Aparte de leer, ver cine y desear que no haya un nuevo apocalipsis a la vuelta de la esquina, una parte de mis vacaciones están reservadas para irme durante cinco días a Avilés, a un festival que lleva ya en activo unos quince años. El Celsius 232 se ha convertido en un evento cada veza más concurrido, y desde que llevo asistiendo allá por el 2018, con dos momentos decisivos. Uno fue en 2020, cuando consiguieron sacar adelante contra viento y marea el festival, con rutas prefijadas para los asistentes, distancias de seguridad y cienes y cienes de sobrecitos de gel hidroalcohólico…además de conseguir celebrar una actividad con gran número de asistentes y cero contagiados en esos años tan raros, lo que fue una forma de mantenerlo con vida y buena salud de cara al futuro.
El segundo, el año pasado, determinaría a la nueva, nueva normalidad que pasaría a formar parte de una festival que, por mucho que me desconcierte a mi parte más rancia y quejosa, está ya lejos de aquellos días en los que había sitio incluso en las charlas de autores más conocidos y tiempo suficiente para comprarse un libro más. La última visita de Sanderson supuso colas multitudinarias, esperas interminables y una afluencia de gente imposible de manejar. Además de muchos disfrazados con unas capas de flecos que no terminaba de entender. Tendría que esperar a leer Nacidos de la bruma esas navidades para pillar la referencia. Y no, no he caído en la secta.
La horterada de Proust
Este 2026 ha mantenido ya ese ambiente multitudinario, de colas esperas, madrugones y perderse charlas por exceso de foro, aunque en una medida más manejable que el año anterior. Esta vez el responsable era en parte Matt Dinniman, por lo que las capas de flecos del Cosmere (que alguna había) fueron sustituidas por cosplays de gatos de peluches y calzoncillos estampados. Un autor al que no fui a ver por sentido común y pesimismo razonable, pero que deja, además de los gatos de peluche, unas colas con unas cotas de organización a niveles dignos de cualquier festival de música. Toallas, sillas plegables, asistentes acampados con barajas de carta y tuppers de comida.
Hubo cancelaciones, la peor, la caída en último momento de Christopher Lambert así como la ausencia de los autores de Kult por motivos de salud. Me quedé fuera de la charla de Abercrombie, siendo desde Los Diablos imposible entrar en el auditorio, y como diría Balthazar, “¡me cago en la leche!”.
Testosterona en una foto
Mismo motivo por el que me quedé fuera de las participaciones de Paul Urkijo, Paco Plaza (perdiéndome una ingente cantidad de chistes de portugueses) y gran parte de la conferencia final con Dinniman, Gynne, Buehlman y Abercrombie, de la que solo puede ver un poquito gracias al gradual abandono de la sala la última media hora.
Un mejor cálculo de la afluencia supuso poder ver a Grady Hendrix en su segunda visita, y ya con unos cuantos libros más publicados. Este, haciendo sus pinitos ya con el castellano y lanzándose a decir alguna frase, aunque de momento le gana Christopher Buehlman, quien se maneja perfectamente y si llega a durar el festival un par de días más, sale con acento. Si su novela Entre dos fuegos es una visión de terror medieval, con referencia al Bosco, a la fantasía oscura y algo así como El séptimo sello con esteroides, el autor es todo un personaje cuya conversación deja con ganas de leer algo más. Y a ver si Abercrombie toma nota y aprende algo más de castellano, que está ya medio adoptado en Asturias…
Las charlas más pequeñas, pero igual de abarrotadas, sirvieron para poder escuchar a Álvaro Aparicio hablar de Nuestra señora de los Caidos, una nueva visión del infierno (este año está pegando fuerte el tema, quizá porque ya nos parece un lugar no tan malo en comparación) y a Luis Corte Real sobre Benjamin Tormenta y bromeando sobre hacer la entrevista en portuñol…¡menos mal que nos quedan los primigenios de Portugal!
Las actividades no relacionadas con la literatura trajeron a Hector Cantolla, doblador de Eastwood, Brando y Schwarzenegger e incluso de personajes de Pokemon. Un veterano de la profesión, lleno de aplomo, anécdotas y que se presentó como cántabro de Laredo, lo que hizo que se ganara por mi parte un aplauso especialmente fuerte al encontrar aun paisano de mi patria adoptiva. Otro de los puntos fuertes son las charlas sobre música de Luis Antonio Muñoz, con dos presentaciones sobre los Illumínati en la música clásica y popular, toda una curiosidad en estos tiempos de paranoias y gorritos de papel albal.
La mitología se ha ido convirtiendo en una parte importante con las colaboraciones de Clara Dies y Javier Prado, junto con la presencia de Tomás Hijo como ilustrador del cartel del festival. Tolkien fue el tema en exposiciones sobre su relación con la mitología celta y su participación en el conflicto e influencia de la Gran Guerra por parte esta última de una profesora de la universidad de Santiago, desconcertada por la afluencia…supongo que cuando no puede suspender al publico ya no es tan divertido exponer ¡ja!.
Un año más, Celsius confirma que su condición de frikada minoritaria queda muy lejos, que las legiones de chavales nuevos, con disfraces de personajes que ni nos suenan, libros de romantasy y sagas con cantos pintados nos hacen ver que las cosas han cambiado. Que la afición ha crecido, hay tendencias y series que nos resultan ajenos a los veteranos, que el concepto de “raro” y diferente ha cambiado mucho…Ya no serán nuestros tiempos, pero eso no quiere decir que sean peores.





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¡Qué envidia! Yo este año no he podido ir y después de ver el cartel me ha fastidiado bastante. Yo con lo de las capas de flecos del año pasado tampoco entendí nada xD. Que también te digo, bien está. Y después de varios intentos de llevarme al lado oscuro, continúo resistiéndome a Sanderson y su anillo de poder xD.
ResponderEliminarLo de Abercrombie también va camino de mover a las masas, cosa que con Hendrix todavía no he visto que pase en España. Es cualquier caso están a una adaptación televisiva/cinematográfica de petarlo fuerte como el amigo Brandon, que se va a convertir en el Stephen King de la fantasía con las adaptaciones que vienen de su obra.
Qué bien me caen Urkijo y Plaza, me hubiese gustado poder verlos.
Muy buena crónica del Celsius. A ver si el año que viene puedo volver, aunque sea para que me expliquen qué es eso del romantasy dark enemies to lovers academy. ¡Larga vida al Celsius!
Es una pena, aunque este año también había mucha afluencia de gente, pero menos que en la edición anterior que fue imposible. Aunque reconozco que después de conocer a la Princesa Donut, creo que Dinniman va a conseguir lo que no hizo Sanderson y llevarme al lado oscuro XD.
ResponderEliminarGrady Hendrix mueve también mucha gente (como comprobé cuando vino en 2022), pero menos en comparación de lo que ha supuesto Abercrombie tras el pelotazo de Los diablos ¡como si lo que hubiera escrito antes no fuera igual de bueno!
Tengo asumido que el año que viene va a seguir siendo la tónica el volumen de gente, pero mientras pueda seguir entrando en las charlas, me doy con un canto en los dientes. Eso sí, la literatura de etiquetas romantasy/spicy /dark academia/reclamación administrativa o lo que sea me siguen dejando fuera de juego. Con lo bien que se está encontrando por ahí un libro de Gene Wolfe y leerlo sin enterarse de nada XD.