendo heroicidades, y antes me quedo con las versiones que se han hecho de Thor o Los Vengadores que con X Men (menos las de Batman. A Batman le aguanto el tono serio). En cambio, Kick Ass, basada también en un comic de Mark Millar en este caso, los superhéroes eran enfocados de una forma mucho más cruda y cercana al concepto de “vigilante”, y sobre todo, con bastante humor negro. Esta presentaba a Dave, un chaval un tanto pringado que no se decide entre ser un superhéroe como el de los comics o ligar con la chica que le gusta. Pero lo de ser un héroe no consiste solo en ir por ahí con un traje de neopreno intentando que los delincuentes no se partan de risa (o su espinazo), porque un expolicía también se ha tomado en serio lo de ser un héroe y junto a su hija pequeña, combaten el crimen a su manera. Una manera que, aunque efectiva, sigue resultando absurda, ilegal y más propia de acabar convirtiéndose en un vídeo viral de youtube.



En Kick Ass 2 han pasado unos años desde que este equipo acabara con el jefe de la mafia de la ciudad, aún a costa de perder a Big Daddy, el padre de Hit Girl. Esta ha empezado en el instituto, aunque empieza a dividirse entre ser una chica normal o seguir con su doble identidad. David quiere volver a enfundarse el traje de Kick Ass, y aún sin Hit Girl, encuentra a un grupo de vigilantes que se hacen llamar Justice Forever y lo mismo hacen trabajos comunitarios que detienen a criminales de tres al cuarto. Todo superhéroe necesita un supervillano, y Chris D´Amico, tras la muerte de su padre, decide convertirse en uno, con el poco elegante nombre de The Motherfucker. Este es tan patoso como Kick Ass y los miembros de Justice Forever, pero cuenta con todo el dinero necesario como para contratar a los peores sicarios posibles, disfrazarlos, y tener su propia banda de supervillanos. A ellos se la trae al fresco, que la pela es la pela…


Si Kick Ass equivalía al origen de un superhéroe, por cutre y patético que este fuera, la segunda parte incluye los otros temas típicos: la aparición y desarrollo del villano, la pérdida de los seres queridos o las dudas sobre la condición de héroe. Estas, al menos, en el caso de Hit Girl, un personaje que ha sido entrenado toda su vida para actuar como tal. Porque lo que es Kick Ass sigue siendo un personaje bastante abúlico y que no tiene muy claro lo que quiere: en menos de quince minutos su novia, por quien estuvo piando toda la primera película, lo despacha (¡vaya forma de sacar de la pantalla a Lindsey Fonseca!) y este se olvida del asunto por completo a favor del personaje de Night Bitch y el grupo de vigilantes. Esta vez el protagonista parece un poco más definido, pero es chocante cómo se deshacen por completo de una trama que en la primera parte fue bastante importante. En una historia de superhéroes tampoco faltan los problemas de instituto, y con el personaje de Hit Girl los enfocan de una forma que recuerda bastante a las típicas comedias de adolescentes y de animadoras zorripainas. Claro que el humor negro tampoco falta y la trama se cierra de una forma bastante drástica, que incluye entre otras cosas, un arma que provoca gastroenteritis agudas en pleno comedor del instituto.



Pero la intención del guión se nota con la aparición de los integrantes de Justice Forever, retratados de una forma a cada cual más patética: un matrimonio de mediana edad, una chica disfrazada e incluso un amigo de Kick Ass, liderados por un exdelincuente que se hace llamar Coronel Barras y Estrellas. A pesar de lo ridículo, también aparecen retratados con cierta simpatía, al contrario que los contratados por el supervillano, que pese a la idéntica ridiculez de sus apodos y trajes, son realmente peligrosos, tanto para los protagonistas como para la policía. El tema de la notoriedad era bastante importante en la primera parte, aunque en esta aparece algo menos y en muchos casos, tratada con intención más cómica, especialmente en el caso de los cabreos del villano por no haber atracado una licorería con videovigilancia ¿cómo va a hacerse famoso si nadie lo ve?


Vergüenza ajena: definición gráfica

Además este es uno de los personajes más divertidos. Si en Kick Ass aparecía más bien poco, y todavía como el superhéroe Red Mist, aquí aparece desatado: tanto su traje de sadomaso reconvertido a atuendo de supervillano, su falta de prejuicios a la hora de poner apodos políticamente incorrectos a sus sicarios, y sobre todo, el haber desarrollado al personaje como un niño malcriado y con demasiado dinero son lo más divertido de la película. Aunque el nivel del resto también está muy alto: si no fuera por él, Chloe Moretz y su Hit Girl serían el centro de atención, aunque Jim Carrey interpretando al coronel Barras y Estrellas también deja buen sabor de boca: fue un cómico bastante sobrevalorado en los noventa, pero cuando le da por parar con las muecas y los botes, da el pego a la hora de interpretar personajes extraños.
Con más humor negro que la anterior, y un tanto más violenta, Kick Ass 2 es una buena secuela, y con la que gracias a una escena al final de los créditos, también abre una puerta a una posible tercera parte…Solo espero que le den la misma oportunidad que a la primera. Eso sí, el malvado Tumor se parecía un montón a Cálico Electrónico...

jueves, 9 de mayo de 2013

Cuentos de la cripta. El tebeo que no puede faltar



Es un milagro que esté leyendo el comic, y no sobre el comic

Todos los hemos visto en alguna película de los ochenta: el protagonista, habitualmente un adolescente, lee a ratos muertos unos cómics con portadas horripilantes titulados Tales from the Crypt, de cuyas viñetas saca las sospechas sobre si su vecino es un vampiro o un hombre lobo, y sobre todo, la solución a cómo deshacerse de él.



Aunque publicados durante los cincuenta, los cómics de terror publicados por la EC acabaron convirtiéndose en una parte de la cultura popular americana. No solo las portadas de Tales from the Crypt, Vault of Horror y Haunt of fear, con su ilustración macabra y la caricatura del narrador en un lateral, aparecen a menudo en forma de guiños, sino que la estética y su forma de narración mediante historias separadas presentadas por un personaje reconocible, sirvieron de inspiración a películas como Creepshow, que es directamente deudoras del estilo de esta editorial. Las tres publicaciones, de la que Cuentos de la Cripta es la más reconocible y popular, se basan en la presentación de unas cuantas historietas independientes entre sí por cada número, e introducidas por un personaje siniestro, bien el Guardián de la Cripta, de la Cámara o la Vieja Bruja. A medida que avanzaron los números estos fueron acercándose más al humor negro, y, al ser los tres comics de la misma editorial, a interactuar entre ellos y mantener cierto pique, lo que acabó siendo también lo más reconocible del estilo EC junto con la moraleja que contenían muchas de las historietas, especialmente el lo tocante al tema de las infidelidades matrimoniales…Por lo que tiene gracia que, funcionando en muchos sentidos como los cuentos tradicionales, mediante moraleja y advertencia, fueran presa de muchos pedagogos y asociaciones de padres que veían los cómics y lo macabro como algo pernicioso para las mentes infantiles.



¡¡Viva el Nightmare Fuel!!

Tras leerse unos cuantos números, los nombres de dibujantes como Harvey Kurtzman, Wally Wood, Graham Ingels o Al Feldstein acaban sonando, porque eran los más habituales. Según cada uno, el estilo podía variar, de lo típico que se estilaba en los cincuenta, al más caricaturesco, o al directamente macabro. Personalmente, uno de los que más me gustaba era Graham Ingels, que era el que tiraba muchísimo más hacia lo horrible y cuyos guiones solían ser relatos de terror más auténticos, sin moraleja en la mayoría de los casos…Y es que, uno de los principales defectos después de unos cuantos números, es también el exceso de historietas sobre adulterio y castigos de ultratumba morales que recaen sobre los malvados e infieles protagonistas. Uno puede tener gracia, o más de uno cuando es lo bastante retorcido, pero esta marca de la casa también se convirtió en una de sus lacras, aunque por suerte, no muy grande.


 
No será una novedad si confieso que tengo los quince tomos

Junto a los guiones originales, los comics también recogieron algunas adapciones de relatos de terror más clásicos, en muchos casos sin utilizar el título original, pero en muchos de sus números fue posbile ver en viñetas relatos, no solo de Poe, que ya es un habitual, sino de Arthur Machen, H. P. Lovecraft o Clark Ashton Smith. En Estados Unidos se han reeditado miles de veces, aunque en España, que sepa, solo está disponible la edición de Planeta de Agostini dentro de la colección Biblioteca Grandes del Comic. Edición que no estaba nada mal, porque además de un precio asequible en relación a la cantidad de páginas por tomo (unas 180), incluía las portadas originales al final de cada uno, junto a un par de artículos por entrega en los que se hablaba de los dibujantes de la EC y la historia de la editorial.

La influencia de Cuentos de la Cripta sirvió no solo para aparecer como referencia o inspiración indirecta de películas, sino que dio lugar a una serie de la HBO durante los noventa, que explotaba directamente al personaje del guardián con una marioneta completamente molona que hoy es lo más recordado. Porque los guiones, sacados directamente de los comics y en la mayoría de los casos, adaptados a la época de la serie, eran en la mayoría de los casos, pasables y tenían muchos de los defectos de la televisión de la época. En todo caso, consiguieron una de las cabeceras más divertidas de los noventa, y desde luego, la que más me gustaba cuando Telecinco dedicaba las noches del lunes a encadenar varias series seguidas. A partir de la serie salieron un par de películas, como fueron Caballero del diablo, y El club de los vampiros, siendo la primera muchísimo más original y divertida, y la segunda…bueno, quería tirar más por el humor negro y los chistes de las vampiros trabajando en un burdel.



Bueno, y también estuvo la serie de dibujos, que emitió la TVG…que por salir, salían los tres narradores, pero era muy descafeinada.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Junji Ito: espirales, horrores varios, y un par de gatos deambulando por un apartamento



Minino, vete vistiéndote que nos vamos al Lejano Oriente

Esta semana está siendo muy rara. Empecé escribiendo sobre un musical, y acabo con una de las cosas que menos me atraen, como es el cómic japonés. Como en cualquier tipo de estilo, hay de todos los géneros, pero visto desde fuera, es un tipo de comic y animación que parece consistir en robots gigantes pilotados por adolescentes, o por adolescentes con uniforme escolar viviendo tremendas cuitas amorosas…sí, también están Arale y sus cacas, pero eso es un clásico de los ochenta, y como tal, lo respeto profundamente. Es por esto por lo que me sorprendió un montón descubrir que también había mangas de terror que pudieran llegar a gustarme tanto como los trabajos de Junji Ito…sí, también conozco las viñetas de Hideshi Ino, pero lo de este último me da mal rollo hasta a mí, por lo que me quedo con los comics del primero, que son pura y simplemente, género de terror del bueno. Es más, terror del que podría gustarle a cualquiera que no le atraiga el manga.


En la imagen superior: mi primer día de colegio, imaginado la noche anterior

El cómic más popular de Ito es Uzumaki, que se publicó en España y no he leído porque, por aquello de estar disponible en papel, espero poder ver sin tener que recurrir a la pantalla del ordenador. A grandes rasgos, cuenta la historia de un pueblo donde empiezan a aparecer espirales y que comienzan a obsesionar a sus habitantes. El punto de partida es un poco extraño, pero cuando se le encuentran las similitudes con El color que cayó del cielo de H. P. Lovecraft, o incluso ilustraciones como estas, se empieza a pensar que esto de los muelles y las espirales no va a ser tan gracioso como parecía.



Gyo es otra de sus series más largas, con dos tomos para contar lo que podríamos considerar como una historia de zombies. De zombies, del fin del mundo, y hasta de situaciones que no tienen nada que envidiarle a Clive Barker: los protagonistas descubren una criatura muy extraña surgiendo del mar, nada menos que un pez, hinchado por la putrefacción, que se desplaza velozmente sobre patas mecánicas. Poco después, más seres marinos en las mismas condiciones empiezan a aparecer, y entre los descubrimientos que van haciéndose (entre otros, que se debe a la fuga de un arma biológica de hace cuarenta años), estas criaturas tienen la intención de contagiar sus condición a todos los seres vivos. En unos pocos días, la gente comienza a contraer una enfermedad en la que se hincha, y de la nada aparecen unas patitas mecánicas que por lo visto, utilizan como combustible los gases de dicha putrefacción.

La trama es sorprendente, y lo que más me asombró fue precisamente el encontrarme no solo este tipo de guión, tan trabajado, sino que los personajes tuvieran un transfondo, profundidad e incluso miedos muy similares a los que podrían tener personajes creados en Occidente. Además, el dibujo también fue una sorpresa agradable: frente a las típicas líneas claras, sin rasgos de los personajes, y la ausencia de fondos, me encuentro con unos monstruos dibujados con un detalle increíble, y en los que el autor no se corta a la hora de esmerarse pintando viñetas realmente grotescas.


Que alguien llame a Supernanny

El resto de su trabajo suelen ser historias cortas, que aparecen recopiladas en varios tomos, y que en algunos casos como la estudiante Tomie o Souichi son niños bastante peligrosos y un tanto siniestros, aunque en el caso de este último, tiene grandes dosis de humor negro y es uno de mis personajes favoritos. Las historias independientes son muy variadas, y en muchos casos recurre al absurdo de situaciones que, aparentemente no tienen explicación. Puede haber alguna historieta de fantasmas más clásica, pero en muchos casos, se trata de tramas muy kafkianas, desde epidemias extrañas en las que la gente acaba paralizada en el lugar donde cometió algún crimen o un error grave, o en la que aparecen criaturas muy raras que, más allá de lo inquietante del guión, no van a tener explicación posible. De todas formas, la falta de lógica en muchos casos es lo que hace que las historias den miedo.


Chaval de la izquierda, exactamente igual a los otros cincuenta protagonistas de sus comics

Por desgracia, Junji Ito tiene un gran problema a la hora de dibujar: los monstruos, los escenarios y los personajes deformes se le dan muy bien, pero tiene el mismo defecto que la mayoría de dibujantes del país, y es que todos sus personajes principales, que suelen ser gente joven, se parecen unos a otros. En más de una ocasión he tenido que repasar las páginas para enterarme si un personaje es el protagonista, su compañero de clase, o incluso la novia de algunos.

 


A su favor tiene no solo sus buenos guiones y su habilidad a la hora de dibujar monstruos, sino que le gustan los gatos, y ha dedicado una historieta a su vida cotidiana con su mujer y sus dos felinos, en la que estos aparecen dedicándose a cosas tan gatunas y amenazadoras como perseguir hilos, destrozar muebles, y mirar a sus propietarios como si estuvieran planeando algo realmente malvado.

sábado, 23 de octubre de 2010

Propuestas de terror para el 31 de octubre


Los felinos soportan las humillaciones humanas. Ya se vengarán con la porcelana.

Hay un problema gordo con el 31 de octubre. Hace unos pocos años era el día en el que se compraban entradas para ir a ver al Tenorio, y unas bandejas de huesos de santo para el uno de noviembre, que era el día de Difuntos de toda la vida. Unos años después se fue importando el Halloween, y ahora es bastante habitual encontrar carteles de salas de fiestas anunciando el evento y bastante gente disfrazada por la calle. Debería quejarme por una celebración traída únicamente para cubrir el nicho de mercado entre Navidad y Carnavales, pero es muy difícil cuando la fiesta de marras reúne dos de las cosas que considero más importantes: el género de terror y el consumo habitual de caramelos varios. O cualquier cosa con una importante carga de azúcar y carbohidratos.



Gloria bendita, oiga

Además esto me da una excusa para hacer otra entrada con listas de libros, peliculas o comics (y subir fotos chorras de gaticos), de terror en este caso, por lo que puedo escribir lo primero que me venga a la cabeza.



Francesco Dimitri. Guía de casas encantadas del mundo y otros lugares donde (no) te gustaría pasar la noche. Es un poco raro elegir un libro reciente, y que ni siquiera es una novela, para empezar la lista. Además de guía de sitios presuntamente embrujados, incluye algo de historia parapsicológica y consejos para posibles cazafantasmas, por lo que puede espantar un poco a quien reniegue de estas teorías. Peeero...lo que salva al libro es el humor con el que está escrito: todos los capítulos, desde los que describen estudios de investigación hasta las reseñas de los lugares, tienen bastante gracia y el autor no deja de relatar los sucesos con bastante sorna y escepticismo, permitiéndose darle puntuación (de uno a cinco fantasmitas, según la actividad paranormal) a cada sitio. Es especialmente divertido el capítulo dedicado a la Rectoría Borley, cuya cantidad de fantasmas debía hacer que aquello pareciera una discoteca un sábado por la noche. El principal defecto en el libro es que el escritor tiende a usar bastantes palabros en inglés, como si el italiano no le bastara, y especialmente, el precio de la edición española. Porque 18.50 euros por un libro de tamaño bolsillo es lo más abusivo que he llegado a ver nunca.


Y ha salido en dvd. No me lo puedo creer

Halloween III. La estación de la bruja. La única película de la saga en la que no aparece Michael Myers y pasará a la historia por su poco éxito y por ser la producción ambientada en la fiesta, con el argumento más marciano. Esta "Estación de la bruja" es una serie B en la que mezclan la investigación de unos extraños asesinatos en vísperas del 31 de octubre, con el robo de una piedra de Stonenghe, una corporación malvada, máscaras asesinas...e incluso robots. Vamos, que solo le faltarían zombies para ser la película perfecta. Y por si fuera poco, la historia va conduciendo hacia la mitología celta, el sentido inicial de Halloween y los sacrificios paganos. Como puede verse, el argumento es propio de las series B, y al igual que estas, es bastante divertido, aunque a veces adolece un poco de falta de coherencia. La idea original era que la saga Halloween consistiera en una historia distinta cada vez, ambientada en esta fecha, pero el poco éxito hizo que derivara en las escabechinas del pesado de Michael Myers, lo que no me interesó gran cosa, porque los asesinos en serie no me asustan mucho. Ese trabajo ya lo tienen los zombies, los gustos lectores de Hewl y los científicos locos que intentan crear ciempiés humanos.



Ya podía aprender Michael Bay a hacer trailers como estos



En los comics no podían faltar las Historias de la Cripta de la EC. Conocidas por todo el mundo gracias a las referencias que hacen en muchas películas, se trata de una serie de cómics de terror con argumentos clásicos y bastantes truculentos: en la mayoría de los casos, es mucho más probable que aparezcan hombres lobo, necrófagos, y zombies, especialmente zombies, antes que ningún fantasma. Porque para ser unos comics de los años cincuenta, la casquería era marca de la casa..Su principal defecto era lo repetitivo, la mayoría de las veces la historia consistía en el marido/esposa asesinado que volvía de la tumba para ajusticiar a su conyuge, y las historias más mediocres seguían punto por punto este argumento. Por suerte, había ocasiones en las que conseguían darle la vuelta, o crear verdaderos relatos de terror sin que apareciera un solo monstruo. Pero todo, con mucha sorna y humor negro, eso sí. Y los fabulosos dibujos de gente como Graham Ingels, cuyo trabajo en blanco y negro no tiene nada que envidiar a cualquier comic moderno acabado con photoshop. Hace unos años, Planeta editó la colección completa, con un precio bastante competitivo, y en unos tomos que aseguraban lectura para un buen rato.



De momento, presupuesto para el photoshop, sí tenían

¿Y la tele? Aunque ha habido bastantes series de terror, y desde hace años, voy a quedarme con una reciente, por la facilidad de encontrarla y por ser de las que más resupuesto y mejor realización ha tenido: Masters of Horror. Con dos temporadas, se trata de una serie de 13 episodios y con un director distinto, generalmente de los ochenta, para cada vez. La mayoría de historias son adaptaciones de relatos, que puede ser un clásico tipo Poe o uno más reciente. En cuanto a realización, la serie tiene un nivel muy alto, pero cuenta con una gran desventaja: muchos de estos directores fueron bastante "flor de un día", tuvieron su éxito en los ochenta (llamémosle Freddy Krueger, por ejemplo. Ejem) y poco más. Para los trece episodios de cada temporada, hay algunos que da vergüenza ajena por lo aburridos o malos que resultan. Lo que contrasta mucho con el nivel que se llega a alcanzar en algunos, como Cigarrete Burns, de John Carpenter, o Homecoming.
Masters of horror pareció tener el suficiente tirón como para que saliera alguna otra serie de terror después, como fue el caso de Fear Itself, que por desgracia, resultó ser bastante aburrida, y no tuvo más de una temporada. Tampoco es que la vaya a echar de menos.

Para que la entrada no me quedara demasiado grande, estas son las que se me han ocurrido: unas por ser lo que estaba leyendo en este momento, y otras por ser lo primero que me vino a la cabeza. Pero, eh, al menos de eso ya había avisado al principio de la entrada.

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