jueves, 19 de marzo de 2026
Me encontrarás en lo profundo del abismo (2022). De este Apocalipsis no saldremos mejores
jueves, 12 de marzo de 2026
Lecturas de la semana. Pulp fiction
Catherine L. Moore. Shambleau. Una extraña criatura, de aspecto humano y comportamiento cercano al de un felino dotado de inteligencia, es salvada por Northwest Smith durante uno de sus viajes. El ser, a quien los locales llaman Shambleau, esconde un secreto que lo acerca a los seres mitológicos de los que las leyendas de la tierra advirtieron a los primeros humanos. Esta es solo una de las aventuras del contrabandista y su socio, el venusiano Yarol. Un tapiz que traslada a su poseedor a otro mundo donde este queda atrapado, civilizaciones olvidadas en planetas remotos e incluso misterios ocultos en el planeta tierra son una parte de la vida de este forajido, contrabandista y mercenario que Catherine L. Moore dio a conocer en las páginas de Weird Tales durante los años 30.
El ciclo de cuentos de Northwest Smith, entre planetas muy similares a la tierra ciudades sin ley, civilizaciones perdidas y criaturas desconocidas, constituyen algunos de los mejores relatos escritos por Moore en su etapa pulp, ya un poco lejos de esos felices veinte pero todavía durante los años dorados de la narrativa fantástica popular. Sigo siendo mucho más devota de la espadachina con carácter y dueña del castillo de Joiry, pero los viajes de Northest en el espacio se han hecho también un hueco entre mis pulps favoritos.
En la colección, estas ocho narraciones se caracterizan por su intención: ir directos al grano, sin necesidad de giro final y dedicando el tiempo necesario para crear una ambientación que se perciba como distinta a los escenarios clásicos. Algo que Leiber en sus textos pulp sabe hacer bien: aunque sea más conocido por el ciclo de Fafhrd y el Ratonero Gris, el responsable de Nuestra señora de las Tinieblas e s igual de capaz de defenderse en el género de terror.
jueves, 5 de marzo de 2026
El séptimo sello (1957). El caballero y la Muerte
Y cuando el cordero rompió el séptimo sello, se hizo el silencio en el Cielo
-Apocalipsis
El fin del mundo ya llega para los que se mueren
-La abuela
La muerte, cuya representación como cadáver envuelto en un sudario se ha convertido en una figura reconocible en la cultura popular, y hoy, en el enemigo a batir, representa también lo inevitable. El punto de no retorno que nos recuerda lo fútil de la existencia, lo arbitrario, pero también algo anónimamente justo: un final que alcanza a todos por igual (y aquí da lo mismo lo que haga Elon Musk y y los muchimillonarios, que se irán al hoyo tarde o temprano). Incierto, trágico e injusto, pero también un final esperado a cuando el tiempo se ha agotado. Y lo que se haga con este mientras tando, depende de cada uno. Bergman tomaría esa figura para un drama, por definir de algún modo una película donde conviven la tragedia y el drama con la comedia y con lo fantástico. En el que, parafraseando a Terry Pratchett, la Personificación Antropomórfica de la Muerte se convierte en una parte más de una Edad Media donde esta participa de lo cotidiano, de la manera de pensar, y en una compañera de viaje.
La contrapartida de ambos será la familia de cómicos, quienes no solo reflejan esa esperanza en un entorno que parece aguardar y desear el Fin del mundo, algo que acabe con una situación insostenible (en este caso, las plagas y continuas guerras), y que participa en la parte más cómica de la película. Esta cambia de forma brusca de secuencias costumbristas, como una canción en un teatro improvisado o una escena que representa el tema tradicional entre marido cornudo y esposa fugada, con momentos que rompen por completo estas situaciones mas alegres: el grupo de penitentes interrumpe la actuación en el pueblo, ganando la atención de sus habitantes y reflejando como el fanatismo religioso y la violencia los atrae más que los aspectos más pacíficos de la vida.
En una historia acerca de la muerte y el valor de la vida, la ambientación en la Edad Media refleja este tema doblemente. Por un lado, la inevitabilidad de la muerte, la idea de memento mori y las imágenes de las Danzas de la Muerte van un idas a esa idea de la Edad Media que ha permanecido a lo largo de los siglos, en algún momento de las Cruzadas y la peste negra. Por otro, el escenario recuerda, de forma muy vaga, a esa Europa de los cincuenta que todavía no se había recuperado de la segunda guerra mundial (y todavía estaba lejos el boom económico y de bienestar de Suecia), pero sobre la que planeaba la sombra de otro posible conflicto y una amenaza nuclear: el apocalipsis como trasfondo solo ha cambiado un poco de forma.
jueves, 26 de febrero de 2026
El juego del ascensor (2023). Niño, para quieto con los botones.
Hace casi veinte años, en internet surgió una nueva forma de narración. Entre la herencia de la leyenda urbana y el uso de un lenguaje nuevo basado en la comunicación online, el creepypasta fue el medio en el que relatos como Candle Cove, historias sobre episodios de televisión demasiado oscuros para ser emitidos o Slenderman nacerían, crecerían y serían ampliados y transformados como mitos por sus propios lectores. Una forma de narrativa que con el tiempo también evolucionaría, sin llegar a desaparecer, pero cuyo impacto se volvería menor. El creepypasta daría paso a las series de terror analógico, pero también se transformaría en historias sobre reglas y rituales no escritos que podrían abrir la puerta a otros lugares u obtener una improbable recompensa.
jueves, 19 de febrero de 2026
Pippi Calzaslargas (1969). Anarquismo para todos los públicos
Entre este robot que combatía monstruos y las adaptaciones de obras clásicas por parte de Mizayaki, otra adaptación, en este caso, de un popular personaje sueco, sería emitida durante esos años convirtiéndose en uno del os referentes de esa época en la que la televisión infantil empezaba a ser un poco menos gris.
Pippi Calzaslargas, diminutivo de Pippilota Viktualia Rullgardina Krumsmynta Efraimdotter Längstrumpf, es una niña que vive sola en Villa Kunterbunt, un caserón cerca de la casa de Tommy y Annika, quienes pronto conocen a esa chiquilla que asegura ser hija de un pirata y que su madre es un ángel que vive en el cielo, que solo ella misma se dice lo que tiene que hacer y que no tiene por qué ir a la escuela. Las historias que cuenta de sus viajes, de países lejanos, parecen demasiado fantásticas para ser ciertas. Pero entre sus fabulaciones, hay algo de verdad: Pippi no solo tiene un maletín lleno de monedas de oro que parecen sacadas de un tesoro pirata, sino que está dotada de una fuerza extraordinaria y como ella demuestra en más de una ocasión, es capaz de cuidar de si misma. Y no, no necesita ir al colegio a aprender a pultificar. Con ella, un día cualquier de Tommy y Annika desde hacer un recado o acudir a una feria, se convierte en una aventura fuera de lo común.
Un escenario muy sencillo, compuesto de casas y un entorno tan tranquilo como ese pueblo, sin más fuerzas del orden que dos policías de aspecto cómico, y que permanece, salvo algún momento para justificar capítulos en el interior del hogar, congelado en un verano permanente. No es raro por esto último que las reposiciones (fue una de las series de los setenta que más veces re recuperó, especialmente en los noventa en la televisión privada), fueran habituales durante los veranos.
La serie, coproducida entre Suecia y Alemania Occidental, aunque termina con la adaptación de la mayoría de las historias y cuenta con un desenlace similar a su original, sería continuada con dos películas divididas de forma que pasarían a formar parte de la serie en su emisión en España. Pippi y los piratas adapta libremente la trama de Pippi en los Mares del Sur, y el viaje de Pippi, Tommy y Annika fue creado expresamente para televisión. Aunque este añadido hace que la serie no tenga un final tan claro como su formato de trece episodios, haciendo que nuestra memoria, como pasa con todo lo que recordamos en la época anterior a lo digital y la nube, la convirtiera en una serie mucho más larga de lo que fue y sin un final en concreto. Una vez más, la nostalgia y la subjetividad de esta hace que lo que está en nuestra memoria sea muy distinto, pero no por ello peor que lo original.
Ya lejos de la televisión, recuperada en Filmin como una curiosidad nostálgica, Pippi Calzaslargas es un persona que, al igual que Guillermo Brown, Celia, los cinco de Enid Blyton, se ha quedado en ese limbo de un pasado que hoy resulta irreconocible. Salvo por una diferencia: Pippi es un personaje pensado para ser comprendido por los niños y no los adultos, mucho más libre y original que muchos creados en el siglo XXI y más cercanos a los niños de la Generación Alpha. Y por ello, por su rebeldía y ruptura con lo establecido, mucho más difícil de olvidar.
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