Desde hace unos años la literatura popular con un mínimo de 8 décadas de antigüedad se ha conferido en mi zona de comfort ¿Qué hay bajón? Pulp ¿Qué hay incertidumbre? Señor francés escribiendo historias por entregas sobre un personaje fundacional de la cultura popular. Puntos extra si es un villano o va enmascarado, y por su extraño sentido entre la intensidad y el absurdo ¿Qué un señor de color naranja ha decidido jugar al Pasimisí con unos barquitos en Oriente Medio? Póngame un poco de todo, que falta hace.
Robert E. Howard. Conan, el Cimmerio 3. Este recopilatorio de las historias del bárbaro más famoso de la literatura y los cómics incluye, además de una miscelánea con borradores y textos no terminados p por Howard, los relatos El pueblo del Circulo negro y Nacerá una bruja. En el primero, Conan, líder de una de las muchas tribus de los afghulis, secuestra a la princesa de Vendhia para exigir la liberación de varios de sus cabecillas. Pero esta también es perseguida por los Videntes Negros, una orden de brujos que asesinaron a su hermano y ante los cuales, su secuestro también puede ser su salvación.
Nacerá una bruja es un relato más breve, sobre profecías, gemelas malvadas, princesas desterradas, civilizaciones antiguas y malvadas (lo siento, las cien veces que he visto el Conan de Millius tenía que aparecer por algún sitio) y donde Conan juega un papel muy secundario frente a una intriga que poco importa al mercenario.
Siendo el personaje más famoso de Howard, este ha acabado siendo más conocido por su adaptación al comic, especialmente por los trazos de Buscema, que por las narraciones. Es en el texto cuando más se le notan las costuras como escritor, con la paradoja de tener una capacidad de atrapar al lector como se ha visto pocas veces, pero con unos recursos estilísticos un tanto limitados ¡la de veces que he encontrado nobles con rostro de halcón y al cimerio recurriendo a sus reflejos de pantera!
Recursos que se acaban obviando, acostumbrándose a ellos una vez se avanza un par de páginas de cualquiera de sus cuentos. La era hiboria de Howard, ese mundo cuyos países desaparecidos son en realidad un reflejo de las naciones y culturas del nuestro, es descrito por el como brutal, sangriento y fascinante. Con toda la violencia que le permitían las páginas de las revistas Pulp con las que se ganó la vida, Conan es el arquetipo de mercenario despiadado, ambicioso, y con cierto código del honor que lo convierte en un héroe pragmático, pero no ambiguo: este representa al individuo no domado por las normas sociales, a menudo hipócritas y más retoricas que la ética de los forajidos y mercenarios entre los que se mueve. Un personaje cuya naturaleza brutal lo dota de cierta racionalidad que le permite enfrentarse a hechiceros y fuerzas que harían huir a cualquier otro, que se mueve en ese difícil equilibrio entre lo despiadado y lo honorable.
Un logro parar un héroe y unos relatos que se adelantan casi un siglo al concepto de grimdark que manejan hoy muchas narraciones de héroes de moral gris, y que se caracteriza también por una sorprendente simpleza y modernidad que hace que hoy puedan leerse como el primer día.
La edición, publicada por Timun Más hace unos veinte años, es la versión económica del tomo único que había sacado con los relatos (hoy, al precio que van los libros, ese tocho nos hubiera resultado barato). Este, dividido en varios tomos en rústica, incluía dos o tres relatos más los textos sueltos de Howard, acompañado por unas ilustraciones de Gari Gianni que recuerdan mucho a los dibujos pulp de antaño.






















